Biblioteca Testimonial Del Bicentenario
Palabras preliminares
............................................................. 13
Introducción
histórjco-sistemática
Tesis 1. El ciclo
espiral de la vida. Necesidad, valor de uso y consumo 25
[1.1 ] Materia, energía y entropía, 25. [1.2] El ser humano viviente, 26. [1.3] La necesidad, 28. [1.4] El valor de uso, 29. [1.5] El consumo, 31. [1.6] La comunidad viviente y necesitada,
33.
Tesis 2. El ciclo espiral
productivo. Trabajo vivo y valor............. 35
[2.1] Relación productiva «ser
humano-naturaleza-producto», 35.
[2.2]
El trabajo comunitario y diferenciado, 39. [2.3] El valoren cuanto tal, 40.
Tesis 3. La espiral económica
equivalencial. Valor de cambio, mercado y dinero 43
[3.1]
Relación práctica o social: «ser humano-ser
humano», 43.
[3.2]
Relación práctico-productiva o económica: «ser
humano-producto-ser humano», 45. [3.3] La tercera determinación del valor y el valor de cambio, 50. [3.4] El dinero o la cosa con valor
equivalente, 53. [3.5] La división de oficios en la comunidad y el excedente económico, 56. [3.6] Las instituciones económicas,
58. [3.7]
Del «mundo» al «campo» y a los «sistemas» económicos,
59. [3.8]
Los sistemas económicos equivalenciales, 62.
Tesis 4. Sistemas económicos
no-equivalenciales. Propiedad y gestión hererónoma del excedente.............. 65
[4.1 ] Cuestión metodológica previa, 65. [4.2] Gestión del excedente en los
más antiguos sistemas económicos no-equivalenciales, 73.
[4.3]
La subsunción del trabajo vivo indiferenciado
en los sistemas no-equivalenciales, 75. [4.4] La propiedad del excedente,
77.
16 Tesis de Economía Política
|
VIII |
Primera
Parte
Crítica
al sistema económico capitalista
A.
Primera explotación: el capital sobre el trabajo
Tesis 5. El capitalismo mercantil. Salario, proceso de
trabajo, plusvalor, capital productivo y comercial..................... 85
[5.1]
El capitalismo mercantil en su etapa dinerada,
85. [5.2]
La contradicción originaria: el trabajo vivo del pobre y el dinero acumulado
del rico, 89. [5.3] El salario, 91. [5.4] La subsunción del trabajo y el proceso de trabajo, 92. [5.5] El plusvalor, 94. [5.6] Nueva función de la propiedad
privada en el capital, 96. [5.7] El capital productivo, 100. [5.8] ¿Poder civilizador del capital?, 104.
[5.9] ¿Qué es entonces el capital?,
105.
Tesis 6. El capitalismo
industrial. Plusvalor relativo, revolución tecnológica, ganancia media y ley de
la acumulación 107
[6.]]E\ origen del capitalismo industrial, 107. [6.2] Plusvalor relativo, 112. /#
57 Revolución tecnológica y científica, 113. [6.4] La división del proceso
industrial del trabajo, US.
[6.5] La renta abso- lutay diferencial de la
tierra, 117. [6.6] La circulación del capital,
122. [6.7] Tasa de plusvalor y tasa de ganancia, 127. [6.8] La ley de la acumulación, 129.
[6.9]
Trabajo vivo, valor y precio, 131.
Tesis 7. Fetichizacion progresiva del capital
industrial,
comercial y financiero............... 139
[7.1]
El fenómeno del fetichismo de los sistemas
económicos, 139.
[7.2]
El capital industrial, 144. [7.5] El capital comercial, 150.
[7.4]
El capital financiero, 154. [7.5] Fetichizacion progresiva del
capital que rinde interés, 154.
B. Segunda explotación: la del capital sobre el otro capital
|
159 |
Tesis 8. Competencia y monopolio.
[8.1.] La competencia y la
transferencia de valor, 159. [8.2] El monopolio, 166.
Tesis 9. Competencia entre
capitales singulares y
|
171 |
entre ramos de la producción.
[9.1]
La composición orgánica del capital, 171. [9.2] La competencia del capital
consigo mismo, 174. [9.3] La competencia entre capitales singulares al interior de un ramo, 176.
[9.4] La
competencia entre ramos de la producción, 180. [9.5] El horror que representa la
baja tendencial de la tasa de ganancia anunciando el carácter histórico del
capital, 182.
Tesis 10. Competencia entre
capitales globales nacionales de los países desarrollados y su bdesarrollados.
La teoría de
la dependencia............................. 185
[10.1]
¿Teoría de la Dependencia?, 185. [10.2] ¿Puede haber una media
nacional de la composición orgánica y del salario de los capitales globales
por países?, 192. [10.3] La competencia en el mercado mundial: el espacio teórico de la
dependencia, 194. [10.4] Transferencia de plusvalor como esencia de la dependenciay como efecto
de una dominación social globalizada, 198.
Tesis 11. Del
colonialismo a la globalización de las trasnacionales. Mecanismos de
transferencia del plusvalor de las periferias a los centros.............................. 203
[11.1]
La dependencia como esencia de las teoría del
World-system y de la globaüzación, 203. [11.2] Diferente proceso de
laacumula- ción originaria entre centro y periferia, 208. [11.3] La Ley del valor, la
competencia y la esencia de la Teoría de la Dependencia,
210. /7/ .4/De la esencia a los fenómenos: los
mecanismos empíricos de la dependencia, 212. [11.5] Otros mecanismos de transferencia del plusvalor de la periferia al
centro, 215. [11.6] La guerra como negocio. Transferencia de valor mediante la producción
de las corporaciones armamentistas, 220.
16 Tesis de Economía
Política
|
X |
Segunda
Parte
Principios normativos en la transición económica
Tesis 12. Ética y normatividad crítica
económica 230
[12.1]
La ética subyacente en la economía política
deAdam Smith,
231. {12.2] La ética neoliberal de Friedrich Hayek, 239. [12.3] ¿Hay principios «normativos»
en economía?, 244. [12.4] Co- determinación mutua de los principios normativos de la economía.
247. [12.5] ¿En qué circunstancias surge y quiénes son los actores que se rebelan
para crear nuevos sistemas económicos?,
249. [12.6] ¿Cuándo se rebelan?, 254. [12.7] La totalidad y la exterioridad económica, 257. [12.8] De-struccióny con-strucción
creadora, 258.
Tesis 13. Principio material normativo y crítico de la
comunidad económica. El límite absoluto
ecológico 261
[13 1] ¿En qué consiste el aspecto material de la economía?, 261.
[13.2]
Intuiciones de Aristóteles de una economía
para la vida.262.
[13.3]
Una crítica material a la economía clásica
burguesa. Las «capacidades» en Amartya Sen, 267. [13.4] El límite absoluto material-ecológico
del capital, 269. [13.5] La materia, la energía y el cambio climático, 271. [13.6] El postulado de la vida
perpetua.
275. [13.7] Subsunción real del consumo en el capital, 279. [13.8] ¿Habría un principio
normativo material de la economía?, 285 [13.9]
La comunidad de vida de los que trabajan, 28$.
Tesis 14. Principio formal
normativo y crítico de la comunidad económica. Participación y nuevo modelo de
la empresa 295
[14.1]
La mutua determinación de lo
económico con la pragmática discursiva, 295. [14.2] La razón discursiva en el
campo económico,
298. [14.3] ¿Cómo trató Marx esta cuestión «pragmática»?, 300.
[14.4]
El principio formal normativo de la economía,
307. [14.5] Propiedad, autonomía del individuo y consensualidad, 308. [14.6] Ejemplos de la gestión
comunitaria de nuevas empresas, 314.
Tesis 15. Principio normativo y crítico de factibilidad económica.
Límites del mercado y la competencia.
La necesaria regulación.............. 323
[15.1]
¿Cuáles son las instituciones mínimas y
necesarias de toda econom ía posible?, 324. [15.2J El mercado y sus subsistemas,
351.
[15.3]
La posibilidad futura de una
cierta competencia en el mercado, 337. [15.4] Función de la regulación
democrática del mercado,
340. /75.J7 El principio normativo de factibilidad
económica, 348. [¡5.6] Eficacia y consumo, 350. [15.7] Pretensión económica de justicia, 353.
Tesis 16. Más allá de la modernidad y del capitalismo.
La transición a un sistema equivalencial
futuro 357
[16.1]
¿Més allá de la
modernidad? ¿Antimodemidad, altermoder- nidad o transmodemidad?, 357. [16.2] ¿Más allá del capitalismo?,
|
411 415 |
366. [16.3] ¿Más allá del socialismo real del siglo XX?, 369. [16.4] Articulación y «éxodo» de la
empresa, el mercado y del control dominador del Estado, 373. [16.5] Un aspecto concreto y coyun-
tural en la dominación global: la medíocracia, 380. [16.6] Expulsión y creación de la
nada, 384. [16.7] La gran Transición hacia un nuevo sistema económico, 387. [16.8] Hacia una descolonización
epistemológica de la economía, 393.
Bibliografía citada.............
índice de algunos temas y
autores, índice de esquemas
|
A |
l avanzar en los últimos 30 años nuestras
investigaciones de filosofía económica, realizadas al filo de un comentario a
las cuatro redacciones de El capital
de K. Marx, hemos ido madurando hipótesis que nos permiten ahora proponer
algunos enunciados filosófico-económicos
como contribución a los debates actuales, no sólo teóricos sino igualmente
prácticos, útiles en las revoluciones económicas y políticas, además de
culturales, de género, raciales, epistemológicos, que se vienen dando en
América Latina, en el Sur geopolítico y en el sistema globalizado, planetario,
al comienzo del siglo XXI. Esas revoluciones llevarán quizá todo el siglo para
organizar un nuevo sistema equivalencia!,[1] será una transición de larga duración que las
crisis actuales están iniciando.
La hipótesis de fondo es que los
sistemas económicos desde aproximadamente los últimos 5 mil años organizaron la
producción, distribución e intercambio de bienes según una gestión heterónoma
del excedente logrado en común; la comunidad de los productores directos de ese
excedente no gestionaba ni recibía la parte que le correspondía. Antes de esa
época hubo sistemas equivalenciales, llamados a veces «primitivos», que
lograban comunitariamente cierta abundancia en la autoproducción y consumo.
Estamos finalizando el largo proceso del neolítico en el comienzo del siglo XXI
(como revolución que de agrícola transformó a la humanidad en urbana: somos ya
un homo urbanus), y por ello igualmente
se agotan los sistemas económicos que gestionan oligárquicamente[2] los
excedentes. En el horizonte se abre la posibilidad de un sistema económico
equivalencial maduro, fruto de la superación de la modernidad y el capitalismo
(e igualmente del socialismo real del siglo XX).
Estas Tesis de economía política son correlativas a las ya publicadas sobre la
política.[3] Se trata
entonces de mostrar metódicamente cómo se desarrolla un sistema de categorías
no ya de la política» sino de la economía política. El cruce entre ambos sistemas podría damos ocasión de escribir otra obra, por
ejemplo, de historia de América Latina, para mostrar la mutua determinación de
las categorías económicas sobre las políticas y viceversa. Este cruce puede efectuarse con otros campos y sistemas prácticos, y, considerando
la cultura como otro campo, también con teorías o ideologías. Así, cada
categoría de un campo o sistema sería, sin embargo, una condición condicionada
condicionante, o, de otra manera, una determinación determinada determinante.
Se cierra entonces un círculo, o mejor, un círculo de círculos en forma de una
espiral dialéctica, como indicaban metafóricamente Hegel y Marx.
Como la obra política anterior va
dirigida nuevamente a los jóvenes, a tos que se inician en las
tareas económicas, en la vida productiva o en la
reflexión teórica acerca de ellas.
Son enunciados muy simples, tesis,
propuestas categoriales que forman un marco teórico que permite pensar temas y problemas concretos. Permite igualmente a
los estudiosos de la económica reflexionar sobre el fundamento de las
categorías de su especialidad científico-económica. Son entonces tesis filosóficas y no sólo económicas. Pero no se limitarán a los momentos
teórico-filosóficos de Marx y de otros economistas, ya que tendremos en cuenta
algunas hipótesis nuevas. El auxilio de los economistas nos es necesario a los
filósofos, y he recurrido a ellos, pero la narrativa es filosófica y no económica. Deben separarse claramente los niveles
epistemológicos para evitar confusiones.
En la Introducción
histórico-sistemática comenzaremos definiendo las
tesis fundamentales como punto de partida. Seguiremos los pasos de K. Marx, de
manera que no será una mera descripción aprisionada dentro de un marco
categorial ideológico capitalista, sino que se analizarán categorías que para
la teoría económica de este sistema vigente son invisibles o yacen ocultas por saltos metodológicos inadvertidos, e inevitables. Será entonces
una visión crítica. Se trata desde el comienzo no de una simple economía política
capitalista, sino, muy por el contrario, de una crítica de la tal economía política, descubriendo su esencia, su estructura
real objetiva. La criticidad de esta fenomenología (de mostrar[4] lo que apareces pero más radicalmente de lo que no
visualiza el economista capitalista al que se le escapan muchas categorías por
su consideración insuficiente) consiste exactamente en la mostración de todas las categorías que constituyen la esencia
del capital (tales como la del excedente del
capital, el plusvalor, por ejemplo), y no solamente las más superficiales o que aparecen en
el mundo de la circulación o del mercado (de la ganancia, en referencia al ejemplo dado).
En la Primer
Parte, describiremos la historia económica y las
categorías que culminan en el sistema capitalista vigente, siendo ésta la
intención de la investigación económica de Marx, en el sentido de que se trata
de efectuar «la crítica a todo el sistema de las categorías de la economía [política burguesa]»,[5]
incluyendo en las últimas tesis de esta Parte
algunos desarrollos teóricos coherentes con el método de Marx pero que él mismo
no pudo explicitar (aunque se refirió a los temas que trataremos indirectamente
o posibles de deducir para quien conoce el método y el orden en la construcción
de las categorías críticas que él desarrolló en vida). Así llegaremos a la Teoría
de la Dependencia o al problema del colonialismo y del eurocentrismo de la ciencia económica de importancia actual para las economías
periféricas.
En la Segunda
Parte, intentaremos presentan hipotéticamente todo
el tema de la posibilidad de ir configurando la alternativa futura, hacia un
sistema equivalencial donde haya una gestión comunitaria del excedente, más
allá de la modernidad, del capitalismo y aún del socialismo real del siglo XX.
Es la Parte más ardua, pero inevitable. Es
también al final la que debe dar luz a los procesos teóricos, prácticos y
concretos políticos y económicos de América Latina, y del mundo en definitiva,
que se desarrollarán en el transcurso de este siglo XXI. ¿Cuál será la alternativa
que se está) dibujando en la praxis cotidiana de la política y la economía
actual, por parte de actores que han sufrido la etapa colonialista capitalista
y del socialismo real? ¿Cuáles son los criterios o los principios normativos
de la economía que deberían guiar el proceso de la construcción de sistema
equivalencial futuro? Nos orienta, como en nuestra obra 20
tesis de política, no sólo una hipotética y teórica
intención crítica negativa, que muestra la imposibilidad del capitalismo en crisis de resolver la
situación económica de la humanidad en el siglo XXI, lo cual es muy importante
cuando la izquierda se encuentra en la oposición, fuera de la responsabilidad
de ejercer el poder. Pero no es suficiente cuando pasa a asumir delegadamente
el poder, como acontece actualmente en muchos países latinoamericanos y del
mundo.
En este último caso se hace
necesaria una crítica positiva que manifieste los principios que orienten la acción como la brújula
que permite al navegante abrirse paso en medio de la tormenta. De lo que se
trata es de analizar principios orientadores
y construir
categorías que ayuden concreta y
positivamente en su praxis liberadora a ios que
están efectivamente ejerciendo el poder delegado y obediencial político en
América Latina, y en otras partes del mundo, y a los que están efectuando
experiencias de un nuevo modelo o sistema en los diferentes momentos de las estructuras
posibles de la economía. En estos casos la crítica
negativa ya no es suficiente.
De todas maneras quedará siempre en
el aire la pregunta histórica que guiará nuestra exposición que tiene un
sentido crítico, práctico, ético, normativo, político: ¿Cómo y desde cuándo fue
posible que el ser humano construyera desde antaño antiquísimos sistemas
económicos los más variados en todos los continentes del Planeta, y que de una
manera u otra culminan frecuentemente en una totalización de profunda injusticia,
ya que, habiendo intentado el desarrollo de las capacidades humanas y de la
producción de bienes, cada vez más crecientes masas de población quedan sumidas
en la mayor pobreza u opresión? ¿En qué momento y por qué causa los sistemas
económicos se organizan de tal manera que unos pocos comienzan a dominar la
gestión de los excedentes, lo común, es decir, producen víctimas al excluirlas
de los beneficios de dichos excedentes que con tanta racionalidad la comunidad,
el sistema, ha ido sistemáticamente aumentando? ¿Cuáles son las categorías
teóricas originarias que puedan manifestar la dislocación producida como
condición de posibilidad de esas desigualdades, de esas relaciones no-equivalenciales, siendo que la economía debería ser la ciencia que hiciera efectiva la
virtud por excelencia de su campo que es la justicia, es decir, el dar al otro (justitiam ad alterum est) lo que le corresponde en igualdad (tó íson), lo
equivalente en la distribución y en el intercambio
del uno por uno (1 = 1), a fin de que la vida humana se realice en grados
mayores cualitativos de felicidad comunitaria?
Pero aún es más importante
preguntarse por los criterios o los principios normativos que deben guiar la
construcción de los sistemas futuros más justos, equivalenciales, que permitan
erradicar la pobreza y hacer posible un mundo más humano. Para ello hay
que estar impregnados por un espíritu de Esperanza (a lo Emst Bloch),
que no es un mero optimismo, que permita afirmar que «¡Otro mundo económico es
posible!»
Enrique Dussel
Departamento de Filosofía, 2013 Profesor Emérito de la
UAM (México)
Introducción Histórico-sistemática
«La di stinción
termi nol ógica en (re emancipación y liberación tiene aquí un valor crucial: mientras que la emancipación lucha por la libertad de la identidad: la libertad de ser quien
verdaderamente [ya]eras; la liberación apunta a la libertad de la auto-determinación y auto-transformación: la libertad de determinar lo que [nunca hablas
sido y] puedes devenir;»
Antonio Negri-Michael Hardt, 2009, Commenwealth, p. 331.
Se emancipa el hijo para ser como su padre, para llegar a
ser lo que ya
era; se Iibera el esclavo, para estar en un nuevo mundo en el que nunca estuvo.
[1.1]
Es sabido que K. Marx escribió su obra El
capital para exponer un marco categorial económico
que permitiera emprender investigaciones o tomar decisiones prácticas
económicas. El orden de la exposición que Marx desarrolló no era histórico sino
lógico, aunque en el caso de la
acumulación originaria (por el tema mismo) debió, como única excepción,
realizar un tratamiento histórico-sistemático. Por nuestra parte, en estas Tesis, pensamos en cambio efectuar la descripción de un marco categorial,
pero teniendo en cuenta su descripción en el tiempo. Es decir, intenta ser al
mismo tiempo una exposición histórica y lógica de las categorías fundamentales
y críticas para entender el fenómeno de la economía y sus posibles
alternativas.
[1.2]
Pareciera que lo económico, su concepto, es de
inmediata comprensión o de fácil descripción. Sin embargo, entrando en el
tema, se advierte en concreto su complej idad. El ser humano es un ser vivo y
necesitado. Además, lo económico cuenta con productos del trabajo humano; es lo
que los clásicos denominaban en griego producto (poiémata, fruto de lapoíesis o acto productivo), de donde viene la palabra castellana poesía, es decir, lo hecho (de/acere, hacer en latín) con las manos del ser humano como fruto del proceso de
trabajo. Lo económico es así una relación del ser humano
con la naturaleza,[6] que por ello denominaremos una relación productiva y tecnológica con
la realidad objetiva. Pero lo económico no sólo es necesidad, trabajo y
producto, sino que es la relación del productor del producto con
otro ser humano. Dicha relación interhumana se
denomina praxis. De aquí que el producto puede donarse o regalarse, intercambiarse,
comprarse, venderse o robarse a otra persona. Es decir, es una relación compleja práctica (entre seres humanos)
mediante el producto del trabajo (entre el ser humano necesitado y la
naturaleza): es una relación dialéctico
práctico-productiva,
[1.3]
Esta relación es pensada por la
teoría económica burguesa —por ejemplo, la de Adam Smith en su obra El
origen de la riqueza de las naciones (1776)[7]— como una
relación entre individuos en un estado de naturaleza, ya que cada uno trabaja y produce un producto diferente, por la
división del trabajo, que lo intercambia por el del otro. Ambos son poseídos
con propiedad privada, y, por el hecho del intercambio, han sido puestos en el
mercado y se han transformado en mercancías. Un contrato mutuo permite la
compra o venta. Esta descripción es ya un modelo, un paradigma, una hipótesis
de trabajo que supone siempre la afirmación apriori de una metafísica individualista inexistente empíricamente; porque
nunca hubo un tal individuo sin comunidad y sin instituciones (siempre hubo un
contrato o costumbre al menos implícitos) que le precedieran. Y si hubo un
primer momento hipotético no pudo ser sino el de los clanes nómades del
paleolítico, que eran comunidades en una economía de la abundancia,
equivalencial (ya que gestionaban su propio excedente productivo), en donde el
producto no se transformaba todavía en mercancía (en la auto-producción y en la
auto-distribución comunal). Y si no fueran clanes, sino organizaciones mayores
tales como etnias, tribus, pequeñas aldeas o ciudades del neolítico, entonces
menos aún podrían existir individuos aislados en un hipotético estado
natural (empíricamente imposible) anterior a la
historia que es siempre institucional. Deberemos entonces comenzar a cero en la construcción de la historia de los sistemas
económicos y de las categorías fundamentales, primeras, más acá de donde se inicia el discurso de las
teorías económicas moderna, burguesa, capitalista clásica o neoliberal. Se
trata de describir las condiciones siempre ya presupuestas en esas teorías y
ocultadas por mecanismo teóricos que denominaremos fetichistas o encubridores
de sus supuestos ideológicos.
[1.4]
Pero, además, deberemos tener en
cuenta que, por lo general, la economía y las ciencias sociales parten de un
modelo de ciencia regido por el paradigma tradicional de la física clásica que
consiste en un sistema cerrado. Se piensa que la vida sobre la tierra, y la
misma vida humana, cuenta con recursos (esencialmente materia y energía) que
se consideraron como infinitos o sin límites. Pasa que el modelo cerrado
indicado ha sido puesto en cuestión por la termodinámica que desde un punto de
vista astronómico, físico, biológico, etc., supone un modelo abierto que tiene
un momento entrópico que no puede ya dejarse de considerarse. Si la materia y
la energía del universo, y de la Tierra en particular, puede considerarse en el
tiempo cuantitativamente como permanente
(no habría cambio), sin embargo, en cuanto tal y muy especialmente por el
fenómeno de la vida, hay una transformación cualitativa, que de materia y energía disponible o con valor de uso, mediando el
metabolismo del fenómeno de la vida (que aumenta la entropía) pasa a ser
materia y energía no disponible, dispersa, inútil. En la economía esto cambia
completamente los supuestos epistemológicos de la misma como observaremos en
esta obra.
Tesis 1
El ciclo espiral de la vida. Necesidad, valor de uso y consumo
[1.1]
Materia, energía y entropía
[1.111 Nuestro universo (¿hubo o hay otros?) tiene miles
de millones de años desde su explosión inicial. Está constituido por materia y
energía. La física tradicional desde I. Newton nos inclinó a pensar que leyes
necesarias nos permitían analizar los movimientos del universo en el tiempo
hacia el futuro o el pasado de manera reversible, ya que los fenómenos son
repetibles y por ello previsibles.1 Esta concepción de la física
está detrás de la filosofía moderna y de la economía estandar actual dominante
como ciencia. Se pensaba en un círculo cerrado. Desde 1824 Sadi Camot inaugura la termodinámica que propone otro
paradigma científico. Un cuerpo caliente comunica al medio físico el calor, se
va enfriando entonces, hasta alcanzar una temperatura media. Pero dicha calor
no puede regresar al cuerpo caliente originario y repetir el proceso. En la
«flecha del tiempo» (I. Prigogine) ese calentamiento del ambiente es
irreversible y de una complejidad no lineal ni cerrada.
Esquema 1.01.
Permanencia y transformación de la materia y la energía
cuantitativamente permanecen inalterados
Materia
energía \ cualitativamente de recuisos accesibles (útiles)
el
metabolismo de la vida los
transforma
^eo recursos inaccesibles
(inútiles)
[1.12]
La materia y energía en el
universo (en la Tierra hay nueva materia por algunos meteoritos que caen en su
superficie y pérdida de ella por elementos que se expanden fuera de su gravedad)
cuantitativamente permanece igual,
no hay creación ni pérdida absoluta de ninguna de las dos. Pero cualitativamente dicha materia y energía se transforma de ciertos elementos en otros
(por ejemplo, de hidrógeno en otros más pesados), y con respecto a la vida
(fenómeno por ahora sólo situado en la Tierra) en materia y energía disponibles para el metabolismo de la vida como recursos utilizados o consumidos
por dicho proceso vital. Una vez que son consumidos no pueden recuperar la
propiedad anterior de disponibles para la vida; son ahora disipados,
dispersos, no utiliza- bles. En el caso de la vida humana transforma la materia
y energía con valor de uso consumiendo dicho valor y transformándolas en
inútiles, sin valor de uso, como hemos dicho. De manera que la vida se
constituye en un factor que acelera la entropía propia del universo inorgánico.
Esto tendrá, como veremos, efectos esenciales en la economía.
[1.2J El ser humano viviente
[1.21]
Situémonos entonces en el inicio
mismo del discurso argumentativo de \a filosofía de la
economía desde su origen mismo. El planeta Tierra,
que se originó hace unos 5.000 millones de años, un punto perdido entre
millones de galaxias, es sin embargo el lugar, desde hace unos 3.500 millones,
donde se dieron las condiciones para que emergiera el fenómeno de los seres
vivos. La complejidad de una simple célula, es mayor que la de todo el universo
inorgánico, constituido sólo de macro moléculas que se expanden a la velocidad
de la luz en un universo inmenso con distancias de millones de años luz. El
proceso evolutivo de la vida llegó al nivel de los seres más desarrollados, los
mamíferos, entre ellos los primates, y sólo hace unos 4 millones de años
apareció el homo habilis. Siguiendo el proceso evolutivo, hace unos 150 mil años se expande
desde el centro y este del África tropical el homo
sapiens, que se impone sobre las otras especies
menos evolucionadas, y se dispersa por toda la superficie terráquea en el
Paleolítico, llegando a Europa y a América a partir de unos 50 a 30 mil anos.
[1.22]
El homo sapiens tiene una constitución físico natural peculiar: es una corporalidad
viviente con capacidad cerebral de conciencia y autoconciencia[8] sobre sus
actos. Como ser vivo —y esta característica tiene esencial importancia para toda economía
posible, aunque parezca ingenua u obvia— tiene un metabolismo que consume
energía (en último término solar, sintetizada por las bacterias y los
vegetales) y otros insumos materiales que debe perentoriamente reponer. El ser
vivo es frágil, vulnerable. Si no se alimenta se desnutre, y si come sobre el
límite se indigesta y pone en peligro su existencia; si no bebe el líquido
necesario se deshidrata, y si bebe demasiado se ahoga; si pierde temperatura se
enfría, y si la sufre en alto grado se carboniza bajo el sol implacable del desierto.
La vida humana está delimitada dentro de estrechos marcos o condiciones que
deben ser respetados con todo rigor, de tal modo que si no se cumplen la muerte
es el desenlace inevitable. Es una trágica dialéctica de vida o muerte. Siendo
un ser viviente posee un subsistema cerebral (que siente el dolor, por ejemplo,
como síntoma de peligro), que tiene la función de advertir la falta
de energía o alimento en el organismo (del azúcar
en la sangre) y de otros recursos, que le indican que debe producir una
reposición de los mismos. Además, por su memoria (también cultural), dicho
sistema de detección de los elementos de su contexto permiten tener una
conciencia en general de aquello que le hace falta.
[1.23)
Obsérvese, y ya lo hemos indicado, que todo el
proceso o el metabolismo de la vida humana, acelera el proceso entrópico del
planeta Tierra, porque la especie humana gastará desde su inicio más materia y
energía que las obras especies, desde siempre, desde su origen.
[1.3]
La necesidad
[1.311 Llamamos necesidad la captación emotivo-cognitivaque siente la subjetividad viviente (en
el ámbito del sistema límbico cerebral principalmente) de la falta
de (es una negatividad física primera) un satisfactor posible que pueda reponer la materia y la energía consumidas que no
pueden dejar de estar presenten en el proceso vital. Vivir es consumir, y el
consumo exige reposición. La necesidad se funda entonces en el hecho mismo
físico, real, empírico de la corporalidad del sujeto humano como
viviente, que es el punto de referencia originario
del campo económico (porque en su esencia el ser humano es un ser que economiza energía para reponerla con la menor cantidad de esfuerzo posible, y así
garantizar su vida perpetua[9] en la Tierra). Esta vida humana no es un concepto, ni un principio, y como tal ni siquiera un criterio.
Primeramente es el mismo modo de la realidad del ser humano: es el Urfaktum (hecho original originante) de todo el campo y de todos los sistemas económicos. En tanto viviente el ser humano tiene necesidades, y en
tanto tiene necesidades pone (siendo simultáneamente una intención constituyente fenomenológica igualmente original) a todas las cosas
que le rodean en el mundo como posibles satisfactores de esas necesidades (que no son meras preferencias, como veremos más
adelante). El hambriento interpreta a todos los entes, las cosas, los objetos
como posible alimento, y gracias a su inteligencia práctica, que descubre las
características de la realidad física de las cosas circundante, escoge aquellas
que son interpretadas como las que cumplen inmediatamente con esa necesidad. El
sujeto necesitado puede equivocarse e ingerir algo venenoso como si fuera
alimenticio. Ese error, o no-verdad, puede causarle la muerte.[10] En ese caso,
la vida se transforma en el primer criterio de verdad (aún del conocimiento
teórico, y evidentemente del práctico o del económico).
{1.32] La intención fenomenológica que constituye a las
cosas como satisfactores, estima la capacidad que tiene dicho bien en cuanto a
la posibilidad de negar la negación; si el hambre es negación por ser falta-de, el comer es negar dicha negación afirmando al satisfactor en su
cualidad real de tal; es decir, en cuanto tiene propiedades que el ser viviente
necesita para sobrevivir: es entonces afirmación de la vida. El cumplimiento
de las necesidades básicas (comer, beber, vestirse, habitar, tener una cultura,
etc.) constituyen, además, las exigencias éticas o normativas fundamentales de
los sistemas económicos que toman con seriedad la materialidad de la
subjetividad de la corporalidad humana.[11]
Esquema 1.02. La espiral de la vida
residuo -4— consumo . . ,
materia muttl
Sujeto vivo satisfactor útil (tiene valor de uso)
necesidad
[1.4]
El valor de uso
[1.41]
La constitución fenomenológica de
la cosa como satisfactor de una necesidad es lo que se denomina desde Aristóteles valor
de uso. Es decir, la cosa real en sus propiedades
de cosa, con sus determinaciones físicas, puede situarse como una mediación de consumo del sujeto humano necesitado, para calmar o colmar una necesidad. El valor
de uso es la cualidad real que tiene la cosa y que
se transforma en el contenido del consumo: es decir, es la utilidad de la cosa. El vestido ejerce su valor de uso en el acto de tenerlo
puesto; si se lo guarda en el ropero es meramente potencial, es decir, no es
actualmente valor de uso. Esencialmente, en su fundamento, el valor de uso es útil en tanto mediación actual que sirve para reproducir la vida. Valor de
uso y utilidad son semánticamente correlativos (no se da uno sin el otro),
aunque el primero indica una cualidad concreta y la segunda su denominación
abstracta. Sin viviente no hay valores de uso; hay sólo propiedades físicas.
Sin necesidades las cosas meramente existen, pero no tienen valor de uso,
porque no habría nadie que las use. Por otra parte, sin el ser humano no hay
autoconciencia de las necesidades.
(1.42]
Además, las necesidades humanas determinan el
consumir humano. El consumir humano no es un mero consumir animal. Es un acto
cultural, hasta ritual, y por ello se puede festejar. Pero consumir, en su significación primera físico material, significa negar a la cosa real en su ser de cosa independiente e incorporarla,[12] subsumirla en la interioridad de la misma corporalidad humana (el pan que es
introducido en el órgano bucal, para desde allí desarrollar todos los momentos
de la digestión hasta su ingestión intestinal). Esta ingestión es reposición de
energía y de otros momentos materiales anteriormente negados (consumidos por
el proceso metabólico de la vida), y por lo tanto es reposición o reproducción
de la vida. Se repone lo consumido (en el proceso vital) por el consumo (de la
cosa con valor de uso).
[1.43]
Puede entonces entenderse, y lo hemos ya
indicado, que el valor «de uso» de las cosas reales sólo es puesto por el ser viviente, no en tanto propiedad real de la cosa, sino en
tanto valor «de uso». ¿Cómo podría tener «uso» algo simplemente real en la naturaleza que por ello no tendría utilidad ninguna ya que no se relacionaría a ningún ser viviente? Lo «de
uso» del valor significa que la propiedad real de
la cosa en-sí es para-otro (necesitado) útil. Utilidad y necesidad son los extremos dialécticos
de la relación. Sin la propiedad real de la cosa la necesidad del viviente no
descubre nada útil en su entorno (son cosas inútiles). Pero, desde el otro
término, sin necesidad ninguna propiedad real aparece como útil; es simplemente real ahí. Los términos se definen mutuamente sólo en
la relación dialéctica misma en acto. Sin embargo, puede decirse que la
propiedad real de la cosa es fruto de la naturaleza misma, no su utilidad. K.
Marx indica que el valor de uso está dado por la naturaleza, por ejemplo en la Crítica
al programa de Gotha: a) sí, en tanto propiedad real (el árbol da como fruto una manzana con
propiedades reales); b) no,
en tanto útil (el árbol que da manzanas no las produce en acto alimenticias,
sino para el que en su hambre las constituye como alimento). El ser humano puede encontrar esa propiedad real ya
existente en la naturaleza, y en ese caso la usa. O
puede producir la misma propiedad real (cuando planta la semilla de un manzano
para cosechar las manzanas). En ese caso el valor de uso del satisfactor (la
manzana que alimenta) es un producto humano que tiene un valor de uso producido (y por lo tanto tiene igualmente, por ser fruto del trabajo, otro tipo
de valor: véase tesis 2.1).
[1.44)
No hay que olvidar que el valor de
uso son las propiedad físicas de la materia y la energía disponibles para la
vida humana, que transforma entrópicamente a dicha materia y energía en
inútiles, es decir, no-valiosas, no disponibles para el metabolismo vital
humano.
[1.5]
El consumo
[1.5.1]
El sujeto necesitado se procura el
satisfactor, como recolector, cazador o pescador nómade al comienzo de la
historia; obtiene la cosa cuyo contenido aquieta la necesidad en cuanto
incorpora a su subjetividad física la propiedad real de ese bien que revierte el
estado de ansiedad del peligro de no poder satisfacer lo exigido por la vida
para sobrevivir. Se denomina consumo el acto mismo por el que la posesión de la cosa se consuma en la
incorporación real del satisfactor en la subjetividad sentiente (por ejemplo,
en el caso de la bola alimenticia que es tocada por las papilas gustativas o
por las mucosas del estómago que desvía la capacidad disolvente del ácido
gástrico, que producía la sensación de hambre, un cierto dolor, hacia el
alimento que va siendo digerido por el estómago; en el caso del vestido, por
ejemplo, significa el sentir y realizar el conservar la temperatura; en el caso
de la casa, el guarecerse efectivamente, sobre todo durante la noche, de los
elementos hostiles; etc.). El consumo es la «subjeti- vación de la objetividad»
(dice K. Marx en los Grundrisse).
[1.52] Por otra parte, la satisfacción es el efecto
físico y sensible subjetivo del hecho del consumo realizado. El cerebro
detecta en el acto de la ingestión la reposición de azúcar en la sangre, por
ejemplo, y la situación de hambre, de desagrado, de la necesidad deja de
sentirse. El sujeto se ha repuesto y el ciclo vital primigenio (pre-económico)
se ha cumplido. Y es anterior a la misma economía porque todavía no ha habido
trabajo, producción, modificación del entorno físico-natural, intercambio. La
cosa real y sus propiedades físicas como satisfactor se encontraba
ya en el mundo circundante y fue necesario sólo
tomarla, por «estar a la mano», y consumirla, incorporarla, subsumirla. Es
simbólica o míticamente el paraíso anterior a la economía, o la economía de la
abundancia de los recolectores y cazadores del Paleolítico. Pero, en verdad, ni
aún en ese caso el valor de uso era consumido puramente sin algún esfuerzo, porque ir a recoger una
raíz difícil de extraer o el cazar un animal veloz significó ya un cierto
trabajo. Por ello esa situación originaria ideal es más bien un postulado que
un hecho empírico. Un tal estado de naturaleza no existe nunca realmente.
11.
53] Consumir no solamente es
subsumir materia y energía en el ser viviente, sino que es igualmente un
momento entrópico terrestre por el que cierta materia y energía son
transformadas en residuos, basura, cosas inútiles que ocupan lugar y que habrá
que soportarías para siempre en la Tierra. Es el efecto de un proceso entrópico
que la economía moderna (y actual) se niega a aceptar como necesaria. Es el
inevitable efecto negativo de la vida. Por ello no es un círculo vital, sino más bien una espiral abierta, en donde el proceso de la vida que crece radica y se nutre de una
espiral invertida que va disminuyendo sus cualidades (valores de uso)
consumidas por el proceso vital.
[1.6]
La comunidad viviente y necesitada
[1.61]
Téngase claramente en cuenta que esta espiral
vital originaria (viviente-satisfactor-consumo-residuo, Esquema
1.01) siempre tuvo por actor colectivo a una comunidad, sea una familia;. un clan, una tribu, etc. El individuo aislado y
solitario de Adam Smith (que se refiere al de Th. Hobbes) es una «robinsonada»
absurda que no vale como hipótesis, ni como postulado, ni siquiera como hecho
histórico. Es simplemente un punto de partida ideológico fetichizado, falso.
[1.62]
Por el contrario, la comunidad es la referencia intersubjetiva inevitable, tenga mucha densidad
empírica (como hoy entre los Aymaras de Bolivia) o poca (como en la vida urbana
del siglo XXI en numerosas ciudades de Europa o Estados Unidos), pero siempre
se tienen relaciones prácticas comunitarias. Son relaciones las más diversas,
institucionales o no, tales como las lingüísticas (como el lenguaje y la
comunicación), de familia y parentesco, de amistad informal, de adhesión, de
participación en asociaciones de la sociedad civil, educativas, voluntarias,
etc. La comunidad es el modo de la existencia humana y punto de partida de la
vida económica. Un cierto individualismo metafísico pretende partir de
individuos egoístas que estarían originariamente enfrentados por la competencia
en un hipotético (pero imposible) estado de naturaleza hobbesiano. Dicho enfrentamiento siempre es posible sobre el
fundamento duro de la comunidad como condición a
priori de posibilidad de la misma competencia,
porque ¿cómo podrían oponerse seres que no estuvieran en un mismo campo, que
no tuvieran una misma lengua, que no tuvieran bienes comunes por los que
lucharan y desde proyectos de existencia semejantes? La competencia de los
singulares ya presupone siempre como condición de posibilidad ontológica a la comunidad,
como el sustrato sobre el que se construye esa manera agresiva (y patológica)
de afirmación del sujeto competitivo.
[1.63) Histórica y realmente, sin necesidad de avanzar nada hipotéticamente,
ia comunidad gestiona siempre lo necesario y lo distribuye equitativamente. Es
lo que llamaremos un sistema equivalencial. Cada miembro de la comunidad
colabora en la obtención de los satisfactores con valor de uso y no habría
acumulación excesiva e injusta del excedente en manos de algún miembro de la
comunidad. Lo común se imponía.
Tesis 2
El ciclo espiral productivo. Trabajo
vivo y valor
[2.1] Relación productiva «ser humano-naturaleza-
producto»
[2.11) Veamos todavía, de manera introductoria y filosóficamente, la relación
indicada, que deseamos denominarla «productiva», y que consiste en la relación
activa del «ser humano» sobre la «naturaleza» a fin de producir algo que antes
no existía, y que podría enunciarse en el proceso: S-T-Mp-M/N-P (del Esquema 2.01). Lo nuevo es un producto (P). Es una relación
técnica pre- económica si la consideramos
abstractamente, que deviene sin embargo un subsistema parcial de lo económico
cuando es subsumido en este sistema como totalidad. Aristóteles, como para los
griegos, diferenció dos tipos de relaciones posibles, y por ello expresaba:
íipot^n; kou Jtotrjaic; etepov.1 La poíesis es el acto productivo, el fabricar, el hacer. La praxis era algo distinto (que analizaremos en la Tesis
3). Para los griegos la relación de trabajo físico
que se ejerce en la naturaleza como materia que se transforma era propia de
los esclavos. De todas maneras, debíase saber cómo producir los frutos de la agricultura, del pastoreo, de las
minas, de los objetos artesanales de los orfebres especializados, de todas las
artes de los metales o del mármol. Ese saber se trataba de un «adecuado conocer acerca de la producción»;[13] era un arte,
una tékhne: la técnica como hábito o
virtud del alma griega
que permite conocer, por un hábito de la razón instrumental o productiva,
cómo se fabrican los productos que
por ello tienen un valor de uso agregado por el trabajo humano.
Esquema 2.01. La espiral productiva
|
Residuo |
Satisfactor/Producto
(P) ' (tiene valor)
|
Trabajo (T) |
Consumo
/
Sujeto vivo (S)
\
Necesidad
Residuo
t
Materia/Naturaleza (M/K)
/
Medio de producción (Mp)
Residuo
[2.12] Hemos indicado que cuando el ser humano, corporal viviente y
comunitario encuentra en el medio cotidiano la cosa real con propiedades tales
que satisfacen sus necesidades, simplemente puede tomarlas, obtenerlas y consumirlas.
Pero cuando el ser necesitado, poseyendo el recuerdo de bienes que satisfacen
sus necesidades y que ya no se encuentran a su disposición (porque se han
agotado, se encuentran a mucha distancia, o por otras circunstancias adversas
se toman escasas), debe entonces emprender un nuevo tipo de acción humana. La
mera necesidad que funda la intención constituyente[14] de las cosas
reales en cuanto útiles, deben ahora ser anticipada por un nuevo tipo de intención. El sujeto necesitante, ante la ausencia del bien necesario busca el
satisfactor que se recorta negativamente en su acto circunspectivo: representa
en su imaginación la manzana inexistente, y la desea;
ese deseo es el fundamento o motivación de realizar un esfuerzo, un
sacrificio a fin de modificar la naturaleza y extraerle un producto, un fruto
para que se presente realmente la manzana ausente, y que pueda saciar el
hambre. Se sitúa por ello como posible productor del bien ausente y al que se
intenta dar existencia por medio de una acción material de transformación[15] de la
naturaleza. Esa posición del sujeto la llamaremos intenciónpoiética.[16] La ausencia en el presente del satisfactor exige un esfUerzo para
intentar poner una existencia futura del satisfactor. Habrá entonces un proceso
de trabajo o de
producción de la mera cosa real natural en producto. El producto no es ya una cosa natural (dada en la naturaleza como
fruto de la actividad natural), sino que ahora se le agrega trabajo objetivado. «Objetivar» trabajo es una acción que tiene un efecto ad
extra, fuera del sujeto. La actualidad (Taetigkeit
dice Marx en los Grundrissé) del trabajo se pone (se hace objeto'. se objetiva) como una nueva determinación de la cosa real. Ese fruto
del trabajo (lo subjetivo) se hace real en el producto (lo objetivo): es la
«objetivación de la subjetividad» (escribe Marx en la obra citada). Por ser un
sujeto necesitado sin satisfactor a la mano se transforma en un sujeto
productor, sujeto de trabajo.
[2.13]
El sujeto de trabajo indeterminado, no todavía objetivado en ningún producto (y todavía no subsumido en
ningún sistema productivo concreto), lo llama Marx el «trabajo vivo» (/ebendige
Arbeit). Es el punto de partida de todo el campo
productivo y económico. Si la voluntad es la categoría todavía indiferenciada (en cuanto «libre» de toda
determinación, explica Hegel en el comienzo de su Rechtsphilosophie), origen de la ontología del campo político, ese arranque radical y ontológico del campoproduc-
tivo (y posteriormente económico) es el trabajo
vivo. Así como en la política el poder
en-síes la potentia cuya sede es la comunidad política;[17]
de la misma manera en la economía todas sus determinaciones se originan en el trabajo
vivo en-sí, no todavía habiendo trabajado, pero
que al ponerse en el producto deviene trabajo objetivado: es la escisión originaria. Esta escisión (Entzweiung: devenir «dos»; uno es el «ser» y otro el «ente»), Diremtion (dirá Hegel) u objetivación primera (el «ser» que se pone como «ente»:
ser-ahí [Zto-sein]), niega al mero trabajo
vivo, como trabajo
objetivado.[18]
(2.14]
Por otra parte, el trabajo produce ahora el
satisfactor, el bien o la cosa útil. Dicho trabajo es concreto, en cuanto produce una cosa que es el contenido (la materia) de una necesidad humana; que por ello es útil y además
es siempre un objeto cultural. Por el hecho de poner en la realidad el producto
como efecto de un acto humano, objetiva en él vida humana (objetivación de vida[19]): se trata
de lo que nombraremos simplemente como valor* como veremos más adelante.
[2.15]
Esta relación de «sujeto de
trabajo-producto-sujeto de consumo» puede ser considerado abstractamente como un «proceso de trabajo en general», que corresponde a la necesidad humana en general. Si se determinan
diferenciadamente los tipos de trabajo con respecto a necesidades particulares
nos encontramos todavía con un «proceso simple de trabajo», es decir, sin
subsumirlo dentro de las relaciones económicas propiamente dichas, que será un
paso a dar posteriormente (Tesis 3).
[2.2]
El trabajo comunitario y
diferenciado
[2.21] Aún en las comunidades de recolectores, cazadores o pescadores, en
clanes, tribus o pequeñas aldeas, el trabajo nunca fue individual, solitario,
aislado. Siempre el trabajo es de un singular en comunidad y, por lo tanto,
hay un sistema de trabajos diferenciados.
Las diferentes necesidades necesitan satisfactores particulares. Esos productos
diferenciados exigen, por su parte, trabajos y pericias distintas, organizados
por la comunidad. Esto lo denominaremos en principio la división
técnica del trabajo. El trabajo en general deviene
un trabajo concreto. El fin de la acción es la producción de satisfactores,
pero no todos son posibles de ser producidos por todos los miembros de la
sociedad, hay condiciones de posibilidad técnica, es decir, conocimiento o
saberes para producirlos, materiales, instrumentos, disciplina adquirida, etc.
En las comunidades más primitivas un singular puede adiestrarse en casi todas
las funciones o trabajos posibles. Pero muy pronto hay que especializarse.
Aunque más no sea en trabajos diferenciados, en primer lugar, entre la mujer y
el varón, sabiendo que esta especiali- zación podrá producir tipos de
relaciones prácticas que deriven en dominación.[20]
Así lentamente cada miembro de la comunidad produce productos diferenciados
para necesidades particulares.
[2.3]
El valor en cuanto tal
[2.31]
Llamaremos valor (sin adjetivo o genitivo objetivo) al hecho mismo por el que la cosa
es efecto del acto productivo o producto del trabajo humano, en sentido lato.
La cosa o el bien que el nómade recolector o cazador encuentra para alimentarse
tiene, como hemos visto, valor de uso. Pero si debe producir el alimento
(plantar el vegetal comestible o reunir a los animales como pastor) agrega a la
cosa una determinación o carácter: el ser producto del trabajo humano. Ese «ser producto» ya no es una propiedad natural (o de la naturaleza que dona a la
especie humana satisfactores con valor de uso). Llamaremos simplemente valoraquella determinación que porta la cosa en tanto producto de dicho
trabajo. Es decir, la cosa tiene este tipo de valor en cuanto que es producto. Por otra parte, la cosa ausente, faltante o inexistente pero
necesaria, no es producida porque sí, sin causa, sino que se la produce para dos posibles finalidades. La primera, a) para que sea útil (y que, según ya lo hemos observado, porte objetivamente valor
de uso) o consumible (consuntividad es el momento subjetivo de la utilidad del bien). Y a esta determinación
(para hablar como Hegel) o cualidad del bien,
debemos agregarle una segunda, b) la cualidad de la cosa de ser
producto de un trabajo humano, y en ausencia de
palabra existente en castellano (y en otras lenguas) echamos manos de un
neologismo: laproductua- lidad. Estaproductualidad remite al hecho de que la cosa es meramente fruto del trabajo; es
simplemente un producto en cuanto producto. En la naturaleza en cuanto tal no
hay ningún producto. Sólo hay productos en la naturaleza cuando ha habido un
trabajo humano que los ha producido como fruto de esa actividad, y en ello
consiste la transformación de la mera naturaleza en cultura.[21] La cultura
es la totalidad de los productos de la transformación efectuada por el ser
humano como fruto de su trabajo. La economía, por ello, es parte del mundo
cultural, y tanto las necesidades, el trabajo, los modos del consumo, los
instrumentos, etc., así como todos sus otros componentes son momentos de
totalidades culturales. La cultura o el producto en
cuanto producto entonces indica laproductualidad de la cosa; el ser fruto del trabajo humano, y en eso consiste el valor de las cosas producidas.
[232] Repitiendo. El valor en cuanto tal es, en primer lugar, aquella determinación de la cosa
que se adquiere por ser producto del trabajo humano. El puro valor de uso (de
la manzana), efecto de la naturaleza, no tiene valor en el sentido que ahora le estamos dando. La misma cosa (la manzana),
si es fruto del trabajo humano, tendría valor
de uso y además valor, y en este sentido se incorporará en el campo
económico en cuanto tal (que trataremos en la tesis
3). En cuanto valor de uso es la materia del
consumo (finalidad primera y directamente material referida a la vida, y por
ello al cumplimiento de las necesidades). En cuanto referida a la vida tiene
utilidad; es condición esencial material de la vida misma.[22]
[2.33]
En un nivel metafórico, en el
pensamiento semita, la vida
era simbólicamente representaba por la sangre, ya que su extracción producía la muerte en los animales y el ser
humano. El valor
es vida objetivada: sangre. Marx usa muchas metáforas acerca del valor como,
por ejemplo, en las primeras páginas[23]
de El capital:
«Examinemos ahora el residuo de los productos del
trabajo. Nada ha quedado de ellos salvo una misma objetividad espectral, una mera gelatina (Gallerte) de trabajo humano
indiferenciado (unter- schiedsloeser) [... En el valor] está objetivado o materializado (vergegenstaendlicht oder
materialisirt) trabajo
abstractamente humano».
[234] Estamos históricamente
en un momento primero donde la auto-producción y el auto-consumo de la
comunidad, del clan, de la tribu, tiene una estructura muy simple que hace más
difícil cualquier tipo de injusticia estructural o institucional. Es el nivel
de las comunidades guaraníticas por ejemplo, que después se organizarán en las
Reducciones franciscanas y jesuíticas desde fines del siglo XVI en distintas
regiones de América Latina. Sociedades tenidas como utópicas empíricamente
inexistentes en una reciprocidad anterior a muchos desarrollos ambiguos
posteriores.
Tesis 3
La espiral económica equivalencial. Valor de cambio, mercado y dinero
[3.1]
Relación práctica o social: «ser
humano-ser humano»
[3.11]
Debemos distinguir claramente la relación productiva
(expuesta inicialmente en la tesis
2) de la relación práctica o social que se establece entre dos seres humanos. Los griegos la denominaron praxis que, aunque puede usarse para significar simplemente «acto», tiene
principalmente el significado de acto dirigido a otro ser humano. Ese
«cara-a-cara» (que los semitas denominaron en hebreo paním
el paním)] indica empíricamente esta
relación Entre los vivientes sólo los mamíferos tienen una sensibilidad
específica en su piel, muy especialmente en sus regiones crógenas, sexuales, o
en los labios de la boca, siendo una eroticidad específica, emotiva, de
profunda repercusión subjetiva. Las relaciones de odio o amor, de fraternidad
o dominación, de alegría o tristeza por el bien, por ejemplo, son reguladas por
el sistema límbico cerebral. La sensación de felicidad que emana del contacto,
de la presencia, de la compañía del otro ser humano es inenarrable y significa
el cumplimiento final de la existencia. Se trata de una relación práctica,
social.
[3.12]
La relación del sujeto ante otro sujeto (SI-S2) puede ser al menos de tres
tipos. La primera relación es la de género, mujer-varón, erótica, sexual, de
pareja. Es el origen de todas las demás relaciones y constituye el primer tipo
de comunidad posible: la familia, organizadas de las más diversas maneras.
Ellas forman clanes, que son grupos de familias estructurados con un mayor tipo
de complejidad.' La relación de género, como la relación racial, no se
estructura en campos, sino que es una determinación propia de los sujetos en
cuanto tales (como la edad, raza, sexo, etc.).
[3.13} La segunda relación práctica posible es la de la
pareja y su prole. Se trata de la relación práctico-pedagógica. Una generación
transmite a la siguiente el ser (genéticamente), el aprendizaje o la cultura de
la comunidad a las nuevas generaciones. En los clanes primitivos, siendo las
funciones sociales no tan complejas, dicho aprendizaje era asumido
indiferenciadamente por todos sus miembros. Al desarrollarse la complejidad
histórica aparecieron especializaciones de miembros con la responsabilidad
educativa. Se trata de un segundo tipo de relación práctica.[24]
[3.14]
La tercera relación práctica es la que se establece en una comunidad de iguales, en la expresión
metafórica de hermano-hermana, cuya manifestación prototípica son las
relaciones política o la económica, habiendo muchas otras posibles.[25] Como veremos
más adelante en la significación de campo [5.4], cada una de estas relaciones abre, además, el horizonte a
totalidades o sistemas prácticos de los que nos estamos ocupando. Así el campo
político y sus sistemas correspondientes han sido objeto por mi parte de una larga
descripción.[26] Ahora nos
abrimos en cambio al ámbito económico.
[3.15]
Adiferencia de las relaciones prácticas o
sociales erótica, pedagógica o política que pueden ser inmediatas (sin necesaria
mediación de objetos físico-naturales), la relación práctica económica está
determinada por la mediación material del producto (/*), efecto del trabajo de
un ser humano (el productor) (SI) y objeto de la necesidad de
otro ser humano en relación práctica (S2). La relación práctica, entonces, deviene objetivamente real por el
tipo de mediación que involucra a la naturaleza transformada por el trabajo y
ligada a la producción, reproducción y crecimiento de la vida humana de la comunidad
de los agentes.
[3.2]
Relación práctico-productiva o
económica: «ser
humano-producto-ser humano»
[3.21]
Esta relación económica, práctica comunitaria
y productiva de los satisfactores necesarios para la vida se establece ya en
los clanes, tribus o pequeñas aldeas del Paleolítico. Son sistemas
equivalenciales donde los miembros de la comunidad económica se atribuyen los
beneficios de la producción y el intercambio en igual distribución y
participación. No hay todavía posibilidades mayores de diferencias en la
apropiación de los satisfactores, de los bienes, y el sistema funciona con una
justicia que quedará posteriormente en la memoria de las culturas como una
utopía originaria. Las tribus nómades de las estepas o los desiertos
(simbolizado en la figura de Abel en los pueblos semitas, por ejemplo), aún
comenzado el Neolítico y ante las grandes ciudades (metafóricamente Caín) ya
estratificadas económicamente, levantarán la igualdad del sistema equivalencial
del «desierto», tiempo de la justicia sin pobres ni ricos, como el punto de
referencia de las injusticias presentes.
[3.22]
La compleja estructura económica es el efecto
de cruzar los dos tipos de relaciones brevemente descritas con anterioridad,
la relación productiva y la práctica social, uno material[27] y
otro formal[28] práctico o social (SI-P-S2) representada esquemáticamente
de la siguiente manera:
Esquema 3.01. Complejidad de la
estructura relaciona! económica
|
r Residuos |
Comunidad 1 Trabajo vivo (SI) f <
\
Trabajo vivo (S2) • Comunidad 2
Mercado —Dinero (D)
Mercancía (M) ■ »■
►Trabajo (T) b ■
Producción — d Producto (P)
-► Naturaleza (N)
Aclaraciones
al esquema 3.01. Flecha a. relación práctica o social; flechas b a d: producción (empresa, relación productiva); flechas e a f. mercado o circulación; d: pone el ptoducto en el mercado; e: se intercambia la mercancía por otra mercancía o por dinero;
/ se compra la mercancía, se la apropia y se les consume.
|3.23) Por otra parte, esta relación práctico-económica
entre los agentes {flecha a) fue igualitaria al comienzo de la historia, sin opresión de un
miembro sobre otro, pero, como veremos posteriormente, no se conservó al
evolucionar los sistemas económicos. Será necesario observar cuidadosamente
esta relación social en la que K. Marx estriba una parte central de su crítica al
capitalismo.
[3.24]
La primera relación analógica
práctico-productiva, cuasi- económica, en su límite y como una experiencia
utópica originaria, es la que se establece entre la madre y la prole en el
acto mismo de dar
de mamar el alimento al recién nacido. La leche
de la madre, ese bien consumible, que es una
secreción de las glándulas mamarias como en todos los mamíferos, es como un
producto metafórico (P) de la propia corporalidad materna, que dona gratuitamente a su prole, con amor desinteresado y sin retorno, al
nuevo Otro que ha procreado con exterioridad o autonomía, estableciendo una analógica relación práctico-productiva, es decir, cuasi-económica. Es como la
económica arqueológica y escatológica, primera e imagen de la última. El niño
sin haber trabajado, ni comprado, ni sufrido, alcanza la satisfacción del
consumo, de la protección, del placer del calor, de la suavidad de la piel
materna que lo acoge y alimenta. El mejor sistema económico futuro será como un
recuerdo subjetivo de ese acto originario. S. Freud lo supo muy bien y se
dedicó a mostrar su significación histórica y económica. El enfermo mental, el
que sufre la injusticia social, empíricamente intenta frecuentemente retornar
al útero materno (hasta adopta una postura fetal), anterior aún al mamar, para
volver a encontrar la satisfacción del consumo pleno sin el sufrimiento del
trabajo, de la acción, del enfrentar a un mundo que se le ha tornado hostil.
[3.25]
El ser humano originariamente y por tendencia
genética no sólo no es narcisista ni egoísta, sino que se encuentra en una
posición de apertura al Otro, como respuesta también originaria de ser en su
mismo ser el efecto de un acto desinteresado de donación. Los aztecas nombraban
al ser humano como el deudor (macehual). Deudor ante los dioses por el don gratuito de la vida. A la madre se la venera por el mismo motivo: es
la donadora gratuita de la vida;
donación absoluta que no puede pagarse nunca, porque el hijo no puede donar nunca la vida a la madre como
retribución. Además, el don
es anterior a la justicia porque no reclama pago alguno. La justicia es un dar a cada uno lo que merece. El don da al Otro algo
antes que pueda merecer, o aun lo que no merece. Lo gratis, anterior a toda económica venta o compra, es su horizonte esencial,
fundamental. Porque la gratui- dad es la esencia del don: entrega algo sin esperar retribución. Es la
economía perfecta, originaria y utópica por excelencia.
[3.26]
Como hemos ya indicado, se establece así una
relación económica de reciprocidad, como entre los Tupi-guaraníes amazónicos que los franciscanos y
jesnitas desde el siglo XVII hasta el año 1767, respetando sus costumbres
económicas, organizaron en el Paraguay y en otras regiones de América Latina
en las famosas Reducciones, comunidades que todo lo poseían en común, estrictamente comunistas, disueltas por la Ilustración burguesa de los Borbones en el siglo
XVIII. Estas experiencias fueron los antecedentes directos de la Revolución
de los iguales en Francia (1794), del bon
sauvage de Rousseau, y del Socialismo utópico,
primer capítulo no escrito todavía de la historia del Socialismo moderno
europeo. Era una economía de la reciprocidad: un miembro de la comunidad
otorgaba al Otro un don gratis; el que recibía el don y lo aceptaba era objeto
de una donación gratuita, pero sabiendo que el que dona cumple con un deber y
se libera de la deuda para con los dioses donadores de la vida, y por ello es
un ser superior y libre de la deuda (ya no es deudor). Mientras que el que
recibe el don no se siente primeramente beneficiado, sino que signado con una
doble deuda (para con los dioses y con respecto al otro miembro de la
comunidad), es decir, aumenta su deuda al recibir el don. Se siente más débil,
menor, inferior. Es así mejor donar que recibir.[29]
[3.27]
Esto es lo que intentan mostrar
algunos autores, cuando uno de ellos escribe:
«En las donaciones los sujetos de relación son personas [...] cuyos objetivos y
motivaciones importan al Otro, que se reconocen recíprocamente como donante y
beneficiario de los bienes económicos, y éstos se presentan en su materialidad
concreta y particular como valor de
uso, bienes cualificados por su utilidad (no
cuantifi- cados por su precio) [... Nos interesa aquí analizar el tema] con el
I.Los guaraníes
invitaron a los españoles cuando llegaron al Paraguay a comer y festejaren las
celebraciones de la cosecha. Los españoles admirados aceptaron, festejaron y
comieron. No sabían que al recibir el don se había igualmente comprometido
aentrar en una economía de la reciprocidad. Cuando en el año siguiente los
invitaron a los trabajos del campo para alcanzar una nueva cosecha, los
españoles se negaron y los indígenas quedaron escanda!izados de la inmoralidad
de los conquistadores. La ética moderna de la economía del
intercambio monetario mercantil capitalista (de la
oferta, la demanda, del comprar y el vender) no podía comprender a la economía de
reciprocidad.
sólo propósito de mostrar el camino por el cual es
posible superar la subordinación del concepto de donación respecto de la teoría de
los
intercambios».'
En este caso, sin embargo, se parte de la donación como
una figura jurídica desde el marco del derecho que incluye como referencia la
propiedad. Habría más bien que partir del don o el servicio como la acción productiva de un miembro de la comunidad que no puede
menos que participar en ella porque lo debe todo (su mismo ser y todos sus
bienes y los del universo donde vive) y porque tiene conciencia plena que la
sobrevivencia de cada miembro es fruto de la mutua responsabilidad compartida.
Estamos antes
(en la historia) de la posterior individualidad posesora y excluyente propia de la propiedad privada,
de los sistemas económicos no-equivalenciales.
[3.28]
Sin embargo, las exigencias
ambiguas del desarrollo civilizatorio llevó a establecer una relación de
intercambio de apropiación de los productos producidos por productores, en el
sentido de transformarse cada productor —que al mismo tiempo está necesitado
del producto del Otro, para el consumo propio— producto de un Otro también
necesitado del producto del primero para su consumo. Ese intercambio de mutua
relación de apropiación no pudo ser ya la simple donación, sino la venta (no
necesariamente por dinero en el trueque al comienzo) y la compra (aunque en
el mismo trueque) del producto transformado en mercancía, en el acto mismo del
intercambio.
[3.3]
La tercera determinación del valor
y el valor de cambio
[3.31]
El producto del trabajo humano, puesto en la
realidad objetiva como un satisfactor antes inexistente, cuando se lo
intercambia por el producto del trabajo de otro ser humano adquiere, en la
misma relación en acto, la cualidad de ser
un «valor de cambio»(«de cambio» como genitivo objetivo: para-el-Otro). Ese valor de cambio puede ser una mera posibilidad cuando el
producto es producido para el consumo; pero es intentado como finalidad
principal cuando es producido para el intercambio y no solamente para ser
consumido. En el acto mismo del intercambio de las mercancías en el mercado, el
productor que pone
a la cosa producida en relación con otra cosa producida (flecha e del Esquema 3.01), la constituye como portadora del valoree cambio.
[3.32]
Ya Aristóteles lo había descrito en su Política. Un zapato producido por el trabajador para ser usado por él mismo tiene
valor de uso (para su necesidad).
Pero el zapato producido por el zapatero que se ocupa por oficio sólo de
fabricar zapatos (en el ergastérion griego, por ejemplo) lo produce con la intención fenomenológica que denominaremos ekonómisis (el constituir intencionalmente al producto como medio para el
intercambio, sea dentro del clan mismo, entre las tribus, o en una ciudad que
ya tiene mercado: el tianguis de los aztecas). El valor de cambio será un extremo o momento que pone la relación que sitúa al producto dentro del campo
económico, adquiriendo la cosa su sentido de objeto económico: el ekonómata. Ahora nos enfrentamos por primera vez a una intención
económica propiamente dicha: la producción de un
bien como mercancía para el Otro miembro de la comunidad participante del
mercado (mercado que es una institución, y de ninguna manera una relación natural o previa a un hipotético primer contrato; contrato no explícitamente
necesario en el tiempo).[30]
[333] La mercancía entonces es el producto fabricado como intercambiable y puesto en el mercado. En un primer momento, el producto es producido
en el hogar (o en el lugar de trabajo) por el trabajador. En un segundo
momento, el producto es puesto en el mercado (el lugar
determina el devenir dialéctico de la categoría de producto intercambiable en mercancía
en acto) y se transforma así de mero producto en mercancía a disposición del Otro en el mercado, o de los otros, para ser
intercambiado por otros productos (en el trueque) o por dinero (en la venta),
transformada en mercancía que se intercambia por su valor de cambio. El valor
de cambio es una determinación cuantitativa del valor (el valor de uso es en cambio una determinación cualitativa o material[31]) de la cosa. La cosa real producida es ahora una mercancía o ente
económico; será medida formal o económicamente por ese su valor de cambio.
[3.34]
Antes del intercambio el producto
(en cuanto producto) tenía ya valor (recuérdese lo dicho en 2.3). Ese valor es ahora el fundamento de la
aparición como su fenómeno del valor de cambio. El valor de cambio es la
posición relacional del producto (y del valor como tal) que siendo ahora
mercancía se relaciona con otra mercancía. La primera tiene ahora valor de
cambio, que es el mero valor en «relación-a» (valor como valor de cambio).
Pero, además, ahora se constituye una nueva determinación del mismo valor. Es
el valor en cuanto tal que en la
relación aparece ahora bajo la forma' de intercambiable con respecto al valor de otra mercancía, como valor de
cambio.
Esquema 3.02. Las tres determinaciones del valor en cuanto tal
|
Intercambiabilidad
4 b/
Valor \ a » Utilidad/Consuntividad t Productualidad i c i Sujeto productor (trabajo) |
Aclaraciones al
esquema 3.2. a. Determinación materiaI o cualitativa, b. Determinación formal o propiamente económica, c. Determinación como objetivación de vida
humana o efectuación.
|3.35) El valor de
cambio supone como su fundamento al valor
en cuanto tal y ahora adquiere una tercera
determinación. El valor en cuanto tal no tiene sólo las determinaciones de utilidad y productualidad, sino una tercera. El producto se produce no sólo para ser utilizado
(con valor de uso, materialmente), y no sólo es fruto del trabajo humano, a
diferencia de los bienes naturales (su productualidad, como efecto), sino que ahora se produce para ser intercambiado por
otros productos en el mercado (es la intercambiabilidad, denominada por Marx bajo la palabra Austauschbar-
keit, formalmente).
[3.36) Estamos ya de lleno en la economía, en el campo
económico, en algún sistema
económico. Lo económico, en último término, es la intercamhiabilidad en acto de las mercancías (momento práctico,
b) de los productos del trabajo humano (momento productivo, c) de un productor en vista del consumo, a) de otro ser humano
necesitado (a). K. Marx hablaba por ello del círculo de producción/
distribución/ intercambio/ consumo; pero todo ello tiene como centro formal
económico la intercambiabilidad, que supone la producción del valor de uso y su distribución, para ser
cambiado (en el mercado) por otra mercancía o dinero, lo que termina al final
por abandonar el campo
económico por el consumo (porque la mercancía será consumida por el necesitado
para calmar dicha necesidad). Ese «abandonar» el campo económico se cumple por
la negación o subjetivación corporal de la mercancía como portadora de valor de uso cuyo consumo
es, sin embargo, la finalidad decisiva material de todo el proceso económico; afirmación, como reproducción y
crecimiento, de la vida humana en comunidad, en último término de la humanidad.[32]
[3.4]
El dinero o la cosa con valor
equivalente
[3.41]
El intercambio entre dos
mercancías enfrenta el valor de cambio de ambas. Sin embargo, sería imposible
si no hubiera una determinación o momento de identidad o semejanza entre los términos de la relación (la mercancía ofrecida y laque le
sirve de pago). Pero, para que sean ambas equivalentes es necesario tener una
medida que se aplique a ambas. Por ello, se necesita un tercer término (otra
mercancía), que midiendo a las dos primeras jugara el papel de equivalente a
los dos productos útiles (con valor de uso) para que fueran cuantitativamente comparables. Si se crea tal medida podrían calcularse o medir los
valores de cambio de las mercancías confrontadas para ser intercambiadas en igualdad.
Todo intercambio, para ser posible, o justo (y la
justicia es una antigua virtud descrita por los clásicos en cuando sabe
establecer «lo igual» —tó íson en griego—), debe entregar por un término de la relación algo igual a
lo que recibe el otro término. Tenemos entonces la necesidad de establecer tres
momentos.
Esquema3.03. El dinero mide los valores de cambio de las mercancías en el mercado
|
|
Valor equivalente como unidad de medida
(dinero) 3
|
|
|
Valor de cambio Mercancía 2 (con valor de
uso) |
Valor de cambio Mercancía 1 •+
(cod valor de uso)
[3.42]
En el intercambio entre clanes por
medio del trueque se cambian directamente la mercancía 1 (un puerco, por
ejemplo) por la mercancía 2 (dos flechas). Si dicho intercambio se establece
institucionalmente en un cierto lugar nace el mercado (el tianguis
en la cultura azteca, ya nombrado). En este último
caso, es necesario una medida que opera como la unidad (una mercancía con características físicas especiales) que se aplica
a los múltiples productos a ser medidos (todas las restantes mercancías), y
por ello se denomina a esa mercancía: dinero y tiene por ello un valor equivalente
universal en relación a todas las otras mercancías
particulares (entre los aztecas la unidad de medida era un puñado de cacao; en
otras culturas se impusieron las piedras preciosas o los metales escasos). Es
decir, en las economías tradicionales el dinero medía
con su propio valor de cambio, en equidad, en
igualdad, el valor de cambio de todas las restantes mercancías del sistema
económico en vigor. Éste era el caso del cacao, bronce, plata u oro.[33] Posterior
mente, se le asignará al dinero (como el papel moneda impreso por imprenta en
China desde el siglo IX d.C.) un valor equivalente establecido por convención
y garantizado por el Estado (al comienzo con su respaldo en oro y después ni
siquiera eso); en este último caso el valor del dinero dejó de ser igual a su
valor de cambio intrínseco, como en el caso del oro o la plata.
[3.43]
Es evidente que una mercancía, en
último término y por su naturaleza, se adquiere (por medio de otra mercancía en
el trueque o por dinero en el mercado) por la utilidad de su valor de uso,
pagando la cantidad de su valor de cambio. Por otra parte, a diferencia de las
otras mercancías, el valor de uso del dinero es el poder servir de valor
equivalente como medida de todos los demás valores de cambio de las otras
mercancías. El dinero tiene por ello diversas funciones, entre ellas la de
poder acumular valor de cambio sin necesidad de reunir físicamente en un lugar
las cosas reales llamadas mercancías, y por lo tanto la acumulación puede
tender al infinito, junto a la codicia (como lo indicaba D. Hume), y
transformarse en un peligroso dios al que pueden inmolarse las personas
(«¡Vuestro dios es el dinero!», escribió K. Marx en La
cuestión judía): se trata de la fetichización del
dinero, el dios Mammón o Moloch de los semitas antiguos (como lo sugiere el
crítico alemán y judío indicado), al que se le inmolaban seres humanos.[34]
13.44] ¿Cuál podría ser, por su parte, la medida del mismo valor de cambio o del mismo dinero? El oro, que era 18 veces
más escaso[35] que la plata
en el siglo XVI cuando nacía el sistema- mundo, valía 18 veces más que la
plata. Decir «escaso» es indicar que se necesita más tiempo para su obtención.
En efecto, el fundamento antropológico de medida (del que puede posteriormente
deducirse un sentido ético de manera estricta) es el tiempo del trabajo. Siendo el valor la cualidad cuantificable del trabajo
objetivado (vida objetivada del trabajador), fruto de un proceso en el tiempo,[36]
puede (de manera todavía abstracta y contando con un concepto simple de trabajo
homogéneo o universal) determinarse la cantidad de valor de la mercancía por
el tiempo que el trabajador debió emplear como promedio en el grado de productividad
técnica del trabajo en una cierta época para producir proporcionalmente una
cierta cantidad de valor de uso.
[3.45]
Por su parte, cuando el dinero (el valor equivalente universal de una mercancía escogida por sus
cualidades materiales, como el oro inoxidable y muy escaso, es decir, de mucho
valor con poco peso) mide el valor de cambio de una mercancía, decimos que
conocemos su precio. A la inversa: el precio es el valor de cambio de la mercancía expresado en dinero.
[3.5] La división de oficios en la comunidad y
el excedente económico
[3.51] El primer tipo de división
del trabajo —nos hemos referido al tema— es muy
antiguo. Fue una división de los oficios. A. Smith atribuye la división del
trabajo a la propensión por intercambiar mercancías, lo que exigiría producirla
según diferentes oficios, técnicas, trabajos. Contra su opinión podemos decir
que el origen no es esa propensión al intercambio, sino, muy por el contrario,
las diferentes necesidades humanas. Históricamente toda comunidad, aún en la
indiferenciada vida del clan paleolítico, necesitó siempre una cierta división de
funciones dentro de la comunidad. A la mujer se le asignó la educación de la
prole, el cuidado del hogar (el fuego), la cocina, etc. Al varón la defensa del
hogar, la recolección de alimentos, vestido, etc. Igualmente los diversos
bienes necesarios supusieron técnicas de extracción diferente (entre los
recolectores, pescadores o cazadores). Es verdad que cuando los satisfactores
se daban a la mano la diferenciación era mínima, y los quehaceres eran muy
simples. Hemos dicho que un miembro de la comunidad podía aprender diversas
funciones que no eran muy numerosas. Estamos entonces es un etapa primera de
una cierta economía de subsistencia, con un gran equilibrio ecológico y con pocas
horas de quehaceres. Se habla de una «economía de la abundancia» mientras los
clanes pudieron, como nómades, encontrar la «tierra sin mal» (así llamada por
los guaraníes amazónicos las selvas donde podían nuevamente recolectar bienes
necesarios para la vida. Cuando dichas condiciones de abundancia iban
desaparecido en ambientes donde la vida de la comunidad se hacía más difícil
por la misma extinción de esos recursos, era necesario cambiar de hábitat y por
ello eran nómades).
[3.52 J Pero una vez que comienza el Neolítico, dando
origen a la cultura urbana, los oficios o las técnicas artesanales se
multiplican, lienardino de Sahagún describe 360 oficios diversos entre los aztecas.
Las grandes culturas neolíticas, entonces, desarrollan técnicas específicas
para los productos que deben tener valores de usos diligenciados, tantos como
las necesidades de la comunidad. Una comunidad más desarrollada histórica y
culturalmente irá creando nuevas necesidades, propias de culturas que van
superando sus límites establecidos. Por ello la invención de nuevos tipos de
trabajos, de olidos, irá creciendo indefinidamente a lo largo de la historia.
[3.6]
Las instituciones económicas
[3.61]
La acción económica parte de la
producción en vista de la distribución y el intercambio, y la distribución y el
intercambio se desenvuelve en vista del consumo. Todas esas acciones se cum-
píen siempre intersubjetivamente en comunidades empíricas que deben cumplir con
las exigencias de la división de trabajos heterogéneos en la producción e
intercambio de las mercancías por ello también heterogéneas. La división en el
proceso productivo del trabajo delimita las acciones de los agentes
económicos, que cumplidas de manera constante, repetida, sabiendo cómo se
realizan y desde la expectativa de que los otros miembros del sistema económico
cumplan igualmente los trabajos correlativos, constituyen las instituciones
económicas que dan lugar a sistemas. Toda acción económica es sistémica y cumple con funciones asignadas
por los diversos tipos acciones dentro de la división del trabajo, de la
distribución, del intercambio y del consumo.
[3.62]
Sin embargo, en cuanto
institución, el sistema económico, en último término, se comprende si se tiene
en cuenta la gestión y la asignación del excedente de la producción, lo común, que se acumula como la riqueza de la
comunidad, en principio. El ser humano, por su poder cognitivo y emotivo
cerebral, puede producir más bienes que los que necesita para su inmediato consumo.
Todas las especies animales, aún las más evolucionadas, no tienen capacidad de
acumulación de satisfactores fuera de lo necesario inmediatamente para la vida.
Así las ardillas pueden guardar secretamente en diversos lugares, que recuerdan
con extrema precisión, los alimentos conseguidos en el verano para sobrevivir
en los rigurosos inviernos. Pero no podrían guardarlos en graneros, como los
egipcios, durante los siete años de las «vacas gordas» para cuando lleguen las
siete «vacas flacas». El desarrollo de las civilizaciones significó igualmente
un creciente domino sobre técnicas e instrumentos de gestión y de acumulación
de los excedentes (logrados frecuentemente
por un exceso de trabajo) que la comunidad toda producía gracias al crecimiento
de los sistemas económicos que se fueron organizando.
|3.63] En el caso de un sistema comunitario, tales como el de los clanes, las tribus o los pueblos originarios en
América Latina, África o India, el que trabaja y el que gestiona el sistema
son los mismos actores en comunidad de patrimonio, uso y consumo (SI y S2
del Esquema 4.01), forman por ello una
comunidad igualitaria. Una vez que las comunidades ocuparon prácticamente el
Planeta y comenzaron a encontrar otras comunidades que le disputaban los
recursos, hubo que comenzar una obtención más intensiva de ellos. Los
recolectores se transformaron en sedentarios agricultores, los cazadores en
pastores y la comunidad aldeana en pequeñas ciudades. El sistema igualitario (o
equiva- lencial) se distorsionará y se producirán desigualdades crecientes
(que expondremos desde la Tesis 4).
[3.7] Del «mundo» al «campo» y a los «sistemas»
económicos
(3.71]
Aunque sea muy brevemente deseamos
aclarar algunas categorías metodológicas que nos serán útiles en nuestra
descripción posterior. Como todas las teorías económicas se fundan, con
conciencia o sin ella, en antropologías implícitas (como toda la obra de A. Smith o F. Hayek, en cuyos casos se basan en
una metafísica individualista y tendencialmente egoísta o narcisista), es
necesario explicitar la antropología en la que fundamos la crítica a la
situación actual económico mundial. M. Heidegger, sea cual fuere su lamentable
compromiso o posición política, criticó con razón a la modernidad mostrado que
el ser humano no puede partir ontológica o primeramente desde un mero ego
cogito (yo pienso) cartesiano, ya que esta
presuposición de un yo que piensa (como el yo que ama, o el que trabaja o el que espera) es una de las
posibles posiciones concretas del ser humano que ya siempre presupone el «ser-en-e!-mundo»] cotidiano. En efecto, el ser humano, por la constitución del complejo
sistema memorativo del cerebro, enfrenta los objetos cotidianos
interpretándolos, amándolos, modificándolos desde el horizonte de la totalidad de sus experiencias pasada.[37]
Esa totalidad de sentido que antecede a
todo ente que nos enfrenta lo hemos denominado «mundo», que en nuestra Filosofía
de la Liberación lo distinguimos de «cosmos».[38]
[3.72] Ese «mundo» cotidiano de cada ser humano, de su comunidad y en
definitiva de la humanidad presente (como historia mundial) es infinitamente
complejo. El ser humano, para poder manejarse dentro de él realiza procesos de
abstracción; es decir, efectúa como cortes epistemológicos para poder simplificar su manejo. Se habla así de: «El
mundo de mi hogar»; «el mundo del deporte»; «el mundo obrero». En esos ejemplos
el mundo cobra un sentido particular. Esos mundos particulares lo llamaremos
«campos». Un campo es por su parte, como el mundo, una totalidad particular de
sentido, con un «juego de lenguaje» propio (diría el segundo Wittgensteín),
con instrumentos materiales propios, con actores especializados en moverse en
dicha totalidad de sentido. El sistema nervioso, nuestro cerebro, forma mapas
de millones de grupos neuronales que se activan cuando se toca un tema de ese campo. Decimos «política» y de inmediato aparecen imágenes tales como
presidentes, diputados, urnas, propaganda de representantes, etc. Esa
«asociación de ideas» de los empiristas ingleses se referían al fenómeno
material de la ligazón de los mapas neuronales en campos. Y bien, cuando
indicamos una cuestión económica, la situamos inevitablemente en un «campo
económico», como la totalidad de sentido de todo lo que se relaciona a este
significado, y donde cada momento (por ejemplo el «dinero») cobra un lugar, un
sentido, o queda relacionado a la respectividad de la totalidad de lo
económico. Hablaremos entonces con precisión de un «campo económico».[39]
[3.73| Pero, además, el campo económico se encuentra institucionalizado
u organizado por diversos «sistemas». El concepto de «sistema» es más abstracto
que el de campo, y éste que el de mundo.[40]
El campo económico (que es uno) se institucionaliza según múltiples sistemas,
que pueden coexistir o no en el espacio y en el tiempo. De hecho nunca hubo un
solo sistema económico en el Planeta, aunque el fenómeno de la globalización lo
está intentando por primera vez en la historia (pero todavía no lo ha logrado,
subsistiendo cada vez más abrumados por la extinción otros sistemas económicos,
como amplias regiones del África, del Asia, del Amazonas o, por ejemplo, entre
los Mapuches de Chile o los Aymaras de Bolivia). Un sistema1 es una totalidad de sentido, con estructuras instrumentales e
institucionales relaciones prácticas o sociales, que define y funda sus
momentos funcionales organizán- dolos por la división heterogénea del trabajo
con unidad ideológica, ya que responden a un criterio esencial. En el campo económico pueden entonces coexistir un sistema de auto-producción y auto-consumo de un clan en Nigeria con un sistema capitalista que sea dominante en el territorio de este Estado.
[3.8] Los sistemas económicos equivaienciales
[3.81]
Históricamente en los sistemas económicos comunitarios, tales como el de los clanes, las tribus o los pueblos originarios en
América Latina, África o India, antes de la revolución urbana neolítica (con su
dominación tributaria de campesinos), o de las invasiones de los pueblos que
domesticaron el caballo y usaron las armas de hierro (que generalizaron la
esclavitud), el que trabajaba era el que gestionad excedente del sistema,
sujetos del patrimonio común, del uso y del consumo: forman una comunidad
igualitaria de productores. Deseamos indicar este punto de partida económico para
poder comprender la desviación de estos modelos íntimamente ligados a un
equilibrio ecológico y económico, para poder compararlos a los que se
organicen posteriormente. El excedente gestionado en común] en vista de la producción, reproducción y crecimiento de la vida de
la comunidad, usando instrumentos ecológicos como criterio técnico-productivo,
y la igualdad y participación como principios comunitarios pueden ser retenidos
hoy como parámetros prácticos de validez universal, material y formal, aunque
estuvieran situados dentro de determinaciones propias de tiempos juveniles de
la humanidad.
[3.82]
Nada era perfecto, perfección imposible que es
el límite que supera la condición humana, y por ello ninguna justicia o equivalencia
puede tampoco ser perfecta, pero podía en aquellos tiempos originarios haber
un cierto equilibrio que el desarrollo posterior perderá y que irá
acrecentando, junto al progreso cuantitativo y tecnológico, la dominación de
una minoría (el 1%) sobre sus semejantes (el 99%), opresión que lentamente se
acerca a una frontera que la humanidad está traspasando y que es el umbral
entre la sobrevivencia y el suicidio colectivo. Hubo un momento, un inicio
epocal en el tiempo histórico pasado en el que se fueron originando sistemas
económicos no-equivalenciales, que comenzaron un aumento progresivo de la opresión y de la
distancia que se ha tomado demencial como diferencia abismal del usufructo de
los excedentes producidos por toda la humanidad y gestionados con propiedad
privada por una oligarquía cada vez más peligrosamente narcisista e insensible
al dolor de las mayorías condenadas a una pobreza y a una muerte inevitable.
[3.83) De todas manera, aún el sistema equivalencial con mínima presencia de
dominación del ser humano sobre otros seres humano no puede evitar de aumentar
sistémicamente la función negativa entrópica que, al desarrollar los
instrumentos, la organización, la ocupación geográfica de la comunidad, va
transformando cualitativamente más materia y energía en residuos inútiles, que
se acumularán crecientemente.
Tesis 4
Sistemas
económicos no-equivalenciales. Propiedad y gestión heterónoma del excedente
[4.1]
Cuestión metodológica
previa
[4.11]
Se nos tiene acostumbrado en el
pensamiento crítico a aceptar ciertos supuestos que llega el momento de
ponerlos ahora en cuestión. Pareciera que la historia de los sistemas
económicos, para la visión de un cierto marxismo-leninismo, siguieron algo así
como un único proceso diacrónico: a partir de la comunidad primitiva, se pasó
al esclavismo, al feudalismo, para culminar en el capitalismo, el cual es
superado por el socialismo. El mismo Marx en los Grundrisse, explicando los modos de apropiación, expuso oiro desarrollo
histórico, siguiendo en parte la visión de Hegel en su Rechtsphilosophie:
«La comunidad tribal, la entidad comunitaria natural, no
aparece como resultado sino como supuesto de la apropiación comunitaria (gemeinschqftlichen) del suelo y de su utilización
[...] La comunidad tribal [...] es el primer supuesto de la apropiación de las
condiciones objetivas de su vida y de la actividad de autorreproducción y de
objetivación de éste (actividad como pastores, cazadores, agricultores, etc.)
[...]. Cada miembro individual se comporta como propietario o poseedor sólo en
tanto miembro de esta comunidad».1
lixplica que en estos sistemas equivalenciales,
denominados asiáticos, mexicano, inca, eslavo, etc. el excedente es común:
«La unidad omn¡comprensiva que está por encima de todas las
pequeñas entidades comunitarias, aparece como el propietario superior o como
el único propietario [...]. Elplvsproducto [excedente] pertenece entonces de
por sí a esta entidad suprema [...] que en últi-
Grundrisse, IV; Marx, 1971, vol. I, p. 434; 1974,376.
ma instancia existe
como persona, y este plustrabajo se hace efectivo tanto en tributos, etc.».1
[4.12]
Pasa después K. Marx a describir
el modo de apropiación greco-romano:
«La comunidad, como estado, es, por un lado, la relación
reciproca entre estos propietarios ¡guales y libres [...], Sus miembros son
agricultores de parcelas, propietarios de la tierra que trabajan aunque]
salvaguardan el ager publicus para las
necesidades comunitarias».[41]
Muestra, además, la existencia de las contribuciones de
los ciudadanos de un cierto plustrabajo a manera de servicio militar,
participación en obras comunes, etc. En el imperio, las colonias pagan
masivamente tributos, y la esclavitud fue frecuentemente un subsistema
económico muy extendido. Al sistema romano le seguirá, en la visión de Marx,
el germano (no el feudal), donde el campesino libre tiene una tierra que
cultiva en medio de las selvas nórdicas, no siendo propiamente parte de un
estado. En la decadencia de la Edad Media aparece el modo de apropiación
feudal, y «la relación señorial (Herrschaftsverhaeltnis) como relación esencial de apropiación».[42]
Después de éste irán surgiendo las formas pre-burguesas (o pre-capitalistas)
propiamente dichas.
En el marxismo tradicional, sin embargo, el marco
histórico será aún más eurocéntrico,[43]
en primer lugar, porque se estudiaba el pasaje del feudalismo (fenómeno exclusivo de la Europa lati- no-germánica durante el bloqueo establecido por el
mundo musulmán y, en último término, por el Imperio otomano, pero imaginado
como etapa económica válida para otras culturas) al capitalismo, como si
hubiera acontecido ese pasaje única y primeramente en Europa. En segundo
lugar, muchas categorías económicas se definen como propias del capitalismo
(valor, plusvalor, ele.), y exclusivas de este sistema, impidiendo así ver el
desarrollo de ellas en otros sistemas económicos (y civilizatorios) anteriores
y contemporáneos. Se reconoce, por ejemplo, que el mercando o el dinero son
«ante diluviano», pero no se explica suficientemente las categorías de valor,
salario, plusvalor o capital, por ejemplo, antes y simultáneamente de la
aparición del sistema capitalista en Europa. En Jerusalén en el siglo VII a.
C., en la Atenas del siglo IV a.C., o en el Imperio chino del siglo II a.C.,
pudo haber mercado, dinero, salario, plusvalor (como excedente, cuando al valor
del producto del artesano se le resta su salario) y capital[44]
(en pequeños sectores urbanos ligados al lujo y al comercio) en sistemas
hegemónicamente tributarios, comerciales y con presencia de esclavitud. Dichas
categorías, sin embargo, no tienen las mismas determinaciones ni son
dominantes en la totalidad del sistema. Mostrar claramente la diferencia de
dichas categorías en esos sistemas no-equivalenciales con los del sistema capitalista
posterior es parte de la tarea de esta Tesis
4.
[4.13]
Al comienzo de los Grundrisse Marx escribe en su Cuaderno I:
«Todos los estadios de la
producción tienen determinaciones comunes que el pensamiento fija como
determinaciones generales; las llamadas determinaciones generales (altgemeinen Bedingungen) de toda producción no son más que
esos momentos abstractos que no conceptualizan el nivel histórico real' de la
producción».1
Lo que se dice de la producción (abstractamente) puede extenderse a un sistema
económico en concreto. Indicamos en el Esquema
4.01 un diagrama simplificado y aproximado de
algunos de los momentos (determinaciones) de todo sistema económico no-equivalencial posible, para tenerlos
presente en la exposición que iremos desarrollando posteriormente:
Esquema 4.01. Gestión heterónoma del excedente
|
Aclaraciones al
Esquema 4.01: SI: último sujeto de referencia; S2: trabajador. Mp: medio de
producción; N: naturaleza; M: materia de trabajo; P: producto del
trabajo; A': excedente. Flechas a: invención
o uso de Mp; b: trabajo de la naturaleza; c: producción de P; d: consumo del
producto; e; creación de.V; f: apropiación de A'; g: relación práctica
o social con 52; h: apropiación de Mp; i: apropiación de
P;j:
apropiación de M. SI-S2: relación práctica o social de producción; S2-M/N: relación técnico-productiva. |
[4.14]
Se trata de un sujeto-trabajador (S2) que puede usar (flecha a) un instrumento (Mp) para trabajar (6) la naturaleza (N) como materia de trabajo {M). El fruto de ese trabajo y la
materia usada (c) es un producto (P) que puede ser apropiado, vendido o consumido (d) por el trabajador. Además, se
obtiene (e) un excedente (A) que es manejado o apropiado (f) por el sujeto/actor de
referencia última del sistema (el gestor, el dominador o el propietario, etc.)
{SI)
que tiene una relación práctica constituyente (?) con el que trabaja
directamente la materia del trabajo (S2).
[4.15j Los momentos claves para
comprender el problema planteado acerca del origen de los sistemas económicos
no-equiva- lenciales (o de la injusticia económica), que el pensamiento crítico debe no dejar de tener en cuenta siempre, se produce esencial y
diatónicamente de la siguiente manera: aquellos {SI) que dominan {flecha
g) a los más débiles
(S2) (como los denomina el rey Hammurabi de
Babilonia) son los que ejercen el manejo o apropiación (flecha
f) del excedente (A). Evidentemente por la apropiación
o manejo de dicho excedente por parte de los más beneficiados, los llamados fuertes y ricos
por el indicado Código de Hammurabi, podrán ejercer no sólo el poder económico (para aumentar su riqueza),
sino igualmente el poder político, cultural o hasta policial (o militar
represivo), porque tendrá medios adquiridos por la acumulación de ese excedente. Podría enunciarse esa
formulación también inversamente diciendo: todo comienza por la relación
expresada por la flecha f es decir, por la apropiación del excedente (.Y) del sistema económico.
Los sujetos o actores (SI) que tienen dicha apropiación o gestión sobre ese excedente son los que
dominan el manejo del sistema porque ejercen antes la opresión (flecha
g) con respecto a los oprimidos que trabajan (a)
directamente con sus manos y su cerebro (S2).
[4.16]
¿Cómo comenzó este tipo de sistema
económico no- equivalencial que produjo al menos en los últimos 5 mil años
relaciones intersubjetivas en la economía que aparecieron como naturales según
el decir de Adam Smith?:
«En el estado primitivo y rudo {early
and rude) de la sociedad, que precede a la
acumulación de stock[45] y a la apropiación de la tierra,
la única circunstancia que puede servir de norma para el intercambio recíproco
de diferentes objetos parece ser la proporción entre las distintas cantidad (quantities) de trabajo que se necesitan para
adquirirlos [...]. En ese estado de cosas el producto integro del trabajo
pertenece al trabajo [...]• Mas tan pronto como el stock se acumula en poder de personas
determinadas, algunas de ellas procuran regularmente emplearlo en dar trabajo a
gentes laboriosas».[46]
«Todo hombre es rico o pobre según el grado en que pueda gozar de las cosas
necesarias [...]. La mayor parte de ellas se lograrán mediante el trabajo de
otras personas, y será rico o pobre de acuerdo con la cantidad de trabajo ajeno
de que pueda disponen) *
El diagnóstico está claro para Smith. Hubo un tiempo
remoto en que había un sistema económico equivalencial y tenía al trabajo como
medida. Pero desde que el excedente (stock) pudo acumularse y ser gestionado por algunos pocos estos comenzaron a
ser «ricos» (SI), y dominando a los otros (SI) se apropiaron de lo común
explotando el trabajo de los más. Ese sistema no-equiva- lencial se instaló en
un momento histórico, que comienza en la Mesopotamia, en Egipto y en las costas
orientales del Mediterráneo, pero igualmente en la India en tomo al río Indo y
en la China en el curso y las desembocaduras de sus grandes ríos. También en
América los hubo en Mesoamérica y los Andes.
[4.17]
Esta fue la problemática que
meditó J. J. Rousseau, exponiendo el tema, contra la opinión posterior de A.
Smith, cuando escribió el ensayo enviado a la Academia de Dijon titulado: «Discurso
sobre Cuál sea el origen de la desigualdad entre los hombres y si
ella es autorizada por la ley natural» (del año
1753).[47] De una
manera crítica demuestra que «el primer cuidado [del ser humano] es su
conservación». La tierra le entrega los bienes para sus «necesidades, el
instinto le mueve a usarlos. El hambre y los otros apetitos paso a paso se
colman de diversas maneras»,[48] y lentamente
se desarrollan las costumbres y las artes, mejora la lengua, se hace
sedentario, pero «según el axioma del sabio Locke, no habría habido injusticia
antes de la propiedad».[49] Una vez desarrollado
el ser humano* y teniendo propiedad, puede hablarse de «amor propio
interesado»:
«Competencia {concurrente) y rivalidad, de una parte, y oposición de intereses de la
otra, y siempre el deseo oculto de acumular ganancia en defecto del otro; todos
los males son el primer efecto de la propiedad y el cortejo inevitable de la
desigualdad naciente».[50]
[4.18]
Y Rousseau continúa su alegato sobre el origen
de la desigualdad económica:
«La sociedad naciente dejó lugar al más horrible estado de
guerra. El género humano, envilecido y angustiado no puede encontrar el camino
de vuelta, ni renunciara las adquisiciones que por desventura ha inventado
[...] Los ricos, sobre todo, sintiendo pronto cuánto les era no ventajosa una
guerra perpetua [... y] no teniendo ya razones válidas para justificarse ni
fuerzas suficientes para defenderse [... se dijeron:] Unámonos para garantizar
la opresión contra los débiles [...] y asegurar cada uno de nosotros la
posesión que nos pertenece [...] sometiendo igualmente a los poderosos y a los
débiles a los deberes mutuos».[51]
Y todavía remata sus
reflexiones de la siguiente manera:
«Tal fue o debió ser el origen de la sociedad y de las
leyes, que pusieron nuevas dificultades a los débiles y nuevas fuerzas a los ricos,
destruyeron sin retorno la libertad natural, fijaron para siempre la ley de la
propiedad y la desigualdad, de una pura usurpación hicieron un derecho
irrevocable [...] sometieron a todo el género humano al trabajo, a la
servidumbre y a la miseria».[52]
[4.19]
No debe dejar de observarse que, sin embargo,
hubo siempre críticas contra esos sistemas imperantes, aún contra las
leyes y el derecho vigentes por parte de una tradición que nunca dejó
de estar presente y que debe inspiramos en el presente adoptando una actitud
semejante. Por ello, es necesario no olvidar que mucho dista del derecho
económico moderno y burgués, por ejemplo, de las exigencias normativas, del
derecho babilónico de hace unos 3700 años, cuando leemos en el Código
de Hammurabi:
«Yo [Hammurabi], sólo yo, soy el pastor salvador, cuyo cetro es
justo [...] Para que el fuerte no oprima al débil, para hacer justicia al
huérfano y a la viuda en Babilonia [...], para hacer justicia al oprimido, he
escrito mis preciosas palabras en esta estela [...] Que el oprimido que esté
afectado por un proceso venga delante de mi estatua».[53]
En estos sistemas el trabajo del productor directo
(campesinos, pastores, etc.) estaba subsumido en un sistema no- equivalencial
que era en muchos casos trabajo asalariado (claro que no todavía en su figura
plenamente desarrollada del trabajo asalariado capitalista). Y el plusvalor era
metafóricamente simbolizado como derramamiento de sangre. Marx mismo usa esa
metáfora de la sangre para referirse al valor, y en mayor medida al plusvalor,
por ello usa las metáforas de «trabajo muerto» cuando el «vampiro» chupa el
trabajo vivo como sangre. Se nos dice:
«Este
sacrificio de vidas humanas se debe, en su mayor parte, a la sórdida avaricia
[...] Una dilapidadora de seres humanos, de trabajo vivo, una derrochadora no
sólo de carne y sangre,[54]
sino también de nervios y cerebro».[55]
El valor, entonces, es vida humana objetivada (como un coágulo la sangre). Esta metáfora mesopotámica, y más precisamente semita, es
muy antigua. En un texto del II siglo a.C. leemos: «El que no paga el justo salario derrama sangre».' Este texto fue meditado y usado por Bartolomé de las Casas en 1514 en
Sancti Espíritu en la Isla de Cuba, algo más de tres siglos antes que Marx,
siendo el comienzo del anti-discurso o la primera
crítica contra la modernidad y el capitalismo
colonialista naciente.3 Mucho le faltará a la Ilustración y a la
ciencia económica burguesa posterior para recuperar estos principios éticos o
normativos económicos críticos, como lo mostraremos más adelante [Tesis
12\.
[4.2] Gestión del excedente en los más antiguos sistemas
económicos tto-equivalenciales
[4.21)
Toda producción humana tiene
excedentes. La especie homo
se diferencia de las otras especies por su capacidad de producir excedentes;
es decir, algo más de lo que necesita para simplemente producir y reproducir
su vida. El plus
de producción, de bienes, le permite asegurar su futuro. Pero es necesario
saber guardar y gestionar dicho excedente. Los sistemas en última instancia se
estructuran en tomo a la manera de producir, gestionar, apropiarse y consumir
dicho excedente. Hemos indicado en el Esquema 4.01 el lugar del excedente (A) en un diagrama abstracto aproximado de
algunos de los momentos de los sistema económicos, para tenerlos presente en la
exposición que iremos desarrollando a continuación.
[4.22| Los sistemas económicos tributarios fueron los más generalizados no sólo en el Asia, el Mediterráneo y el
Africa, sino también en Mesoamérica y en el Imperio Inca, aunque con enormes
diferencias, pero semejantes en el manejo también más o menos despótico de los
tributos exigidos principalmente al campesinado (S2), sujeto a la dominación
militar, política y cultural (Jle- cha g) de los diferentes bloques históricos en el poder (SI), con enormes diferencias de
implantación geográfica, histórica y de desarrollo civilizatorio. En el caso
romano, por ejemplo, el excedente (A) era gestionado por una oligarquía (el
ciudadano romano en la República) (flecha j). El campesino tenía propiedad de la tierra (M/N), de los instrumentos
de trabajo (Mp)
y del producto (Pt). En las colonias de ultramar, el pago de un tributo (A), en oro,
mercancías o esclavos, se regía por otro código legal. La presen* cia de las
legiones garantizaba los límites del mercado y del Estado imperial, dentro del
cual comunidades de comerciantes (entre ellas los judíos) intercambiaban
mercancías de diversas regiones. La ganancia comercial era un cierto tipo de
capital (D-M-D % y también la usura significaba la presencia de un cierto capital financiero
(D-D').
[4.23]
En el sistema económico esclavista se ejerce una dominación absoluta sobre el trabajador (g) y, desde el esclavo (S2), los medios de producción, la tierra, etc., todos los componentes del
sistema económico tiene por propietario (propiedad expresadas por las flechas g,
h,f,
i y f) al señor-libre (SÍ). El sujeto que trabaja es por excelencia el no-libre. En América
luso-hispánica se integrará al sistema capitalista mercantil y producirá un
excedente que adquirirá en Europa la forma de plusvalor, como veremos.
[4.24]
En el sistema económico del feudalismo europeo, único feudalismo existente en la historia mundial,' el señor
feudal (SI) ejerce
la dominación según el modo desarrollado desde la cultura germánica sobre el
siervo (S2). Es una dominación sui
generis (g). El señor feudal, por ejemplo, no puede
tener propiedad privada del feudo ni de los siervos, ni cumplir un manejo privado
del patrimonio o de la gestión del feudo (j de M/N). Sin embargo, tiene un derecho de dominio (ius
dominativum) con ciertas responsabilidades.
Además, tiene el control completo de los bienes del feudo, recibiendo el
excedente en forma de tributo {X), mientras que cumpla las
funciones determinadas para tal efecto (como la defensa militar de la
comunidad, gobernada por la nobleza germánica). El siervo está ligado por
sujeción coactiva al feudo como totalidad económica; tiene uso y usufructo de
la parte de tierra que trabaja, debiendo pagar el indicado tributo o diezmo (el
excedente). La justificación del sistema y la exigencia de la entrega del
iributo están fundadas en las narrativas religiosas míticas, en la 11 losofía y
en el derecho feudal. Hay críticas al sistema, tales como las de los
Benedictinos, comunidades cenobitas, o las órdenes mendigantes que hacen de la
pobreza (Francisco de Asís o Joaquín de Fiori, por ejemplo) un ideal utópico
contra el feudalismo reinante o el capitalismo naciente en el siglo XII, pero
se tratan de contradicciones internas que no transforman radicalmente el sistema
económico no-equivalencial.
[4.3]
La subsunción del trabajo
vivo indiferenciado en
los sistemas no-equivalenciales
[4.31]
Aquí debemos aplicar el método, que K. Marx desarrolla
para comprender críticamente al capitalismo, a todos los sistemas económicos
no-equivalenciales (e igualmente no sólo al capitalista sino también al
socialismo real del siglo XX).[56] El trabajo
vivo indiferenciado y como exterioridad (o aiteridad originaria de la totalidad) es el a priori crítico que vale para todos los sistemas, incluyendo los tributarios, esclavistas, feudal y otros
anteriores (y posteriores) al capitalismo. El tema lo veremos nuevamente para
especificar las categorías necesarias para comprender la cuestión particular
del sistema capitalista tal como Marx lo explica.
[4.32]
El punto de partida de la descripción crítica de todo sistema económico no-equivalencial no piensa en un estado
de naturaleza con individuos en lucha competitiva
(como en la narrativa mítica, pseudo-científica de la economía moderna clásica
europea). Parte en cambio, de un enfrentamiento del sujeto humano cuando
todavía no es parte del sistema del que se trate (sea tributario, esclavista,
etc.); es decir, se parte de un cara-a-cara del sujeto humano cuando guarda exterioridad aún ante el sistema al que será incorporado como parte de una
totalidad. Así, en el sistema esclavista deberíamos partir del campesino
africano al sur del Sahara, en las estepas de la Sabana, que se enfrenta a un
cazador de esclavos (siendo quizá un comerciante musulmán que atravesará el
desierto para ofrecerlo como mercancía en el Mediterráneo, en Marruecos o en
Egipto en el siglo XII d.C.). La corporalidad viviente del futuro esclavo se
presenta como el trabajo vivo de un campesino transformado, no sólo en un pobre (como será el obrero
capitalista proveniente de la comunidad feudal en Europa o el miembro de una
comunidad indígena en América que será integrado a un grupo de elegidos para
entregar la vida en la mita,' en la explotación de plata), sino en una mera mercancía, una cosa a
la que se le observan los dientes (como a los caballos en el mercado), los órganos
sexuales (también en las mujeres) para comprobar su edad y el estado de salud y
fuerza para darle un precio y poder comprarlo, como en los mercado de Cartagena
de Indias en el siglo XVII. Esa corporalidad desnuda, no sólo sin nada como
propio (ni tierra que labrar, ni hogar, ni instrumentos de trabajo, nada), sino
igualmente destituido de toda su dignidad de persona humana, enfrenta cara-acara
al negrero o señor libre posesor del dinero.
|4.33| En e! esclavismo, el sujeto humano del trabajo
vivo será comprado íntegra y sustancialmente como cosa, y de inmediato subsumido como determinación interna de un proceso de trabajo, por ejemplo en
los ingenios de azúcar (en Brasil, Cuba o el Sur de las colonias británicas de
América), para que la totalidad del valor creado por dicho trabajo-esclavo sea
propiedad del posesor del mismo sujeto productivo (del esclavo). No será entonces
siquiera trabajo del campesino que posee su cosecha y que debe entregar el
excedente como tributo o diezmo, o como el del siervo del feudo que guarda
parte de su producción agrícola para su sobrevivencia, o como el obrero
capitalista que recibe un salario, sino que el trabajo-esclavo recibirá el
alimento y lo necesario para la sobrevivencia en una cantidad mínima, y no como
algo merecido por derecho, sino entregado (como el alimento de los animales o
el agua de las cañas de azúcar) como lo necesario para que siga viviendo a fin
de que su propietario puede seguir explotándolo y no se muera. La alienación del trabajo vivo en el sistema esclavista, la alteridad de una persona humana negada al ser incorporada a la totalidad de la estructura económica no- cquivalencial por excelencia, muestra
determinaciones propias o características diferenciales de este sistema, que la
distinguen de los otros tipos de alienación en otros sistemas donde el
productor directo tampoco gestiona el excedente (excedente que es el
más de valor creado por sobre lo que el trabajador necesita para vivir decente, humana y
suficientemente en el nivel medio histórico y cultural de una época dada).
[4,4]
La propiedad del
excedente
[4.411 Cuando K. Marx comenzó sus
estudios de economía en 1844 en París, de inmediato descubrió la importancia
del tema de la propiedad. Además, esta cuestión nos abre un nuevo horizonte
teórico en el eterno problema de la relación entre economía y política. Desde
ya nos muestra que la política y la cuestión del derecho es un momento
intrínseco del campo político en cuanto momento de un sistema de legitimación,
es más importante de lo que el marxismo-leninismo del socialismo real nos
mostró. En efecto, explicar la función de fundamentación que la política (no supra-estructura) y el derecho (igualmente no
supra-estructura) cumplen con respecto a los sistemas económicos, especialmente
los no-equivalenciales o de gestión heterónoma del excedente, es esencial. Y
esto porque la propiedad como derecho es la que garantiza y da estabilidad inalienables a los dominadores
injustos de la apropiación y gestión de los excedentes* de lo común (de lo que
se tenía en uso comunitario o social).
[4.42]
J. Locke lo vio muy claro cuando
organizó la política de la sociedad civil (que Marx denominó sociedad burguesa, y que nosotros llamamos hoy sociedad política con A. Gramsci) como una estructura de defensa y crecimiento de la
propiedad privada de los bienes, excedentes. El Estado moderno usa la coacción
(militar o policial) ante la pretensión de los desposeídos del derecho a los
bienes comunes bajo el derecho de la propiedad privada que tiene como sujetos
a una minoría burguesa que se enriquece de la posesión y gestión del excedente
creado por toda la comunidad. El Estado moderno cuida entonces que los productores
directos del excedente no pretendan ser los propietarios y los gestores de su
propia obra, que A. Smith reconoce que poseían por haberla producido en el
mítico estado de naturaleza que había sido
negado por el estado de acumulación de stock, es decir, del excedente gestionado heterónomamente y que se articulaba
con el estado civil o político, que
acontecía en la larga duración del tiempo de los sistemas económicos
no-equivalenciales articulado a los Estados que, como el Leviatán, ejercían el
dominio sobre el pueblo de los pobres.
14.43] Se funda así en ese (pretendido) derecho a la
propiedad privada, y por lo tanto excluyeme de los despojados del derecho común (que serán los pobres, que no
existían en el Imperio Inca, en el que, por ejemplo, no había limosneros, ni la
experiencia, ni el concepto ni la palabra que expresara ese tipo de accionar)
al dominio y gestión sobre dichos excedentes. El derecho a la propiedad
privada o el derecho a privilegios (como los de la nobleza, la ciudadanía
romana o a las burocracias) no es una superestructura fundada en las
relaciones sociales opresoras de dominación, sino, al contrario, el derecho
funda como última instancia formal o política el ejercicio empírico del sujeto
económico que le permite poseer con toda la protección del Estado (hasta
militar o policial) bienes excedentes extraídos injustamente al sujeto productor,
al trabajo vivo. Marx explicaba bien que los momentos del sistema económico se
ven desde el reflejo del espejo del derecho que determina el sentido de lo que
aparece empíricamente. Al enfrentar una mesa y descubrirla como propiedad de la
universidad» se me aparece como un bien ajeno que debo usar de otra manera que si fuera una mesa mía. Todo en la
economía dice relación al derecho, al ejercicio del poder (que debe ser
delegado y obedencial) del Estado. El economicismo materialista dialéctico
ingenuo colocó a la economía como última instancia de lo político y el derecho.
Tenía razón materialmente pero erraba formalmente. La política y el derecho son
infra-estructurales (si se quiere usar esa categoría no sistémica ni importante
para Marx) con respecto a la economía,, porque formalmente (es decir legalmente
y creando convicción subjetiva de legitimidad, aunque sea aparente) estructura
a la economía esencialmente. Sin el derecho (a la propiedad, a la herencia, al
cumplimiento de los contratos de compra y venta, a créditos certificados ante
notario, etc.) es imposible todo sistema económico.
[4.44] D. Hume comprendió la
importancia de justificar la existencia de la propiedad como fundamento del
ejercicio del principio de justicia. Y lo justificó por la conveniencia de
protegerse ante la pasión del avaro que pretende quedarse con los bienes de sus
conciudadanos. Era para proteger la vida y bienes de los posibles despojados.
Pero, al final, el hecho de la propiedad lo que realmente justificaba era lo
contrario. Fundamentaba la avaricia de la nueva clase burguesa que veía
limitada su pasión de acumulación de riqueza en la posesión de dicha riqueza
en manos de la antigua nobleza británica. La propiedad privada como derecho de
la burguesía naciente garantizaba la posibilidad de la existencia del capital
que exigía un sujeto permanente en el tiempo para que hubiera posibilidad de
mayor acumulación del excedente del sistema económico. Permitió así despojar a
los antiguos posesores de los bienes (la tierra) y del excedente feudal (la
nobleza) y, de paso, despojar también por anticipado a los que creaban el nuevo
excedente, a los trabajadores, que sin propiedad sobre el valor de las mercancías que producían habrían de
empobrecerse.
[4.451 La propiedad fija en el tiempo y da estabilidad a
la gestión no-equivalencial del excedente de cualquier sistema económico,
permitiendo a los grupos, estamentos o clases dominantes tener apropiación del
tipo de excedente de cada sistema económico. Por ello, para poder superar un
sistema dado, fijado en sus estructuras que siempre se pretenden naturales o
confirmadas por los mitos teóricos (y científicos), religiosos, culturales, o
de derecho, es necesario volver a lo común. Huguccio en la Edad Media decía:
«¡En caso de necesidad todo es común!» Este dictamen es normativo, y los
grandes reformadores, los revolucionarios, los líderes de los grandes avances
de la humanidad, exigían siempre confrontar la riqueza de los grupos dominantes
de los sistemas económicos no-equivalenciales venerando la justicia, la
honestidad y hasta la pobreza. Exclamar:«¡Bienaventurados los pobres!» es un
principio normativo crítico ante todo sistema económico posible de dominación,
porque el criterio no es garantizar la propiedad sino la vida de los sujetos
económicos, negados en los sin-propiedad: los pobres.
[4.46| Representemos en un esquema simplificado lo ya
ganado e incluyamos, además, otros temas que describiremos en las siguientes Tesis.
Esquema 4.02. La escisión originaria del valor: tipos de gestión del excedente
Gestores
heterónomos e Institución» económicas c Gestores comunitarios
del excedente + Economía
no-equivalencial Sistemas
económicos —
Valor de camMo (Valor: vida
o trabajo objetivado)
del
excedente; Economía equivalencial
|
|
|
Trabajo vtvo Valo “ |
|
consumo |
|
Acumulación
del excedente por el sector dominante |
Sujeto vivo
(Comunidad de productores con necesidades)
Aclaraciones al
Esquema 4.02.
Flechas
a: ciclo vital de reproducción de
lavida Flecha b: escisión
originaria determinante de toda institución económica Flechas c-d-a: sistemas económicos equivalenciales.
Flechas e- f. sistemas económicos no-equivalenciales de gestión heterónoma
del excedente.
Hasta ahora hemos analizado los
sistemas económicos equivalenciales, en los que la comunidad de los
productores distribuían e intercambiaban entre ellos los excedentes de su
producción. Desde esta tesis 4 observaremos también el cómo en los sistemas económicos se comienzan a
gestionar los excedentes de la comunidad por medio del ejercicio heterónomo de
unos pocos miembros de la sociedad en desmedro de la mayoría de los
productores directos. Surgen así sistemas económicos no-equivalenciales, cuyos
excedentes irán cambiando de nombre y estructura, éticamente injustos y
técnicamente distribuidos oligárquicamente, que justificarán su dominio por
medio de mitos[57] religiosos o seculares, teorías y aún narrativas pseudo-científicas
como la economía clásica desde Quesnay y A. Smith {mitos secularizados de aceptación universal... por parte de las minorías
dominantes y sus modernos mandarines, cómplices universitarios de los sistemas
económicos no-equivalenciales, que costearán los gastos de una tal producción
epistémica, desde las comunidades de sabios de Menfis en Egipto hace 50 siglos,
de Atenas esclavista de hace 24 siglos, de la dinastía de los Han hace 22
siglos, de Tollan-Teotihuacan que justificaban en sus códices la dominación
tolteca sobre sus pue-
blos tributarios hace 17 siglos, de Bagdad en el
Califato musulmán hace 11 siglos, de París de la cristiandad medieval hace 8
siglos, o de los Harvard o London aún en el siglo XXI).
Primera Parte
Crítica al sistema económico capitalista
|
E |
n esta Primera parte describiremos el sistema de
categorías para comprender al capitalismo vigente, adquiriendo en éste la
categoría de excedente la forma de plusvalor. Pero no será solamente una
descripción del sistema capitalista tal como lo hace la ciencia económica
clásica o neoliberal, sino que se explicarán igualmente categorías fundamentales
u ontológicas (para expresarnos como filósofos) que es* tán debajo de los
conceptos primeros de los que parten las diversas teorías económicas burguesas
contemporáneas. Es entonces una exposición crítica
y filosófica.
A) Primera explotación:
Tesis 5
El
capitalismo mercantil. Salario, proceso de trabajo, plusvalor, capital
productivo y comercial
[5.1]
El capitalismo mercantil
en su etapa dineraria
[5.11]
El inicio del capitalismo mercantil no fue
sólo europeo. Se organizó aproximadamente desde el siglo XII, gracias a las
conexiones que los Mongoles pudieron organizar por los desiertos (desde el
Gobi y el Turquestán chino) y las estepas, al norte de Siria y del Mar Negro
hasta Europa. Grandes ciudades, unidas por la Ruta
de la seda, desde China hasta Samarkanda,
Constantinopla o Venecia, tuvieron como centro de operaciones a Bagdad. Otras
rutas navieras partían de la China, a Malaka y los puertos del Indostán. y
llegaban al Golfo pérsico y al este del Africa. Antes que los turcos tomaran
Bagdad, y que el Imperio otomano cortara las conexiones anteriores de la estepa
asiática con Europa, se desarrolló la posibilidad de ciertos capitales mercantiles
en ese espacio geopolítico.
[5.12]
En China millones de trabajadores recibían
salario en la producción de la seda en tomo a la ciudad de Sian, entre los ríos Huang-ho y el Yang-ze.
Nació un capitalismo que organizó un proceso muy complejo de división del
trabajo, desde el cultivo de las moreras, el desarrollo de los gusanos de la
seda, del hilado del lino material de los capullos, hasta el tejido, la pintura
de las telas, la confección de vestidos y otras mercancías de seda, hasta su
comercialización en todo el continente asiático-afro-medite
rráneo, por medio de caravanas de camellos o por
inmensos naos (que transportaban hasta mil toneladas de mercancías). Otro ramo
productivo era la confección de utensilios de cocina, instrumentos para la
comida y adornos de porcelana (china en inglés), en la región cercana a las ciudades Changchou y Fuchou,
procesos que igualmente necesitaban millones de asalariados que trabajaban en
las minas de arcillas especiales, en la fabricación de los objetos
confeccionados por artesanos, que debían ser pintados con finos pinceles,
cocidos en refinados hornos que debían ser previamente proyectados y
producidos, y por último el proceso del embalaje y comercialización por rutas
terrestres y navieras (en hasta 10 mil kilómetros de canales, algunos con
compuertas de hierro para permitían la conexión de la navegación con los ríos)
mercancías que se ofertaban a estratos sociales como la nobleza o las clases dominantes
en todo el continente asiático, el mundo islámico, en el Este africano y en el
Mediterráneo. Esto inevitablemente suponía trabajo asalariado y plustrabajo,
aunque frecuentemente el emperador chino exigía que fueran eunucos los
riquísimos propietarios de todo estas esos capitales industriosos y
mercantiles, que creaban y acumulaban formalmente plusvalor, por más que Max
Weber haya intentado probar lo contrario.[58]
En el comienzo del siglo XIV la China explorará todas las costas de América
(por el Atlántico y el Pacífico), África (cartografiando el cabo de Buena
Esperanza) y Australia.[59]
[5.13]
Este sistema de capitales
mercantiles, centrado en China, y en parte en el Indostán (como el de la
seda), era dominado por los musulmanes en cuanto a su comercialización (por la
hegemonía sobre las caravanas de camellos en el norte del Himalaya y por la
navegación costera en el sur), desde la isla Mindanao hasta Marruecos. Mientras
Europa vegetaba en su Edad Media feudal, el mundo árabe-musulmán-otomano era
tina civilización clásica, urbana, empírica y matemáticamente científica, y
económicamente con capitales, con rasgos mercantiles, inventando los instrumentos
contables, de crédito, bancarios, etc., para llevar a cabo las tareas del
primer sistema temprano mercantil.
[5.14)
La invención de la carabela en 1441 (pequeño
barco que podía transportar sólo 50 toneladas de mercancías, pero que podía
navegar contra el viento, mientras que los naos chinos podían transportar 20
veces más de mercancías, pero debían atenerse a las corrientes marinas)
permitirá la expansión oceánica de Europa del Sur, latina y heredera del Califato de Córdoba, primeramente desde el
Portugal (conquistando las costas occidentales del África en el Atlántico sur y
dirigiéndose por las costas del Este del África hacia el Asia, hasta Sri Lanka
y el Japón) y posteriormente desde España (que, atravesando el Atlántico
tropical hacia el Oeste, conquista los pueblos originarios de América Latina,
y desde México llega a Filipinas, Japón y China). Desde el siglo XV hasta
mediados del siglo XVIII, la Europa recién llegada se ocupará en el despliegue
del primer Sistema-Mundo económico en su etapa de capitalismo mercantil y como
transcurso que se origina en 1492 y se desarrolla posteriormente la temprana modernidad
europea.
[5.15]
De manera que el origen del capitalismo y el
colonialismo son simultáneos, ya que la acumulación originaria tiene su fuente
preponderante en la extracción de la riqueza colonial. En lo que será América
latina se producirá la dominación de las culturas originarias: el «indio»,
empobrecido y explotado en los sistemas de la encomienda (explotación agrícola
principalmente de un trabajos gratis), en la mita (opresión igualmente gratis
del trabajo indígena en las minas, especialmente de plata), en las haciendas
(sin salarios equitativos), y simplemente en la esclavitud (de los campesinos
del occidente del África), sin salario alguno de sujetos productores,
comprados alienantemente como mercancías, «cosas» deshumanizadas explotadas
igualmente por el capitalismo naciente. El producto, transformado en la
mercancía del mercantilismo, produce entonces unas ganancias que de todas
maneras contiene ya formalmente creación de plusvalor (aunque no haya salario
tal como ya se originaba en Europa).
[5.16]
En el capitalismo mercantil, el propietario del capital (SI del Esquema 4.01) ejerce dominación (g) sobre el trabajador asalariado o no (S2), teniendo la propiedad de los
medios de producción, de la materia de trabajo, del producto y del excedente
(JO, relación de propiedad figurada con las flechas
h, j,iyf El sujeto que trabaja aparentemente es libre, al menos como aparece en
las Leyes de los Reynos de las Indias
(no así el esclavo colonial), pero las condiciones objetivas de no-propiedad,
de pobreza, lo reducen a sufrir en la venta o mera extracción despótica de su
trabajo una profunda dominación inauguradas militarmente por la conquista y
colonización. En el caso del capitalismo mercantil, entonces, los productores
inmediatos no serán los clásicos asalariados posteriores al siglo XVIII (del
capitalismo industrial, ver Tesis 6). Entonces, desde el siglo XV hasta mediados del siglo XVIII, en América
Latina especialmente, los indígenas (dominados y exigidos a participar en la encomienda, en la mita,
y en las haciendas como hemos explicado) y los esclavos traídos del África (en la
explotación del azúcar y otros productos tropicales principalmente) sin ser
propiamente asalariados (aunque los hubo por excepción), producen un excedente por sobre el costo de producción de las mercancías que son obligados
compulsivamente a producir. Ese excedente (A), que es en buena parte plata (se
obtuvieron unas 20 mil toneladas hasta el 1620 sólo de las grandes minas del
Alto Perú, hoy Bolivia) u oro y productos tropicales principalmente, se
transfiere a Europa y se transforman en una riqueza (extraída de las colonias)
que aparece como ganancia, que se integra sin diferencia al plusvalor producido por el asalariado europeo (que se venía formando como clase
desde el tiempo de las ciudades medievales). De manera que el excedente de indígenas amerindios y esclavos africanos, aunque no es propiamente
plus- valor, cumple la misma función dentro del mercado europeo, como ganancia
comercial (que, por otra parte, se integra
igualmente a la ganancia financiera cuando el capital se presta a interés o en lórma de créditos por los
nacientes bancos europeos).
J5.2]
La contradicción originaria: el
trabajo vivo del pobre y el dinero acumulado del rico
[5.21]
Hemos ya visto lo que es el dinero (tesis 3.5), es decir, que es trabajo humano objetivado en el valor de un producto/ mercancía, cuyo valor de cambio es el
equivalente universal de medida del valor de cambio de todas las restantes
mercancías, y que por sus características físicas puede ser acumulado (como la
plata[60] o el oro),
podemos ahora relacionarlo con un posible sujeto económico como su posesor. El tener dinero con derecho a poseerlo con exclusividad se denomina la propiedad del dinero, mayor cuando más se halla acumulado. Ese dinero no
es todavía capital, sino simplemente dinero como
dinero, como tesoro. Es el dinero Iradicional,
pre-modemo, pre-capitalista, acumulado ya en las ciudades de una Europa
subdesarrollada, periférica del mundo islámico antes del 1492, fecha del
descubrimiento de todo el Atlántico, en especial del Atlántico tropical
antillano.
[5.22]
Por otra parte, antes de la existencia del capital (considerado como punto de partida
puramente abstracto o lógico» categorial, no necesariamente empírico ni histórico), se da la originaria separación
(Trennung) entre el posesor del dinero y el otro término de la relación dialéctica: el sujeto viviente de trabajo, el «trabajo vivo». El trabajador, antiguo miembro de la comunidad proveniente de
sistemas económicos tradicionales, llega a las ciudades habiendo perdido todos
sus bienes; por ello, a) negativamente,, como un pobre, un pauper ante festum (escribirá Marx frecuentemente); es decir, antes de ser clase obrera, sin nada: ni medios de trabajo, ni materiales
para elaborar el producto, ni dinero para comprar alimentos, ni tierra para
cosechar algún alimento.. . ¡Un pobre miserable! Es la «pobreza absoluta» (absolute
Armut leemos en los Grundrisse).' Pero, b) positivamente, en cuanto es ¡a fuente creadora (schoepferiche Quelle) de todo valor, ese pobre es el origen de toda riqueza futura (y por lo tanto del
capital). Ese pobre necesita el dinero para sobrevivir, y por ello presupone al
capital futuro (que le pagará un salario), pero, por otra parte, ese futuro
capital presupone al trabajador como fuente de todo su valor (tal como Marx lo
analiza).
[5.23] La contradicción originaria (como categorías) se establece entonces cuando se produce la experiencia del primer y
radical «cara-a-cara» (face to face, panim el panim en hebreo)[61] del posesor
del dinero ante el posesor
del trabajo, antes del contrato todavía posible de
trabajo. Uno ante el otro en apariencia de igualdad, que es pura apariencia
porque el posesor del dinero puede sobrevivir en el tiempo gracias a ese
trabajo objetivado (el dinero) con el que puede comprar satisfactores para sus
necesidades. En cambio, el trabajador no «posee el trabajo», porque el trabajo
vivo es su propia corporalidad viviente productora (nadie puede «poseer» su
cuerpo, porque supondría un sujeto anterior y distinto de la propia
corporalidad, una especie de alma que «poseyera» la res
extensa cartesiana como cosa: patología dualista
ilusoria sólo imaginable en la enfermiza modernidad del propio Descartes). El
trabajador «vende» su propio ser, que al considerarse cosa vendible es
éticamente destituido de su dignidad y transformado en mediación para la
valorización del dinero. Es decir, el intercambio es desigual: el posesor del
dinero dará una «cosa» (el dinero), mientras que el trabajador se dará «a sí
mismo»: un sujeto humano destituido de su sacral exterioridad (al decir de E.
Levinas). Aquí ya se cifra la inversión inmoral de ese «aparente» o «ficticio» intercambio,
que es infinitamente desigual.
15.3] El salario
[5.31J El posesor del dinero (en este caso el rico) le ofrece al posesor [sic] del trabajo (al pobre) la posibilidad de hacer un contrato que
aparece como de iguales, libres y fraternos: ya que pareciera que cada uno
ofrece al otro su mercancía,[62] uno el dinero
y el otro su trabajo. Parece ser un contrato (del que nos habla A. Smith en El
origen de las riquezas de las naciones) equitativo,
es decir, justo. El dinero que su posesor dará al trabajador por su trabajo
cubriría (o pagaría para pasar a ser su propietario) el valor
del trabajo, y en esto consistiría el salario: sería el pago en dinero del precio del trabajo devengado durante un cierto liempo. Ese salario daría al
posesor del dinero (todavía no-capital), que deja de pertenecer a su
propietario, la posesión del trabajo del obrero durante un cierto lapso de
tiempo, por ejemplo 12 horas (ésta era la jornada originaria de trabajo a
finales del siglo XVIII). ^
[5.321 Tanto el trabajador
que ofrece su trabajo como el posesor del dinero del posible salario se
encuentran en el mercado, en el mundo de las mercancías, en el mundo de los fenómenos («lo que
aparece» a los ojos de los compradores y de los vendedores). Se trata de una
fenomenología ontológica: en la totalidad del mundo de los fenómenos aparece el
dinero (D) de un posesor que compra
y el trabajo (T) de un trabajador que lo
vende a la vista de todos. El dinero aparece como
dinero y el trabajo se presenta todavía como
trabajo. Allí se realiza el contrato por medio del
cual el trabajador vende (aliena) su trabajo y el posesor del dinero se
compromete a pagar el precio del trabajo una vez que lo haya realizado. El
obrero vende su corporalidad por un cierto tiempo, como el cordero (¿del sacrificio
semita?) vende su lana cuando se lo trasquila.
[5.4]
La subsunción del trabajo
y el proceso de trabajo
|5.41] Firmado el contrato, el trabajador sale del mercado (la circulación) y entra en el lugar donde actualizará efectivamente su trabajo ante medios de
producción poseídos igualmente por el antiguo posesor del dinero. Es allí donde
se produce una misteriosa transformación. Marx usa aquí su extensa cultura
literaria y trayendo a colación la Divina comedia de Dante escenifica la situación como la entrada al infierno (es
decir: la fábrica):
«Abandonemos, por tanto, esa ruidosa esfera
instalada en la superficie y accesible a todos los ojos, para
dirigimos, junto al posesor del dinero y al posesor de la fuerza de trabajo, siguiéndole los pasos,
hacia la oculta sede de
la producción en cuyo dintel se lee: No admittance except on business».'
Se trata del pasaje dialéctico del dinero al capital que no podría darse aunque se
acumulara infinito dinero. Sólo se da porque interviene una fuente
creadora que pondrá valor desde
la nada tanto del primer dinero (del que hemos
partido: el dinero como dinero) como del primer capital (del dinero como
capital). El dinero se transforma en capital cuando subsume[63] al trabajo humano en el proceso del trabajo. Veamos el Esquema
5.01.
|5.42] El posesor del dinero usa la
totalidad subjetiva y creadoray del trabajador mediante el pago del salario.
|
Totalidad |
|
+■ |
|
>: |
|
<■ |
|
-
Como fuerza de trabajo -
Como fuente Creadora |
|
Posesor
del dinero b |
|
Exterioridad —► a Trabajo vivo |
Capital1
Aclaración al Esquema
5.0¡.
Hecha a: cara-a-cara; flecha b: subsunción
(itt-corpor ación) del Trabajo
vivo en la novel Totalidad (el
inicio del capital /);
flecha c: el Trabajo vivo
en tanto fuerza del trabajo reproduce el valor del salario; flecha d: el Trabajo vivo desde la nada del capital crea el plusvalor
Pero en realidad sólo paga la capacidad o fuerza del
trabajo (indicadas como la flecha c del Esquema 5.01). Dicha capacidad de trabajo se produce, se usa o aniquila durante la
jomada de trabajo y se reproduce por la alimentación y descanso del trabajador.
Tiene entonces valor y, por lo
tanto, se puede pagar su precio (el salario). Pero el que paga el salario de la
fuerza de trabajo (en el tiempo necesario) usa, sin embargo, la totalidad del
tiempo del sujeto productivo (el trabajo vivo) durante las horas en que trabaja
en lo que denominaremos jornada de trabajo (es decir, la totalidad de horas de trabajo de un día, que no son las
horas del tiempo de la vida en un día). Debe considerarse, antropológica y
éticamente, que la subjetividad misma del trabajador (el trabajo vivo), en
cambio, no tiene valor porque es la fuente creadora del valor; tiene dignidad, que es mucho más que mero valor. La diferencia entre «trabajo vivo»
(con dignidad por sobre todo valor de
con una sutileza
que ha pasado desapercibida en la historia del marxismo (incluyendo F.ngels, y
por supuesto Lukács. Marcuse o Jorge Ve raza). Véase Dussel, 1990.
1.
El «posesor del
dinero» se ha transformado en «capitalista» o sujeto del capital.
camb¡o)(d) y la «fuerza (o capacidad) de trabajo» (con valor y posible
de reponerse)(c) es una distinción fundamental en estas tesis, que se basan en la elaboración teórica de K. Marx, discernimiento que
pasa frecuentemente desapercibido.
[5.43]
Por la subsunción
(flecha b) en el capital (la Totalidad) el trabajo
deja de estar en la Exterioridad del futuro capital, pierde entonces su
independencia o autonomía (trabajo como trabajo) y deviene una determinación del capital (trabajo como capital), que comienza a «ser-capital» por el hecho mismo de haberse incluido al
trabajo humano en la fábrica a fin de que realice el proceso
del trabajo, que actualiza el trabajador por su trabajo
sobre los medios de producción (la materia real que transformada produce valor
de uso, materialmente o por su contenido, pero que simultáneamente poniendo valor, formalmente, objetiva su vida en la mercancía como valor, y que podrá ser puesto en
relación con otra mercancía como valor de cambio).
[5.5]
El plusvalor
[5.51]
De noviembre a diciembre de 1857,
en Londres, Marx termina de construir definitivamente la categoría central de la economía política capitalista: el plusvalor. Se llama plusvalor la cantidad de valor que, en el plus-tiempo de trabajo (que es el que supera el límite del tiempo
necesario para reproducir el valor del salarioXc)
por la actividad del plus-trabajo, el trabajador crea de la nada en el capital (plus-valor) más-valor del pagado en el salario (d). Creación
de la nada del capital, porque el capital recién
originado (en su primera rotación: Capital I, lo llama Marx en los Grundrisse) no ha pagado por medio del salario ese plus-trabajo,
que es actividad creadora procedente de la misma subjetividad
del trabajador (como trabajo
vivo). Es decir, el posesor del dinero paga la fuerza
de trabajo (igual al salario), pero además usa
parte de la actividad del sujeto humano o del
trabajo vivo mismo, que no recibe pago alguno por ese plus-trabajo ejercido en
un plus-tiempo (más allá del tiempo necesario para reproducir el valor del salario, como ya lo hemos expresado). En
el plus-tiempo se pone trabajo impago (unbezahlte). Esto significa que el contrato no era equitativo (aunque su
inequidadpermanece oculta bajo el manto de un fetichismo esencial a todas las teorías económica capitalistas), sino que uno
pone más (el trabajador objetiva plusvalor no pagado) que el otro (el que sólo
paga el salario como precio de la fuerza de trabajo). Todo el misterio del capital queda revelado críticamente en la mera descripción de un sistema de categorías que
incluye igualmente aquellas que la economía política
burguesa ignora, oculta. Des-cubrir, mostrar o
describir esa categoría (de plusvalor) transforma todo el sistema categorial, inclusión en la que consiste esencialmente la crítica de la economía política burguesa. Admitir dicha categoría es descubrir la injusticia del sistema
económico del capital. De paso, es el momento central de una crítica ética del capitalismo. En este sentido, la obra El
capital. Crítica de la Economía Política de Marx es
una ética, en cuanto analiza exactamente donde se encuentra la injusticia, el mal, la perversión del sistema capitalista. Todas las éticas filosóficas de la economía, de no
analizar esa categoría, caen en un fetichismo que lo obnubila todo; son
cómplices, falsas. Ni J. Locke, ni D. Hume, ni l. Kant, ni Hegel, ni Nietzsche,
ni P. Ricoeur... ni el último J. Habemas, por citar algunos filósofos (ya que
la lista sería interminable), tratan o dan toda la importancia a la cuestión.
[5.52]
Al comenzar el proceso del
trabajo, que transforma el dinero en capital, si se suma el valor del salario y
los medios de producción se contabiliza menos valor que el que tiene la mercancía
al final del proceso. Y esto porque el producto del proceso del trabajo del
capital se pone en el mercado y, mediante su precio expresado en dinero, se
vende realizando más valor que el inicialmente gastado (entre el salario y la
compra de los medios de producción). Ese dinero sobrante se denomina, en el
mundo superficial y fenoménico del mercando, la ganancia. La ganancia es el aparecer como fenómeno de su fundamento oculto en el nivel de la
producción: el plusvalor. Ese plusvalor es, en definitiva, trabajo vivo objetivado impago: jes
la categorial esencial secreta y oculta del capital! La economía capitalista
confunde como si fuera un solo concepto la ganancia y el plusvalor, lo que
indica que no ha entendido ni la una ni el otro.
[5.52]
Además, el trabajo que produce
simplemente valor
en cuanto que puede intercambiarse por otros es un trabajo abstracto. No es lo mismo producir un satisfactor en una comunidad de
auto-producción y auto-consumo (en un sistema económico equivalencial) donde
los bienes son producidos con la intención directa de ser consumidos, que
producir bienes como mercancías cuya finalidad es ser intercambiados por dinero
(es decir, producidos para ser vendidos en el mercado dinerario). La irttercam-
biabilidad (austauschbarkeit), que era la tercera
determinación del valor como tal (Tesis 3.45), deviene ahora la finalidad prioritaria del proceso de producción de la
mercancía En este caso, el trabajo es abstracto y el producto es considerado
inicialmente como posible mercancía. El zapatero no produce ya zapatos para él
mismo o para que la comunidad inmediata que por auto-consumo los usaría, sino
que los produce para que en el mercado todos, aún los miembros de su familia o
comunidad inmediata, los intercambien por dinero: los vende en el mercado para
que sean comprados por dinero. En los obrajes coloniales del siglo XVII de México o del Perú, por ejemplo, se
entregaba a mujeres indígenas lana para que tejieran prendas de vestido con
sus instrumentos tradicionales aztecas o incaicos, se les entregaba comida
(como salario) y se recogía una vez confeccionada la tela o la prenda
producida, propiedad del dueño del obraje, que la vendía. Se producíaformalmente
plusvalor en sentido estricto. El trabajo, por su
parte, no perdía todavía la dignidad y el prestigio que el artesano obtenía
gracias al saber
tradicional del producir un producto tal como debía fabricarse.
[5.6]
Nueva función
de la propiedad privada en el
|5.61] La propiedad privada es un
momento esencial del capital en cuanto tal (Tesis
4.4). Si definimos al capital como la valo-
rización del valor o, mejor aún, como la permanencia del valor que
circula (ontológicamente) por todas las determinaciones (sus portadoras), la
propiedad privada del propietario, la referencia exclusiva a su subjetividad,
asegura su permanencia en el tiempo. Marx indica que el «sujeto» del movimiento del pasaje dialéctico del valor de una determinación a otra (del dinero a la mercancía, de la mercancía al medio de producción, etc.) es el capital, pero
debe entenderse que el propietario del capital (como sujeto posesor) es
estrictamente dicho «sujeto» real, físico y de derecho: económico. En efecto:
«El
capital es nada más que valor simple».[64] «Es en
el capital, por vez primera, donde el valor de cambio se pone como tal [...] Mantiene en cada una de las diferentes sustancias [determinaciones] la identidad consigo mismo. Permanece siempre [en sus determinaciones y] sólo en tanlo constituye un
ciclo de pasajes que permanentemente se renueva».[65]
Esquema 5.02. Relación
trascendental al sujeto humano por la propiedadprivada de la permanencia del
valor que se valoriza
|
Valor Valor Valor Valor Valor Determinación !-► Detetminacjón 2 -►
Determinación ?-► Determinación 4 -*• Determinación N-*’ (Dinero) (Medio de
producción) (Trabajo vivo) (Producto) (Portador N del valor]
Sujeto único de apropiación |
El capital es un movimiento
que, sin embargo, permanece uno y el mismo
en el tiempo. Permanece como valor, pero ese valor dice relación esencial al sujeto
propietario que es su última referencia de derecho, porque es persona.3
Sin el «sujeto único de apropiación» (el que posee el
capital con propiedad privada) las determinaciones (indicadas en el Esquema
5.02) perderían unidad y permanencia. El valor que
pasa de determinación en determinación acrecentándose (por el plusvalor creado)
es el momento objetivo. El propietario constituye el momento subjetivo.[66] Laflecha b indica la alienación esencial que constituye el capital: cuando el trabajo
vivo humano es considerado una cosa apropiable por el pago del «valor del trabajo» (esta última una
categoría ficticia, ya que es la «fuerza de trabajo» la que tendría valor, que
puede pagarse como salario, pero que de todas manera nunca podría ser poseída
real y legítimamente por otra voluntad que la voluntad libre del mismo trabajo
vivo).[67]
[5.62] Esta relación de propiedad privada o excluyente de otras personas[68] (indicada
por las flechas a) es la instancia política por excelencia, constitutiva del capital en
cuanto tal. Es decir, la política no es supra-estructural sino esencial de lo
económico como tal. El derecho —parte de un sistema de legitimación del Estado— que el propietario
tiene sobre el valor que se valoriza da
cntonces unidad a las determinaciones y estabilidad diacrónica. Permite
usufructuar el dicho valor, comprarlo, venderlo, gestionarlo. Todas las
determinaciones se convierten en posibilidades o mediaciones del propietario.
Desde el neolítico hubo una apropiación excluyente del excedente de la
comunidad. Algunos, unos pocos, los dominadores, poseyeron o gestionaron
exclusivamente de diversas maneras dicho excedente. Esto los convertía en los
sujetos del ejercicio del poder monárquico (desde las más antiguas ciudades
mesopotámicas), sacerdotal (como en Egipto), guerrero (como entre griegos y
romanos), feudal (en la Europa germánica), letrado (como entre los mandarines
en China), o propiamente económico (como los industriosos y comerciantes,
siendo frecuentemente eunucos, que poseían bienes a las órdenes del emperador
chino), o, por último, burgués (que también se inició en el mundo islámico, pero
que floreció en Europa moderna de ciudadanos libres con propiedad privada ante
la nobleza monárquica feudal, al comienzo, y ante las masas empobrecidas,
después).
[5.63] Por otra parte, la propiedad privada de la empresa productiva da al propietario
la posibilidad de la gestión de dicha empresa, quedando excluidos los
trabajadores que desempeñan cotidianamente la función productiva. Esto tiene
como consecuencia, también, la exclusión de la capacidad creadora de los obreros,
la enajenación de su fuerza productiva (éticamente la injusticia esencial del
capital) del fruto de su producción y del plusvalor, y, por lo tanto, de la
ganancia. El salario con su pretensión de pagar equitativamente el trabajo
encubre una des-apropiación, un robo. No es sólo una cuestión económica, sino
ética o normativa, y que toca a la gestión del modelo productivo de la empresa.
Es entonces el caso paradigmático del manejo del excedente en un sistema
no-equivalencial, que garantiza y da derecho inalienable (pretendidamente
natural e históricamente positivo) a los dominadores injustos por la
apropiación del plusvalor; injusticia que no existía, por ejemplo, en el
Imperio inca, donde no había pobres, y no conocían siquiera la palabra ni
tenían el concepto de limosneros, por ejemplo.
[5.7]
El capital productivo
[5.71]
El capital, entonces, como
totalidad abstracta y fundamental, tiene una esencia constituida por múltiples
determinaciones (cada determinación tiene un contenido semántico o concepto
y se transforma en una categoría interpretativa o hermenéutica). Dichas determinaciones son los
siguientes:
Esquema 5.03. Determinaciones esenciales del capital
MP- be d
dC ► P ► M ► D/g
Aclaraciones al
Esquema 5.01.
D: dinero; Mp: medios de producción;
T:
trabajo; P: producto; M': mercancia;D/g: dinero más ganancia.
Flecha a: compra; Flecha b: proceso productivo;
Flecha
c: puesta del producto en el
mercado;
Flechad: venia de la mercancía.
Esas determinaciones, en su realidad empírica, se
cierran en un círculo, o mejor en un círculo de círculo en forma de espiral,
que a medida que rotan sobre su eje, de manera creciente, van repitiendo las
determinaciones pero acrecentadas.
[5.72]
Esta espiral creciente cuyo
momento creativo es el proceso de trabajo (que crea plusvalor) y cuyo
resultado es una ganancia (la g del
D/g), que realiza el plusvalor existente al final del proceso productivo (ya en P), constituye el capital /, que es el capital productivo en su primera rotación y acumulación. El movimiento dialéctico de las determinaciones
se manifiesta como un movimiento circulante que va negando cada una de dichas
determinaciones y subsumiéndolas en la siguiente. El dinero (D) deja de existir al transformarse o comprar medios de producción (Mp) o en salario del trabajo (T), enajenándose al adquirirlos
(siguiendo la dirección de las flechas a-d). El proceso de trabajo se obje- li van y culmina en el producto (P), y
por lo tanto deja igualmente de existir, se aquieta. El medio de producción es
la materia misma del producto y el instrumento del trabajo que también se
objetivan en el valor del producto. El producto es puesto en el mercado, donde
se niega como producto y aparece como mercancía (AO; y a la venta de la mercancía el valor del dinero
originario retorna acrecentado en forma de dinero más la ganancia (en D/g). ¿Qué es lo que permanece en ese movimiento donde se niegan todas las determinaciones? ¿Hay
acaso una positividad que atraviesa lodas las determinaciones, que permanece y
que se acrecienta a través de ellas?
[5.73] En efecto, el momento positivo que se acrecienta en ese pasaje
dialéctico a través de las determinaciones es el valor.
El capital es esencialmente ese proceso circulante ontológico del valor, que como sujeto y sustancia es lo que por último permanece en todo el
proceso. Pero como dicho valor se acumula como ganancia al final de cada rotación, no sólo se conserva el valor
invertido al comienzo del proceso, sino que se aumenta acrecentándose
constantemente. Es el proceso de valorización (Verwertung) del capital. Ese crecimiento (que es acumulación de valor como
ganancia) procede de la nada del capital; es decir, es el efecto del plus-trabajo impago que crea el trabajo vivo como fuente (Quelle) del ser, de la esencia o del fundamento
(Grund) del capital: el valor que se valoriza. El
capitalista paga (el salario) una parte del trabajo objetivado como valor,
pero usa otra parte de trabajo (el plustrabajo en el plustiempo de la jomada
laboral) que no paga. Es decir, el plustrabajo es un trabajo que no tiene como
fundamento al capital, sino al mismo trabajo vivo impago: es una nada de capital (crea desde ¡a nada del capital). De manera que Marx comprendió primeramente al capital en
su esencia procesual, como circulación ontológica del valor. Siendo el valor vida
objetivada se entiende la metáfora de que el valor
es como «sangre coagulada» (siendo la sangre el símbolo semita que nombra la vida
humana)', o mejor aún, «circulación de sangre» (Blutszirkulation) —así denominaba Marx explícitamente al capital circulante—.
[5.74]
Debe captarse con claridad una
cuestión esencial. A la pregunta: ¿qué es el capital?, 110
puede responderse indicando ninguna determinación particular, como si alguien
dijera: «El capital es dinero, o son mercancías, o son...». El capital no es ni
siquiera la totalidad de las determinaciones esenciales, sino que es el movimiento
ontológico del valor que se valoriza (es decir, que
aumenta de valor por acumulación continua de plusvalor): valorización (Verwertung). Es decir, el valor aparece (es una fenomenología) al comienzo bajo la forma (fenoménica o forma «de aparición») de dinero, y cuando se invierte
desaparece o se niega la determinación del dinero, pero permanece el valor, que
reaparece ahora subsumido bajo la forma de medios de producción y de fuerza de trabajo comprado, subsumido.[69] Una vez que
en el proceso de trabajo, por una parte, los medios de producción se han
integrado al producto (quedando como capital fijo otra parte del valor), y, por
otra parte, ha habido objetivación de valor por parte del trabajo vivo, ambos
momentos desaparecen, reapareciendo nuevamente bajo la forma del valor del
producto. El valor que permanece en el producto (y que contiene invisiblemente
el plusvalor) sigue después constituyendo el valor de la mercancía; y éste se
transforma por último en el valor del dinero obtenido por la venta de la
mercancía.[70] La esencia
del capital es el valor
que transita por todas las determinaciones. Es decir, la respuesta a la
pregunta: ¿qué es el capital?, se responde: es el movimiento del valor que
permanece creciendo.'
[5.75]
Porque el capital es un perenne proceso de
valorización significa que está siempre ascendiendo una cumbre junto al abismo.
Si no se valoriza sufre inmediatamente un proceso de desvalorización (o de desrealización nos dice en los Grundrisse).[71] Cualquiera
interrupción en el pasaje de una determinación a otra puede aniquilar el valor de la
determinación indicada. Si el dinero (D) no tiene medios de producción (Mp) para comprar (madera para
fabricar mesas) o trabajadores (7) para ofrecerles un salario (porque están
todos empleados) se queda dicho dinero en las manos del capital, y se
desvaloriza. Si el producto (P) no puede venderse (M'-D/g) se desvaloriza, etc. Esta
imposibilidad de continuar el proceso ininterrumpido de valorización es la crisis. Se habla de crisis de super-producción, cuando no hay suficiente demanda
en el mercado para una mercancía (necesidades solventes; es decir, compradores
posibles con necesidad y dinero); o sobre- población, cuando no hay suficiente
capital productivo que ofrezca plazas de trabajo. Estas interrupciones del
proceso por desarreglo de uno de los términos dialécticos deí proceso de
pasaje de una determinación a otra ponen al capital siempre en riesgo de
colapsar. O circula y crece (se valoriza), o se estanca, disminuye y se
aniquila (se desvaloriza). Los procesos de desvalorización de capital se
producen cíclicamente, en especial por la tendencia de aumentar el capitalfijo, el componente tecnológico del capital (véase 9.1), y con ello disminuye constantemente la tasa
de ganancia (véase 6.7).
(5.76]
Un aspecto a tenerse en cuenta es la
diferencia entre capital y sistema capitalista. Hemos dicho que el capital pudo
existir hasta en los ergasterios griegos, cuando por un salario se producían jarrones helénicos para el
comercio. Pero aunque había lugares puntuales donde se daba el capital, el
sistema helénico en hegemónicamente y como totalidad en parte tributario y en
part< esclavista, no capitalista. Para que se encuentre un sistema capita
lista el trabajo asalariado debe llegar a ser dominante sobre lo: otros tipos
de trabajos existentes en otros sistemas. Ese dominio esa mayoría de la
producción de mercancías lograda por un pro ceso de trabajo realizado por
obreros asalariados que producei exclusiva o principalmente para el mercado es
ya una determina ción del sistema capitalista como tal.
[5.8]
¿Poder civilizador del
capital?
[5.81]
De manera irónica Marx habla del
poder «civilizador) del capital, en cuanto se lanza a desarrollar un proceso de
«ma infinito» como lo indica Hegel, que tiene como horizonte el «mitc del
progreso indefinido». Una manera de aumentar la ganancia en extender la jomada
de trabajo, a fin de que aumentara con ella e plus-tiempo de trabajo y con ello
el plusvalor. A este tipo d< plusvalor se le llamará plusvalor
absoluto. No había entonce: innovación propiamente
dicha en el proceso de trabajo sino sim plemente sobre-explotación del trabajo.
Pero, de todas maneras había un aumento de la ganancia. Procedimiento que, sin
embargo tiene un límite, y es que la jomada de trabajo no puede extenderst
indefinidamente, porque el trabajador se colapsa por el cansan ció, la debilidad
y la imposibilidad física de poder seguir traba jando. Sin embargo, el capital
ha comenzado una carrera contn las posibilidades empírica del ser humano, para
poder más y má: alcanzar nuevos niveles de ganancia. Ningún otro sistema econó
mico en la historia había tenido tan infinita codicia de acumula ción de
riqueza en pocas manos, cada vez más ricas. Esto aparecí como el mito del
progreso de la civilización occidental.
[5.9]
¿Qué es entonces el
capital?
[5.91]
Ya lo hemos indicado, pero
resumamos lo dicho parí mayor claridad. El capital en su esencia no es ni el dinero, ni e
irabajo, ni los medios de producción, ni las mercancías, ni el comercio, ni el
ciclo del capital financiero, ni muchas otras determinaciones que constituyen
momentos y aparecen fenoménicamente como siendo el capital. El capital es algo oculto a la vista tanto de su propietario (el burgués) como de su creador (el
obrero). Marx decía que su esencia se ha vuelto «misteriosa».[72] Es necesario
captar esa esencia, de lo contrario, como en el caso de las cabezas de Minerva, podemos
cortar muchas de ellas pero reaparecen otras nuevas al no extirpar la
esencial, la fundamental, la que porta a todas las aparentes cabezas falsas.
Hay que saber atacar al capital en su esencia.
[5.92]
La esencia del capital es el
«valor que se valoriza» (Verwertung des Wertes). Esta enigmática formulación de Marx, q ue es ontológica (en el nivel del ser fundamental) y no óntica (en tanto ente o fenómeno que aparece), se puede explicar de la siguiente manera. Cada
determinación del capital (D, T, Mp, P, M, ctc.) son portadoras del valor. Es decir, el dinero (D) tiene valor (vida objetivada y acumulada) y puede por ello
intercambiar ese valor en la compra del medio de producción (Mp) que tiene su respectivo valor; o puede pagar un salario para usar el
trabajo vivo en el proceso de trabajo como fuerza de trabajo (T) (trabajo vivo que crea valor). Como puede verse, el dinero es negado
como dinero en la compra del medio de producción,
pero el valor no ha sido negado sino que ha
pasado (es un übergehen) del dinero al medio de producción y ha permanecido idéntico a sí
mismo. I'cro el valor del salario al comprar un parte del tiempo del trabajo
vivo paga la fuerza de trabajo pero usa
también el plus-trabajo en el plus-tiempo, es decir, en el tiempo más allá del
tiempo necesario para reproducir el valor del salario. De otra manera. No sólo
pasa al producto el valor de la
fuerza de trabajo, sino que además objetiva parte del trabajo vivo no pagado,
por ello Marx usa la palabra creación para el plus-valor (y lo crea en el plus- liempo que no ha sido pagado; es un trabajo vivo que queda
impago: umbezahlte). Hay entonces más
valor al final del proceso que el valor invertido al comienzo como dinero (como
costos de producción), es decir, hay valoriza-cion, aumento de valor. Y de ahí
en adelante el valor va pasando de determinación en determinación ya sin aumento hasta la acumulación
al final de la rotación.
[5.931 El capital es
entonces el valor que pasa por todas las determinaciones sin fijarse en ninguna y sin que ninguna
singularmente sea el capital. El capital es el valor como movimiento
del valor que pasa de determinación en
determinación, creciendo solamente en el momento de la intervención del
trabajo vivo (y por ello solamente él crea nuevo
valor): conservándose o aniquilándose después. El
capital por fin es la circulación ontológica (del todo:
del capital industrial al comercial y financiero como totalidad, individual,
por ramos, por naciones, mundial) que como una espira] creciente arrastra como
en un inmenso torbellino o un huracán gigantesco la vida humana (de la
humanidad) objetivada en el valor que se valoriza. Bebe la sangre humana (si la
vida se expresa en la metáfora de la sangre) como un vampiro divino, o como el
Moloch, fetiche fenicio, que ansiaba la sangre de los primogénitos que debían
sacrificársele (acto edípico por excelencia que Abraham no cumplió con su amado
hijo Isaac). Bartolomé de las Casas entendió todo esto en 1514 en Cuba cuando
leyó el texto semita del siglo II a.C.: «Es inmolar al hijo en presencia de su
padre, robar el pan al pobre para ofrecer sacrificios»[73]
al fetiche, y esto lo entendió en el comienzo de la modernidad, en el Caribe,
en Cuba, cuando se origina el capitalismo.
Tesis 6
[6.1]
El origen del capitalismo
industrial
[6.11] Desde que hubo salario hubo plusvalor, y esto hace al menos unos 5.000
años. «El que no paga el justo salario derrama sangre», expresa un texto semita
ya referido hace 22 siglos.[74] Sin embargo,
dicho plusvalor era un excedente secundario, porque el asalariado era un
sistema poco importante y nunca hegemónico, pero existía ciertamente. El
capitalismo mercantil europeo desde fines del siglo XV subsumió un proceso
productivo artesanal y aunque creaba plusvalor no había modificado materialmente dicho proceso. La subsunción material o tecnológica del proceso <le producción del plusvalor significará
una transformación real de
dicho proceso, y constituirá el proceso propiamente capitalista de producción.
Esto supondrá una Revolución tecnológica industrial que surgió en China y en
países del Oriente (Corea, India, ctc.), y muy posteriormente (adoptando
prácticamente todos los inventos técnicos orientales) en la atrasada Europa del
siglo XVIII. IU mismo I. Wallerstein cae todavía en 1989 en un eurocentrismo
hoy inaceptable.[75] El
capitalismo desarrollado moderno europeo fue el capitalismo industrial, es
decir, el que subsume un nuevo instrumento mecánico en el proceso material de
producción de la mercancía, que, además, aniquilará en el transcurso de dos
siglos todos los modos de producción anteriores, y competirá con el socialismo
real. Desde fines del siglo XV hasta mediados del XVIII Europa seguirá siendo
dependiente del capitalismo chino, indos- tánico, oriental.
[6.12J Aunque es un capítulo histórico casi desconocido,
el capitalismo industrial nació en China en el valle del Yang-ze antes que en
las islas británicas. Es el prototipo de sistema económico no-equivalente, que
se haya dado en la historia de los sistemas económicos, en el que la propiedad
privada y la gestión excluyen- te y opresora del excedente tiene la forma más
invisible (es decir, el plusvalor no aparece en el
mundo fenoménico1). La importancia de K. Marx es de haberlo
mostrado, cuando el sistema de asalariado capitalista se toma hegemónico.
Desde el siglo VII (desde el kalifato de los Omeyas a partir del 618 d.C.)
hasta el XV el mundo islámico fue el centro ilustrado de la historia mundial.
Por la filosofía aristotélica, las ciencias empíricas, las matemáticas, la
astronomía, etc., los árabes heredaron los avances de la civilización
helenística y bizantina.2 Pero muy pronto fueron los chinos los que
tomaron el relevo entre el 1000 al 1800 d.C.3 Los chinos
World-Economy
(1750-1850)», pp. 127ss, en donde incluye a la India y no se refiere ala
China:«In thecourse of the renewedeconomicexpansión (and monetary inflation)
ofthe period 1733-1817, the European world-economy broke the bounds it had
created ¡n the long sixteenth centuiy [...). 11 began by incorporatíng zones
which had already been in tis extemal arena [...] the Indian subcontienet, the
Otoman empire, the Russian empire and West Africa» (p. 129). ¡Es interesante
que no nombra a China!, y por ello reaccionará negativamente ante el libro de
A. Gunder Frank, 1995, sobre laChina.
1.
Porque es el fundamento (Gnmd en sentido hegel i ano) oculto a todas las mi radas. La función
de la ciencia, para Marx, es manifestar dicho fundamento invisible, oculto,
misterioso (tesis 5.51). ¡Este es
el descubrimiento marxista válido para siempre, aún er el siglo XXI por
supuesto!
2.
Véase J. Hobson, 2006, cap. 2 : «Pioneros
islámicos y africanos. La constrgcciór del Puente del Mundo [...] 500-1500»,
pp.53ss. Dussel, 2007, [46ss, y 81ss],
3.
i. Hobson, op.cit.,cap. 3: «Pioneroschinos. El primer milagro industrial [...]
1000- 1800»,pp. Slss.
producen en el 806 d.C. unas 13 mil toneladas de hierro y en el 1064
125 mil toneladas,[76] descubren el
acero en el siglo II de nuestra Era, el papel en el siglo VI, la imprenta en
el mismo siglo,[77] imprimen
papel moneda (fei-ch ’ien) en el siglo IX:
«El milagro industrial chino se
produjo a lo largo de un periodo de 1.500 años y culminó con la revolución
Sung. unos seiscientos años antes de que Gran Bretaña iniciara su fase de
industrialización».1
No hubo posteriormente ninguna crisis en la expansión china
hasta el 1800, teniendo hegemonía de las mercancías principales del mercado
mundial (del cual, desde el siglo XVI en primer lugar, los portugueses no eran
más que garantes de la circulación y no pudieron introducir ninguna mercancía
propia en las rutas comerciales que dominaban: sólo pudieron comprar, como
España y Europa en China, con la plata latinoamericana).
[6.13]
Conocemos hoy que la tecnología
británica del siglo XVIII no pudo originarse sin la influencia directa de los
descubrimientos chinos, efecto de siglos de invenciones.[78]
Hasta la ciencia económica moderna surgió del pensamiento chino. Es sabido que
Malebranche, Leibniz, Voltaire, Quesnay (llamado «el Confucio f rancés»),
Wolff, Hume, Adam Smith meditaron sobre el pensamiento chino. Pero es F.
Quesnay[79] el más
conocedor de dicha tradición oriental. La economía política capitalista toma
la tesis esencial de su teoría de la filosofía china. En efecto, ya Lao Tze
(quizá en el VI siglo a.C.) en el Daodejing (Los libros del Dao), explica claramente: «El Dao permanentemente no actúa (ww wei)».[80] Lo mismo enseña Liu An (179-122 a.C.) en el Huainami: «El arte que el gobernante debe intentar cumplir es no actuar (wu
wei)».[81] En el Sunzi (El arte de la guerra en el comienzo del siglo V a.C.) se explica el sentido del enunciado
filosófico:
«Por lo general en la guerra es
preferible preservar un país [enemigo] que destruirlo, preservar un ejército
[enemigo] que destruirlo [...] Por tanto, obtener cien victorias sobre cien combates no es lo mejor.
Lo más deseable es someter al enemigo sin librar batalla alguna».5
F. Quesnay y los primeros
teóricos de la economía burguesa tomaron este principio, y Adam Smith lo aplicó
al mercado, el que supuestamente por naturaleza tiene tendencia al equilibrio,
y por lo tanto es prudente que el político «no actúe», deje hacer a las
regularidades económicas que se cumplen mejor sin intervención de gobernantes,
del Estado, de regulación del campo político. Esta doctrina china (que en la
ética-ontológica de ese país tenía otro sentido como podemos verlo) fundará la
economía moderna hasta hoy.
[6.1.4] En el campo de la tecnología
la influencia de la China fue aún mucho mayor. En el siglo XIII d.C., la
diferencia entre China e Inglaterra sería algo semejante a la distancia entre
un país hoy altamente industrializado con otro que se lo denomina
subdesarrollado. En la agricultura el arado de vertedera de hierro (arado de
Rotherham, que penetraba profundamente la tierra, la revolvía mejor y tenía
menor desgaste),[82] la
aventadora giratoria (que separaba la cáscara y la paja del grano), la
sembradora y la escardadora de tracción equina que revolucionaron la producción
agrícola son de origen chino (y con muchos siglos de anterioridad). La misma
máquina a vapor sería también imposible sin las experiencias en minas hasta de
2.500 metros de profundidad en la época Ming y Ching. ya que cuando se
inundaban era necesario sacar el agua de esas profundidades con una bomba de
fuelle hidráulico (descubierta en el 31 d.C.). La máquina tic Watt perfeccionó
la de Wilkinson (que solo inventó el cigüeñal), que imitó la máquina de Wang
Chen (explicada en tratados ya impresos en 1313). La máquina a vapor trabaja
con cilindros, que los chinos los inventaron para cañones y armas de fuego
(descubriendo la pólvora en el siglo IX d.C.). Lograron producir acero en el
siglo II d.C. («1400 años antes que Martin y Siemens»[83]),
además, usaban la hulla (el carbón mineral, en el siglo XI) y construyeron
altos hornos. En el «siglo XIII habían inventado todos los elementos esenciales
de una máquina de hi- lur para uso industrial».[84]
Como conclusión debemos entonces plantear que el origen del capitalismo
industrial no aconteció en (¡ran Betaña, lo que exigiría nuevos estudios
históricos y teóricos que el eurocentrismo ha ocultado e imposibilitado.
[6.21]
El plusvalor absoluto, como hemos indicado, tiene
como límite último la duración de la jomada de trabajo (que no puede alargarse
indefinidamente) y la fuerza de trabajo del obrero, que tiene igualmente un
término físico que sería la extinción del trabajador. Entre estos dos límites
absolutos el capital se las ingenia para romper esas fronteras empíricas y
desarrolla las fuerzas productivas más allá de ese muro —manifestando una vez
más su poder «civilizador»—. La manera de hacerlo es disminuyendo la proporción
de salario en el costo total del producto. Si el salario significaba el 70% del
valor del producto textil, por ejemplo en el siglo XVIII, y si se aumentara la
productividad material del proceso de trabajo, se podía objetivar menor
cantidad de valor por unidad de producto, es decir, en menor tiempo el mismo
valor de uso, y por lo tanto menor proporción del salario por unidad de
producto. Esto se podía realizar organizando mejor el proceso de trabajo,
reuniendo los trabajadores (o las trabajadoras) en un mismo lugar,
estructurando mejor las tareas, distribuyéndolas gracias a la división técnica
del trabajo, etc. El plusvalor, quedando constante el salario como pago de la
jomada de trabajo, aumentaría en la medida que disminuiría el tiempo
necesario para reproducir el valor de dicho
salario. Habría entonces un aumento relativo de plusvalor en relación a la disminución de la proporción del salario
en el valor total del producto.
[6.22]
De todas maneras se llegaba nuevamente a un
límite (en cuanto a la ventajas de localizar y organizar el mismo proceso
material de la producción, que en la producción textil eran los telares
tradicionales). Era necesario aumentar no sólo la cantidad total de productos
en unidades, sino igualmente conseguir aumentar el plusvalor con respecto al
salario (lo que denominaremos la tasa de plusvalor; véase 6.7).
Al no poder bajar los costos de los medios de producción, la determinación del
capital que puede disminuirse proporcionalmente en el costo total de producción
de un producto es el salario; es decir, disminuir la proporción del salario en
dicho costo total. Si en la producción textil, según el modo material de
producción tradicional, la mano de obra (pagada por el salario) significaba
hasta el 70% del valor del producto» por las complicadas tareas de tan
primitivos telares, la posibilidad de disminuir proporcionalmente el salario
era, por ejemplo, que ocupara sólo el 40% del costo total (el producto tendría
un valor del 70% del costo anterior, si se considera que los medios de
producción antes eran el 30%). Si el salario de la jomada de trabajo permanecía
constante, el plusvalor aumentaba en proporción a la disminución del salario
en el costo total de unidad del producto. Esto se denominaba un aumento de la
productividad de la fuerza de trabajo.
[6.3]
Revolución
tecnológica y científica
[6.31]
El capitalismo es el primer
sistema económico que se lanzó como por un estampido a una profunda
transformación tecnológica, que como determinación del capital se denomina Revolución
industrial. Algunos opinan que es una teoría
científica (posición claramente ideológica, como la de Mario Bunge, por ejemplo)
o una revolución científica (que habría comenzado en el siglo XIII, y que
posteriormente se habría incrementado en el Renacimiento, no sabiendo que
estos dos hechos históricos europeos recibe las hipótesis fundamentales de las
ciencias desarrolladas en el mundo islámico, en tomo primero a Bagdad, y
después en China) la que inspira la Revolución industrial, y ésta a la
revolución económica en el siglo XVIII en China o Gran Bretaña, según hemos
visto. Los hechos demuestran lo contrario. En primer lugar, la necesidad de la
ciencia astronómica (y con ello de las matemáticas) y de la tecnología de la
navegación (desde las naves hasta la observación de los astros) en el comienzo
de la modernidad a linales del siglo XV, son consecuencia de la necesidad de
entablar comercio con mercados fuera de Europa. El comercio es el origen del
interés tecnológico y científico de la modernidad temprana.
l»ero en el siglo XVIII hay otra motivación
económica que como un aguijón dispara de manera nunca antes observada el
desarrollo tecnológico y científico. ¿Cuál es la condición histórica y empírica
de una tal revolución? La respuesta fundamental es compleja, pero puede
indicarse fundamentalmente que e! intento de aumento del plusvalor relativo, en sentido estricto (y no ya absoluto, porque había llegado al límite) dentro de la competencia en el mercado desatada entre capitales, ramas de capitales y de
naciones, y es lo que determina a la modernidad industrial como
madura.
[6.32]
Lo que era técnica artesanal se transformará con la Revolución industrial en tecnología. El saber productivo artesanal tendrá ahora la mediación de la ciencia, y en especial del
nuevo sistema de máquinas que permiten mayor fuerza, precisión y más velocidad
en la producción. La máquina a vapor permitirá efectuar un salto cuantitativo
en la producción de mercancías. La máquina no crea plusvalor, sino que
disminuye la proporción del valor del salario en el valor del producto final.
[6.33]
La nueva manera de aumentar el plusvalor
(ahora estrictamente relativo), o disminuir proporcionalmente el tiempo
socialmente necesario, es aumentar la
productividad del trabajo, o producir menos valor por unidad de producto, por
medio de subsumir nueva y mejor tecnología en el proceso
material de la producción, efectuando una
revolución en el modo de producción. L. Althusser denominaba equivocadamente «modo de producción» a la
esencia misma del capital como totalidad. Era para él la denominación del todo del capital. El error consistía en que no situó exactamente,
y su terminología lo indica, dónde se encontraba el modo de producción (una parte o momento del capital, y no el todo del capital). No se
trataba de una denominación entonces de la totalidad del capital, sino sólo de la manera materialmente nueva del proceso mismo del trabajo en producir los productos por
medio de la máquina a vapor, u otras máquinas. El modo
de producción del capitalismo anterior a la
Revolución industrial producía formalmente plusvalor de manera tradicional. Ahora al proceso formal de creación de plusvalor se le agrega la transformación material de dicho proceso. En buen aristotelismo Marx articula la subsunción formal a la material, lo que constituye la subsunción real (formal + material = real) en el proceso de producción propiamente
capitalista de una tecnología que aumenta el plusvalor relativo.
[6.34]
El acicate, el látigo que impide
al capital «dormirse sobre los laureles» es el proceso de la competencia (como
lo observaremos algo más abajo, véase 9.3). El que no disminuye el valor del producto es eliminado del mercado. Ya
que el valor se iransforma en precio, y el que ofrece el mismo producto (por su
valor de uso) con mayor precio no puede venderlo; es decir, es aniquilado por
la competencia de los otros capitales. ¡Es lucha a muerte! Esto hace del
capitalismo, como lo hemos ya indicado, el único sistema económico conocido que
utiliza la tecnología y la ciencia como mediaciones necesarias de su
crecimiento. O crece o se aniquila; o subsume nuevos descubrimientos
tecnológicos (y científicos) o muere. El socialismo real no pudo competir con
este criterio salvaje en cuanto no regulado (que es más eficaz que el mero
criterio del aumento de la tasa de producción que, por diversos motivos, nunca
culminó en aumento de consumo por parte de los pueblos que trabajaban en el
sistema socialista).
[6.4]
La división del proceso industrial
del trabajo
[6.41]
En el proceso del trabajo
industrial se produce un nuevo Upo de división del trabajo. Así en el caso de
la fabricación de un alfiler dentro de una fábrica se organiza la producción
dividiendo el trabajo en diferentes momentos. Cada uno de ellos exige una
competencia o especialización distinta, ejercida por diversos trabajadores. Un
obrero estira el alambre, otro lo corta, un tercero le saca punta, un cuarto le
suelda una cabeza, otro lo empaqueta, y por último es transportado para su
venta. De esta manera se fabrica un alfiler y se lo sitúa en el mercado. El
trabajo adquiere entonces un carácter fragmentario, y está condicionado por
otros trabajos previos y consecuentes en la fabricación de un producto: es ima
actividad condicionada y condicionante. La organización de la producción
sistematiza la producción reduciendo la proporción ilel salario en la
producción del producto. En la actualidad un robot puede reemplazar en muchos
momentos al obrero mismo Aunque al robot lo seguirán fabricando obreros
siempre. La un i dad de la totalidad del proceso tiene fases diferenciadas que
fun cionan como eslabones, donde cada trabajador se especializa j pierde el
sentido de la totalidad del producto acabado. Es un tra bajo general, pero no
necesariamente un trabajo abstracto. La re lación social entre los productores
es diferente a la relación qu< se establece entre los artesanos. El artesano
tiene un oficio dife renciado, y produce un producto completo. En la cadena
producti va más simple, como en el caso del alfiler, la relación entre los
trabajadores productores es transparente porque conocen sus in tervenciones
particulares unidos en un proceso productivo del qu< tienen conciencia.
Cuando aumenta la complejidad pierden esí conciencia, y lentamente transita a
un trabajo abstracto, más cuan do las máquinas intervienen en el proceso de
trabajo y ya sólo e; necesario su conducción con especialización particular.
[6.42]
Es evidente que dicho trabajo organizado por
la divi sión del trabajo dependiente de las máquinas tiene un espacio y ur
tiempo. A medida que se toma más compleja la producción de ur producto más
elaborado se debe situar a los trabajadores en ur espacio delimitado, es el lugar o la fábrica (como edificio con creto), porque se necesita que los productores
cuenten físicamenfo con el objeto producido parcialmente por otro trabajador
parí seguir elaborándolo. Además, cuenta igualmente el tiempo, por que son trabajos diacrónicos, en cuanto uno sucede al anterior er
la objetivación de nuevas propiedades al producto, que se acelera para producir
mayor número de unidades en el mismo tiempo Diacronía, sin embargo, es
sincronización, en el sentido de qu< cada momento de la cadena no puede
retrasarse ya que el trabaja dor que efectuará el trabajo posterior lo necesita
para poder con tinuar la transformación del objeto producido.
[6.43]
Esta división industrial del trabajo es origen
de relacio nes sociales o prácticas que pueden institucionalizarse como do mi
nación, sobre todo entre el propietario del capital y los asala riados. En el
sistema de la esclavitud era el mayordomo esclavistí el que vigilaba y
aceleraba el proceso, castigando las faltas de atención o los retrasos. Ahora
la máquina marcaba el ritmo al sujeto de trabajo que es dominado por esa
objetividad espectral de hierro sin corazón alguno. Por ello, al comienzo, los
obreros destruían inocentemente a las máquinas como siendo el origen de su
sufrimiento, no comprendiendo que eran de los rostros presen- íes del capital y
del capitalista ausente, para los sujetos dominados en última instancia.
[6.44]
El trabajo concreto es el que
produce por un oficio o ejercicio real valor de uso; el del zapato, la mesa o
del trigo. Pero el trabajo que maneja una máquina y que materialmente no exige
ninguna pericia ni tampoco se ejecuta para producir un mero valor de uso sino
para explotar la objetivación de la vida del trabajador étimo creador del
plusvalor, se convierte en un trabajo abstracto, vacío, sin contenido. Crea
formalmente valor (y plusvalor). Puede entenderse, entonces, que la división
del trabajo se cumple en el ejercicio de un trabajo que se toma abstracto,
porque el trabajador que pierde conciencia del fruto concreto de su trabajo
(evidente cuando produce un producto concreto) dentro de una cadena de una
complejidad imposible de abarcar, es usado, no tanto para producir un valor de
uso determinado, sino abstractamente valor. lis un trabajo cuya finalidad esencial consiste, entonces, en objetivar
dicho plusvalor por sobre el valor de su
salario, para el propietario del capital; y, para el obrero, le es indiferente ¡o
que produce, ya que ha vendido o alienado sus horas
de trabajo solamente para obtener el dinero de su salario (único medio de
poder comprar en el mercado lo necesario para consumir, para lograr su sobrevivencia).
|6.5J La renta absoluta y diferencial de la tierra
[6.51]
Hay una cuestión que pudiera
parecer secundaria y se i rata del pago de la renta del suelo (porque al final
el pago de dicha renta desaparecerá cuando el capitalismo subsuma enteramente
a la agricultura), pero que epistemológica e históricamente significó para Marx
descubrir la segunda categoría más importante de todas sus investigaciones
económicas.[85] Y fue en el
enfrentamiento con J. K. Rodbertus lo que le abrió una rica problemática. D.
Ricardo pensaba que se pagaba más renta por la tierra más fecunda. Era la
fecundidad física de la tierra la que producía más valor en la mejor tierra.
Esto contradecía la ley del valor, en aquello de que el trabajo humano es la única fuente del valor. En
ese caso el valor de cambio surgiría de la materialidad física más productiva
de la naturaleza, como hemos dicho, con lo cual toda la economía perdía su
racionalidad, ya que el valor podía tener como fuente una causa otra que el
trabajo humano. Al final de sus descubrimientos Marx escribe: «Lo único que he
probado teóricamente es la posibilidad de la renta absoluta, sin violar la ley del
valor [...] Ricardo niega esa posibilidad,[86] yo la sostengo».[87]
[6.52]
Rodbertus sugirió a Marx el tema
de la «ganancia media» (Durchschnittsprofits),[88] y con ello
toda una teoría del mercado, de la «competencia» y, sobre todo, de la
categoría de precio de producción (nivel 8 del Esquema 6.01), en tomo a la cual giran y se refieren todas las categorías de la
esfera del mercado (que nos servirán para una crítica del neoliberalismo de un
F. Hayek en su momento, por ejemplo). En efecto, Marx, después de muchas
vueltas, llegará a la conclusión de que con la tierra más
fecunda, por exigir menor trabajo, se puede producir el mismo producto agrícola con menor precio; es decir, el producto tiene menos valor que el de la tierra menos fecunda. Esta tierra menos productiva (porque exige más tiempo de trabajo, es decir, objetiva mayor valor en sus productos) en la competencia con otros productos
agrícolas que tienen menor
valor (es decir, con precios por debajo del precio
de mercando: Pm), no puede pagar tanta renta
diferencial. Por el contrario, los productos de las mejores
tierras logran menores precios y sacan ganancia extraordinaria (el plusvalor aparece nivelado como ganancia
media [Gm], pero además alcanzan una ganancia
extra por estar debajo su valor de la ganancia
media de los otros productos o del precio de producción general, que es igual al costo de producción más ganancia media: Cp + Gm).
[6.53]
Con ello Marx incluía en su reflexión al mercado (momento circulante del capital) y a la competencia (mecanismo determinante del mercado que trataremos a continuación)
como parle del argumento, ya que el precio medio de los productos de una rama de la producción o de una nación es fruto
del proceso de nivelación (la competencia iguala los precios total de las mercancías). Surgen así dos categorías
necesarias: el costo de producción (Cp) (nivel 4 del próximo Esquema 6.01, que es la totalidad del dinero invertido en la producción del
producto) y la ganancia media (Gm) (nivel
8). Pero la ganancia no es ahora idéntica al plusvalor (que se encuentra ya existente en el nivel
5 de la esfera de la producción del capital),
porque al aparecer en el mercado (en el horizonte de la circulación del
capital) va a entrar en la lógica de la competencia (niveles 7 y 8).
La suma del costo de producción (Cp) más la ganancia
media (Gm) constituye entonces el precio de producción (Pp).
Ese precio de producción, porque
aparece en el mercado, podría denominarse también precio
de mercado (Pm)}
[6.54]
Por su parte, el precio final con el que se compra la mercancía en el mercado gira en torno al precio
de producción |Kro adquiere dicho precio final de
mercado determinado por úl- limo por la oferta y la demanda
(nivel 9), que quedan en mano de la fortuna (por ejemplo, una inusual y violenta tormenta puede destruir la
cosecha de arroz en China, y subir en un instante el precio
final del arroz; nivel
10)}
Debe advertirse, una vez más, que a) la competencia, b) la oferta y c) la
demanda no crean valor sino que lo distribuye igualando los precios. Dicho precio fluctúa
determinado por una gran cantidad de factores a la alza o a la baja. Estos
temas debieran haber sido expuestos por
Marx en un Tratado de la competencia que siempre prometía pero que nunca escribió en extenso, por lo que
hubo en el marxismo posterior una gran falencia en el desarrollo del tema de la
competencia (hasta la pretensión de su eliminación en el proyecto del
socialismo real del siglo XX).
Esquema 6.01. Mediaciones categoriales desde el dinero hasta el precio final de la
mercancía
|
1 2 3 |
4 5 |
6 7 8 |
9 |
10 |
|
Tv -► D -► Cv • |
Cp -►
Vp - |
► Vra
—► Pe —► Pp - |
► Pf-^ |
D+Gf |
|
(To) Ce |
(con |
(Cp+ |
|
|
|
|
Pt) |
Gm) |
Oferta |
|
|
|
|
Pm |
Demanda |
|
|
Mercado |
Producción |
Circulación,
mercado, competencia |
||
|
Aclaración al esquema 6.01. 1. 7V: Trabajo vivo; 2. D: Dinero; To: Trabajo
objetivado; 3. Cv; Capital variable (salario); Cc\ Capital
constante; 4. Cp: Costo de producción; 5. Vp: Valor del producto; Pi. plusvalor; 6. Vm\ valor de mercado; 7. Pe: Precio de costo; 8. Pp: Precio de
producción; Gm: Ganancia media; Pm: Precio de la
mercancía o de mercado; 9. Pf. Precio final de la mercancía; 10. Gf: ganancia final
(que no es igual a la Gm ni al Pf). |
[6.55]
Marx, además, aclara por qué los
productos agrícolas pueden alcanzar precios por sobre el costo de producción
más la ganancia media (es decir, mayor al precio de producción), en referencia
a los demás productos del mercado capitalista. Esto le lleva a cuestiones
particulares que nos alejaría de esta visión fundamental y filosófica de la
economía (ya que la renta absoluta y diferencial son problemas concretos de la
economía agrícola). Indiquemos sin embargo algo del asunto, simplificando la
cuestión para informar mínimamente del tema. Debe entenderse que el pago de la
renta absoluta es
ese plus
por sobre la ganancia media de las otras ramas del capital (la rama agrícola se
diferenciaría así de la rama industrial, por ejemplo, y guardaría una ganancia
sobre el precio de producción, que paga como renta);[89]
la renta diferencial es
la pagada partiendo de las condiciones de fecundidad del suelo que determinan
el valor de la producción agrícola ya que exige menor trabajo. Pagaría más
renta diferencial la tierra que exige menor
trabajo, por ser más fecunda.
[6.56]
En su momento insistiremos en la
importancia de la llindamentación de cada categoría como condición condicionada
condicionante. Sin embargo, siempre, en última instancia, se encuentra el
trabajo vivo (/ del Esquema 6.01), la
subjetividad humana del obrero como actualidad laborante. Es desde este nivel
antropológico de la vida, y de su materialización en el trabajo objetivado (el
valor) no pagado como plusvalor (5), que puede efectuarse un juicio práctico,
ético, normativo, crítico:
el capital de manera oculta se apropia de vida objetivada, niega de alguna
manera la vida del obrero; no paga un trabajo realizado, listo ética o
normativamente es una injusticia, es el mal de
un sistema económico. Políticamente dará fundamento para la crítica y la
necesidad de la transformación de sus estructuras. Pasar desde la subjetividad
como trabajo vivo y llegar, categoría tras categoría, sin saltos, trabándolas
(fundamentándolas) una a par- lir de otras, permite pasar de la antropología a
la ética y de la ética a la economía, en una concepción científica no reñida
(ni indiferente) a la pretensión de justicia
que debe tener toda acción, institución o sistema en el campo económico. En
esto Marx se muestra más ético y respetuoso de la dignidad
absoluta de! sujeto humano que todos los economistas
burgueses posteriores que la niegan, desde W. Jevons pasando por K. Menger o L.
Waldras, y ni qué decir de F. Hayek o M. Friedman —ejemplos estos últimos de
insigne inmoralidad irracional propia de la pseudo-ciencia neoliberal[90]—.
[6.57]
Es decir, la economía capitalista parte
del dinero, del precio o del mercado, y, si lo hace desde el valor, define a
éste tautológicamente como los que vale
la mercancía en tanto deseada o determinada por la preferencia solvente
del comprador. La preferencia con dinero (solvente) es
meramente la de un comprador no
considerado como ser vivo con necesidades y como trabajador creador de valor,
sino sólo como integrante de un mercado. Se parte entonces del valor, del
dinero o del mercado sin referencia al trabajo
vivo humano productor (que objetiva su vida en el valor como trabajo objetivado).
En esto consiste el fetichismo de
la economía burguesa moderna* el tomar algo relativo
(en la relación trabajo-valor)
como algo absoluto
(el valor se
funda en sí mismo o en el deseo solvente como preferencia, un componente del
mercado). Marx intenta entonces fundar el dinero en el valor, y el valor en el
trabajo humano. La medida última del valor (y de la economía) es la dignidad
del sujeto corporal viviente que trabaja (trabajo vivo), y todas las categorías
económicas se construirán
desde este punto de partida radical. El trabajo vivo no es el fundamento de la
economía burguesa, incluyendo aAmartya Sen [/i.i].
[6.6]
La circulación del capital
[6.61]
Una vez que sabemos lo que es el
capital en sus determinaciones esenciales; es decir, que el valor se sobre-pasa de
una determinación en otra acrecentándose, debemos aclarar ese proceso,
que se denomina «circulación del capital», que puede icner un sentido
ontológico (como totalidad) u
óntico (como momento parcial de dicho proceso). El proceso ontológico de
circulación tiene dos momentos.
[6.62]
a) El mismo trabajo es considerado como
un momento del capital circulante (hemos dicho, en su significación
ontológica). Aquí el capital es también proceso de
trabajo que se objetiva en el producto, oculto a la vista de los compradores,
en la fábrica podríamos decir, que procede a enfrentar al trabajador con los
medios de producción para lograr su efecto propio: el producto, l-n ese proceso
se produce materialmente
valor de uso, y al mismo tiempo se objetiva la vida del trabajador poniendo formalmente
valor, y creando
simultáneamente plusvalor. Es el momento productivo del capital (3,
4 y 5
del Esquema 6.01),
pero como circulación del trabajo al valor. En este sentido la mera materia
física del producto (la madera de la mesa) pasa
también al producto (circula entonces), pero el instrumento de trabajo (que se
Mamará capital fijo) no
se consume o gasta enteramente en cada producto: circula entonces más
lentamente, pero al final habrá que reponerlo; es decir, circula
proporcionalmente al número de productos que lo fue consumiendo antes de
convertirlo en un instrumento inútil. El
producto se pondrá en el mercado como mercan- <■ i;i (de 6 a 8);
ésta con un precio de mercado se
venderá al final l>or dinero
(que realizará como ganancia al plusvalor puesto originariamente por el
trabajo: 9 y 10).
Habrá así retornado al comienzo pero acrecentado. Como en una espiral de
muchos círculos volverá a rotar sobre sí mismo, y así indefinidamente. Todo el
proceso es propio del capital
circulante en un nivel ontológico
como totalidad.
16.63] b) Pero la circulación tendrá un significado parcial u óntico,
de un momento de esa circulación mayor ontológica. Será el capital que se
manifiesta en el mercado
como el momento óntico
del capital circulante. Se inicia en la transformación del producto devenido mercancía
(A/'), y la mercancía vendida por mi precio en
dinero (D').
Hemos ya dicho que el precio es la medida del valor total de la mercancía
expresada en las unidades del dinero.[91]
Pero esa determinación
del precio abre una problemática sumamente compleja —a la que ya nos hemos referido—
y que ha dado lugar a largos debates denominados la cuestión de «la
transformación del valor en precio».
El tratamiento económico de
la cuestión no es nuestra actual tarea, sino la filosófica. Como
filósofos debemos sostener (antropológica, ética
y en filosofía de la economía) que la igualdad
empírica cuantificable de dicho pasaje concierne a los
especialistas y está en debate. Pero esto no invalida a que la filosofía
recuerde a no perder lo esencial de la cuestión, que consiste en indicar que
nos encontramos ante una idea regulativa (o
un postulado racional).
Es decir, el enunciado del dicho postulado (el valor se transforma en precio, y
el primero es igual al segundo) es pensable y posible
lógicamente aunque sea imposible
empíricamente su cuantifícación numérica concreta.
El enunciado define: el valor es
igual al precio,
sin lo cual todo el ámbito del capital circulante, el mercado, los precios, la
ganancia, la acumulación se toman conceptos irracionales,
sin contenido. Esta irracionalidad se cumple en las teorías economías
capitalistas de mercado, comenzando por W. S. Jevons (1835-1882).[92] Para éstas el
valor-precio es una identidad puramente formal, fetichizada, auto- referente (y
es lo que acontece en la economía neoliberal).
[6.64]
Esta igualdad enunciada del postulado
se cumple en dos casos, y sólo en ellos: a) en
abstracto (y es pensable lógicamente según los
supuestos teóricos), ya que la totalidad del valor debe ser igual al precio por
definición (si el dinero es la medida del valor). O, b) en
concreto, sólo en el caso (con imposibilidad
empírica o fáctica de cuantiftcarla dada la
condición limitada de la inteligencia humana por su infinita complejidad
concreta) de la totalidad del valor creado
mundialmente que coincidiría con la
totalidad del precio del capital mundial. En todos los
otros casos la igualdad empírica no puede darse; es decir, de capital
singulares, de ramas de capitales, de capitales nacionales globales; es más, no
puede darse, porque el pasaje dialéctico (o transformación) del valor del
producto en precio de la mercancía se efectúa a través de la ganancia media; y
la ganancia media es mayor o menor que el plusvalor de un producto singular, o
de una rama de la producción o de una nación. Las continuas transferencias de
plusvalor de un capital a otro, por la competencia, hace prácticamente
imposible el cálculo de la igualdad del valor y el precio fuera de los dos
extremos indicados (en abstracto o
en el nivel concreto
mundial). Conocer ese valor o precio mundial sería como cumplir con la consigna
de I legel: «La verdad es el todo»; dicha verdad sería el Saber absoluto, que
es imposible para la subjetividad cognoscente humana. O de otra manera, sería
un conocimiento perfecto, que es humana y empí* ricamente imposible. Es decir,
nunca será cuantificable la igualdad del valor y el precio.[93]
Pero hay que sostener el enunciado como un jwstulado del cual depende la
racionalidad de toda la economía y su articulación con las exigencias
normativas.
[6.65]
Aquí surge, como hemos visto, la
necesidad de construir nuevas categorías que son necesarias mediaciones para
explicar e.sa transformación del valor en
precio (cuya igualdad es postulada, y por ello, aunque su calculabilidad
empírica exacta sea imposible, no deja de tener sentido, porque la negación de
esa transformación tomaría, como hemos dicho, irracional a la economía). El
valor nos habla de la esfera de la producción; el precio de la del mercado; y
su relación indica la fundamentación
del precio en el valor.[94] En efecto, las más
importante categorías descubiertas por Marx son, por parte de la producción:
la de plusvalor
(como límite ex quo en
la esfera de la producción), y por parte de la circulación: la de precio
de producción (como límite adquem en
la esfera del mercado). Fue el fruto del arduo trabajo teórico que exigió
muchas mediaciones en un proceso categorial mucho más amplio, pero que
simplificaremos. La cuestión esencialmente es la siguiente: hay que moverse entre
a) el efecto formal
del proceso de producción, que es el valor
del producto (que incluye plusvalor), y b) la puesta
del producto como mercancía en el mercado, donde todo gira
en torno al precio de producción, cuyo valor
adquiere en último término la apariencia fenoménica
del precio de venta final de la
mercancía. Esos dos términos deben referirse el
uno al otro por medio de categorías necesarias fáctica y racionalmente para
impedir la fetichización de la esfera del mercado (lo propio de la economía política
burguesa posterior a Marx).
[6.66]
Insistimos: es necesario efectuar un
desarrollo categorial ordenado lógicamente según el método dialéctico. El trabajo
vivo es por ello la categoría inicial que señala a la subjetividad como
corporalidad viviente (flecha b
del Esquema 4.02),
que se objetiva como valor (trabajo o vida objetivada), y en esto consiste la
primera «escisión» (en Hegel y Marx la disyunción ontológica primera: Entzweiung,
el «devenir-dos» del movimiento de la emanación
neoplatónica originaria1) que está expresada en la creación de
valor, que en la mercancía como valor equivalente deviene dinero
(D) acumulado (originariamente como
dinero, y en el capital como capital),
y así sucesivamente, como hemos visto.
en ninguno de
ellos se indica que el tema debe definirse como un postulado necesario. abstracto o lógicamente posible y como exigencia de coherencia
racional de la economía crítica, que no se opone a la empírica imposibilidad de
dicha igualdad de valor y precio; puede tener incalcutabilidad empírica y ser
una idea regulativa necesaria. Ésta sería la solución teóricaal problema.
I. Véase
el tema en mi obra sobre Método de la
filosofía de la liberación (Dussel.
1974, §§ 14-15,pp. 89-103), y más abajo en el esquema 4.02, las flechas ay b.
[6.7¡ Tasa de plusvalor y tasa de ganancia
[6.71]
La tasa
de ganancia es una cuestión esencialmente económica;
mientras que la tasa de plusvalor
funda una economía con principios normativos, y es también antropológica, ética
y crítica. La tasa de plusvalor íundamenta la tasa de ganancia. Además, la
tendencia del capital a una disminución de la tasa de ganancia también se
funda en la disminución de la tasa de plusvalor. Marx hablaba en este último
caso de «tasa de explotación»,
lo que manifiesta una relación cualitativa
más que cuantitativa.
[6.72]
Como la economía política burguesa no
distingue plusvalor de ganancia, es decir» las identifica» y por ello no define
correctamente la primera ni la segunda, no puede comprender la proporción de
trabajo humano impago, es decir, usado, consumido pero no pagado, en lo que
consiste la injusticia esencial e inevitable del capitalismo. La tasa de
plusvalor se calcula con respecto al salario. Si un obrero recibe 50 unidades
de dinero como salario, y necesita 5 horas para reproducir socialmente ese
valor del salario (el llamado tiempo necesario)-, y
si después se le obliga a usar todavía otras 5 horas como plus-tiempo, en el
que continuará su actividad como plus-trabajo, crearía 50 unidades de plusvalor.
En este ejemplo hipotético la tasa de plusvalor
sería de 100% (como proporción de las 5 horas para reproducir el
salario, en referencia a las 5 horas creativas de
plustrabajo, en una jomada de 10 horas ).[95]
[6.73]
Si el salario (capital variable:
Cv) significara 50 unidades del capital total invertido, y constituyeran
otras 50 unidades el resto del capital como capital
constante (Ce) comprometido (100 unidades de capital
invertidas), y si el plusvalor constituyera otras 50 unidades (de valor), la
ganancia sería del 50% del total del valor invertido en la mercancía, que sin
embargo sumaría 150 unidades de dinero como precio, sabiendo que en números
absolutos
la
ganancia es igual al plusvalor,[96] La (asa
de ganancia sería del 50%, mientras que la tasa
de plus\>alor serías del 100%; es decir, el doble.
Como puede observarse el 50% de la tasa de ganancia (que se calcula con
respecto al total del capital invertido) podría aparecer como el porcentaje de
explotación del obrero (rate of explotation
escribía Marx en inglés), encubriendo el hecho práctico, ético (que devendrá crítico si
se descubre el ocultamiento) del 100% de la tasa
de explotación o de plusvalor
(que se calcula con respecto al salario, de 50 de unidades de dinero pagadas
por el tiempo necesario, con 50 unidades no pagadas del plus-tiempo). Para la
economía burguesa (y para el capital) lo importante es la tasa de ganancia; es
lo relevante formalmente, y
desde el mercado. Para la filosofía, la ética y la economía críticas, y
principalmente para el obrero mismo, lo prioritario es la tasa de plusvalor,
porque indica el grado de expropiación injusta con respecto al trabajo del
trabajador. La conciencia crítica,
económica, política, ética normativa del trabajador sólo se despierta y se
indigna ante el descubrimiento de la tasa de plusvalor o de explotación de su
trabajo (que es del 100%), y no de una ganancia (que es del 50%) que ya no manifiesta
la explotación que supone y oculta fetichistamente.
[6.74] Marx
tenía plena conciencia que su descubrimiento
era útil no por sólo describir la esencia del capital como teoría científica,
sino que dicho conocimiento teórico (que es el que interpreta
la realidad) era la condición de posibilidad de
poder mostrar con suma claridad a la conciencia
política, ética y económica del obrero sufriente,
pobre, miserable (que es el que transforma
la realidad social económica, histórica) la
causa de su negatividad. La tasa de plusvalor muestra la realidad oculta
(100%), no la tasa de ganancia (50%). El aumento de la tasa de ganancia
valoriza al capital; el aumento de la tasa de plusvalor hace crecer la miseria
del obrero, su dolor, su «no-ser», su «des-realización» (como escribe en los Grundrisse).
[6.8]
La ley de la
acumulación
[6.81] La
acumulación tiene una ley. Es toda la problemática del cómo el plusvalor
deviene capital (en el tomo I de El
capital), y por lo tanto, de ¿cómo es posible
que el propietario del capital aumente constantemente su riqueza y que el
trabajador, que es el creador del plusvalor (que acrecienta o valoriza el
capital), sea cada vez más pobre absoluta o relativamente? Se irata del propósito
ético y político mismo de todo el programa
científico de investigación de Karl Marx. Opino que la
finalidad principal de
la obra económica de Marx es estrictamente i 'tico-política,
normativa, y por ello supone otra definición de ciencia que la puramente
popperiana o de la epistemología analítica actual (que responde sólo a la
pregunta: ¿qué es
el capi- lal?), que debe articularse como la condición de posibilidad de la
primera, que es la principal, y se enuncia de la siguiente manera: ¿Cómo explicar la
pobreza del creador mismo del valor del capital? La respuesta a esa pregunta,
que tiene en vilo todo el proceso teórico de la investigación de Marx, la
expone en el capítulo 6 de
la primera edición del tomo 1 de El
capital, Sección séptima de la segunda edición (quinta
y definitiva redacción de El capital),
bajo el título de «La ley de la acumulación», lis quizá por ello que habiendo
terminado dicho capítulo (o sección) del tomo I, y quedándole muchas partes de
su programa lodavía a ser desarrolladas (aunque hay que reconocer las complicaciones
teóricas que se le fueron presentando),[97]
su espíritu siempre innovador aquietó su ánimo al comprobar que había expuesto
lo principal de su proyecto: la explicación de
las causas ilcl
sufrimiento, de la pobreza y hasta de la miseria de la nueva clase explotada
por la modernidad, de la víctima del sistema moderno económico, del sistema del
capital (en abstracto), o ilcl sistema capitalista (en concreto). Su crítica
tendrá vigencia hasta que tal sistema tenga presencia en la historia universal,
por supuesto en el comienzo de este siglo XXL
[6.82]
En efecto, la ceguera de la economía
burguesa es grande, pero es mayor en el caso de los post-marxistas, que sin
haber comprendido la teoría y la práctica propuesta por Marx creen hoy, a
través de una economía social-demócrata modernizada o un neoliberalismo
fundamental i sta, superar lo alcanzado como crítica del capital y como
creación de un nuevo orden económico más justo futuro. No han comprendido que
sigue vigente «la ley general de la acumulación capitalista», que significa
«la transformación del plusvalor en capital», que se define de esta manera:
«La ley, por último (...) determina una acvmulacíón de capital proporcionada a la acumulación de miseria (Akkumulation von Elend). La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues,
acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia,
embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, esto es, donde se
halla la clase que produce su propio producto como capital».[98]
Es decir, la acumulación del capital como riqueza en manos de unos
pocos propietarios es proporcional a
la acumulación de miseria en los que la crean, los más. La realización del
capital se cumple a través de la des-realización del trabajo vivo de los trabajadores.
Hemos llegado al final del silogismo, a su resultado. La tarea
crítico-económica ha expresado su esencia epistemológica y normativa,
ético-política. El plusvalor, a diferencia de los excedentes de los otros
sistemas económicos no-equivalenciales anteriores, permanece oculto a la
mirada del posesor y, lo que es peor, a los ojos de su mismo creador, el
trabajador.
[6.9)
Trabajo vivo, valor y precio
[6.91]
Este es un aspecto central en la teoría
del capital. La cuestión de la «teoría del valor»2 no es sólo un
problema teórico: os un problema ético; es la mediación categorial necesaria
para unir el «mercado» capitalista—que se ha manifestado de una gran
«eficacia», lo que no indica su eticidad— con la vida humana, con la dignidad
de la persona. En efecto, el «mercado» es el lugar donde los «productos» se
transforman en «mercancías» y adquieren «precio» (que sería la transformación
del «valor» en «dinero», para una doctrina antropológica y ética como la de
Marx,[99] aunque para los
marginalistas, desde William Jevons, Karl Menger o León Waldras, sería
simplemente lo «estimado» según la cantidad de «deseo» o necesidad [aunque
esta «necesidad» no es la del productor] del comprador). Para una teoría donde
la persona humana es el absoluto (y transformarla o usarla como «cosa» o «mercancía»
es considerado como la inversión fetichista; y éticamente en esto consiste la
injusticia),[100] es de importancia
religar el mercado, el precio de las mercancías, al sujeto humano (el «trabajo
vivo»). La única manera de articular dicho sujeto del trabajo al «precio» de la
mercancía es por mediación del «valor». El «valor» es en el producto (y en la
mercancía, y por ello en el precio) l:« misma vida humana objetivada (Vergegenstaendliche). La
cuestión central en la intención —y
esta es mi interpretación— del
¡nitor de El Capital
(economista que, al mismo tiempo y como hemos probado en esta obra, desarrolló
una teoría negativa o una «filosofía metafórica» en su sentido fuerte, como
diría Ricoeur) fue el poder articular sin saltos (fundando cada categoría o momento
del método en otro anterior, y todos, por último, en el «trabajo vivo») la
circulación o las cuestiones del mercado con la producción o las cuestiones de
la subjetividad del productor, del obrero. En el concepto del «valor» (valor
«en general», que Marx distingue por primera vez del concepto de valor «de
cambio» sólo en 1872, al preparar la segunda edición de El
Capital), lo esencial no es la distinción entre
trabajo concreto y abstracto, sino entre trabajo vivo y objetivado (muerto). El
«trabajo vivo» no tiene valor porque es la «fuente creadora de valor desde la
nada» del capital (posición creacionista, schellingiana),[101]
mientras que la «fuerza de trabajo» (Arbeitskraft)
sí tiene valor, porque asume los medios de subsistencia que consume el obrero
para la reproducción de su «capacidad de trabajo «Arbeitsvermoegen»).
«Valor» es entonces vida, pero vida objetivada, no la vida misma como
subjetividad, actividad —que, sin embargo, se encuentra en la «pobreza absoluta
(absolute Armut)».
[6.92]
En una visión antropológica (más que
«humanista») de la posición de Marx puede descubrirse que, en realidad, éste
analizó la totalidad de los momentos de la economía como un desplegarse (entfalten)
del ser humano. El «capital»(en la visión antropológica y ética de Marx) es el
fruto de la acumulación, cuyo «Ser» es el «No-ser» del obrero; cuya realización
cósica (sachlich) es
des-realización humana, muerte, perversión, injusticia «ética» (no meramente
«moral»):
«Este
proceso de realización [del capital] es a la par el proceso de desrealización (Entwirkjichungs-) del trabajo. El trabajo se pone
objetivamente, pero pone esta objetividad como su propio No-ser
o como el Ser de su No-ser: el capital».[102]
Para mayor claridad de lo que expondremos a continuación, valga el
siguiente esquema.
Esquema 6.02. Movimientos antagónicos de fundamentación
|
a----- Trabajo vivo (A) |
—► Trabajo objetivado (capital) |
||
|
* b - Valor _ C -t— |
Precio •*----- ----- <1 |
Comprador (mercado) (B) |
|
|
Proceso de producción
f — |
----- g Proceso de circulación |
||
|
Aclaraciones al Esquema 6.02: liccha a: objetivación de vida (= valor): b: transformación del
valor en precio; c: deseo del comprador o compra (inversión); d: el precio determina el valor (inversión); e: el precio
determina el valor del trabajo (inversión). La dirección de las flechas indica la de la
fundamentación. |
En 1871 publicaba W. Jevons (1835-1882) su The
Theory of l’olitical Economy;[103]
sólo cuatro años después de la aparición de El
Capital, I de Karl Marx. En dicha obra se
produce el comienzo de la
«inversión» que está a la base de toda la economía capitalis- la contemporánea
(de la economía clásica burguesa o del neolibera- lismo). Escribe Jevons:
«The Science of Political Economy rests upon a few notions of an apparently
simple character. Utility, wealth, valué, commodity, labour, land, capital are
the elements of the subject [,..] The valué depends entirely upon utility.
Prevailing opinions malee labour rather than utility the origin of valué; and there are even those who distinctly assert that labour is the
cause of valué [...]».*
La determinación del valor tiene como fundamento el «placer o pena (pleasure
or pain)»,' el «sentir (feeling)»2
del comprador de la mercancía; a más placer o mayor «sentimiento» (o
«necesidad», pero en un nuevo sentido y ligado al «mercado», la «moda», etcétera),
la mercancía tiene mayor «utilidad», es decir, «valor» (ahora y aquí). Si hay
variación del «sentimiento (feeling»), aquél determina una cierta variación del
valor (determinado, por su parte, por la «oferta y demanda» y por la
«abundancia y escasez» de la mercancía). Por ello, «pleasure and pain are the
ultímate objects of the Calculus of Economics»,3 y el «degree of
utility» determina el del valor (en especial el «grado final o último de
utilidad»).4 Por todo ello, opina Jevons, se equivoca A. Smith
cuando piensa que «labour was the first price, the original purchase-money,
that was paid for all things».5
1.
¡bid., p. 28.
2.
¡bid., p. 29.
3.
¡bid., p. 37.
4.
Este «final degree of utility» (¡bid., p. 52) es
el punto de partida del futuro «marginalismo».
5.
¡bid., p. 167,
donde Jevons cita a Smith, en The Wealth ofNations, libro 1,
cap. 5. Evidentemente, Marx no acepta tampoco la definición de Smith, porqueel
trabajo (como «trabajo vivo» ) ni es precio ni tiene precio; como «fuerzade
trabajo» tiene precio, pero no fijo, ya que cambia; de todas maneras, antes que
el «precio» el trabajo determina el «valor», y éste es e I que determ ina el
«preci o »(en el Esquema 6.02 es
necesario pasar por el movimiento de laflecha a al de laflecha b, y nodirectamentedel
«trabajo» al «precio»). Esta crítica se encuentra repetidamente en Marx (véase
mí obra Hacia
un Marx desco- nacido,caps. 1,2 y 6).
Escribe Marx: «A. Smith (...) unas veces confunde y otras veces desplaza la
determinación (Bestimmung) del valor
de las mercancías por la cantidad del trabajo necesario [y la confunde...] con
la cantidad de mercancía por laque puede comprarse una determinada cantidad de
trabajo vivo» (Teorías
deIplusvalor, ed.
cast., FCE, México, 1.1,1980; MEGA, II, 3,2, pp. 364-365). El valor producido
en el «tiempo necesario» es parte del valor de la mercancía (porque habria que
añadirle el plusvalor); la «cantidad de mercancía» que se compra con el salario
(= valor de la capacidad de trabajo) incluye plusvalor que ahora«paga» el
trabajador con su salario. Es decir, el valor que se produce en el «tiempo
necesario» es menor que el valor de la mercancía; el dinero, que se obtiene por
el salario, es igual al precio = valor de la mercancía (de otra manera: con el
valor de su salario puede comprar menos
valor que el que produjo para obtener dicho salario). En esto estriba la
cuestión «ontológica» por excelencia. Si la persona humana no es la «sustancia»
(causa efectora) o el fundamento de la«deteiminación» del valor, toda la
economía se fetichiza, es decir, se funda «en» el capital, y no eti la persona
humana.
[6.93]
Se ha producido entonces una inversión
completa: del «Irabajo vivo» y la «persona» como punto de partida (A
del Esquema) se
pasa ahora al «mercado» o al «capital» (B)
como dicho fundamento. Esta «inversión» fetichista (la negación de la persona
humana como el criterio absoluto de toda economía) se consuma cuando se piensa
que hablar de «valor» es complicar innecesariamente las cosas. Con Marshall,
Hayek o Friedman, sólo es necesario referirse al «precio»; la fetichización es
completa. Nos ti ice el último de los nombrados en el capítulo «El poder del
mercado», de la obra Libertad de elegir:
«Los precios desempeñan tres funciones
en la organización de la actividad económica: primero, transmiten información;
segundo, aportan estímulo para adoptar los métodos de producción menos costosos
[...]; tercero, determinan quién obtiene las distintas cantidades del producto
—la llamada distribución de la renta—».'
Ahora, todo el discurso (y también los discursos económicos que
dependen de este tipo de análisis) parte de su único fundamento: el mercado,
el capital.[104] La «ciencia» —que
en Max Weber recibió absoluta independencia de la antropología, de la persona
y de la «ética»[105]— parte del
horizonte del «capital» y el «mercado» ya constituidos y como hechos
«naturales», tanto en A. Smith1 como en J. Rawls. Para Friedman la
causa de las desigualdades (que para Marx era el problema más grave a resolver
para la racionalidad de la economía, para determinar los fundamentos de la
injusticia o del trabajo «impago») es ahora el simple azar (lo puramente
«irracional» y contradictorio con toda «razón»):
«El azar determina nuestros genes El azar señala la clase de familia y el contexto cultural en que nacemos y,
consecuentemente, nuestras oportunidades para desarrollar nuestras capacidades física y mental. El azar fija igualmente otros recursos que podemos heredar de nuestros padres
u otros benefactores».2
Esto con respecto a J. Rawls. Para Friedman, igualmente, es puro azar
que alguien nazca como hijo de un millonario de Nueva York, y otra persona de
un limosnero de Nueva Delhi.3 Filo-
que entre enjuego la actitud especifica
de lo económico: escasez de medios en relación con lo que se apetece» (pp.
273-274). Puede verse la coincidencia con Jevons: lo económico es la relación
de la mercancía con el placer, sentimiento o «necesidad» del comprador en el
mercadotno es la «necesidad» del trabajador o productor, que estaba al origen
del «producir» lo que, por no existir, había que ponerlo en la existencia por
medio del trabajo).
1.
Nos dice ingenuamente Smith: «In that early
and rude State of society which procedes both Ihe accumulation of stock
[capital] and the appropriation of land, the proportion between the quantities
of labour necessary for acquiri ng di fferent objects seems to be the only
circumstances which can afford any rule for exchangingthem for one another [...
| As soon as stock [capital] has accumulated in the hands of particular
persons, some of them [¿porqué?] willnaturally employ itinsettingtowork
¡ndustriouspeople[...] morder to make a profit [...] by what theír labour adds
[¿de dónde?] to the valué of the material?» (The Wealth of Nations, I, 6.
Penguin Books, Haimondsworth, 1985, pp. 150-151; ed. cast., FCE, México, 1984,
pp. 47-48). La única cuestión que habría que plantearle a Smith sería: ¿Ese «as
soon as stock...» es un estado de naturaleza o es un momento y producto de inst
ituciones históricas? y, si es una institución histórica, debería estudiarse el
problema de si un «efecto» a posteriorí no tiene alguna «causa», y no
simplemente juzgar dicho «efecto» como unfactum a priori de la razón natural.
En esto estriba todo el problema de una economía «crítica», el de la Filosofía
de la Liberación, ya que ese factum «histórico» es una «falta estructural»,
histórica, originaria (Véase mi obra Ética comunitaria, caps. 2.2*2.6y 12.4-12.10). Pienso que es la cuestión esencial
de la filosofía contemporánea
2.
Op. cit., p. 41;
ed. inglesa, p. 13. «Chance» (azar) es el concepto que reemplaza a la
«racionalidad» a la que aspiró Marx.
3.
Es azar nacer en una familia rica o pobre,
pero es una determinación históticatquc hay que explicar), el que haya ricos y
pobres.
sóficamente, existe una exigencia ética en cuanto a que se deba
remediar posteriormente esa «diferencia inicial» histórica. El ti/ar no
justifica que deban éticamente mantenerse las diferencias (claro que el
eliminarlas trae consigo nuevas dificultades, (tiles como la posibilidad de
crear nuevos tipos de diferencias cu la nueva organización social). Pero, de
todas maneras, no ilebe confundirse «azar» con «naturaleza» (y, en ambos casos,
opinar que son inamovibles, incambiables, «intocables» como ln institución de
los «parias» en la India).
Tesis 7
Fetichizacion
progresiva del capital industrial, comercial y financiero
[7.1]
El fenómeno del
fetichismo de los sistemas económicos
[7.11]
Todo sistema económico histórico puede
cerrarse sobre sí mismo totalizándose;' es decir, negando la posibilidad de
trans- lórmaciones que superan sus capacidad de respuesta auto-poiética
-diría Humberto Matura o N. Luhmann—, o reprimiendo violen- (umente la
rebelión de sus víctimas, de los oprimidos estructural o simplemente excluidos.
Cuando K. Popper nos propone una Sociedad
abierta como expresión del sistema capitalista
sin posibi* lidad de alternativa futura (que sería objetivamente una sociedad
cerrada) indica exactamente el hecho de su
totalización. Lo vidente para él pasa por ser no sólo lo presente sino lo
mejor sin posible superación futura. Es la totalización de la totalidad en el poder;
es económicamente el capitalismo actual que pretende no tener ninguna
alternativa, en el sentido de F. Fukuyama.3
[7.12]
La totalización del sistema económico produce
estancamiento en su crecimiento y aumento de represión de aquellos que •on los
trabajadores directos (SI
domina a S2
con flecha g
del Esquema 4.01). El
efecto negativo, frecuentemente no-intencional <unintentional
escribía A. Smith), es inevitablemente la pobreza rn sectores cada vez más
creciente de los actores que, en la división del trabajo, lo realizan en la
base. Por ello decretaba el ya indicado Códice
de Hammurabi: «He hecho justicia con ei pobre».
Este podría ser el principio normativo y crítico de todo sistema económico. El
pobre es el que sufre en su corporalidad la pérdida del manejo del excedente
del sistema, y es el que recibe cada vez menos proporción del valor del
producto que produce como salario o retribución (del tipo que fuera). El
síntoma de la injusticia del sistema no es siempre empíricamente detectable —ya
que nunca aparecerá como tal excedente en la economía de A. Smith o de F.
Hayek—.
[7.13] El
proceso dialéctico del valor recorre un largo camino a través de las múltiples
determinaciones del capital, que las va negando una tras otra para afirmarse en
la siguiente; subsunción sucesiva de una determinación por la posterior.
Partiendo del dinero originario puesto en la compra de la fuerza de trabajo y
de los medios de producción,' llega al final a la ganancia obtenida como
interés por el capital como dinero que produce más dinero, el Moloch fetichista
plenamente realizado. Deseamos describir este proceso aunque sea muy
simplificadamente. En la crisis del capital mundial financiero, en el inicio de
este siglo XXI, se comenzó a usar aquello de «la economía real».
Con la palabra real se
quiso indicar la diferencia entre el capital industrial
(el capital propiamente dicho), para distinguirlo del capital dinerario (sea comercial y
sobre todo financiero o
«el que rinde interés» —lo denominaba Marx, indicando además su carácter
ficticio de «ca- .pital que trafica con dinero (Geldhandelscapital)»[106]—). Meditemos
sobre estos tipos de capital, siguiendo como hilo de Ariadna la cuestión del
fetichismo.
[7.14] El fetichismo[107] consiste en un mecanismo cognitivo por
el que se oculta en una relación (el cuarto predicamento de
Aristóteles) el momento fundamental (es decir, el fundamento oculto) de lo que
aparece (superficialmente). Esto se logra al interpretar como absoluto el término fundado o relativo de la relación.
Esquema 7.01. Los cuatro momentos de una relación
Momento Momento
A ►
tiene una relación C con ►
B
dirección D
Aclaraciones de!
Esquema 7.01.
En la relación C, A es el término ex quo de la relación,
B es el término ad quem, y D la dirección de la relación.
De esta manera A
(una madre, por ejemplo) se relaciona
con B (su
hija), teniendo la relación C
(de «maternidad») una dirección de A a B
(de la madre a la hija; indicada por la flecha
D). En la definición de A se
encuentra ¿y viceversa. Si se niega un término de la relación (se toma sólo B, la
hija), además de perder su contenido (porque una hija sin madre no es hija, y
desaparece por ello lumbién la relación inversa de «filiación» de B a A,
que es complementaria a la de A
hacia B: la
«maternidad») se absolutiza B. lín
la relación dialéctica de «(/l) trabajo vivo» con «(5) valor» puede igualmente
negarse el trabajo vivo
del trabajador como la fuente creadora del valor
(su creador, y esencia del capital), y con ello el valor aparece como
originándose a sí mismo, como eupital, y en este caso el capital pretende crear
valor desde sí, de ln nada (de trabajo). Se trataría de la fetichización
del valor, es decir, del capital como totalidad.
Siendo «hecho[108] por las manos del
ser humano» se transforma «en un dios al que se le rinde culto» (como indica
el poema semita del Salmo
115, muy conocido y citado por Marx[109]).
El trabajador, que es el creador, se transforma en un medio para la ganancia
del capitalista; y el capital que es una creación del trabajador, se transforma
en el sujeto y el fin del trabajador. Es la inversión
por la que «la persona se hace cosa, y la cosa se hace persona», como enuncia
Marx (si aplicáramos el enunciado ético de Kant a los economistas burgueses y
neoliberales, de nunca tomara la persona como medio sino como fin, resultarían
ser crasamente inmorales y materialistas, ya que para éstos los únicos
criterios son el mercado y la competencia: meras cosas).
[7.15] Este
fetichismo es consecuencia—además, y en la política moderna a partir de Th.
Hobbes y J. Locke—, de un individualismo
metafísica (en un «estado de naturaleza» de
individuos originarios libres, mera «robinsonada» sin base empírica ni histórica
alguna) que ha olvidado a la comunidad
como punto de partida donde el singular
está siempre integrado. Para A. Smith y sus seguidores en el origen hay individuos
libres trabajando, no hay comunidades. Marx en cambio propone un postulado
normativo fundamental; «Imaginémonos [... ] una asociación de
seres humanos libres que trabajen con medios de producción comunitarios
(gemeinschaftliche)»? Es decir, la situación humana
normativa y fundamento del valor económico es el del sujeto
corporal viviente, trabajo vivo y comunitario. En
cambio, en la economía burguesa el capital niega toda esta esfera fundamental,
y presupone ya desde siempre el valor de cambio constituido en y por el mercado,
originado y determinado por el mismo capital tautológicamente constituido por
individuos aislados y egoístas. Desde el dinero originario y desde el trabajo
vivo considerado sólo como salario (o «capital humano»: expresión ya
distorsionada) se inicia la danza fetichista de las categorías irracionales de
la economía burguesa, representada en el Esquema 7.02.
Esquema 7.02. Fetichización
progresiva del capital industrial, comercial y financiero
|
|
|
proco*
út produccfrói |
|
pro<*99
dt dreiUdói |
Aclaraciones
al esquema 7.02: D: diaero
originario ; T: trabajo
asalariado; S; salario; Mp: medios de
producción;R: renta; P: producto; pl: plusvalor; M: mercancía; D’i: ■lincro con ganancia industrial; D2: dinero prestado a interés al comerciante; D'2 : dinero con ganancia comercial; D’3: dinero con interés; D4: dinero financiero que se presta a interés; flecha a: progresiva fetichizactóo de la producción a la circulación;
llccha b: progresiva
fetichización del capital industrial al que rinde interés; c: préstamo a interés; d: inversión comercial.
17,16] Resumiendo. Al «separar» el valor del trabajo vivo se permite
pensar que el valor procede y pertenece a la mercancía (olvidando su origen).
Esto permite por su parte «separar» al capital del trabajo vivo; el capital
aparece así como algo consistente en sí que merece ganancia, y el trabajo,
como algo consistente cu sí que merece salario. El salario para Marx no puede
pagar el trabajo (porque es su fuente creadora, y por ello tiene dignidad y no
meramente valor). Todo es olvidar en definitiva que «todo el capital es trabajo
objetivado», y, por tanto, sólo trabajo.
Los dos términos que se relacionan dependen de uno sólo: el trabajo, a) como
trabajo objetivado (capital) o b) como actualidad viva (el sujeto personal que
trabaja en el proceso de trabajo del capital). Una vez absolutizado,
idolatrizado o fetichizado el capital se le inmola al mismo trabajador, ya que
se le extrae vida (al no pagársele en el salario toda la vida que objetiva en
el valor del producto, el excedente como plusvalor) y es ofrecida al dios al
que se refiere frecuentemente Marx: a Moloch, a Mammón, dioses fenicios de Tiro
y Sidón, a quienes se le inmolan víctimas humanas en holocausto.
[7.21 El capital industrial
[7.21]
El capital industrial o empresarial
tiene tres esferas, al que Marx pensaba dedicarle los tres tomos de El
capital. La primera parte de su exposición
comprende el proceso de producción del
capital,[110] al que le dedicó
el tomo primero de la nombrada obra, que fue el único publicando en vida de
Marx en 1867. En las anteriores tesis (Tesis /
a 5) hemos tratado muchos de los contenidos de este proceso. En el Esquema
7.02 pueden irse observando el desarrollo del sistema categorial
construido pacientemente por Marx. Se parte de la contradicción
originaria del posesor del dinero (D) (como
dinero) y del trabajo (T) (como
trabajo), este último como un pauper ante festum
(«pobre antes de la fiesta» orgiástica del capital, escribe repetidamente Marx)
y todavía como exterioridad
del capital, esfera de la circulación o del mercado, que desde un antes y
un fuera
será in-corporado a ía primera esfera del capital, todavía no-existente. Es el
«cara-a-cara» categorialmente absoluto y original anterior al
capital. Efectuado el contrato de compra-venta del dinero con el trabajo y
producido el intercambio consecuente (el trabajo recibe un salario 5 y el capital
que se origina por este acto posee
ahora el trabajo vivo, porque lo ha comprado, pura
apariencia de compra evidentemente); el trabajo
vivo (el sujeto de trabajo, el trabajador) es subsumido (entra
en la fábrica) y se transforma en
la determinación
que es la esencia del capital (el creador del valor con plusvalor): es el
trabajo amo capital
(7). Ahora el trabajador trabajando es la fuente creadora; el momento último
originante de todo del capital.
[7.22]
Por su parte emprende el trabajo su actividad,
pasa de la pura posibilidad a
la actualidad
del trabajo, porque ahora utiliza medios
de producción (el material del futuro producto y
ins- irumentos para su transformación) que el pobre
trabajador vivo no |X)día usar antes del contrato (era meramente parte de la
masa popular,
miembro del pueblo de
los pobres
expulsado de los feudos europeos para Marx,[111]
o antes
del colonialismo moderno los indígenas americanos o los africanos). Subsumido,
es decir, sólo ahora trabajo asalariado o clase
social colectivamente, el trabajo vivo en el plus-tiempo cumple el
plus-trabajo no remunerado creando de la nada
del capital el plusvalor (Pl). El
proceso culmina en su efecto: el producto (P)
que contiene como valor (Vp:
valor del producto del nivel 5
del Esquema 6.01)
el del material que lo constituye (la madera de la mesa, por ejemplo) y la
parte consumida del instrumento (la parte alícuota del martillo y otros medios
de producción que se gastan), más el oculto, desapercibido y misterioso
plusvalor.
[7.23]
Todas estas categorías, metodológicamente, no
se han podido mantener en la esfera pura de la producción, sino que se luí
echado mano de momentos de la esfera de la circulación para poder construirlas.
Así el concepto de plusvalor necesitaba la categoría de salario
(por aquello de que en el tiempo necesario os
en el que se reproduce el valor del salario),
pero el salario (.V) es una categoría del proceso de circulación [Tesis
7.24]. De la misma manera» al final, y como para anticipar la totalidad de
su investigación del Tratado del capital
(que comprendía lo ya explicado, pero igualmente la competencia, el capital crediticio
y accionario, la renta y el salario), mostró en el capítulo
6 de la redacción del tomo I de El
capital de 1867 (Sección
7 de la de 1873) el hecho de que el plusvalor (que es el fundamento de
la ganancia) deviene capital por el acto de la acumulación. Es como un salto
categorial indebido, pero explicado para hacer comprender que, al final, todo
el valor del capital, después de sucesivas rotaciones, es sólo plusvalor, es
decir, trabajo impago. Si nos olvidamos que todas
estas categorías parten de la de trabajo vivo las
fetichizamos, y podremos equivocadamente expresar: «Éste producto tiene
intrínsecamente x cantidad de valor». En
estricto sentido normativo deberíamos enunciar: «Este producto contiene x
cantidad de vida objetivada
que es lo que denominamos valor».
[7.24]
La segunda parte del tratado del
capital industrial se ocupa del proceso
de circulación (tomo II de El
capital, inédito en vida de Marx).[112] El producto es
puesto en el mercado, y por ello deviene mercancía
(M). Ese mero poner el
producto en el mercado no es tan simple. El maíz que se produce en México en
el siglo XVII (la colonia Nueva España periférica) no puede ponerse en el
mercado central europeo, porque el costo de circulación del lugar de su
producción (lugar de P) a
dicho mercado significa en flete el uso de más valor que el valor del producto
(o el precio de la mercancía). Esto determina, por ejemplo, que sólo mercancías
con mucho valor y poco peso y tamaño (como el oro y la plata, por ejemplo)
puedan ponerse en
dicho mercado. Los lugares coloniales de producción lejanos determinan la
posibilidad de la política de exportación de riqueza. El precio del flete debe
ser menor al plusvalor o ganancia que se alcance, como es obvio. Toda esta
problemática Marx la había intuido desde siempre, en especial desde los Grundrisse,
pero ia expuso de un solo golpe y como «sacada de la manga» de manera
sorpresiva en 1865, cuando abandona la escritura del tomo 111 y expresa en el Manuscrito
I del tomo II de ese año el «proceso de circulación del capital».' Debe
advertirse que, en esta parte, «circulación» tiene diferenciadamente un
carácter óntico
(de la mercancía [Aí] al
dinero con ganancia [D’l \
del Esquema 7.02) y ortológico
(es la rotación que partiendo del valor de cualquier determinación vuelve
a encontrarla después de dicha rotación: el D a
través de todas las determinaciones retorna a
ser D' —
ton plusvalor/ganancia—, o el P
vuelve a ser P'[113]).
Léase este lexto cuidadosamente:
«La totalidad [es lo ortológico] del capital se manifiesta como circulante, de tal manera que el ciclo de las fases (Phasen) [es lo óntico] transita por sus diferentes metamorfosis. Por otra parte, se
manifiesta la diferencia con la circulación como una esfera especifica [esta Tesis 7.24], cuando funciona como mercancía o capital- dinero,[114]
y con la esfera inmediata de la producción [7.22], donde funciona como capital productivo».[115]
[7.25]
Otológicamente Marx muestra que se
puede partir de cada determinación, y
efectuar una rotación hasta volver a la misma determinación.[116] Si
se pasa de la circulación de un «capital singular» al
conjunto de los capitales (y al menos a los tipos de capital en los sectores I
y II') se nos abre la nueva problemática del «capital global (Gesamtkapitaf)».7
Esto plantea todo el problema de la reproducción
del capital, que puede ser simple o ampliada.
Así es necesario ir constituyendo nuevas categorías.[117]
Alguien pudiera preguntarse para qué tal complejidad categorial. La respuesta
es simple: estamos desarrollando un sistema
de categorías según un desarrollo lógico y real que es el marco teórico que
permite cumplir «críticamente» investigaciones económicas o juicios sobre
hechos empíricos. La economía política burguesa no ha
construido todas
estas categorías, y por ello realiza investigaciones y juicios empíricos falsos,
fetichistas, parciales, desde diagnósticos o
conclusiones construidos teórica y originariamente desde
el mercado (desde la tercera fase de la circulación
M'-D \ que se la continúa con la primera fase de la circulación D-M[118]). La fase de la
producción propiamente dicha (T-Mp- P) es juzgada sólo como capital humano que
incluye también, como costos de producción, a los medios de producción. El
valor producto es igualmente evaluado sólo como costo de producción (es decir
el «valor del producto» es igual al «costo de producción»). Todo el nivel del
trabajo vivo, del consumo de la fuerza de trabajo, del valor como vida
objetivada, del producto que contiene plusvalor, queda
invisibilizado para el proceso cognitivo fetichista
que absolutiza las fases de la circulación, negando el momento de la
producción: la humanidad (el ser humano en su dignidad de sujeto) del
trabajador, y dotando con la nota de ser sujeto (lo extremadamente digno que
merece que el ser del trabajador se inmole a su valorización) es considerado
como constitutivo del capi- lul. Se trata de una inversión total deshumanizante
e inmoral que, además, es profundamente destructiva desde un punto de vista
ecológico o de la naturaleza viviente, como veremos.
[7.26J La tercera parte del tratado del
capital industrial o empresarial se ocupa del proceso
de realización del capital (tomo III de El
capital, inédito en vida de Marx).[119] El plusvalor que
aparece como ganancia se realiza
finalmente como plus-capital.[120] Es
lodo el problema del pasaje del plusvalor a la ganancia, a los diversos tipos
de ganancia, que, en cierta manera se adelanta metodológicamente a temas que
deberán exponerse en futuros Tratados.
Toda la economía política capitalista para Marx se deriva tic un error
fundamental, que puede enunciarse así: «Todos los economistas [burgueses]
incurren en el mismo error: en vez de considerar el plusvalor
puramente en cuanto tal, lo consideran bajo las formas específicas de ganancia
[...]».[121] Toman la apariencia
(la ganancia que aparece en la esfera del mercado del capital) como su esencia
(el plusvalor creado en la fase de la producción del capital): fetichizan o
absolutizan lo relativo (la ganancia, el precio) y ocultan el fundamento (el
trabajo vivo y su creación: el plusvalor). Una vez aclarado este tema, podrá
entenderse la cuestión de los diferentes tipos de ganancia y su distribución,
que anticipa ya toda la problemática de la distinción entre capital industrial
(visto en la Tesis 7.2:
con ganancia industrial o del empresario), capital comercial
(7.3:
con ganancia comercial o mercantil) y capital financiero (7.4: el
interés como ganancia del capital crediticio).
Dejamos de lado la renta ya que desaparece paulatinamente en el avance del
capitalismo agrícola. Como ya hemos situado la cuestión de la transformación
del valor en precio
(6.63)
no volvemos a tratar el tema aquí1
—aunque éste es su lugar sistemático—, sino que nos abocaremos a aclarar
algunos otros aspectos relevantes.
[7.27] Imaginemos un ejemplo numérico para que pueda servir
pedagógicamente de hilo conductor de lo que resta de la exposición de esta Tesis 7.
Si un propietario del capital pagara 5 de salario y 5 de medios de producción,
y obtuviera 6 de ganancia (en principio abstractamente igual al plusvalor), el
valor del producto, y también abstractamente su precio, sería de 16. Las 6 unidades
de la ganancia (que en su fundamento son 6 unidades de plusvalor) se podrían
distribuir de la siguiente manera: 2 como ganancia industrial (DI
del esquema 7.02), 2
como ganancia comercial (D'2) y
2 como interés (D'3). El
plusvalor, abstracta y postuladamente, debe ser igual a la suma de todas las
ganancias (y aún a la renta del suelo si lo hubiera: R
del Esquema 7.02).
Este es el concepto de la cuestión: el trabajo vivo es el único que crea
el plusvalor que aparece
fenoménicamente en formas diferenciadas de ganancias. La economía capitalista,
en cambio, toma a las diferentes formas de ganancias como fruto de los diversos
tipos de capital; dichas ganancias se le aparecen ficticiamente como si fueran
creación auto-referente del mismo capital surgida desde el mismo capital (para
Marx pretensiones de creaciones de la nada).
[7.3]
El capital comercial
[7.31]
El capital comercial en sentido amplio
se divide en dos formas: el capital mercantil o dedicado al tráfico de mercancías,
y el capital dinerario u ocupado al tráfico del dinero.[122]
Kl capital industrial, que es el capital real o sustancial, puede acelerar la
rotación e reinvertir el dinero de la venta de la mercancía al ser adquirida
por el posesor de dinero que se apropia de la mercancía del capital industrial
deviniendo, simplemente, mercancía del comerciante. El industrial deberá
compartir parte de su plusvalor (o ganancia industrial) con el comerciante, ya
que deberá venderle la mercancía por menos de su valor (o precio) pero por
sobre el costo de producción. Es decir, deberá cederle parte del plusvalor que
ha obtenido (explotado) del obrero. Será la ganancia industrial (en DI
del Esquema 7.02)
que pierde parte de su valor: la ganancia del comerciante (en D'2)
y el interés pagado al financista (D'3). En
el ejemplo dado el capitalista industrial vendería la mercancía al capital
comercial por 12 unidades de dinero (2 por sobre el costo de producción,
perdiendo 4 de plusvalor que es transferido), obteniendo sólo 2 tic ganancia
industrial (en D'l)\ el
capital comercial vendería la mercancía por 16; ganaría 2,[123]
y ya que debería pagar otros 2 al que había financiado la operación
(entregándole 14 unidades al capital que le prestó a interés, que incluye el
interés de 2 unidades de las 6 del plusvalor, y las 12 unidades que entregó al
capi- Uil industrial). Vemos entonces cómo se ha distribuido el plusvalor, bajo
tres formas diferenciadas de ganancias. Es
decir, todas las ganancias son sólo plusvalor.
[7.32]
Los costos de la comercialización
(transporte, embalaje, publicidad, etc.) corre por cuenta del capital
comercial y deben descontarse de la ganancia comercial (parte atribuida del
plusvalor del capital industrial ). Los costos de la comercialización son así
desvalorización (y por lo tanto, al final, des-realización) del capital. Esto
exigirá aumentar la velocidad[124] de la rotación
del capital, un aumento de organización y concentración del capital comercial,
para aumentar las ganancias absolutas aunque disminuya la tasa de ganancia.
Entre otras dimensiones el capital comercial deberá hacer crecer el mercado del
producto adquirido al industrial, lo que llevará a un establecimiento también
creciente del mercado mundial. Y como se había indicado en los Grundrisse, la
ampliación de la distribución producirá aumento de la producción. Aquí el capital
comercial intensiva la producción de productos que han ganado nuevo mercado
gracias a la acción del capital comercial. No es extraño entonces que en los
siglos anteriores a la Revolución industrial (de los siglos XV al XVII) el
capital mercantil sea la forma más innovadora y agresiva del capitalismo
naciente hegemonizada al comienzo por España y Portugal, porque va creando, por
los llamado descubrimientos y conquistas (en primer lugar en América Latina),
nuevos mercados.
[7.33]
«El capital global de la sociedad»[125] se pone como capital
comercial en el doble movimiento de D-M
(compra el producto como mercancía) y después
como M-D' (vende la
mercancía al comprador). El movimiento total D-M-D'
obtiene ganancia comercial, aunque debe además pagar el monto del interés del
dinero recibido en el inicio del proceso del capital financie- 10.
Todo acontece en la circulación.[126]
Sin embargo, los trabajadores del capital comercial producen plusvalor, pero
de manera indirecta (y no directa como en el capital industrial), por ello
puede considerarse como inversión de capital comercial (o descuento de
plusvalor industrial que se debía atribuir al capital comercial).[127]
[7.34] Debe
considerarse atentamente que «el capital comercial es el primer modo libre de
existencia del capital en general |...] por la influencia preponderante que
ejerce en el primer período de transformación de la producción feudal en el
periodo de nacimiento de la producción moderna. [Pero] la verdadera ciencia de
la economía moderna sólo comienza cuando la consideración teórica pasa del
proceso de circulación al proceso de producción». Y recordando una precisión de
Mészáros, que dis- lingue entre capital y capitalismo,
Marx termina escribiendo: «El capital
que devenga interés es también, por cierto una anti- i|uísima forma
de capital».[128]
Esto significa que hay capital antes del capitalismo, y que el capitalismo
determina de manera propia al capital en general.
[7.4]
El capital financiero
[7.41]
El capital que rinde interés,[129] el que obtiene
dinero de dinero o el capital financiero es la forma del capital que se
autonomiza como capital dinerario para cumplir con todas las operaciones
industriales y comerciales que necesitan dinero. Nunca crea plusvalor, trafica
con el valor ya creado. Los gastos del capital financiero o costos de
circulación son minus-plusvalor transferido, y deben descontarse al interés, a
la ganancia dinerada (D'3 del
Esquema 7.02). Hay dinero de carácter
nacional o mundial;[130] el primer dinero
mundial fue la plata del Potosí boliviano y del Zacatecas mexicano en el siglo
XVI. El capital dinerario es el que en principio le presta dinero al capital
comercial para que realice su gestión (en el ejemplo dado le presta 12 para
comprar la mercancía del capital industrial), y espera recibir al final el
pago de un interés en dinero (2 como ganancia financiera o interés). El
movimiento total entonces es D-(D-M-D ')-D El
primer dinero D es
el préstamo (12 unidades del ejemplo). Entre paréntesis la gestión comercial.
Al final D'es el reflujo al capital financiero que consiste en la cantidad
prestada más el interés (D+G; 14 en el ejemplo dado); valorización del valor,
plusvalor realizado, aunque en realidad sólo es distribución de plusvalor del
trabajador obtenido en el proceso productivo industrial (ahora tan lejano).
[7.5]
Fetichización progresiva del capital que rinde
interés
[7.51]
El capital que rinde interés[131] es la forma
fetichizada por excelencia, porque la lejanía del lugar donde el capital
obtiene el plusvalor del trabajador se ha alejado de tal manera que no pareciera
tener relación alguna con el interés obtenido en los bancos por los préstamos
de dinero. Los sufrimientos de unos oscurecidos, temerosos y hambrientos
rostros de mineros bolivianos a 1000 metros de profundidad están infinitamente
distantes del esplendor exquisito y
deslumbrante de la riqueza que se manifiesta desbordante en las suaves maneras
de los etiquetados banqueros de la bolsa de Wall Street. «No es lo mismo nacer
en [...] Chiapas que en New York» (escribía al comienzo de mi Filosofía
de la Liberación[132]).
Pero la riqueza amasada como interés del dinero de los bancos es sólo
realización de trabajo impago humano. Y como el valor es
objetivación de vida
humana, que se simboliza entre los semitas como sangre,
toda esa ostentosa riqueza es como un inmenso coagulo de
vida humana: muerte
requerida como sacrificio humano al nuevo Moloch —el dios fenicio que recibía
sacrificios humanos, y ante el cual los ricos de las ciudades comerciales del
Mediterráneo libanés podían inmolar, en lugar de sus primogénitos requeridos
por los dioses, los niños comprados a los pobres—, contra el que se levantó
Abraham y Marx.[133] Dios sangriento
fundado en la injusticia, que vive de la muerte de los seres humano: ¡Capital
ficticio que rinde interés vilipendiado anticipadamente hasta por Aristóteles!
[7.52]
El trabajo
vivo es la fuente creadora del interés (y de la ganancia industrial y
comercial), pero ya nadie puede relacionar ese trabajo
vivo con el valor
que es su efecto
(«El trabajo es la substancia del valor»). Pareciera que es el capital la única
fuente de dicho interés, por lo tanto creado de la nada por el mismo capital en
su seno:
«La distribución [dei
plusvalor en las tres formas de ganancia] más bien presupone la existencia de
esa substancia, a saber: el valor global del
trabajo
anual, que es nada más que trabajo social
objetivado. Sin embargo, no
es en
esta forma como se presento la cosa a los
agentes de la producción».1
Ese «presentarse» la cosa al
observador del fenómeno en el mundo de las mercancías es un aparecer
fenomenológico. La cosa, el
interés, la ganancia industrial y comercial[134]
se presentan como si fueran efectos del capital; siendo que, como hemos visto,
son sólo distribución o apariciones
superficiales en la circulación, el mercado, de plusvalor obtenido al trabajo
vrvo; trabajo vivo que ha perdido toda visibilidad en el mercado. Cuando más
fastuosos son los frontispicios de los bancos y las luces doradas de los malls,
más fetichista es el capital. Fetichismo es justamente divinizar esa
apariencia (ganancia industrial, comercial e interés y todos sus resplandores
sin contenido que no sea trabajo vivo humano), absolutizarla, dejar de
considerar la referencia del término (A) de
la relación (el trabajo vivo) de su creación (5) el valor (el plusvalor
contenido único de los tres tipos de ganancia).
[7.53]
El texto definitivo sobre la fetichización del
capital, del capital financiero, podemos leerlo con claridad en este enunciado:
«En la forma de capital que
devenga interés [...] el capital aparece como la fuente auto-creadora y misteriosa[135] [...] El interés aparece
como el verdadero fruto del capital [...] Aquí queda consumada la figura fetichista del capital y la idea del fetiche capitalista [...] Este crecimiento del
interés en el capital dinerario como si fuera una cosa [...] es lo que tanto
trabajo le da a Lutero en su ingenuo alboroto en contra de la usura [...] Es el Moloch»S
[7.54]
La fetichización es progresiva, es decir, va
en aumento la invísibilización del trabajo vivo. Las
flechas a y b
del Esquema 7.02
indican la dirección de este movimiento fetichista. En el templo de la tortura
del trabajo (el «martiriológico» lo llama Marx, donde el «cordero» es
esquilmado) se ve alguna relación entre el trabajador y su producto (T-Mp-P),
aunque ya se ha fetichizado la relación de todos los agentes, incluso para el
trabajador. Éste cree que el salario paga su trabajo («capital humano» se dice
hoy en día), y no sabe que además del pago de su
fuerza de trabajo se le roba parte de la creación del trabajo vivo
que es el sujeto creador del plusvalor (en el plustiempo donde cumple ese
plustrabajo). Ya se ha ocultado para el mismo trabajador la invisibilización de
ser él mismo (o ella misma) la fuente creadora de todo:
del valor, del plusvalor, de la ganancia industrial, comercial y del interés.
Nada de eso pareciera pertenecerle. Ha sido desposeído, humillado, explotado,
empobrecido, y además enceguecido: no sabe en su pauperitas
in festum (el empobrecimiento o la pobreza
en la fiesta del capital en el proceso de trabajo)
él (o ella) es el creador de toda la riqueza expoliada llamada capital. Por
ello, todo el propósito de la investigación de Marx tiene una intención ético-
política, normativa. Pareciera decirle a los pobres, a los miserables, a los
condenados de la Tierra, a los humillados: ¡El mundo moderno creado con tus
manos es tuyo, pero se te ha arrebatado no sólo por la violencia de la dominación
(como relación social), sino gracias a un artilugio o pase
de mano teórico (el fetichismo) para que no
puedas conocer siquiera el que eres la fuente
creadora de toda la riqueza mundial! ¡Hay que
ponerse de pie y reclamar lo propio! La teoría tiene aquí un potencial normativo y
motivador inmenso; es laque ilumina la noche de la muerte y la desesperanza;
no sólo interpreta la realidad sino que tiene un poder de redención (Erloesung)
indicaría Walter Benjamín, es decir, tiene la fuerza como movilizador de
lanzar a la lucha al actor agónico para Nacer posible que el creador (y
esclavo) se apropie del fruto íntegro de su trabajo (y alcance su libertad,
sea entonces redimido),
del excedente de esta forma la más perfeccionada y hoy vigente cutre los sistemas
económicos no-equivalenciales de los últimos mil años. Sería el rescate, la
redención del esclavo
(en el actual modo de producción bajo la forma de trabajador asalariado) que se
libera. ¡Economía de la Liberación!
A) Segunda explotación:
La del capital sobre otro capital
[8.1.] La
competencia y la transferencia de valor
[8.11]
La cuestión de la competencia fue en
general descuidada en el marxismo tradicional del siglo XX.[136]
Marx había imaginado el plan completo de su investigación conteniendo seis
partes: 1) el capital, 2) el salario y 3) la renta; 4) el Estado en sí, 5) los
Estados hacia afuera, y 6) el mercado mundial y la crisis. La primera parte se
dividía a su vez en cuatro capítulos (Abschnitte): a)
el capital en general,[137] b) «la
competencia (Konkurrenz) o
acción recíproca múltiples de los capitales»,[138]
c) el capital crediticio y d) el capital accionario. Nunca pudo escribir esta
segunda parte sobre la competencia, pero nos dejó numerosísimas referencia en
muchos lugares de sus obras. Puede, entonces, reconstruirse dicho Tratado.
Marx trata la competencia en diversos niveles de abstracción. En general,
describe el concepto abstracto de competencia en relación al capital en
general. En un nivel más concreto analiza la competencia en todas las
cuestiones de la determinación de los diversos tipos de ganancia (en torno a
la «ganancia media») y su distribución (ganancia industrial, comercial y como
interés). Es decir, en primer lugar, la competencia del capital se enfrenta
consigo mismo, en abstracto. En
segundo lugar, de manera más concreta,
la competencia enfrenta capitales singulares con otro dentro de un ramo de la
producción. En tercer lugar, la competencia se cumple entre ramos diversos. En
cuarto lugar, la competencia se establece entre naciones dentro del mercado
mundial.
[8.12]
La competencia no
crea valores sino que nivela
los precios. Al enfrentar la competencia a las
mercancías producidas por cada capital determina una «ganancia media», función
principal de este mecanismo del mercado. Esto significa que los capitales,
según su composición orgánica o
por el componente más o menos desarrollado de su tecnología, pueden obtener productos
con menor o mayor valor (según sea el componente tecnológico o composición
orgánica de cada capital). Cuando se enfrentan en el mercado logran menor
precio aquellos productos que tienen menos valor, que serán los favorecidos por
este mecanismo que se llama competencia {competition en
inglés o Konkurrem en
alemán). Es así más «competente» en el lenguaje común el que tiene mayor
eficiencia en la comparación con los que en principio son iguales. Es decir, la
competencia relaciona a los que tienen pretensión de igualdad. Para dicha comparación
utiliza criterios para diferenciar cuantitativa o cualitativamente la
eficacia con respeto a los fines propuestos de los juzgados como equivalentes.
Valga una comparación analógica: si hay que saltar en una competencia de
atletismo una valla, a partir de la altura de los competidores (uno mide 1,90 m
y el otro 1,50 m) se determina que la valla esté al comienzo a una altura media
(a 1,70 m). La valla es la misma para todos, aunque alguno tenga ventaja (el
que tiene mayor altura: 1,90 m). El más bajo posiblemente quedará eliminado,
al elevarse la valla. Es decir, la competencia tiene por función igualar
fijando un promedio, dejando vigentes las diferencias que revelan
posteriormente su eficiencia. Igualando
los precios de las mercancías con diverso valor
permite a los que producen con menor valor (mayor eficiencia según el criterio
del capital) sacar ventajas que la competencia no anula sino que potencia. Es
un puro mecanismo del mercado. Desde el
mercado las mercancías con los mismos valores
de uso deben tener los mismos precios. Lo que acontece es que los misinos
valores de uso pueden, por ejemplo, ser producidos con mayor o menor tiempo
de trabajo (es decir, con mayor o menor valor de
cambio). Para el mercado esa diferencia no cuenta, compara la utilidad (valor
de uso) con un precio medio. Un capital menos desarrollado, por tener menos
composición orgánica (simplificando: tecnología), queda aniquilado o
transfiere automáticamente plusvalor al capital más desarrollado. La competencia,
implacable ante el más débil, destruye el capital ineficiente o
transfiere su valor al más desarrollado. F. Hayek exclamará que la economía no
es una ética y, por lo tanto, no hay compasión posible.
[8.13]
La competencia es así la que efectúa la
confrontación de un capital consigo mismo y con otros capitales (singulares,
por ramos o naciones). Ella iguala la ganancia
media, y ésta, por su parte, permite la aparición de muchos tipos de
ganancias: ganancia media,
ganancia extraordinaria
(que contiene más valor que el mero precio de producción), ganancia con
pérdida de plusvalor {por transferencia de
valor a otro capital más desarrollado').
Esta teoría de la competencia más compleja[139]
nos permitirá criticar la definición fetichizada de competencia (y la
«competencia perfecta») del neoliberalismo de F. Hayek, por ejemplo. Sin
embargo, en toda economía empírica futura deberá existir algún tipo de competencia
regulada en un mercado no capitalista, planificada realistamente por criterios
económicos (y normativos) superiores al mismo mercado; sería un cierto tipo de
competencia, como mecanismo de eficiencia o factibilidad (y no como principio
último de una ortodoxia fundamentalista irracional de la economía). Ya lo
veremos más adelante.
[8.14] La
competencia, nivelando en el precio medio al precio de las mercancías de un
mismo ramo en el mercado, permite que el capital que tiene mayor composición
orgánica o tecnología subsumida en su proceso
de trabajo, por producir productos con menor
valor, pueda establecer precios por debajo de dicha media del mercado. Como el
capital menos desarrollado produce con mayor
valor, transfiere
parte de su valor al más desarrollado. El menos desarrollado, sin embargo,
puede ganar todavía plusvalor, si dicho plusvalor es mayor al valor
transferido. El capital más desarrollado obtiene de esta manera ganancia
extraordinaria. Esto acontece en la competencia de dos
capitales, en la de dos ramos de la producción, o entre capitales globales
nacionales. Contra la que opinaba Agustín Cuevas, el lugar
teórico de la llamada Teoría de la Dependencia en
América Latina, es exactamente la Teoría
de la competencia marxista en el nivel del mercado
mundial, entre dos capitales globales nacionales (esfera internacional que es
el último horizonte concreto
del análisis económico).'
[8.15]
Ahora podrá entenderse que «la competencia
[es] esa tendencia interna
del capital [que] se presenta como coerción
a que lo somete el capital ajeno».[140]
Esta «coerción», fuerza o violencia que el capital ejerce contra sí mismo es el
acicate de su desarrollo; sin él el capital deja de ser capital. «La libre
competencia es la relación
del capital consigo mismo como otro
capital; vale decir, el comportamiento real del capital en cuanto capital».3
En efecto, la competencia pone al capital primero ante sí mismo y le
obliga a superar todo límite que es considerado como «barrera» a ser vencida,
desde el mito de la mala infinitud de Hegel denominado «progreso». Lanzado
siempre a superar cuantitativamente la ganancia ya alcanzada el capital se
siente siempre coaccionado a crecer, a desarrollarse, es decir, a disminuir el
valor de las mercancías, disminuir el tiempo necesario, aumentar el plusvalor,
en una codicia insaciable de crecimiento de la tasa de ganancia (que es
infinita, sin límites).
[8.16]
Como resumen de lo ya dicho, leamos una vez
más un texto de Marx:
«La ley fundamental de la competencia capitalista, que la economía
política no ha comprendido aún, la ley que regula la tasa general de la
ganancia y los llamados precios de producción que ella determina, se basa
[...] en esta diferencia entre valor y precio de costo de la mercancía y en la
posibilidad, que surge de ello, de vender la mercancía con ganancia y por
debajo de su valor. [...]»
Y continúa:
«El
capitalista se inclina a considerar al precio de costo como el verdadero valor intrínseco de la mercancía [...] Si en la formación del valor mercantil no
entra ningún otro elemento que el adelanto del valor del capitalista no es
posible comprender cómo ha de salir de la producción mayor valor que el que
ingresó en ella, salvo que se cree algo de ¡a nada. Pero Torrens sólo elude esta creación de ia nada
(.Schoepfung aus Nichts) se
transferiría de la esfera de la producción[141] de
mercancías a la esfera de la circulación mercantil».[142]
Lo que intenta mostrar Marx es que el trabajo vivo es la única fuente
creadora de valor y que no puede salir la ganancia de la circulación ni de la
competencia, pero en este caso rige otra ley. Es la ley
del valor la que regula todo el movimiento.
Cuando disminuye el tiempo de trabajo requerido para la producción, disminuyen
los precios; cuando aumentan, los precios también aumentan. Veremos la
importancia de todo esto para el caso de la Teoría
de la Dependencia.
[8.17]
La igualdad que se produce en los
precios por medio de fijar la ganancia media, nada tiene que ver con el
equilibrio de la oferta final de
mercancías con la demanda
también final de
las mismas. La oferta es la presentación en el mercado de las mercancías con
un precio final de mercado, cuyo número y precio resulta de todos los elementos
del proceso de producción, más la puesta en la circulación con sus gastos
propios, y con la incontable cantidad de variables (tales como el precio de
producción y de mercado) hasta llegar a la ofertafinal. La
competencia no tiene ninguna fuerza, coacción o tendencia a producir
que igualen en el mercado la cantidad o el precio de la oferta
con la de la demanda.
Ambas siguen procesos paralelos y se enfrentan sin equilibrio posible a
priori. Esta igualdad, contra lo que sostendrá
la economía capitalista poco después de la publicación de El
capital de Marx, no es tampoco, en cuanto demanda, la
que constituye el valor de la mercancía. La demanda son sólo las necesidades
humanas socio-históricas en el mercado de los compradores determinados por exigencias
subjetivas, que si son solventes se enfrentan finalmente con mayor o menor
posibilidad a la oferta
final de las mercancías. El equilibrio
entre la oferta final y
la demanda final
nunca puede darse a priori, y
menos aún de manera perfecta. Siempre hay más mercancía que necesidades
solventes en el mercado, o más necesidades que mercancías. La competencia no
puede producir a priori
dicha igualdad o equilibrio. Por ello, el desequilibrio es
permanente y esto causa que el precio final
fluctúe constante y rápidamente en el tiempo, porque cambian las variables
imprevisiblemente, variables que además son inmensas y por ello incalculables.
Veremos que la competencia, que iguala
los precios, nunca puede igualar la oferta (de mercancías) y la
demanda (aún de las necesidades como preferencias hic
et nunc). Pretender que el equilibrio
entre oferta y demanda[143] es fruto de la
competencia o el mercado es un mito indemostrable
empíricamente como lo expondremos más adelante. Si
se toma el ejemplo del salario, no es la competencia la que determina su valor
en último término, sino que sólo iguala los precios de la fuerza de trabajoso dados
previamente: «en rigor, encontramos precisamente
el precio natural del salario, vale decir el precio del trabajo que no está
regulado por la competencia sino que, a la inversa, la regula El precio del
trabajo está determinado por el precio de los medios de subsistencia
imprescindibles»,2 que además nunca puede bajar de un cierto límite
(ciertamente lejano del cero), porque la vida del trabajador estaría enjuego.
Es decir, la competencia no crea
los valores ni los precios de producción, ni las mercancías, ni la oferta, ni
la demanda, ni iguala
las necesidades o demanda con la oferta. Sólo iguala
los precios ya dados que giran en torno del
precio de producción, que supone el valor de la mercancía
Bien definida y situada la competencia es una función o institución propia del
mercado, tan antigua como el mercado mismo; ciertamente es también en su origen
pre-capitalista. La competencia capitalista
sin embargo queda determinada de manera propia e impulsa el aumento de la
creación del plusvalor de manera generalizada en todo el sistema capitalista
que tiende a identificarse con el campo económico mundial mismo en este siglo
XXI.
[8.2] El monopolio
[8.21]
El monopolio, por su parte, se opone a la
competencia; suspende la competencia o la hace inoperante. El monopolio tiene
como finalidad establecer un «precio de monopolio», que, evidentemente, es un
precio ficticio. El
monopolio puede ser «natural o artificial».[144]
En el caso de la renta del suelo es natural, y es el más trabajado por Marx,
como monopolio de una posesión que le permite al terrateniente vender sus
mercancías sobre el precio de producción, y el de mercado de los otros ramos
del capital. Pero no es el caso que nos interesa (ya que, como hemos indicado,
dicha renta se vuelve insignificante en el capitalismo tardío en el que nos
encontramos). Uno de los casos de monopolio de los que Marx habla es el de los
países productores de materias primas.[145]
Sería semejante al de los propietarios del suelo.
[8.22]
Preguntémonos antes de continuar ¿qué es el monopolio?
«El monopolio [...] preceptúa una limitación
{Schranke) que, desde el punto de vista puramente
capitalista no existiría sin la existencia de ese monopolio».[146] Ese monopolio,
que se trata entonces de una coacción extra-económica (desde una perspectiva
«puramente capitalista» que siempre debería ser competitiva) determina un
«precio de monopolio»[147] que es superior
al precio de producción (o el determinado por la competencia). Un caso de
precio monopólico, por ejemplo de un vino escaso producido en un territorio
limitado y exiguo, está determinado «por la apetencia de compra y la capacidad
de pago de los compradores. independiente del precio determinado por el precio
general de producción así como por el valor de los productos [...] Este precio
monopólico [...] está exclusivamente determinado por la riqueza y la afición de
los bebedores distinguidos, [gracias a lo cual] el vitivinicultor realizaría
una importante plus-ganancia (Surplusprofit)».[148]
[8.23]
Pero hay otros casos en que el
monopolio es artificial, ya
que «se impone» (es decir, se establece como una relación social de dominación,
política) cuando un grupo determinado (sea de productores o compradores) tiene
«la capacidad de adueñarse de una parte del plustrabajo de la sociedad»[149] en calidad de
tributo o simplemente de extorsión. Cuando este «adueñarse» queda definido
como una institución «históricamente justificada emanada del proceso de la
generación social de vida»,[150] como, por
ejemplo, en el caso de la esclavitud, se ejerce el monopolio quedando oculto
fetichistamente bajo el «título» (o derecho a ejercer dicho monopolio) de la
voluntad de dominio extra-económica (que no puede ser sino la violencia
colonial en la caza de esclavos vendidos con «precio monopólico»).[151] Es decir, hay
muchos mecanismos empíricos, históricos, por el que se impone
coactivamente el monopolio, relación social o
política de dominio (que en el caso del sistema colonial se institucionaliza
por el uso de la violencia militar sin tapujos desde fines del siglo XV), que suspende
la aplicación del proceso de la competencia, en favor del que quiere
acumular más ganancia (es decir, más plusvalor como fundamento) de la que ya se
realiza bajo el dominio de la obtención del plusvalor, superando así el
«precio de mercado» como «precio de monopolio».
[8.24]
La transferencia de
plusvalor, entonces, puede acrecentarse por medios no
estrictamente económicos, pero ocultos a la vista de
todos, por el fetichismo propio de la invisibilidad de dicho pasaje de valor de
un capital a otro. Si los compradores del café (no los productores), mercancía
producida de países tropicales periféricos, fijan un «precio monopólico» de
dicha mercancía, por tener el poder político y militar para hacerlo (tienen por
ello el «monopolio de la compra»), los vendedores aún capitalistas deberán
aceptar la imposición
disminuyendo el precio final del café por debajo de su valor y precio
correspondientes hasta tanto puedan acumular todavía plusvalor, aunque en menor
grado de si los hubieran vendido en tomo al precio de producción mundial
determinado por la competencia. Veremos la cuestión cuando abordemos la Teoría
de la Dependencia dentro del proceso de la así llamada «Globalización» (Tesis
10 y 16).
[8.25]
En resumen. Ni la competencia ni el monopolio,
mecanismos del mercado o del capital en la esfera de la circulación, crean
valor. La competencia iguala
los precios ya presupuestos,
constituidos por procesos previos de la producción y del mercado. Por otra
parte, de ninguna manera produce el equilibrio
entre la oferta y la demanda, o iguala la cantidad de mercancías ofertadas
en el mercado con las necesidades que como demandas se
hacen presente sincrónicamente en el mismo mercado; o, por último, iguala la
distribución del excedente entre el capitalista y el obrero. Lo imposible de
evitar empíricamente son las continuas faltas de igualdad o desequilibrio
que se presentan inevitablemente, en casos extremos como crisis, en el pasaje
de una determinación del capital a otra, de la producción a la circulación,
del capital industrial al comercial o financiero, del valor al precio, y de los
precios de producción a los precios de mercado o al precio final de la oferta y
demanda habitual o individual. Cualquier equilibrio
presupuesto o atribuido a los mecanismos del mercado solo es teóricamente un
fetichismo o una invención ideológica sin explicación científica o empírica alguna.[152]
Tesis 9
Competencia entre capitales
singulares y entre ramos de la producción
[9.1]
La composición
orgánica del capital
[9.11]
Debemos indicar que, al tratar los dos
primeros tipos de competencia (entre capitales singulares y ramos) lo hacemos
te* niendo en cuenta sólo a un mismo país, no porque dicha competencia entre
países sea sin importancia, sino porque debemos en primer lugar definir tipos
anteriores de competencia para ver más claro el caso de la competencia entre
países. En éste como en otros temas, por tratarse todavía de un nivel
abstracto, la relación entre países «es totalmente irrelevante para la presente
investigación»[153] de la Tesis
9.
[9.12]
La cuestión de la competencia en el capital, a
diferencia de los otros modos de producción anteriores, ronda siempre el
problema de la composición orgánica.
Esta categoría, que es central para comprender la esencia del plusvalor relativo,
fue ampliamente estudiada por Marx varias veces en su vida,2 con un
detalle que llama la atención. Los textos de Marx sobre tecnología son muy
útiles para los estudios de ingeniería, mecánica y otras especialidades de este
tipo. Es sólo de enero a julio de 1863 que a Marx se le aclara definitivamente
la cuestión tecnológica (y por lo lanto la categoría de plusvalor relativo y de
composición orgánica del capital).[154]
Es decir, la máquina permite mayor precisión y velocidad en el proceso de
producción; además ejerce mayor fuerza permitiendo que el trabajador no dependa
de su capacidad muscular (por ejemplo, las mujeres). En fin, la máquina no
reemplaza al obrero sino que aumenta su capacidad productiva, toma abstracto el
proceso del trabajo, elimina la experiencia artesanal de dicho proceso,
disminuye la proporción del salario en el valor por unidad de producto,
permite al capitalista (como propietario de la máquina) dominar el proceso
mismo arrebatándoselo al obrero que ahora es más prescindible, intercambiable.
Pero la máquina no crea valor,
sólo aumenta la eficiencia del trabajo, pero en (a jomada de trabajo produce la
misma cantidad global de valor (de cambio) que antes.
Además, para apretar un botón de la máquina a vapor que produce la tela no se
exige gran conocimiento técnico como en la producción artesanal. La máquina, o
el rostro metálico del
capital cotidiano ante el obrero (como metafóricamente lo representa Charles
Chaplin en el film Tiempos modernos),
es ahora un mayordomo mucho más exigente, puntual y feroz que el que organizaba
con su látigo el trabajo de los esclavos en el Caribe.
[9.13]
Marx comprende de manera definitiva
cuál es la diferencia entre la subunción[155]
formal capitalista del proceso del trabajo (que se llama formal
yaque es formalmente económico porque crea plusvalor, como una indígena que en
su telar tradicional produce un tejido) y la subsunción material.
Esta última consiste en que se ha modificado materialmente
(es decir, física e instrumentalmente): el antiguo telar de madera movido por
una palanca gracias a la presión de los pies de la indígena es ahora
modificado por un telar mecánico, con una máquina a vapor y que de manera
automática, sin intervención de manos ni pies del obrero, produce la tela. Se
ha modificado materialmente el
proceso técnico de producción. Ahora se crea más plusvalor (no es la máquina el
que lo crea, sino que en el mayor plustiempo de plustrabajo de cada producto el
obrero crea
más plusvalor general), se cambia materialmente el proceso mismo del trabajo
aumentando la productividad del trabajo del obrero: se produce más valor de
uso en el mismo tiempo; o se reduce, como he repetido antes, la proporción
del valor del salario (capital variable) con respecto a los medios de
producción (capital fijo) y el plusvalor en el valor del producto. Es decir,
se crea más
plusvalor relativo. Y esto es esencial para la competencia, ya que nivelándose
progresivamente los precios de las mercancías, se transferirá continuamente
plusvalor de un capital menos desarrollado al más desarrollado.
[9.14]
Considérese el siguiente caso de cuatro
capitales, ejemplo simplificado que sólo tiene valor pedagógico igualando la
ganancia media,[156] que nos permitirá
de todas maneras descubrir la lógica
del proceso:
El capital A produce 10 mercancías con
18 de valor unitario
(Vm).
El capital B produce igual número de mercancías con 16 de valor.
El capital C produce igual número de mercancías con 14 de valor.
El
capital D produce igual número de mercancías con 12 de valor.
El precio de mercado o precio medio sería de 15 (60/4), lo que
determinaría una diferencia de comportamiento de cada capital de la siguiente
manera:
El capital A, que pierde 3 unidades en su precio (18 - 3 = 15) los
transfiere.
El capital B que pierde 1 en su precio,
lo transfiere.
El capital C gana 1; lo recibe como
ganancia extraordinaria
(Ge).'
El capital D gana 3; lo recibe como Ge.
El capital A (que en principio tiene menor
composición orgánica, por ello produce con más
valor: 18) transfiere o pierde plusvalor en la competencia (si hubiera sacado 4
unidades de plusvalor, aunque perdiera 3 todavía tiene una ganancia de 1). El
capital D no sólo no transfiere plusvalor, sino que realiza ganancia
extraordinaria (Ge =
3). Este ejemplo puramente hipotético o pedagógico, muestra parte del mecanismo
que genera la
composición orgánica (porque produce objetivamente una mercancía con menor
valor) y que sólo nivela la
competencia igualando precios (sin crear ningún
valor). Es un efecto desbastador para los capitales con menos composición
orgánica (o que han subsumido menor proporción de tecnología de
punta para integrarla al proceso de producción). Es la esencia material
secreta del llamado proceso de globalización
actual del capital en el mercado mundial, como veremos [10.44].
[9.2]
La competencia
del capital consigo mismo
[9.21]
Parecerá extraño que la competencia
consigo mismo sea un momento esencial del capital en cuanto tal: «La libre
competencia es la relación del capital consigo
mismo como otro capital: vale decir, el comportamiento real del capital en
cuanto capital».2 ¿Por qué un capital compite consigo mismo? Porque
la esencia del capital es el «valor que se valoriza». El capital que no crece,
muere. Debe aumentar no sólo y continuamente el monto total de ganancia, sino
esencialmente su «tasa de ganancia», que es el criterio de la existencia misma
del capital. En su definición, en su esencia, el capital debe estar intentando
continuamente aumentar el plusvalor; es decir, y después de haber llegado al límite
del plusvalor absoluto, debe acrecentar la productividad gracias al desarrollo
de su composición orgánica. Es como el atleta de alto rendimiento que en su
entrenamiento cronometra el recorrido de una distancia en un tiempo cada vez
menor, compitiendo consigo mismo en su solitario entrenamiento antes de la
competencia ante otros atletas. Y en su competencia con los otros seguirá compitiendo
consigo mismo. Si no lo hiciera mal puede llamarse atleta de alto rendimiento.
Éste es, nuevamente, el «civilizing power of capital» —al que se refiere
frecuentemente Marx, que es, como puede sospecharse, de una inmensa ambigüedad,
porque se funda en el mito del progreso cuantitativo, y en lo infinito de la
avaricia cotidiana ya criticada hasta por D. Hume.[157]
[9.22]
Además, el capital por su propio desarrollo,
el de su composición orgánica, va proporcionalmente aumentando su capital
Jijo (tiene más capital fijo exigido por el desarrollo tecnológico, lo
que disminuye la proporción del salario en el capital global y por lo tanto
disminuye igualmente el plusvalor en cifras absolutas; por lo tanto, disminuye
la tasa de ganancia que se calcula sobre el costo global de producción). Esto
es lo que denomina «la baja tendencial de la tasa de ganancia».[158]
[9.23]
En los Grundrisse
Marx había muy creativamente expuesto los mecanismos de la des-realización del
capital, que enfrenta así la perpetua posibilidad de la crisis. En
efecto, el pasaje de cada determinación del capital a la siguiente, del dinero
a los medios de producción, del producto a la mercancía, del capital industrial
al comercial o al que rinde interés, supone la posibilidad de algún «ruido» o
dificultad en ese «pasaje» dialéctico. Se puede poner el producto como
mercancía en el mercado, pero si no se vende su valor es aniquilado: es una
mera mercancía invendible, es des-realización de
capital. Todas esas reflexiones[159] en la «cuarta
redacción de El capital»
(1867) se redujo al capítulo que estamos comentando. Pareciera que Marx
entendió que en es esa «baja tendencia! de la tasa de ganancia» se cifraba el
proceso esencial de des-realización
del capital, su imposibilidad de existencia en el largo plazo. Claro está que
por sucesivas revoluciones tecnológicas, anticipadas de largos períodos de
aniquilación de capital, el capital saldría siempre triunfante una vez más.
Pero las condiciones se irían estrechando y de una manera tal que en definitiva
el límite absoluto aparecería. En efecto, en el comienzo del siglo XXI
comenzamos a vislumbrar, además de esa tendencia a la baja de la tasa de
ganancia, límites insospechados por Marx: la destrucción ecológica de la vida
en la Tierra y el aumento intolerable en todo el mundo, aun en la Europa
capitalista, de la pobreza cada vez más profunda, momentos graves que indican
la necesidad de un sistema más acorde a las exigencias éticas y racionales de
la humanidad y del cumplimiento de sus necesidades, si no quiere como especie
acelerar la senda de un suicidio colectivo que se anuncia claramente, y que
los economistas capitalistas, las grandes corporaciones y políticos liberales
de las potencias se niegan a admitir.
[9.3]
La competencia
entre capitales singulares al
interior
de un ramo
[9.31]
El primer tipo empírico de competencia
concreta se cumple entre capitales singulares, y de manera más simple entre
los participantes en un mismo ramo de la producción. Un primer aspecto de esta
competencia plantea ya un problema teórico que Agustín Cuevas, gran sociólogo
ecuatoriano, expuso con extrema claridad: Marx abríase ocupado de la explotación
del trabajo por el capital, en una relación que pudiéramos llamar vertical (flechas
a del Esquema 9.01), y
no del enfrentamiento
horizontal entre capitales, entre burgueses {flecha
b), entre los que se encon
traría la oposición entre burguesías nacionales (que es el caso enunciado en la
Teoría de la Dependencia).
Esquema 9.01. Tres tipos de relaciones: la del capital-trabajo, la del
capital-capital y la del trabajo-trabajo
|
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Capital 1
Ramo de capitales 1 ►
Capital global del país 1
Capital 2 —► Ramo de capitales 2 Capital
global del país 2
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Trabajo 1 * ( c ) * Trabajo 2 |
La relación a
del capital al trabajo (vertical[160])
es la que constituye la esencia del capital, y tiene la forma de explotación
(dominación antropológica, ética y económica) del capital sobre el trabajo.
La relación b
del capital ante otro capital (horizontal) la denomina Marx de expropiación
por parte del capital más desarrollado (1) (o de mayor composición orgánica)
sobre el menos desarrollado (2).[161]
Este segundo aspecto ha pasado frecuentemente desapercibido a la izquierda, y
significa una competencia de un capital sobre otro capital, de un burgués (como
propietario de un capital) sobre otro burgués. Por ejemplo, «la baja de la tasa
de ganancia acelera [...] la concentración del capital y su centralización
mediante la expropiación de los capitalistas
menores».[162] Se
produce así «necesariamente una lucha
competitiva (...] entre los capitales».[163]
[9.32]
Esta «lucha entre capitalistas», que no
es una «lucha de clases» diferentes (sino en el seno de la misma clase), es la
dialéctica en el seno de una clase escindida por su integración en diversos
momentos (en el mero mercado donde compiten capitales singulares, en las ramas
o en países diversos); es una lucha que tiene hoy gran relevancia dentro del
proceso de la globalización, ya
que establece una relación social de dominación de
un capitalista sobre otro; dominación que no crea
plusvalor, pero que, sin embargo, permite que un capital se apro* pie
del plusvalor ya obtenido, por la explotación de sus obreros, por parte de otro
capital, al que debilita y hasta aniquila. El caso de la lucha
entre capitalistas singtdares es
tocado frecuentemente por Marx. Por ejemplo:
«Si disminuye la tasa de ganancia'
[...] se pone en tensión el capital para que el capitalista singular mediante la
utilización de mejores
métodos, etc., pueda hacer disminuir el valor individual de sus distintas mercancías por debajo de su valor
social medio, y de este modo con un precio de mercado determinado, obtener una
ganancia extraordinaria».2
Esta disminución del valor individual de las mercancías de un capital
pone en crisis a los restantes. Es una lucha a muerte.
[9.33]
Esta cuestión la estudia Marx en el
tema de las medidas que se toman para contrarrestar dicha tendencia a la baja
de la tasa de ganancia:
«La baja [tendencial] de ganancia [...] provoca
necesariamente una lucha
competitiva [...] El nuevo capital [...] debe luchar por
conquistarlas [las condiciones para contrarrestar esa baja], y de este modo la
baja en la tasa de ganancia suscita la lucha de
competencia entre capitales».J
La composición orgánica en la competencia entre capitales determina
entonces ciertas ventajas para los capitales más
desarrollados. Es evidente que el capital que
implementa o subsume la nueva tecnología adquiere dichas ventajas sobre el
resto. Sin embargo, en la medida que los otros capitales lo imitarán en el
corto plazo, si es posible, pierde nuevamente esa posibilidad de recibir
plusvalor de los otros capitales por transferencia. De alguna manera las nuevas
invenciones crean un estado de monopolio en el capital más desarrollado,
porque aunque la competencia iguala los precios no iguala los valores reales
de las diversas mercancías, y permite a los que producen mercancías con menor
valor (y con el mismo valor de uso) destruir al resto. La nueva invención
tecnológica no es anulada evidentemente por la competencia. La competencia
tiende por la información a «generalizar» la novedad y «la somete a la ley
general». De esta manera, por ejemplo en nuestro tiempo, el monopolio de
Microsoft en el campo de la computación se enfrenta a nuevos capitales
competitivos en su ramo (como la compañía Appel) y lentamente se sujeta a la
ley general y comienza, aunque lenta y nuevamente, «el descenso tendencial de
la tasa de ganancia».
[9.34] Sólo
los capitales más innovadores y fuertes (con mayor creatividad, acumulación y
centralización) son los que ganan en
esa competencia entre capitales singulares, lo que va necesariamente
produciendo disminución de los competidores a pocos capitales que tienden al
monopolio, fenómeno que Lenin descubre, a partir de John Hobson, bajo el nombre
de «imperalismo». «Es exactamente lo mismo que el fabricante que utiliza un nuevo
invento antes de generalizarse, vendiendo más barato
que sus competidores, no obstante lo cual vende su mercancía por encima de su
valor individual».[164] Y vendiendo así
obtiene ganancia extraordinaria (por transferencia de plusvalor del capital
menos desarrollado) que utilizará en investigación, nuevos inventos,
publicidad, etc.
[9.4]
La competencia
entre ramos de la producción
[9.41]
Es comprensible que lo mismo acontece en la
competencia ampliada entre ramos de la producción. Entre los capitales
comprometidos en la agricultura (que Marx denomina «esfera de producción A»1)
o en la industria de las maquinarias o instrumentos técnicos de la producción
(«esfera de producción B»). O entre los ramos del capital agrícola o
industriales ocupados en la producción en general de productos que cumplen las
más diversas necesidades. Por medio de la nivelación de la ganancia media
entre los ramos que llega a un precio de producción general dentro de un país,
que es efecto de una nivelación por la competencia, vuelve a repetirse la
lógica de la competencia entre los ramos tal como fue entre los capitales
singulares. Sin embargo, hay diferencias.
[9.42]
Deseamos aquí hacer una reflexión histórica
para situar el tema de la competencia no sólo sincrónicamente (en un mismo tiempo)
sino diacrónicamente (a través de los dos últimos siglos). La primera
Revolución industrial en Europa se montó en Inglaterra, y menos en Francia y
otros países europeos (después de la crisis del Yang-ze, en la China y ciertas
regiones del Indostán, que industrializaron la seda y la porcelana, el acero y
otros productos) sobre dos ramos de punta de la producción: los textiles de
algodón y la industria de las armas (y las máquinas impulsadas por vapor), acompañada
de una lenta industrialización de la agricultura por medio de la misma máquina
a vapor alimentada de carbón y con el hierro como material indispensable en
todos los momentos del proceso productivo o del mismo producto. Las naves,
ahora de hierro, y posteriormente el ferrocarril usaron la misma máquina a
vapor y acortaron
las distancias oceánicas y terrestres (lo que permitió mayor velocidad a la
rotación y acumulación sucesiva del capital), permitiendo, además, el
transporte de toneladas de mercancías, cantidades imposibles en las épocas de
los carruajes o carros por medio del tiro de
animales o la navegación a vela. Todo esto al final del siglo XVIII y hasta
bien entrado el siglo XIX. Marx vivió en la época clásica del desarrollo de
estos ramos productivos.
[9.43]
Una nueva Revolución tecnológica permitió
contrarrestar la baja tendencial de la tasa de ganancia. Los ramos ahora de
punta fueron: el automóvil (como el Ford y la General Motor) y posteriormente
la aviación. La electricidad como nueva fuente de energía y el petróleo
reemplazaron lentamente al carbón. Surgieron en Estados Unidos o Alemania
grandes conglomerados como la General Electric y la Siemens. La luz eléctrica,
el cine, la radio y posteriormente la televisión, transformaron la vida
cotidiana de la humanidad. Todos los instrumentos a la mano usarán el nuevo
tipo de energía, permitiendo inmensa cantidad de nuevas mercancías. Las
comunicaciones se aceleraron con el telégrafo y el teléfono intercontinental.
Surgió el Imperialismo por la revolución del capital financiero que centralizó
en sus manos inmensas cantidades de capital. Se reorganizó todo el sistema
permitido por la inmensa velocidad y productividad de las cadenas del fordismo,
del proceso de trabajo. Lenin pudo describir esta nueva fase del capitalismo.
Estos ramos pudieron absorber el plusvalor de otros menos desarrollados. Todo
esto permitió un nuevo colonialismo en África y lo extendió en Asia,
produciendo el neocolonialismo latinoamericano. Estamos así a finales del siglo
XIX y en el siglo XX.
[9.44]
Hubo recientemente otra Revolución tecnológica
que nuevamente colocó en la punta a otros ramos, debido a la energía atómica,
al desarrollo de fuentes de energías renovables, en torno a la tecnología
electrónica que permite una total innovación en la velocidad, precisión y uso
de variables en las comunicaciones, organización, toma de decisiones, cálculos
en la planificación, que transforman en todos sus momentos el proceso de
producción, de distribución, de intercambio en el mercado, publicidad, del
mismo proceso de decisiones políticas, y que aún determina un consumo mucho más
individualizado. Además, nuevos materiales como el plástico, el aluminio, el
litio, se introducen como esenciales en la constitución física de las
mercancías. En Japón se avanzó primero en computarizar los relojes, los
automóviles, todos los instrumentos de uso industrial y hogareño. Aunque Estados
Unidos y Europa hegemonizan la competencia en estos ramos, sin embargo hay
espacio para que, por ejemplo, la India o la China (aunque esta potencia de
manera mucho más compleja y expansiva) y nuevos países lancen un desarrollo
enorme en estas nuevas industrias en el interior del proceso de la
globalización. Los ramos de punta se reorganizan en conglomerados transnacionales
que ponen su capital industrial o productivo en los países menos desarrollados,
todo lo cual exige repensar todos los momentos de la competencia entre los
ramos, dentro de los países y fuera de ellos, en el ámbito mundial.
[9.5]
El horror que representa la baja tendencial de la tasa de
ganancia anunciando el carácter histórico del capital
[9.51]
Alguien puede sorprenderse de que
se hable del carácter histórico del capital, es decir, finito, limitación propia de la condición
humana, no natural ni eterna, con término final donde dejaría lugar a otro
sistema económico. De no ser eterno, lo cual es imposible y obvio, es entonces histórico, y esta su historicidad o término en algún momento futuro se deja ver
en la baja tendencial de la tasa de ganancia:
«Aquí se revela de una manera puramente económica, es decir,
desde el punto de vista burgués, dentro de los límites de la comprensión
capitalista, su
limitación, su carácter relativo, el hecho de no ser un modo de producción absoluto, correspondiente a una época de desarrollo limitado de las
condiciones materiales de producción».[165]
Es tan obvia esta posición que pareciera completamente
irracional la contraria. Es decir, que el capitalismo es un sistema histórico o relativo y no eterno o absoluto es absolutamente apodíc- lico y universal, evidente. Es imposible que
sea perfecto (eterno y absoluto) para la condición humana; y por lo tanto es
imperfecto (histórico y relativo,). Si es esto último, y es evidente, tiene un
término final. Y por lo tanto no es irracional, sino exigido y posible,
reflexionar desde ahora en los criterios que deberían iluminar el nacimiento de
un nuevo sistema trans-capitalista, cuestión que abordaremos desde la tesis
12.
[9.52] Volviendo sobre el tema indicado, la tasa de ganancia debe descender
porque por el propio desarrollo tecnológico cada vez se invierte más capital en
tecnología, investigación, fabricación de robots, y muchos otros momentos del capital
fijo que hace cada vez menor proporcionalmente lo
invertido en el pago del salario (capital variable). Si en un momento se invierte en medios de producción 90,10 de salario
y se obtiene 10 de plusvalor; la tasa de ganancia será 10%. Pero si se aumenta
a 190 la primera inversión y se mantiene por la mayor productividad 10 de
salario y 10 de plusvalor, habrá 5% de ganancia. Esa disminución (de 10% a 5%)
es necesaria por la lógica misma del capital a aumentar su productividad
(mayor tecnología o capital fijo) exigida por la competencia. Este es el
aspecto final que Marx escoge para mostrar la contradicción intrínseca en el
desarrollo del capital. Claro que habrá medidas compensatorias, entre las que
se encuendan la obtención de valor por su transferencia de los capitales menos
desarrollados a los más desarrollados de los países cendales o metropolitanos
del capitalismo. Esto nos abre la puerta a la siguiente Tesis.
[10.1]
¿ Teoría de la Dependencia?
[10.11]
La relectura y los comentarios
completos del momento teórico central de Marx —publicado en la parte II de sus
obras completas (el MEGA)
y escrito en su mayoría entre 1857 a 1867— los he realizado arqueológicamente
para esclarecer como filósofo latinoamericano la Teoría
de la Dependencia, que fue, por último, descartada
en tomo al 1975 en el Congreso Latinoamericano de Sociología de Costa Rica,[166] como una
teoría burguesa no mar- xista. El texto más claro en este sentido es el de
Agustín Cuevas, al que me he referido frecuentemente, cuando escribe:
«Nuestra
tesis es [...] de que no hay ningún espacio teórico en el que puede asentarse una teoría de ¡a dependencia marxista [...] Además la teoría de la dependencia presenta
otro problema, que consiste en el tratamiento no dialéctico de las relaciones
entre lo externo y lo interno»;[167]
«el predominio omnímodo de la categoría dependencia sobre explotación, de la nación sobre la clase».[168]
Marx formula una observación que
viene en nuestra ayuda para esclarecer la cuestión cuando explica:
«Del
hecho de que la ganancia pueda estar por debajo del plusvalor [...] se
desprende que los
países pueden
intercambiar continuamente entre sí [...] sin que por ello hayan de obtener ganancias iguales
[...], sólo que en este caso ello no ocurre de la misma manera que entre el capitalista y el obrero».'
Este texto muestra claramente que no debe confundirse la
explotación de clase del capital sobre el trabajo por la que se extrae originariamente el
plusvalor, de la expropiación entre naciones capitalistas donde unas pueden tener dependencia de las otras transfiriendo
plusvalor ya obtenido. Este enunciado refuta las objeciones de los que se
opusieron a la Teoría de la Dependencia desde un punto de vista marxista.
[10.12]
Hemos ya indicado en el Esquema
9.01 las relaciones capital-trabajo/1 y capital-capital/2, y hemos denominado vertical la relación de explotación del capital en referencia al trabajo (a), y horizontal la relación de dominación por expropiación de un capital sobre otro (6) (es decir, de una burguesía sobre otra).
Agustín Cuevas no había advertido esta diferencia que se encuentra explícita en Marx. Por nuestra parte, sin embargo y contra corriente, siempre
opinamos lo contrario, es decir, que existe un espacio teórico para una tal teoría, y nuestras obras, escritas con ese propósito, han
probado esta posición teórica. Aquí resumiré lo ya escrito en otros trabajos
más extensos, y que cobran hoy de nuevo suma actualidad.[169]
Todo comienza por la crítica de la llamada Teoría
del Desarrollo (en tomo al 1964) de la
pseudo-teoría burguesa procedente del Norte, que impulsó el inicio de las corporaciones
trasnacionales, ya que proponía en su tesis central que era necesario contar
con más capital financiero (que se concretará posteriormente en créditos
internacionales irresponsables e innecesarios que sumarán enormes deudas
impagables) y mejor tecnología (que permitirá la implantación de la esfera
industrial del capital más desarrollado del centro en la periferia[170] como «sustitución de importaciones», como veremos en la Tesis
11).
[10.13)
Lenin, en El
imperialismo, fase superior del capitalismo, habla
de que «la competencia se convierte en monopolio»,[171]
y por ello ha transformado al sistema económico «en un medio para oprimir a mil
millones de seres (en las colonias y semi-colo- nias), es decir, a más de la
mitad de (a población de la tierra en los países
dependientes [...] El capitalismo se ha
transformado en un sistema universal de sojuzgamiento colonial [...] por un
puñado de países adelantados»? Usa en su exposición categorías tales como «dependencia» (con respecto
a Argentina, Brasil o Uruguay) o «países adelantados» (como Inglaterra,
Estados Unidos, Alemania o Japón), como hemos visto, o también «ganancia extraordinaria»,
«desarrollo desigual» y otras, pero no se propone constituir categorías más
precisas del marco teórico del mismo Marx para clarificar el tema. Aunque se
deja de lado «la antigua competencia», sin embargo se establece una nueva competencia entre los nuevos capitales conglomerados y aún entre las
potencias capitalistas. Describe la relación de apropiación Norte-Sur pero no
los mecanismos de transferencia y dominación del Sur hacia el Norte.
[10.14]
H. Grossmann indica acertadamente que «el
problema de la desviación de los precios de sus valores en el intercambio
internacional no fue tratado en la literatura marxista».[172]
Por su parte, define precisamente el fenómeno de la dependencia, cuando escribe:
«Dado que
en el comercio internacional no se intercambian equivalentes, porque aquí, lo
mismo que en el mercado interno, existe la tendencia a la nivelación de las
tasa de ganancia, entonces las mercancías del país capitalista altamente
desarrollado, o sea, de un país con una composición
orgánica media del capital
más elevada, son vendidas a precios de
producción, que siempre son
mayores que los valores [...] De esta manera en el mercado mundial se producen,
dentro de la esfera de la circulación, transferencias
de plusvalor producido en el
país poco desarrollado al capitalista altamente desarrollado».[173]
La cuestión de la
dependencia ha sido perfectamente definida, en categorías de Marx en sentido
estricto. Pocos autores lograron exponer el tema con tal precisión. Un Otto
Bauer escribe igualmente que «no es verdad que los pueblos intercambien
mercancía para cuya producción sea necesario igual cantidad de trabajo [...]
Los países de industria desarrollada son países que logran ganancia en el
intercambio a expensas de los países agrícolas».[174]
El único problema es que intercambio no es lo mismo que compe- tencia, y dicha competencia no es sólo entre capitales agrícolas e
industriales, sino entre los capitales industriales mismos. Tiene entonces
menos precisión que Grossmann.
R. Rosdolsky, en su definí tori a obra Génesis
y estructura de El capital, expone:
«Aquí debemos recurrir nuevamente a la teoría marxiana de la explotación[175] de las naciones capitalistamente subdesarrolladas [...]
¿Y de qué
leyes se trata? En primer término de la ley del valor (...)
El
resultado es que entre diversas naciones tiene lugar un intercambio desigual
[...] No necesitamos explicar la pérdida que constituye este intercambio
desigual para el país más pobre, que de este modo debe entregar continuamente
una parte de su trabajo nacional».1
[10.15]
Ya en 1962 Arghiri Emmanuel planteó la
cuestión del <(valor internacional» como un caso de «intercambio desigual»,[176] pero niega
que sea la composición orgánica del capital el factor esencial de dicha
desigualdad. Emmanuel define en cambio la causa desde los salarios desiguales
en países de diferente desarrollo. Este tema será central en una teoría de la
globalización; globalización que en la práctica, sin embargo, endurece (y hasta
militariza) las fronteras entre países desarrollados y subdesa- i rollados (en
el Río Grande entre USA y México, o en el Mediterráneo entre Europa y África).
Libre comercio para el capital
industrial y financiero, pero fronteras (y Estados represores) para los cuerpos de los asalariados, para mantener salarios medios nacionales bajos en
los países subdesarrollados. De todas maneras concluye que «admitiendo que el
intercambio desigual[177] no es más
que uno de los mecanismos de la transferencia de plusvalor de un grupo de
países a otros [... ] creemos poder afirmar que constituye el mecanismo
elemental de transferencia [...] Ahora bien, la ciencia económica que hemos
heredado ignora de hecho el intercambio de no equivalentes».[178]
[10.16]
Charles Bettelheim a partir de la diferencia
de los salarios medios nacionales toma muy
en serio las fronteras nacionales, porque «constituyen umbrales de
discontinuidad absoluta».[179] Factor que
integra a la composición orgánica de los capitales, por lo que expone
correctamente el pensamiento de Marx, cuando escribe que «el intercambio
desigual [...determinado nacionalmente por la diversa composición orgánica y la
media de los salarios] tiene lugar en el momento en que un país está obligado a
suministrar más trabajo que el que obtiene a través de las mercancías que compra».4
En 1970 Christian Palloix agrega que habría que considerar el «pasaje del
valor-trabajo al precio de producción»,[180]
sumando ciertas precisiones importantes:
«[...] En
el proceso de producción en sí, la determinación del valor internacional obedece a fundamentos nacionales (valor-trabajo), mientras que el precio de producción mundial realiza una forma de valor del plano mundial [...] El problema
teórico consiste entonces en operar el
pasaje del valor
internacional al precio de producción mundial».1
Ha generado analógicamente categorías que se usan en la
competencia de capitales singulares o de los ramos, pero ahora al nivel
nacional y mundial. La determinación de una ganancia media mundial debería efectuarse
de la manera análoga a como se determina la ganancia media nacional entre los
diversos ramos. Los precios nacionales y sus salarios entran en competencia con
los de otras naciones. La diferente composición orgánica nacional determinaría
igualmente la tasa de plusvalor y el salario de los países subdesarrollados y
los desarrollados. Palloix ha ido en algunos aspectos más lejos que otros
teóricos.
[10.17]
En América Latina no hubo tal
precisión categorial. aunque sí muchos más análisis concretos, históricos y
sociológicos de gran trascendencia. Un André Gunder Frank, que no admitía la
teoría del valor de Marx lo cual derivó en análisis imprecisos, toma ya en
1963 la iniciativa contra los «funcionalistas» indicando que los países
subdesarrollados no son sistemas independientes sino parte de una totalidad
del mercado mundial donde j uegan una función
subordinada, dentro de un horizonte histórico de referencia: «La estructura
doméstica del subdesarrollo en países subdesarrollados es sólo una parte del sistema
mundial».[181] Su creativa
vía histórica, aunque más débil desde un punto de vista de la lógica
categorial como hemos dicho, no evitará la ambigüedad teórica. Se había
anticipado en este tipo de análisis, epistemológicamente, un Sergio Bagú en
1949,[182] quien probará
que «el régimen económico luso-hispano del período colo* nial no
es feudal. Es capitalismo
colonial [...] Lejos de revivir el ciclo feudal
América ingresó con sorprendente celeridad dentro del ciclo del capitalismo
comercial».[183] En realidad
no «entró» sino que fue su «constituyente» mismo, como la primera parte
explotada del World-system.[184] Cuestión que supo resaltar A. Gunder Frank ya que insistió que «no
podemos esperar formular una adecuada teoría del desarrollo [...] sin saber
primero cómo su pasada historia económica y social dio origen a su presente
subdesarroilo».[185]
[10.18] Tanto Fernando H. Cardoso como E. Faletto, en su obrita clásica Dependencia
y desarrollo en América Latina, indican «la
limitaciones de la utilización de los esquemas teóricos relativos al desarrollo
económico», y muestran una vez más las «situaciones históricas»[186] que lo
hacen posible. El mismo Th. dos Santos y Vania Bambirra, entre los creadores y
defensores de la Teoría de la Dependencia, no usan las categorías de Marx para definir la dependencia, sino que
muestran una y otra vez las «condiciones históricas que dan el marco posible de
un proceso de desarrollo».[187] Y aún en su
obra reciente se expresa que «una tesis fundamental de la teoría de la
dependencia: los países centrales son captadores de excedentes económicos de
los países periféricos y dependientes, fenómeno que explica gran parte de
nuestras dificultades».[188]
El mismo Mauro Marini, que se expresó en categorías
estrictamente marxistas, en su obra Dialéctica de la
dependencia, llega a escribir sobre la
«transferencia de plusvalor».[189] Sin
embargo, con* cluye de manera inesperada de la siguiente manera:
«[...]
América Latina debió hacerlo mediante una acumulación fundada en una super-explotación
del trabajador. En esta contradicción
radica la esencia de la dependencia latinoamericana. La tesis central [...
consiste en enunciar que] el fundamento de la dependencia es la super-explotación
del trabajo».J
Como veremos, si la esencia es la transferencia de plusvalor obteniendo sin embargo ganancia, el
capital periférico dominado o expropiado deberá recuperar parte de dicho
plusvalor transferido sobre-explotando al trabajo. Dicha sobre-explotación es consecuencia de la transferencia y no la esencia de la dependencia.
Nunca entonces se definió exactamente la teoría en
términos claros y en categorías estrictas de Marx. Veamos la cuestión para
alcanzar mayor precisión.
[10.2]
¿Puede haber una media nacional de ¡a composición orgánica
y del salario de los capitales
globales por países?
[10.21] Analicemos un texto de Marx sobre la cuestión donde se expresa con suma
claridad el uso de categorías a las que ya estamos habituados, aunque
agregaremos ahora nuevos matices:
«En
países de diversas fases de
desarrollo (Entwickiungsstufe) de la producción capitalista y, por consiguiente, de diferente composición
orgánica del capital, la
tasa de plusvalor (uno de los factores que determinan la tasa de ganancia)
puede ser más elevada que en un país en el cual la jornada
laboral normal es más breve que
en otro en el cual la jomada de trabajo es más prolongada».'
Aquí Marx nos está hablando de la composición orgánica
más desarrollada de un país o «menos desarrollada (minder
entwickelten Land)»[190] en relación a un salario que puede ser de mayor extensión en el tiempo
o de mayor o menor cantidad. Cuando hay mayor
composición orgánica el salario puede ser de mayor cantidad (por una jomada de trabajo) y la jomada puede tener menor tiempo, y, sin embargo, el producto tener menor valor (por unidad de producto); es decir, puede alcanzar menor precio
de producción, y por la competencia lograr ganancia extra-ordinaria por
transferencia de plusvalor del capital menos desarrollado, aunque en este
último caso el trabajador tenga un salario menor (en cantidad) y trabaje más
tiempo (la sobre-explotación anotada por M. Marini).
[10.22]
A ello habrá que añadir la
categoría de «capital global nacional»[191]
que seria la suma de todos los capitales de un país, que por su parte tendría
una «composición orgánica» media, más alta en los países más desarrollados. Es decir, tendrían una
composición tecnológica mayor que los países menos industrializados. En estos
casos, igualmente, puede establecerse un promedio de los salarios que reciben
los trabajadores, por días o por horas, y se* rán más remunerados los
trabajadores de los países más desarrollados. La ganancia media del país será
determinada por la competencia entre los ramos dentro del horizonte nacional.
Todo esto se aumenta aún en ciertos casos:
«En lo
que respecta a los capitales invertidos en las colonias, etc., los mismos
pueden arrojar tasas de ganancias más elevadas porque en esos lugares, en
general, a causa de su bajo desarrollo, la tasa de ganancia es más elevada, y lo mismo, con el empleo de esclavos y cutíes, etc., la
[mayor] explotación del trabajo».'
Y en el mismo sentido se explica:
«En e) mercado
mundial (Weltmarkt), la jornada nacional (nationale) de trabajo más intensa no sólo cuenta como jomada laboral de
mayor extensión, sino que la jomada nacional de trabajo más productiva cuenta
como más intensa, siempre y cuando la nación más productiva no se vea forzada
por la competencia a reducir a su valor el precio de venta de la mercancía».[192]
Ahora contamos ya con más categorías para encarar los
temas centrales de la Teoría de la Dependencia.
[10.3]
La
competencia en el mercado mundial: el espacio teórico de la dependencia
[10.31]
Para determinar el concepto
abstracto de dependencia en general, o su esencia diría Marx, debemos todavía dar unos pasos categoriales más precisos.
Se trata ahora de confrontar los capitales globales nacionales de países con
diversas medias de composición orgánica y salarios en el horizonte del mercado
mundial, que Marx trató explícitamente en numerosos textos. No se trata ahora
de indicar el proceso histórico del subdesarrollo, sino de analizar la lógica de este fenómeno. El horizonte de comprensión es la competencia de
capitales globales nacionales, pero esto nos enfrentará también, cuando veamos
los mecanismos concretos de la dependencia al monopolio:
«El monopolio es correcto, es una categoría económica [...] La
competencia es correcta, es también una categoría económica. Pero lo que está
mal es la realidad del monopolio y la competencia. Y lo que es peor es que
ambas se devoran mutuamente. ¿Qué hacer? [...]
En la vida económica no encontramos en
nuestro tiempo solamente competencia y monopolio, sino sus síntesis que no es
formal, sino que consiste en un movimiento. El monopolio produce la competencia;
la competencia produce el monopolio».[193]
Lenin comprendió que el imperialismo era un sistema
monopó- lico, sin embargo establecía un nuevo nivel de la competencia entre
capitales globales nacionales dentro del capital mundial, del mercado mundial.
Ese fenómeno de la alternancia de la competencia y el monopolio al interior
del capital mundial es lo que determina la dependencia.
[1032]
El concepto de capital global
mundial es el concepto del capital propiamente concreto, ya que los capitales nacionales, por ramos o singulares, son
abstracciones de un capital que abarca todo el Planeta. Marx tiene algunos
textos interesantes en este sentido:
«El mercado mundial, la sección final
[de toda la investigación], en la cual la producción está puesta como totalidad al igual que cada uno de sus momentos, pero en la que al mismo
tiempo todas las contradicciones se ven en proceso. El mercado mundial
constituye el supuesto, el soporte del conjunto. La crisis representa entonces
el
síntoma general de la superación de este supuesto y el impulso a
la asunción de una nueva forma histórica».[194]
De allí que no tenía mucho sentido la crítica contra la Teoría
de la Dependencia de que daba importancia a la
relación externa de la economía y no a ]a interna, porque el mismo Marx escribe
un texto muy sugerente:
«Así como
el mercado [...] se divide en home market y foretgn market [...] el mercado mundial no sólo es el mercado interno en
relación a todos los foretgn
markets que existen como
exclusión de él, sino que al mismo tiempo el mercado interno de todos los forelgn markets son partes componentes a su vez del home market»}
En el horizonte del «mercado mundial» se da un «capital
global mundial» del cual son parte todos los «capitales globales nacionales»,
y en cuyo interior se cumple la competencia internacional cuyo papel es el de
nivelar, distribuir o transferir la totalidad del plusvalor mundial. Esa
transferencia efecto de la competencia y el monopolio entre naciones es
exactamente, como veremos, el fenómeno de la dependencia.
[1033]
Pero no debe entenderse a la
dependencia como un fenómeno del capital circulante (en la equívoca expresión
del «intercambio desigual», que involucra al capital comercial y financiero),
sino que compromete al capital industrial fundamentalmente (en los niveles
indicados de la composición orgánica y el salario). El capital nacional global
tiene una autonomía propia en el seno del capital global mundial. Esto pone
límites a la competencia internacional
perfecta (que es, como veremos, un postulado
capitalista pero no un hecho empírico). Como
expresa Samir Amin, «el sistema capitalista, si bien ha unificado al mundo, lo
ha unificado sobre la base de naciones desigualmente desarrolladas».^ Es por ello
que, como Fichte enseñaba correctamente, los países desarrollados se cuidaron
de ser «proteccionistas» en el momento del comienzo de la Revolución
industrial, como el Reino Unido que prohibía comprar géneros franceses hasta
tanto hubiera fortalecido su producción. Al alcanzar una composición orgánica
competitiva abría las puertas de su mercado, y convencía con sus doctrinas
económicas que propugnan la libertad de comercio a las élites subdesarrolladas,
o las obligaban hasta con las armas como en el caso de la «Guerra del opio»
contra la China, a que dichos países menos desarrollados abrieran las fronteras
de sus mercados, como a Libia en el 2011 o el tratado de Libre Comercio con
México.
[10.34]
En el mercado mundial las naciones con una
media superior de composición orgánica y salarios más bajos por unidad de
producto, sacaban ventaja por la nivelación de la competencia mundial en la
determinación de un precio de producción mundial, que se concreta en un precio de mercado mundial que lo lija
por sobre el valor de la mercancía del capital del país más desarrollado,
obteniendo ganancia extra-ordinaria. Porque hay salarios medios nacionales y precios de producción mundial, puede haber una ganancia media mundial con precios de costos diferentes por países (dado la diferencia media de salarios y
materias primas). Los precios de producción iguales en el nivel mundial permiten salarios medios nacionales
diferentes y composición orgánica diferente (costos de producción medio
mayores en los países periféricos), y de allí, nuevamente, la transferencia de
plusvalor dado que el país menos desarrollado vende sus mercancías por debajo
de su valor (o del precio de mercado nacional).
[10.35]
La sobre-explotación del trabajo, hemos ya
indicado, es un efecto de la transferencia de plusvalor; es decir, los capitales
subdesarrollados permanecen todavía dando importancia a la obtención de
plusvalor absoluto. Por otra parte, los precios finales de la oferta y la
demanda mundiales producen nuevamente, como veremos en los mecanismos concretos
de la obtención de plusvalor desde los países menos desarrollados, ganancias extraordinarias
en los capitales nacionales más desarrollados. No es meramente intercambio
desigual de mercancías (como se acostumbraba a
describir el fenómeno en la década del 1960 con la CEPAL, puede serlo y es
frecuente, pero no es lo esencial). Lo esencial se define en el nivel de la competencia de capitales nacionales
industriales centrales y periféricos, competencia entre los valores de las mercancías
cuyo fundamento se alcanza ya en el proceso de trabajo de los productos. No es
cuestión sólo de intercambio , porque ya en el proceso productivo se gesta la desigualdad del
valor de los productos del centro y la periferia. Es cuestión de competencia y
monopolio, y, además, y como uno de los mecanismos posibles, aunque
secundarios, el intercambio desigual de mercancías en el mercado mundial.
[10.4]
Transferencia de plusvalor como esencia de la dependencia y
como efecto de una dominación social globalizada
[10.41]
Marx ha hecho frecuentemente
referencia que tanto la explotación del capital sobre el trabajo, y la
expropiación de plusvalor de un capital más desarrollado sobre el
subdesarrolla- do, supone siempre una relación social de dominación:
«De hecho, los trabajos privados no alcanzan realidad como partes
del trabajo social en su conjunto, sino por medio de las relaciones que el
intercambio establece entre los productos del trabajo y, a través de los
mismos, entre los productores. A éstos, por ende, las relaciones sociales entre sus
trabajos privados se les pone de manifiesto como lo que son,
vale decir, no como relaciones sociales
(gesellschaftliche Verhaeltnisse) directamente
trabadas entre las
personas (der Personen) mismas en sus
trabajos, sino por el contrario como relaciones de cosas (sachliche Verhaeltnisse) entre personas, y relaciones sociales entre las cosas».'
Es un texto clásico filosófico de la ética crítica de Marx (difícil para los economistas); es el
momento fundamental de la inversión fetichista por excelencia, en la que el trabajador (la persona) es interpretado (y usado efectiva y prácticamente) como cosa
(Sache) y la cosa (el capital) como persona (Personen)' (difícil para los filósofos analíticos neoposi ti vistas o,
«sabiondos» —diría Marx—
faltos de educación suficiente
ñlosófico-dialéctica).
[10.42] Pero dicha relación social (flecha b del Esquema 9.01) de dominación no sólo se ejerce entre el capitalista y el obrero (flechas
a), sino igualmente entre los capitalistas de los
países desarrollados sobre los de los países subdesarrollados. Esta relación
social entre burgueses de diferentes países puede aparecer como una cuestión
que sólo interesa a una teoría burguesa (como lo pensaba A. Cuevas). Pero lo
que acontece es que la extracción de plusvalor de un país que se transfiere a
otro empobrece al país como tal, en su totalidad, a la burguesía y a los
obreros, al pueblo del país subdesarrollado, y en este caso no es ya sólo un
problema burgués sino un problema social. En los países del socialismo real
(como la Unión Soviética y Cuba) pudo darse dicha extracción de excedentes
(cuestión que advirtió Ernesto «Che» Guevara y que le significó, según
algunos, el ostracismo). Y, no en último lugar, esto muestra igualmente la
complicidad que pueda tener una clase explotada obrera (flecha
a2 del esquema indicado) en el país desarrollado y metropolitano que expropia por
competencia plusvalor del país expoliado, aun cuando sea neocolonial (incluyendo a su burguesía), que sobre-explota
al obrero periférico (flecha a2).[195]
[10.43]
El capital global mundial no tiene perfecta fluidez interna, sino que está compartimentado territorial (según la espacia-
lidad), histórica (según la temporalidad) y políticamente (por los Estados
particulares) en capitales globales nacionales bajo el ejercicio delegado del poder político de los pueblos
económicamente subdesarrollados[196] que
delimitan y defienden fronteras y estructuras económicas internas a cada país:
«El capital,
si hubiera alguna diferencia en la ganancia, se transferiría (uebertragen) rápidamente de Londres a Yorkshire. Pero si, a consecuencia del
crecimiento del capital y la población, los salarios aumentan y las ganancias
bajan, no por ello se desplaza necesariamente el capital y la población de
Inglaterra a Holanda o a España o Rusia, donde las ganancias serían mayores[197]
[...] La emigración del capital [de un país a otro] encuentra obstáculos en la inseguridad imaginaria o real del capital cuando no está bajo el control
directo [de la policía y el ejército, agrego yo] del poseedor».’
Como puede verse Marx
anticipa problemas que hoy se nos presenta ante la llamada globalización del
capital, que en verdad globaliza ciertos momentos y conserva aguerridamente la nacionalidad de otros (tales
como el trabajo asalariado). De nuevo:
«Los capitales
invertidos en el comercio exterior pueden arrojar una tasa de ganancia superior
porque, en primer lugar, en este caso se compite [no se dice se intercambia] con mercancías producidas por otros países con menores facilidades de producción, de
modo que el país más avanzado vende sus
mercancías por
encima de su valor, aunque más
baratas que los países competidores
[10.44]
Téngase estrictamente en cuenta» entonces, que
la esencia de la Teoría
de la Dependencia en general consiste en la
dominación como relación social de expropiación que ejerce una burguesía (y su
pueblo) posesora de un capital global nacional de un país más desarrollado
sobre las burguesías (y sus pueblos) de países subdesairol lados, transfiriendo
plusvalor en la lucha de la competencia entre
capitales globales nacionales del país menos desarrollado al más desarrollado,
por el mecanismo de la nivelación de los precios de las mercancías en la
competencia en el interior del mercado mundial. Dicha transferencia es efecto
de un precio de producción mundial que
obliga a los países subdesa- rrollados transferir dicho plusvalor, pudiendo sin
embargo tener ganancia aunque vendan su mercancía por un precio final menor
al valor de su mercancía. Ante la pérdida de plusvalor
extraerán más valor mediante una sobre-explotación del trabajador periférico.
Esto produce un empobrecimiento global del país subdesa- rrollado y un enriquecimiento proporcional del
desarrollado, de su burguesía, pequeña burguesía, clase
obrera, campesinos y pueblo en general. En el campo político esta situación exige una lucha contra la dependencia para impedir o
negar esta transferencia; lucha que se denominará con precisión como lucha de liberación
nacional y del pueblo (con toda la ambigüedad que
esa expresión pueda contener y que será necesario clarificar para acotar un significado
sin equívocos).
[10.45]
El ocultamiento sistemático de esta teoría en
las escuelas de ciencias economías produce un vacío en la consideración de las
causas de la pobreza y del subdesarrollo de los países del
Sur. Modelos abstractos, que frecuentemente se mueven en
los límites de la economía nacional o de un solo país, no pueden analizar el
«objeto teórico» que hemos presentado. Es necesario una desfetichización de la
ciencia económica para abrirla a espacios teóricos que partan de los datos
realmente empíricos y no sólo de modelos matemáticos o abstractos que encubren
dicha realidad empírica y demuestran desde supuestos hipotéticamente avanzados
que al final se cierran en un círculo auto-validante que no demuestran sino su
incoherencia interna inconsistente (como el axioma de la «competencia
perfecta»). Lo peor es que esos diagnósticos «sacados de la manga» se aplican
directamente como consejos teóricos que llevados a la práctica benefician sólo
a los capitales más desarrollados, que no sólo tienen mayor composición
orgánica sino igualmente centros de creación de teoría (sus universidades de
excelencia) que inventar y elaboran los «productos teóricos» que justifican (y
encubren) los mecanismos por medio de los cuales extraen plusvalor de los
países subdesarro- llados que empobrecen. Lo más triste es que son ciertas
minorías, que se autodenominan elites, «tanques de pensamiento» de los propios
países subdesarrollados, los que recomiendan y aplican las «recetas» aprendidas
en el Norte para explotar al Sur. Valgan estas simples tesis para intentar
continuar el debate a fin de «desenmascarar» la pseudo-ciencia de científicos
de la economía éticamente responsables de decisiones que aumentan la transferencia
observada.
|
P |
areció a algunos que la Teoría de la Dependencia fue solo una
formulación propia del pasado, de la década del 60 del siglo XX. No es así, se
encuentra en el cora* zón mismo de la teoría de I. Wallerstein del llamado World-system, y aun del hecho y teoría de
la globalización actual del capital (y explica aún los motivos de una reciente
tendencia a la des- globalización). Su pertinencia no ha perdido nada de su
importancia y por ello su ausencia se deja ver en la ambigüedad con la que la
misma izquierda trata esos temas. Es la clave todavía del proceso de
liberación económica, política y cultural de las periferias (mundial y
nacional) en referencia a los antiguos y emergentes nuevos centros del
capitalismo. Además, da argumentos en contra de un pretendido «imperio
planetario» sin referencia a los capitales globales nacionales de los países
centrales (como por ejemplo en la posición teórica de un Antonio Negri o J.
Holloway), que sin mediaciones enfrenta a un «ciudadano mundial», comprador directo
en un mercado globalizado. Los hechos muestran aspectos objetivos muchos más
complejos, concretos, mediados.
[11.1| La dependencia como esencia
de las teoría del
World-system y de la globalización
[11.11]
Debemos tratar el tema de la
espacialidad del capital, para poder así
preguntamos si hay lugar para un capital central y otro periférico. En efecto, el espacio es una «condición de la existencia» (aeusser
Existenzbedingung)[198] del capital; es un momento constitutivo del mismo:
«La
circulación se efectúa en el espacio (Raum) y en el tiempo (Zeit). Desde el punto de vista económico la condición
espacial (raeumliche Bedingung) (...]
forma parte del proceso mismo de producción (...] Este momento espacial (raeumliche
Moment)
es importante en la medida en que
guarda relación con la expansión del mercado».[199]
La mercancía no es tal sino cuando está en el mercado. Esc «en» es la espacialidad del capital. Marx distingue
entre «espacio» (Raum), «lugar» (Ort)
y «posición» (Stelle). El lugar
es el «en-donde» se encuentra el producto/mercancía; el espacio es el ámbito que se mide por la distancia entre los dos lugares: de ln
producción (término ex quó) y del mercado (término adquem); b posición corresponde al producto/mercancía como ocupando un lugar determinado
en el espacio. Puede decirse entonces que un capital periférico (y por ello sus productos y posibles mercancías) es aquel que en el espacio del mercado mundial tiene un.t posición en un lugar
lejano al capital central. Si hemos indicado la relación entre geopolítica y filosofía,[200] mucho más
tiene esl;i relación con respecto a la economía. El espacio económico y sus fronteras
llegan, como hemos indicado, hasta donde son protegí dos por los ejércitos,
instrumentos del capital dominador en una determinada época histórica.
[11.12]
El espacio, además, dice relación
con el tiempo como velocidad al atravesar la distancia entre los dos lugares:
el de li* producción (el de la explotación agrícola o de la fábrica, pui
ejemplo) y el del mercando donde se vende la mercancía. La relación
espacio/tiempo significa entonces para el capital velocidad en sus rotaciones. Cuando más rápido vuelva a su origen (a la esfera
productiva del capital industrial) el dinero de la venta del producto/mercancía
(D-M-D'), el movimiento del capital
se acelera y puede en menor tiempo acumular más plusvalor/ ganancia. Un capital
lejano por ser capital periférico
que rota anualmente (Nueva España/España/Nueva España en la época colonial)
obtiene menor tasa de ganancia anual que el que rota en lugares cercanos por
situarse espacialmente como capital cen- iral (Londres/Yorkshire/Londres).
[11.13] Además, trasportar el producto del lugar de su producción al mercado
es transformarlo en mercancía. Ese cambio ile lugar supone un costo de circulación que debe descontarse del plusvalor acumulado (de la ganancia
entonces); es pérdida tic ganancia aunque obtenga plusvalor de los obreros del
transporte (que sólo significa menor perdida, pero no creación de plusvalor).
El estar situado lejanamente (por ejemplo, en México o Nueva España con respecto a España en la
época colonial) determina cuáles productos podrán ser puestos en el mercado
central o metropolitano (en el ejemplo, europeo), ya que los costos de flete
pueden ser mayores al precio total de la mercancía.
I I oro o la plata tenían un costo de transporte mínimo y por ello
l»odían ser enviados a la metrópolis.
111.14] Llamamos entonces capital central al capital global ilcsde el siglo XVI, y muy especialmente desde
finales del siglo S V111 (y sus componentes por ramos y capitales singulare s)
de las luiciones modernas metropolitanas con colonias, neocolonias o < oh
países dependientes, situadas en un espacio donde se concen- iiti en lugares
cercanos europeos la esfera productiva de los ramos de punta del capital
industrial (en un triángulo que pudiera im/arse geográficamente de Manchester a
Berlín y París, con rxislcncia de hierro y carbón, que continúa en su momento
la «evolución industrial, articulándose al capital comercial (con puertos
transoceánicos) y financiero (con las bolsas y los ban- eos más importantes del
capital mundial, en Londres, y después también New York).[201]
[11.15]
Por su parte, el capital periférico es el capital global de los países que fueron colonia o que han
realizado la Revolución industrial posteriormente a los países desarrollados,
situados lejanamente de los capitales centrales, con una composición orgánica inferior a
ellos, y dominados sistémica o estructuralmente por la extracción de plusvalor
cuya causa, en el espacio de la competencia mundial, es analizada y explicada
por la Teoría de la Dependencia. La
situación de dependencia impide un desarrollo, no sólo capitalista sino en
general, de los países subde- sarrollados en permanente e inevitable crisis y
empobrecimiento (por transferencia estructural continuo de plusvalor), faltos
de acumulación originaria suficiente y de posibilidades objetivas de poder realizar en el horizonte de las fronteras del Estado periférico sus excedentes.
[11.16]
La historia en este momento de nuestra descripción es un recurso necesario para la
comprensión del tema. En un primer momento, se instaura el Imperio-mundo con Carlos V, que se transformará en el World-system holandés y anglosajón. Se trata de un sistema mercantil por
acumulación monetaria (oro y plata) (siglos XVI y XVII), sólo con obtención de
plusvalor absoluto, donde América Latina y el Caribe viven la dependencia como
conquista y extracción de metales preciosos, y de mano de obra indígena y del
esclavo africano, transfiriendo riqueza y excedentes (que se transforman en
plusvalor) hacia los centros metropolitanos.
[11.17]
En un segundo momento, América Latina desde
1810 aproximadamente queda articulada al nuevo pacto neocolonial con respecto a
la Revolución industrial inglesa, francesa y norteamericana. Ahora se
intercambian materias primas por productos industriales, por parte de los
Estados latinoamericanos semi-independientes. Esto se prolonga hasta 1880
aproximadamente. Es la época invertebrada de la formación de los Estados
latinoamericanos y de sus nacientes mercados nacionales.
[11.18]
En un tercer momento, la dependencia se
estructura hasta la crisis del 1929, cuando por la exportación, el
endeudamiento crediticio, se acentué la diferencia tecnológica en los procesos
de producción entre el centro y la periferia. Es el momento de dependencia
bajo el Imperialismo definido por Lenin. El cuarto momento, es el intento de
la superación de la dependencia por los gobiernos populistas (H. Irigoyen, G.
Vargas, L. Cárdenas, J. D. Perón, ctc.), donde se trata de organizar una cierta
revolución industrial nacional periférica que pudiera competir con el capital
central, listos intentos constituyen la etapa más creativa del siglo XX en
América Latina (si no contamos con los movimientos revolucionarios posteriores
iniciados por Cuba en 1959, la Unidad Popular chilena, la revolución
sandinista y la zapatista), pero aquellos populismos fracasan y son derrocados
sucesivamente desde 1954 por la expansión hegemónica de Estados Unidos. El
sueño de una burguesía nacional autodeterminada o autónoma se disuelve
definitivamente.
[11.19]
Se inicia así el quinto momento (desde el
golpe de I Astado de Castillo Armas contra J. Arbenz en Guatemala en el i
ndicado 1954), que es el último período y el de la dependencia en
cuanto tal, con una década de desarrollismo, seguida
de las dictaduras militares (1964-1984) que consolidan dicha dependencia con la
implantación de estas dictaduras, que en el plano económico se encaminan a dar
las bases del neoliberalismo y comienzan el endeudamiento gigantesco y
endémico. Los gobiernos de democracia formal posteriores consolidaron el llamado «Consenso de Washing- Inn»
sumieron a la región en una proíúnda pobreza, todo lo cual manifestó los
fatales errores teóricos y prácticos de esas opciones a IInales del siglo XX,
no sabiendo manejar el proceso de la globalización. Sin embargo, se inaugura
una toma de conciencia crítica, por el despertar de los Nuevos Movimientos
Populares entre otros factores, que consolida una estrategia de auto-determinación
nacional creciente latinoamericana en posiciones que van del centro-izquierda
hasta la revolución, iniciada con la Revolución bolivariana de 1999, sexto
momento de la historia reciente.
[11.2] Diferente proceso de la acumulación originaria
entre
centro y periferia
[11.21]
La acumulación originaria de capital en el
centro metropolitano cuenta con el plusvalor del propio centro, pero, también,
con la transferencia de valor sistemáticamente de sus colonias de ultramar.
Esta sobre-acumulación extraordinaria originaria en el inicio (y posteriormente en todos los momentos del proceso)
determinarán una enorme desigualdad en la cantidad de capital en las metrópolis
europeas con respecto a las excolonias. La organización de un mundo periférico
y dependiente estructuralmente neo-colonial diferenciará definitivamente ambos
tipos de capital. No pensamos aquí analizar la cuestión; sólo deseamos situar
metódicamente la problemática. Es decir, hay que aclarar los supuestos de la
génesis del capital en Centroeuropa —especialmente desde el siglo XVIll—,
marcando las diferencias por ejemplo con México, el Perú o la India. En los
países centrales la revolución industrial
integrará máquina a los instrumentos tradicionales sin ruptura tecnológica (al
hilado manual tradicional inglés se le pondrá una máquina a vapor, por
ejemplo), aprovechando la sobre-acumulación para disparar el proceso
productivo materialmente transformado (por la subsuneión material de dicha
tecnología).
[11.22]
Por el contrario, la imposibilidad de una
acumulación originaria suficiente del capital colonial, periférico, la destrucción de las técnicas
artesanales pre-industriales (por ejemplo azteca o maya) por la adopción de
una tecnología importada sin continuidad con los usos culturales, y la
constante (y estructural) transferencia de valor hacia el centro (desde los
metales preciosos), producirá una ruptura y un retraso estructural que se
estabilizará como subdesarrollado patógeno en los siglos posteriores (al menos
durante los siglos XIX, XX y una parte del XXI, aunque China, India, Venezuela
o Bolivia muestra hoy que no es un proceso necesario).
Esquema 11.01. Diferencia en las condiciones y determinaciones originarias del capital
central y periférico
Capital cauro! * Salarios alias
Presupuestos
históricos, acumulación ^Dinero central f
culturales, tecnológicos, j
originaria) cercano abundóme «Medios tic
producción propios
diferencias
espaciales, desarrollados
de desarrollo, etc.,
en la\
acumulación
originaria \ Capital periférico «Salarios bajos
del capital (acumulación originaria -**Valor
transferido^
deficiente) Iqano al centro '■Medios de producción
penféricos impuestos
[11.23]
De México salieron para España, como anota
v<m Humboldt, 2 500 millones de pesos plata y unas 20 mil toneladas de plata
hasta 1620 en el Perú, que fue el primer dinero mundial.
que se acuñaba en Nueva España (con la más avanzad»
técnica (lela época).[202] Ese dinero,
que ciertamente no permanecerá en Hspafln, no se acumuló como capital mexicano
o peruano nádenle, sino que se transfirió a Holanda o Inglaterra, aunque en
definitiva pasando por el Imperio turco llegó a la China.
[11.24]
Además, no reteniendo dinero suficiente se
usaron mi > dos de compensación del trabajo que fueron desde la «encomien
da» o la «mita» (donde se extraía trabajo sin pago alguno, por pura coacción
violenta), o por pago en bienes, o por salarios muy bajos en las haciendas y
obrajes coloniales latinoamericanos. A esto, como ya hemos observado, debe
agregarse el costo del transporte (en distancias enormes sin proporción a la
«pequeña» pero densa Europa, mediando los Océanos como obstáculos espaciales al
comercio). Siendo costeado el transporte por el plusvalor, se produce una
desvalorización que afecta a la posibilidad de las exportaciones. El flete del
maíz en México de Veracruz a la Habana igualaba el valor del cargamento en su
totalidad, como ya lo hemos observado. Transportar, en cambio, vino portugués a
Inglaterra era posible por la cercanía.
(11.3)
La Ley del
valor, la competencia y la esencia
de la Teoría de la Dependencia
[1131] La Ley del valor rige la
competencia (aunque no crea valor) y regula igualmente la transferencia de
plusvalor. Para Marx, si «el valor en general tuviera unafuente totalmente diferente que la del trabajo [...] desaparecería todo fundamento racional
(rationelle Grundlage) de la economía política».[203] Es decir,
todo valor de cambio tiene como fuente al trabajo vivo, y el fundamento (o el ser)
del capital es dicha objetivación de la vida (el valor) del ser humano que
trabaja El capital o la competencia no producen ni crean valor alguno. Algunos
creyeron que en la dependencia de un capital global nacional subdesarrollado
no se aplicaba la ley del valor. Ahora bien, Marx siempre vuelve al mismo tema.
Por ejemplo, en la cuestión de la renta, ya que se creía que la mejor tierra
producía más valor, indica: «Lo único que he probado teóricamente es la
posibilidad de la renta absoluta sin violar la ley
del valor»? La ley del valor enuncia el hecho de
que todo valor y valor de cambio tiene como fuente al trabajo humano. Esta ley
se sitúa en el nivel de la esencia que fúnda los fenómenos. Los fenómenos (o leyes fundadas) del aumento constante de la productividad, del
aumento del capital fijo, de la baja tendencial de la tasa de ganancia, de la
competencia que iguala los precios pero no crea valor, de la reproducción
ampliada, de la oferta y la demanda, del mercado mundial, etc., son regidos por
la ley del valor. Se entiende ahora que la competencia debe igualmente
fundarse en la ley del valor.
[11.32]
El mismo Th. dos Santos no logra enunciar con
toda precisión esta tesis ni en el 2002. Nos habla de «transferencia negativa
que se explica en parte por el intercambio desigual comercial y se profundiza
con el pago de intereses»,[204] pero no
indica precisamente la transferencia de plusvalor en el contexto de la competencia en el mercado mundial. La categoría de competencia
no entra en su interesante discurso teórico, y en
cambio usa la expresión de «exportación de excedentes».[205]
Pero no es lo mismo exportar excedentes que transferir plusvalor gracias a los
esenciales mecanismos (invisibles a la conciencia de los agentes económicos del centro y la periferia,
siendo la exportación en cambio un mecanismo consciente, visible, y respondiendo a otra definición) de la competencia. Hay entonces
una desvalorización estructural del capital global nacional subdesarrollado
periférico. Por «estructural» indicamos que los mecanismos de la transferencia
forman parte de la esencia o de la naturaleza misma del capital en tanto dependiente,
subdesarrollado, periférico; y, por ello, mientras no se libere de la
dominación de ser parte
estructural del lodo
del capital mundial, seguirá transfiriendo plusvalor (como el enfermo que se le
introduce una inyección intravenosa, con el pretexto de fortalecerlo, pero se
le extrae sistemáticamente sangre sin conciencia del paciente, y ni siquiera
del especialista). Este mecanismo fetichista, encubridor, viene durando cinco
siglos en el mercado mundial con centro y periferia.
[11.33]
Resumiendo, diremos que la Teoría
de la Dependencia, ahora sí «teoría» y según los
análisis de Marx mismo en sentido estricto, define y estudia la transferencia
de plusvalor de los capitales globales nacional subdesarrollados, periférico
(originariamente coloniales) a los capitales globales nacionales desarrollados
centrales (metropolitanos). El «lugar teórico» (como exigía Agustín Cuevas) es
la teoría marxista de la competencia en
el mercado mundial. Esta estructura de extracción permanente de plusvalor es
debido también a una dominación militar, que comenzó con la conquista de
Latinoamérica en 1492, que se solidificó con una dominación política (el
colonialismo de las monarquías absolutas europeas), cultural (con la expansión
de la cultura eurocéntrica), religiosa (gracias a la expansión de las
Cristiandades misioneras modernas), racista (con la discriminación de las
razas no blanco-caucásicas), patriarcalista y machista (ya que el varón europeo
violó y domino en primer lugar a la mujer indígena), etc. Todo este síndrome
patológico se justifica, además, con la hegemonía de una epistemológica
encubridora, pretendidamente científica en economía, política, filosofía y las
ciencias humanas.
[11.4] De la esencia a los fenómenos: los mecanismos
empíricos de la
dependencia
[11.41]
Para Hegel y Marx la esencia es el ser
de una totalidad o sistema como fundamento de las determinaciones que aparecen
superficialmente. Es verdad que el trabajo es la fuente (más allá del fundamento) del valor, del plusvalor:; éste por su parte es la esencia secreta, oculta y el fundamento de la
ganancia que aparece visible, clara
y superficialmente en la circulación. De la misma manera la esencia de la dependencia es la transferencia de
plusvalor de un capital global nacional menos
desarrollado al más
desarrollado, que involucra principalmente el
momento productivo del capital en su fase industrial, que se realiza en el mercado
mundial por medio de la competencia. Es decir, la competencia es el mecanismo
que da razón del todo fenoménico dentro del cual se cumple dicha transferencia, ya que fijando un
precio medio mundial (que gira en tomo al precio
de producción mundial), obliga al que produce con
mayor valor (por tener menor composición orgánica) a vender a un precio menor
al valor total de la mercancía. La pérdida de plusvalor del capital subdesarro-
llado se acumula en el más desarrollado como ganancia
extraordinaria (es decir, el capital desarrollado
vende su mercancía a un precio final mayor a su valor, por su mayor composición
orgánica). Este mecanismo es el esencial, que «define» teóricamente a la dependencia como tal. En tomo a él, y
por ventajas acumulativas (en los niveles político, cultural, religioso, etc.)
de esa realización continua y durante siglos de ganancia extraordinaria en los
países metropolitanos sobre sus colonias, neocolonias o países dependientes, se
van tejiendo otros mecanismos secundarios, que aparecen fenoménicamente con
frecuencia como los esenciales.
[11.42]
Esto se debe, teóricamente y en
primer lugar, a que la competencia no fue profundizada y desarrollada por la
tradición marxista posterior a Marx, y, empíricamente y en segundo lugar, puede
observarse que la competencia se transforma rápidamente en todos los niveles en
monopolio. Un capital monopólico obtiene ganancia extraordinaria no ya por
competencia, sino, simplemente, por dominación: extrae plusvalor de otros
capitales por medio de la violencia, y cobijado bajo el ocultamiento del
fetichismo (la ciencia económica clásica o neoliberal). La conquista, la piratería
inglesa o francesa, las güeñas coloniales, etc., son esos factores extra-económicos
que instalan estructuras monopólicas que pronto pasan por ser leyes naturales
del mercado capitalista, que hay que respetar más que la vida de los indígenas
que morían sin salario en las minas o haciendas, de los esclavos que eran privados
de su libertad humana y explotados en los ingenios, de los asiáticos objeto de
violencia tales como la «Guerra del opio». Todas estas violencia y guerras
coloniales construyeron los monopolios que permitían «legalmente» (según las
leyes de las me- irópolis o Imperios) la extracción de riqueza en bruto, sin
cumplir ninguna ley del mercado; eran simplemente la «ley de la selva» (en
realidad ni siquiera eso, ya que hasta los pueblos de las «selvas» tenían
leyes sagradas que regulaban las relaciones entre los c lañes, tribus o etnias
mucho más humanas que las del monopolio del mercado capitalista moderno); eran
el «robo a mano armada», el «derecho de la fuerza». Léase para ello la tan
conocida obra de John Locke el Segundo tratado del
gobierno.[206]
Con razón Marx escribió que «el sector que por el momento es el más débil de la competencia [...] hace perceptible la dependencia [Abhaengigkeit]
de uno con respecto al otro [...]; mientras que el
sector más fuerte siempre enfrenta al bando contrario con coherente unidad [...]: impone
el monopolio».[207]
[11.43]
Es por todo ello que Rosa Luxemburg llegó a la
conclusión de que «la acumulación [en los países desarrollados centrales] es
imposible en un medio exclusivamente capitalista [...]. Sólo por la expansión constante
a nuevos dominios de la producción y a nuevos países ha sido posible la
existencia y desarrollo del capitalismo. De aquí la violencia, guerra,
revolución, catástrofe, sean en suma el elemento vital del capitalismo desde
su principio hasta su fin».[208] Si se
entiende el fenómeno de la dependencia estructural no sólo de los territorios
propiamente coloniales, sino de los que alcanzaron una independencia relativa,
pero en posición de neocolonias (como las latinoamericanas desde 1810), la
transferencia de plusvalor hacia el centro se transformaba en ganancia extraordinaria, lo que
podía aparecer a los ojos de Luxemburg como acumulación originaria. En
realidad, era acumulación proveniente de otros capitales dependientes; era
acumulación por dependencia y no
propiamente acumulación originaria.
[11.44]
Debe entenderse, además, que la dependencia
significa, desde un punto de vista social, la lucha entre una burguesía del
capital desarrollado del centro contra la burguesía subde sarro liada
periférica. Hay una extracción de plusvalor que debe entenderse de otra manera
que la explotación que cumple el capital sobre el trabajo, pero que es de todas
maneras una lucha entre burguesías, que se desarrolló en América Latina de una
manera más clara en la etapa llamada populista (1930-1954), y en parte
actualmente desde 1999 con los gobiernos progresistas que no alcanzan la
fisonomía de revoluciones que trascienden el sistema capitalista (como lo hizo,
por ejemplo, Cuba). Estas burguesías periféricas pudieron por ello hablar de
anti-imperialísmo, pero no de anti-capitalismo; aunque a veces, como en México,
el anti-imperialismo se entendió como socialismo, lo que produjo muchas
confusiones.
[11.5] Oíros mecanismos de transferencia del
plusvalor de la periferia al centro
[11.51]
Otro mecanismo de transferencia se aplica en
el caso de mercancías producidas por capitales pertenecientes a países
subdesarrollados y periféricos; por ejemplo, los productos tropicales, como el
café o el azúcar. Como hemos indicado, el país con capital más desarrollado (o
corporaciones de compradores, como la United Fruit) puede dejar sin efecto la competencia (pero no
la ley del valor) y organizar un monopolio de compradores o distribuidores.
Fijan así precios por debajo de la media mundial y almacenan las mercancías en grandes
proporciones comportándose como especuladores. La OPEP fue una reacción a este
mecanismo, pero rápidamente se corrompió en manos de oligarquías dominadoras
(como las árabes) de los países productores. Frecuentemente esa tendencia (inducida)
a la pérdida de precio de las materias primas de los países subdesarrollados
se explica por razones estructurales, pero, en último término, es efecto de
decisiones forzadas por capitales financieros, juegos de bolsa, de
especuladores, etc. Este mecanismo surtió particular efecto antes de la
revolución industrial en los países periféricos en el siglo XIX.
[11.52]
Hay también un mecanismo de transferencia
debido al intercambio desigual producido por el monopolio de los vendedores de medios de producción, maquinarias necesarias para la industria,
instrumentos electrónicos de punta, etc. Igualmente los productores de los
países desarrollados pueden fijar precios monopólicos a mercancías que necesita
la producción de los países subdesarrollados y éstos deben atenerse a los
precios monopólicos de esos instrumentos imprescindibles, sea cual fuera el
precio. Hay también transferencia de valor cuando se pagan con divisas
logradas por la venta de sus productos, por su parte depreciados en el mercado
monopolizado por los países centrales. Este mecanismo es muy eficiente para el
capital central desde la incipiente revolución industrial en los países
periféricos en el siglo XX.
[11.53]
Otro mecanismo de transferencia de valor se
produjo a finales del siglos XX, desde 1970 aproximadamente, por la crisis de
superproducción en los países centrales, por la sobreabundancia de dinero y las
pocas posibilidades de su inversión en la producción, sumada la falta de
petróleo (o la subida de su precio). Se inventó el mecanismo de «vender dinero»
a las oligarquías corruptas de la periférica (o que estaban gobernadas en
América Latina por dictaduras militares obedientes al Departamento de Estado norteamericano),
por lo que se contrajeron enormes deudas innecesarias o que fraudulentamente pasaron de los capitales privados periféricos y
las sucursales de las trasnacionales endeudadas a ser asumidas por los
Estados, sin que los pueblos o comunidades políticas tuvieran conciencia de lo
que esto significaba (fueron decisiones ilegítimas que deben ser anuladas por
inválidas por gobiernos realmente democráticos). Así quedarán endeudadas por
generaciones países enteros logrando frecuentemente sólo pagar los intereses y
sin disminuir el capital mismo adeudado. Es un mecanismo de transferencia
mucho más explotador que ninguno ideado antes, por las cantidades monumentales
que representa. Transferencia pura de valor por fraude del capital financiero
de los países centrales con la complicidad de las oligarquías periféricas que
se enriquecían individualmente con dicho crédito (de los que se apropiaban de
un porcentaje y lo colocaban para seguridad en los bancos de los mismos países
prestatarios).
[11.54]
Por su parte, deben considerarse a las
corporaciones trasnacionales como un nuevo mecanismo posterior a la II Guerra
llamada Mundial y al fracaso del populismo, es decir desde 1954, bajo el lema
de la CEPAL (Consejo Económico para América Latina de la ONU) de «sustitución
de importaciones». Se obligó a admitir capitales extranjeros y subsumir mejor
tecnología, lo que permitió la expansión en la periferia del capital industrial
en su momento productivo (las fábricas mismas). Antes se habían exportado
desde el centro las mercancías elaboradas en el territorio de los países
centrales (en Detroit el automóvil Ford). Ahora se producirían las mercancías
en el mismo territorio de los Estados periféricos (en Sáo Pablo, Brasil, se
instalaba una fábrica de la Ford). Las trasnacionales combinan de manera nueva
la composición orgánica más desarrollada de los países centrales con los
salarios más bajos de los países subdesarrollados periféricos.
[11.55]
Llamo «competencia a
dos bandas» (en la terminología del juego del
billar) la que realizan deslealmente (si de lealtad se puede hablar en la lucha
de la competencia) las trasnacionales contra los capitales de los países
periféricos (por su mayor composición orgánica) y contra los capitales
nacionales no-trasnacio- nales de los países centrales (que tienen que pagar
mayores salarios). Marx nos advertía que en los países menos desarrollados
aunque se pagaba menor salario, como los culis en la India, al final el valor por unidad de mercancía era
proporcionalmente mayor al de los países desarrollados con mayor salario. En
este caso, el menor salario periférico iba aunado con una baja composición
orgánica de su proceso productivo. En cambio, en el siglo XX, el bajo salario
medio periférico es subsumido en un capital trasna- cional (Ford en S3o Paulo,
por ejemplo) con igual composición orgánica del más desarrollado con altos
salarios (Ford en Detroit). Además, el bajo salario periférico no crea un
mercado nacional suficiente.
[11.56]
La trasnacional suma las ventajas y supera las
desventajas. En primer lugar {/lecha a del Esquema 11.02), es un mecanismo de transferencia de plusvalor hacia el centro. En
segundo lugar (b),
ante capitales subdesarrollados los enfrenta con mejor y mayor tecnología del
centro. En tercer lugar (c), ante capitales desarrollados del centro compite
con mercancías producidas en la periferia donde han subsumido menores salarios.
Golpea a «doble banda» en la lucha de la competencia, aprovechando la
existencia (promovida y defendida) de fronteras nacionales bajo la vigilancia
de los Estado centrales que mantienen baja la media nacional del salario
periférico. Se global izan el capital financiero y el mercado con sus
mercancías, pero los cuerpos de los trabajadores quedan bien situados en espacios políticos con
pasaportes; con muros de «la tortilla» (entre Estados Unidos y México) o
levantados en el Mediterráneo (entre África y Europa).
Esquema 11.02. Las
relaciones sociales de
dominación de las corporaciones trasnacionales
Nación central - Capital desarrollado central •« c «
Capital trasnaciona) Nación periférica - Capital subdesarrollado ■*---- b a
Comentario al Esquema H.02.
Flecha
a: dependencia por transferencia de
valor de la periferia al centro. Flecha b: dominación por explotación de los salarios bajos y por
competencia de los capitales subdesarrol lados peri féricos Flechac: dominación por competencia ante los capitales desarrollados
centrales.
[11.57]
Un último mecanismo, más
extorsionador que ningún otro, es la planeada (o por la irresponsable invención
de los «productos» financieros de alto riesgo), por el capital financiero de los
países centrales (con alguna participación de los capitales financieros
periféricos), quiebra de los bancos que, bajo la recomendación de la «ciencia
económica neoliberal» (inspiradas entre otros por F. Hayek y M. Friedman),
extorsionan a los Estados periféricos para que «salven» a su sistema bancario
(el caso de México en 1994). El capital financiero mundial (cuyos «home
States» son los países centrales) acumula inmensos
recursos otorgado por los Estados periféricos (que deberán pagar los ciudadanos
con el aumento de los impuestos y con la disminución de las inversiones para el
desarrollo y los servicios sociales) que significan nuevamente transferencia
de valor de la periferia al centro. Además, la privatización de los bancos en
la periferia en mano de capitales centrales permite obtener enormes ganancias en sus movimientos
en los países periféricos. Nuevas transferencias de sus ganancias hacia el
centro. La crisis financiera bancaria actual (desde 2008 en adelante) es un
novedoso mecanismo de transferencia de valor, claro que hoy no sólo de la
periferia hacia el centro, sino también de los antiguos Estados de bienestar
que se empobrecen en beneficio del indicado capital financiero, que va
lentamente situándose en un cierto nivel supra-estatal (siendo esta la verdad
parcial de los análisis de Antonio Negri como veremos en la Tesis
16).
[11.58]
Aunque la derecha liberal auspicia
un Estado mínimo (con el aplauso de la extrema izquierda anarquizante del
indicado Antonio Negri o John Holloway con la «disolución empírica del Estado»[209]), es
importante para el capitalismo central desde un punió de vista estratégico
político que se mantenga el Estado nacional para elevar un muro que como un
dique impida el indicado tránsito de los cuerpos (en el sentido foucaultiano) de los trabajadores ti los países
centrales, a fin de mantener una media baja de salarios en los países del Sur,
para que el negocio de las trasnacionales sea posible, y tal como lo hemos
explicado. Si no hubiera fronte- rus entre Estados las trasnacionales no serían
posibles; ellas presuponen Estados. Sin embargo, proponen cínicamente su
disolución (para desmantelarlo y aprovecharse de las empresas que los pue- 1
>l< >s han organizado lentamente en el Estado benefactor periférico)
pero lo fortalecen en los hechos a su favor (como puede verse en la
-protección» de sus fronteras en el caso de los Estados Unidos).
111.59] La China ha superado esta solución teniendo en
su ten ¡lorio los dos componentes necesarios gracias a un sui generis ■.islema económico: en primer lugar a), teniendo regiones con una
•v'imomia subdesarrollada socialista que el Estado controla para Mtmilcner
parte de la población con un salario medio bajo (su pe-
i ifri
ia interna); siendo al mismo tiempo el Estado el
que desarrolla, en segundo lugar b), el otro componente del sistema en las
"-(•iones industriales con alta composición orgánica del capital 11ii rentro interno), siendo este sector el que entra en una lucha competitiva
capitalista en el nivel nacional y mundial con gestiones diferenciadas en sus
tipos de propiedad; unas son estatal- socialistas, otras cooperativistas social, y, por último, de propiedad privada, aunque todo regulado por el Estado (aún el capital financiero). En
este caso, efectivamente, han superado completamente la dependencia, y han
entrado en tipos de contradicciones nuevas que deberán ser estudiadas atentamente.
[11.6] La guerra como negocio. Transferencia de
valor mediante la producción de las
corporaciones
armamentistas
[11.61] Ante la crisis productiva del capital (por falta de mercados), se
incrementan las guerras como business. La Lockheed Aircraft, General Dynamics, McDonnel Douglas, Boeing,
United Aircraft, Grumman Aircraft, etc., facturan ciento de miles de millones
de dólares en armas. El Massachusetts Instituís ofTechnology (el famoso MIT),
la John Hopkins University, la University of California, etc., reciben miles de
millones de dólares para investigar para el Pentágono y las transnacionales
armamentistas. En su esencia, la industria armamentista vende mercancías inútiles, tales
como por ejemplo las armas ofensivas para los ejércitos pretorianos de ocupación interna. En efecto, las
armas son mercancías sin valor de uso, si el valor de uso o utilidad dice referencia a una necesidad humana que se funda en la afirmación o crecimiento de la vida
humana. El arma tiene intrínsecamente como su uso el mataT; es
decir, negar la vida humana. Tiene un valor de uso contradictorio en sí mismo; es
lo in-útilpor excelencia; lo antiútil. En un dicho
semita se expresa: «De las espadas forjarán arados; de las lanzas podaderas»,'
con lo que se expresaba que se transformó el hierro del bien-in-útil del arma en un producto
úlit. En nuestro tiempo el arado y la podadera se trasforman en armas. La
compra de armas (mercancía producto del monopolio de los
países
desarrollados) es una nueva manera de transferencia que los ejércitos
neocoloniales producen en sus Estados dependientes.
[11.62]
Es evidente que se podría considerar positivamente el arma si consistiera en un instrumento para la defensa
de la vida de una población ante posibles agresores
externos (tales como las antiguas potencias coloniales del centro). Pero, por
desgracia, la mera compra de armas ofensivas (como aviones, helicópteros, tanques, bombas de los más diversos
tipos, etc.) por los países periféricos, pobres y subdesarrollados, son gastos
inútiles sin capacidad para la reposición de su valor de cambio o costo final
de compra —mientras que, por ejemplo, las máquinas industriales o el capital
fijo en el proceso de producción industrial sí llegan a reponer su valor y
además permiten aumentar la productividad del trabajo—. Las máquinas reponen su
valor al circular u objetivarse en el valor del producto, aunque sean capital
fijo, ya que permiten la producción de mercancías para el consumo como
mediación para la vida. En cambio, el arma ofensiva nunca recupera su valor, porque su uso produce la muerte, y jamás
repone su valor (si no es por la apariencia de recuperación que el robo de los bienes tic los vencidos produce a los ojos de los vencedores,
injusticia que sólo pueden cumplir los países metropolitanos más desarrollados
y nunca las colonias, neocolonias o países dependientes, porque tiene
igualmente ejércitos subdesarrollados, por su poca composición
nrgánico-ofensiva o tecnológica de su industria armamentista).
[11.63]
Sin embargo, las armas necesarias para una
estrategia defensiva (por ejemplo, misiles tierra-aire contra aviones invasores, bazucas
en manos de campesinos contra los tanques de ocupación, etc.), muchos menos
costosas, más eficaces y que pueden ser producidas conjuntamente por
cooperación de varios países periféricos, articuladas con la intervención del
pueblo en armas, son económicamente más ventajosas (por su menor costo y su mayor
capacidad de disuasión y de destrucción de las armas ofensivas del enemigo metropolitano). Es decir, son más útiles y pueden
producirse industrial mente en países con un bajo grado de desarrollo
—imitando, sin pagar royalties, y aun mejorándolas.
las sofisticadas armas defensivas de los ejércitos de los países desarrollados—.
Hasta el estratega K. von Clausewitz nos lo autoriza. Brasil, Venezuela o Cuba,
cada uno a su manera, han iniciado este camino de la auto-determinación
defensivo militar comenzando a superar la dependencia en la compra de armas ofensivas innecesarias, que es uno de los
mecanismos de extracción de plusvalor periférico (aunque el origen del arma
comprada fuera ruso o chino).
Esquema 11. OS. Instancias políticas, involucradas a espalda del pueblo
de la producción de armas en USA
|
|
|
Corporaciones
trasnacionales del armamento |
|
Ciencia y
tecnología |
|
Presidente Departamento de Estado -<= |
|
Pentágono y
la Fuerzas armadas |
|
Medios de comunicación |
|
Población que
vive de la Industria del armamento |
[11.64] Lo cierto es que el negocio de las armas corrompe todo el sistema político y lo transforma en un
sistema económico guerrero, gracias al cual el capital crece al aumentar la violencia en el
mundo. Después de 1989, cuando fracasó el proyecto soviético, en vez de una
época de paz y desarme posterior al final de la «Guerra fría», se incrementaron
los gastos militares en Estados Unidos y Europa, y en otros países, sea para
defenderse de enemigos inventados (como en Israel, según la visión de Martin
Buber) o para instaurar dictaduras que necesitan reprimir militarmente a los
pueblos poscoloniales (como, por ejemplo, en Arabia Saudita).
Segunda
Parte
Principios normativos de la transición
económica
|
S |
i los sistemas económicos no-equivaJenciales, que comenzaron
a organizarse hace alrededor de cinco mil años, se estructuraron en tomo a la
apropiación o gestión del excedente, que la comunidad producía gracias a su
capacidad e imaginación creadora, pero que pocos, la minoría, sacaba ventaja en
la distribución de los beneficios, la crisis actual mundial anuncia la
inversión de ese proceso milenario. Se trata, nada menos, de que el crecimiento
de la conciencia de toda la humanidad, dada la Revolución electrónica de los
medios de comunicación, producirá inevitablemente un aumento en la
participación de los ciudadanos en la política y de los productores directos
en los sistemas económicos. El excedente de propiedad y gestión privada y minoritaria
(en el nivel industrial, comercial y financiero) irá pasando a manos de la
comunidad. El excedente recuperará el sentido de lo común, de un bien común
gestionado por toda la comunidad, por las mayorías hasta ahora empobrecidas.
Será la transición, que durará quizá
todo el siglo XXI, hacia un sistema futuro cquivalencial globalizado, pero
distribuido y consumido como un bien común.
Será la hegemonía de lo común,
alentado y anticipado por relatos míticos críticos ante el sistema económico
romano esclavista no-equivalente de hace veinte siglos: «En la comunidad de
los creyentes [actores con convicción de poder instaurar un Reino de la Libertad, como lo llamará Marx[210]] todos
tenían un mismo corazón y consenso, y todos poseían todo en común [koiná] y nadie consideraba suyo nada [oudé ídion] de lo que tenía
[... l odo] se distribuía según la necesidad [kkreían] de cada uno».[211] Se trata de
un postulado económico-racional a tenerse en cuenta en esta Segunda Parte.
[12.1]
En las cuatro últimas tesis hemos efectuado una crítica del capitalismo, guiados por la obra de Karl Marx, desde un marco
categorial que, aunque partió de algunas hipótesis semejantes a las propuestas
por los primeros economistas clásicos, como F. Quesnay (1694-1749), A. R. J.
Turgot (1727-1781) o Adam Smith (1723-1809), efectuó modificaciones esenciales críticas que le permitieron descubrir contradicciones fundamentales
epistémico-nor- mativas en el sistema categorial teórico de la economía
política burguesa. Debemos ahora profundizar la crítica, determinada por la
evolución de la historia de la humanidad y del sistema económico capitalista
industrial en los dos últimos siglos, en vista de su superación. Si la puesta
en común de los medios de producción y
la planificación estatal de la economía se mostraba como mediaciones críticas
necesarias para Marx, se ha aprendido, por la experiencia del socialismo real,
que no son suficientes, y que tuvieron además efectos negativos graves en su
implementación. Demasiadas mediaciones burocráticas, eurocéntricas y modernas, habían sido aceptadas sin la crítica suficiente. El socialismo
real del siglo XX pudo ser un sistema de desarrollo
en la producción desde una gestión estatal de los excedentes para países que no eran centrales en el
sistema-mundo, pero cayeron en nuevos callejones sin salida antes
insospechados. Era todavía un sistema económico no-equivalencial; el excedente
no era gestionado por los productores mismos que con sus manos crean dicho
excedente. La producción, distribución, intercambio y hasta el consumo fueron
todavía inadecuados.
[12.2]
Debemos entonces cavar más profundo para
superar el capitalismo (y las limitaciones del socialismo real, fruto de sistemas
económicos no-equivalentes del pasado). En definitiva, ir más allá de la
modernidad eurocéntrica como sistema económico y civilizatorio, antropológico y
cultural, ético y político, articulando nuevas propuestas económicas a una
estrategia que efectúe por su parte una praxis económica nueva. Lo que
aconteció es que se aceptaron, pasando desapercibidos, ciertos mitos fundacionales
(como el del progreso, el individualismo metafísico o el colect i vismo no atento a su
burocratización), siendo todavía, y repelimos, modernos y eurocéntricos, que funcionaron como postulados o principios económicos implícitos.
Es necesario, a manera de hipótesis, comenzar de nuevo y «hacer explícitos» los
nuevos principios normativos, tomando como ejemplo ciertas experiencias,
mediaciones alternativas sistémicas factibles que han comenzado a mostrarse
como posibles en el corto y largo plazo en recientes procesos revolucionarios. El
necesario proyecto alternativo al capitalismo globalizado no puede todavía
formularse explícitamente de manera acabada. Se
deberá ir avanzando empíricamente por pruebas de acierto y error. Pero es
necesario formular los criterios y los postulados posibles, y vislumbrar los principios normativos que deben regular la construcción concreta de dichas alternativas ya
parcialmente presentes, y generalizables en el futuro, que se van bosquejando
desde las necesidades actuales de los oprimidos que bosquejan en negativo, y
también como ejemplos experimentales exitosos, los proyectos flituros. La
praxis de la comunidad económica, política participativa y las experiencias
puntuales, locales, populares económicas son la vanguardia; la teoría es la
retaguardia, pero consolida y ayuda a generalizar los resultados. Los
burgueses, todavía minoría con respecto a la nobleza británica, hicieron la
revolución inglesa a finales del siglo XVII, y desde la regulación del Estado
implantaron el capitalismo como sistema económico hegemónico desde las
puntuales experiencias exitosas anteriores. Es necesario aprender de la
historia.
[12.3]
Anticipando en líneas generales
esta Segunda parte (desde esta tesis
12), podríamos decir que el capitalismo se desarrolló
inmensamente durante los siglos XIX y XX, lo que permitió despertar la ilusión
de un ilimitado aumento cuantitativo de las mediaciones para satisfacer las preferencia (que subsumieron
atrofiando las necesidades), es decir, en la producción de las mercancías
correspondientes. En ciertos aspectos, el aumento de la lasa
de producción (del socialismo real) no era
esencialmente diverso del aumento de la tasa
de ganancia (del capitalismo occidental). Estas
dos propuestas se íundaban en un prejuicio del sentido común vigente de lo
ilimitado de los recursos de la Tierra, en materias primas, en energía, y aún
de un espacio terráqueo en el que se podían acumular los desechos de la
producción y el consumo. La modernidad, que está debajo de ambos sistemas, pretendió
romper todos los límites (la Entgrenzung como momento esencial de los nuevos tiempos) geográficos,
tecnológicos, de descubrimientos científicos, de desarrollo y muchos otros.
Pero han llegado a inesperados y nuevos límites que no admiten ahora superación: el agotamiento de las
fuentes tradicionales y no renovables de energía y de materiales para la
producción, el aumento de la temperatura de la Tierra, la escasez de agua, la
distorsión de la composición material de los alimentos, etcétera. Ante estos
límites absolutos, irrebasables, recientemente evidentes, el capital tiene dificultad en
responder a estas nuevas interpelaciones físicas, biológicas y
socio-históricas. ¿Estaremos ante una de las tantas crisis cíclicas o nos
enfrentamos a una crisis final?
[12.4]
Es necesario comenzar de nuevo, y para ello
habrá que ir pensando en nuevos criterios, principios y postulados que pongan
límites a las preferencias y los deseos patológicos
desenfrenados producidos por el capital que llevan al suicidio colectivo
ecológico de la humanidad. Se trata de un posible final de la etapa de la vida humana en la Tierra (por la indicada extinción de la especie), que no sería
ciertamente el término de la vida en la Tierra, ya que otras especies animales y vegetales resistirán
por mucho tiempo, por millones de años todavía, aunque no les será fácil
reparar el desastre ecológico que una especie destructora e irracional (el homo
sapiens, que habría desaparecido de la faz de
laTiemi hacía tiempo) habría producido en nuestro planeta. Su desaparición
hubiera significado la aniquilación del mejor fruto de la evolución de la misma
vida, de la vida auto-consciente y responsable que debía tomar la vida en
general a su cargo. En vez de hacerlo In habría destruido, y con ella a la misma
especie humana.
[12.5]
Esta gravísima situación nos exige pensar con
imaginación creadora los supuestos de una economía futura trans-capi- talista
(momento material esencial de la trans-modemidad), que desarrollará una
economía que se comportara como un subsistema, un capítulo, de una nueva
ciencia fundamental: la ecología. I.¡i economía dejaría de ser la ciencia
de la reproducción, desarro- lio cuantitativo y acumulativo de capital, para transformarse en un subsistema de la
ciencia ecológica como afirmación y crecimiento cualitativo de la vida, cuya
máxima dignidad se manifiesta en la misma vida humana (y, por ella, de la vida en general en el metabolismo del planeta
Tierra). Por ello, la sobrevivencia de la vida en general en la Tierra es para
el ser humano la condición absoluta y necesaria de su propia sobrevivencia.
[12.6]
Será igualmente necesario imaginar nuevos
modelos de gestión del excedente, heterónomamente manipulado por minorías en sistemas
no-equivalenciales desde hace alrededor de 5 mil años, exclusión de las
mayorías exacerbado por el capitalismo, lo que exigiría modificaciones
esenciales en el modelo de la nueva empresa productiva, del mercado, de la
competencia redefinida, de la regulación por parte del Estado, en tanto a su
organización como al sistema de la propiedad, por la práctica de una efectiva
comunidad de comunicación con respecto a todos los participantes en esta
instituciones siempre necesaria de la economía. Habrá entonces que evaluar la
permanencia en la economía futura de instituciones que fueron pretendidamente
eliminadas en proyectos de sistemas alternativos como el del socialismo real
del siglo XX, por ejemplo, el mercado y la competencia. Habrá así que justificar de nueva manera la intervención reguladora de
la comunidad, de instituciones sociales y del Estado, en los mecanismos de las
indicadas instituciones, como la empresa, el mercado y la competencia que
deberán adquirir fisonomías extrañas a las del capitalismo o del socialismo
Teal del siglo XX. Nos toca, entonces, indicar inicialmente la problemática
para abrir un débale honesto que ayude a los gobernantes y militantes
progresistas en América Latina, y en otras partes del mundo, a crear lentamente
los nuevos modelos económicos alternativos futuros.
[12.7]
Sería interesante recordar que los tres
principios éticos o normativos de los pueblos andinos, de los incas, tiene
relación a la economía en un sentido cosmológico. 1) La primera exigencia
normativa se enunciaba en quechua: Ama sawa, que se traduce como un «No te apropies de los bienes que no has
producido», que haya sido hecho por otros, ajenos. Significa un principio de
justicia que más que contra el robo (o la propiedad privada) se dirige a la
indignidad de apropiarse de algo que otro ha creado, trabajado, hecho. Es un
principio de solidaridad. Que incluye igualmente el que estamos obligados a no
robar a la naturaleza, como veremos más adelante. 2) La segunda exigencia es: Ama
hulla, que indicaría algo así como: «No ocultes lo
verdadero», sé sincero, honesto, no mientas. Es el principio que posibilita la
convivialidad. comunidad, el consenso discursivo, algo así como intentar
siempre una pretensión de validez, de legitimidad, mostrando las intenciones.
El que miente oculta razones a la comunidad. 3) La tercera obligación se
enuncia: Ama quella, es decir: «No dejes de crear», trabajar, fructificar. No es tanto «no
seas flojo» o haragán, sino, positivamente, no dejes de colaborar con el
cosmos, la vida, la comunidad creando como cada primavera nueva vida. Es el
principio de la iniciativa, del crecimiento. Como puede verse, los tres
principios normativos tienen raigambre económica. El primero tiene que ver con
la materialidad económica (tesis
13); el segundo con la consensualidad formal
(Tesis 14); y el tercero con la eficacia, la factibilidad industriosa (Tesis 15).
Tesis 12
Ética y norma ti vidad crítica
económica
[12.1]
La ética
subyacente en la economía política de
Ada ni Smith[212]
[12.11]
Las teorías económicas de los sistemas
económicos no-equivalenciales niegan claramente las exigencias éticas de la
afirmación de la dignidad del Otro en la justicia, porque son, generalmente,
relaciones de dominación. La plena relación humana, por cuanto es comunitaria,
debe ser fraterna, de colaboración, de justicia (en la economía las
denominaremos sistemas equivalen- ciales). Sin embargo, históricamente los
sistemas han sido durante los 5 mil últimos años no-equivalenciales, fundados
en relaciones de explotación, de opresión, de exclusión del pobre, del Otro que
el grupo dominante que gestiona el excedente. Lo peor es cuando estas
relaciones de dominación son declaradas como si consistieran en la propia
naturaleza humana (o en un ficticio estado de naturaleza, como en el caso de Th. Hobbes o las teorías posteriores políticas, y
como corolario de éstas, en las teorías económicas de un A. Smith, clásicas,
neoclásicas y neoliberales).
[12.12]
En los sistemas no-equivalenciales antiguos,
los mitos religiosos y culturales, justificaban la apropiación o gestión de los
excedentes por parte de las clases dominantes. Esto aconteció en los primeros
imperios neolíticos. Después, con griegos y romanos por ejemplo, la naciente
filosofía dio buenas razones para fundamentar este estado de cosas. El mismo
Aristóteles explica la rsclavitud como una institución natural (o «según la naturaleza»; ¡>hysei). En la Edad Moderna europea fue la economía como ciencia nueva la que
pasa a justificar al sistema no-equivalencial capitalista, en el que el
excedente (el plusvalor) se toma invisible y la ganancia es explicada como
fruto del trabajo del propietario del capital. La ciencia económica cumple
ahora la función antigua del mito: da las razones que justifican la dominación
sobre el trabajo asalariado y la posesión del más-valor que el plus-trabajo del
obrero crea en el plus-tiempo no pagado, impago, robado. La ciencia encubre la
realidad, es una narrativa ficticia culpable éticamente de la explotación de
«los condenados de la Tierra» (como diría F. Fanón).
[12.13]
A. Smith, profesor de filosofía
que dictó ética en la Universidad de Glasgow (desde 1751), escribió en ese año
como fruto de su cátedra filosófica La teoría de los
sentimientos morales; y, después de una estadía en
Francia, su obra cumbre: Una investigación sobre
la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones
(1776). Para nuestro autor la economía (y la ética subyacente) considera, en
primer lugar, a) al actor individual como teniendo conciencia del sentido de la
acción y de su efecto inmediato, lo que determina que se sabe poder recibir
mérito o ser digno de castigo por el acto justo o injusto cometido. En segundo
lugar, siendo un aspecto ya formulado por los fisiócratas, b) el actor
socialmente considerado y como participante del mercado cumple actos de los que
es imposible tener plena conciencia de su sentido (sería un acto sin
conciencia explícita: unintentional), y
especialmente de sus efectos (sean negativos o positivos) por la complejidad de
los mismos, y por la imposibilidad en el largo plazo de prever los múltiples e
insospechados resultados. Sin embargo, aunque unintentional, se cumplen acciones económicas en el mercado, el que tiene un orden
regido por leyes o como normas constantes, lógicas, auténticas tendencias
necesarias, que aunque complejas no son caóticas. Descubrir ese orden, esas leyes,
sería el objeto de la economía política. La acción no-intencional tiene
exigencias normativas (obligaciones éticas subsumidas) sin las cuales el mercado no podría
existir. Esas exigencias normativas (la ética del mercado explícita) son unas pocas, al menos y necesariamente 1) el respeto de
la propiedadpri vada de los bienes
(necesidad ya argumentada por D. Hume como corolario del principio de justicia[213]), 2) la
validez de los contratos y 3) la importancia de la institución de la herencia de los bienes de padres a hijos (para permitir un crecimiento
sostenido del capital durante generaciones), válidas para todos los
participantes dominantes en el mercado. Respetados estos principios normativos todo el resto camina por el sendero fijado por las indicadas
exigencias, de cuyos efectos necesarios el agente no tiene conciencia (es unintentional, hemos dicho). Estos principios están fundados en una antropología
individualista metafísicamente y como sujeto de la pasión del amor a sí mismo,
es decir, tienen una concepción ad hoc del ser humano que se lo estudia desde un término ex
quo desde el que se parte, y ese estado primigenio
es un «estado de naturaleza» donde el individuo, sin comunidad, alcanza la
socialidad posteriormente como fruto de un contrato a
posteriori: es la sociedad
civil en la política de Hobbes, o el nacimiento de
los sistemas económicos naturales. En ese estado económico el productor lleva el producto de su trabajo
como mercancía al mercado por una propensión al intercambio. Tenemos así al
actor económico.
[12.14] Frecuentemente el economista toma estas definiciones antropológicas y
éticas como se fueran evidentes, ciertas, irrefutables, comprensibles
universalmente, no teniendo conciencia que son descripciones del sujeto humano
propias de alguna escuela filosófica o tradición cultural, completamente
falibles y refutables (y refutadas por un Amartya Sen, por ejemplo[214]) por muchas
otras escuelas. Aceptar dichas definiciones antropológicas (es decir, responder
a la pregunta: ¿quién es el sujeto o actor del acto económico o de la ciencia
económica?) significa haber dado el fundamento teórico de toda la ciencia económica burguesa (en el caso de A. Smith). El
tema antropológico lo trató A. Smith, como lo hemos indicado, en su obra La
teoría de los sentimientos morales. Se trata de
una muy determinada antropología anglosajona.
empirista, neo-estoica de la escuela escocesa (ya que fue alumno entre
otros de F. Hutcheson), escéptico del racionalismo, que desarrolla una ética
de los sentimientos morales en tomo a la benevolencia (que articula al
principio universal de armonía cósmico y social, regulado por la providencia de
la divinidad neo-estoica) y la simpatía (que permite ponerse en el lugar de los
demás para ser justo con los otros), fijando límites al puro interés y amor de
sí (selflove),' tendencias universales y
primeras. El sujeto ético es juzgado por un «espectador imparcial»
(trascendental, universal: tratándose de la conciencia moral individual) que
determina el sentido ético del acto del individuo.
[12.15]
Bernardo de Mandeville, en su
famosa obra/ había mostrado la contradicción expresada entre los vicios
privados (o individuales) cuya presencia en el mercado los transformaban en
virtudes públicas. Smith supera esta contradicción aparente. El orden privado o
individual se rige por obligaciones morales tradicionales. En cambio, el campo
económico, que tiene como centro el mercado (institución antiquísima pero
ahora dentro del horizonte capitalista) actúa por leyes y tiene una normatividad (la moral del mercado podríamos denominarla) mucho más coactiva, porque se sitúa «a la
espalda» del agente, sin que tenga conciencia (de manera unintentional entonces), y sin contar tampoco con las virtudes éticas privadas o
individuales tradicionales, pre-burguesas:
«Como cualquier individuo pone todo su empeño en emplear su capital en sostener la industria
doméstica y dirigirla a la consecución del producto que rinde más valor,
resulta que cada uno de ellos colabora de una manera necesaria[215] en la obtención del ingreso anual máximo para la sociedad.[216] Ninguno se
propone [consciente y explícitamente], por lo general, promover el interés
público, ni
sabe■ hasta qué punto lo promueve [...] Pero en éste como en otros muchos casos, es conducido por una mano invisible[217] a promover un fin que no estaba en sus intenciones. Mas no implica
mal alguno para la sociedad[218] que tal fin
no entre a formar parte de sus propósitos? pues al seguir su propio interés[219] promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios».[220]
Esta descripción dará el marco teórico-epistemológico
fetichista a toda la economía clásica burguesa (véase Tesis
16.8).
[12.16] El primer paso descriptivo de la revolución
industrial capitalista que se iniciaba en ese
momento, y que D. Hume y Mandeville ya lo habían analizado, lo hace Smith, al
mostrar que la mayor eficacia del proceso productivo se alcanza por «la división
del trabajo»,[221] siendo ésta
efecto de la «facultad de intercambiar» los productos del trabajo en el
mercado, cuya finalidad última es producir «las cosas necesarias, convenientes
y gratas para la vida».[222] En el
segundo paso se analizaba el hecho de que para intercambiar era necesario tener
una determinación idéntica o un criterio para medir los bienes y permitir así
tal relación de intercambio. Para los clásicos, esa igualdad (Jo íson) podría
efectuarse gracias al valor del
producto del trabajo, que porque servía para el intercambio lo denominó
Aristóteles «valor de cambio»,1
y su medida era para
Smith el mismo tiempo de trabajo (el tiempo empleado
en la producción del bien, o la capacidad, cuando el bien se vende, de comprar
«trabajo ajeno»[223] en igual
cantidad). Esto se presentaba así desde el punto de vista subjetivo, desde el
actor que trabaja: desde del trabajador.
Pero Smith toma posteriormente el punto de vista objetivo, desde el
mercado, y opina que el valor de un bien o mercancía es la suma de tres
momentos constitutivos: el valor del trabajo (como ya lo había propuesto,
confundido y sólo considerado como salario), al que le agregaba además el
valor de la renta (que entraba todavía en la composición de valor de todo
producto) y la ganancia (del «rico» posesor del dinero que podía comprar
«trabajo ajeno», y que se acrecentaba en el futuro por rotaciones gracias a la
acumulación de ganancia). Esta consideración del valor total del bien desde el mercado es
contradictoria con el análisis previo efectuado por Smith de que todo valor era
producto del trabajo desde la perspectiva del agente, del trabajador (perspectiva antropológica y ética dejada ahora de
lado). Se produce así un fetichismo: se absolutiza un término de la relación
(el valor del producto en el mercado) y se lo independiza de su fuente creadora
(del trabajo vivo origen de todo valor del bien en el mercado). Desde el mercado
smithiano, el valor ahora pertenece al producto, y la renta y la ganancia se
las considera fuentes de valores independientes, habiendo olvidado su relación
con el trabajo. El análisis de Marx va dirigido a dar a Smith coherencia: la
renta, la ganancia, el salario, y hasta el interés,[224]
son sólo objetivaciones del trabajo.
[12.17]
Por otra parte, siendo tan
compleja la estructura y las acciones que se cumplen en el mercado, el Estado,
«el soberano se verá liberado completamente de este deber [de intervenir en el
mercado] y cuyo cumplimiento acertado no lo puede garantizar la sabiduría
humana, ni ningún orden de conocimiento, y es, a saber, la obligación de
supervisar la actividad privada, dirigiéndola hacia ocupaciones más ventajosas
para la sociedad».[225] Así nace el
«laissez faire»; el xvu wei de los chinos: «¡No actuar!» cuando la situación dada (xing) exige que las cosas sigan su curso; cuando una acción indebida
destruye la lógica natural de las cosas (shi).y
El campo económico queda así definitivamente
autonomizado del político, y el sistema político liberal garantizaría la
libertad del mercado permitiendo que su pretendida lógica natural de la armonía
preestablecida (el equilibrio que el mercado produciría entre la oferta y la
demanda) deba ser respetada para evitar injusticias mayores. El capitalismo
tendrá así el marco teórico necesario para su indefinida expansión.
[12.18]
En síntesis» la ética smithiana considera al final las exigencia del «respeto a la
propiedad, al contrato, a las leyes de la justicia que consagran la estructura
de rangos y dentro de esos límites, la búsqueda del beneficio propio [...] La
polaridad es el individuo, por un lado, y el mercado por el otro [...]. Pero
éste es el problema de toda ética funcional. Más o menos cínica, más o menos
critica, más o menos consciente de la relación reproductiva de la vida, pero
siempre incapaz de consideraciones extra- sistémicas, extra-funcionales,
incapaz de la exterioridad o trascendencia».' Es una ética
del mercado capitalista fundante de sus operaciones
internas, tautológicas. Una crítica al sistema económico como totalidad le es imposible. El horizonte del
sistema vigente es al mismo tiempo el horizonte epistémico fundante y último
posible de esta ética funcional[226]', permite ser un buen capitalista, feliz como burgués rico en la
abundancia (propietario del capital); ascético y muriendo en medio de
necesidades incumplidas cuando se es pobre (trabajador):
«En una
sociedad civilizada sólo entre las gentes de rango inferiores del pueblo la
escasez de alimentos pone límites a la multiplicación de la especie humana; y
esto no puede ocurrir de otro modo que destruyendo una gran parte de los hijos
[...]. La demanda de seres humanos,[227] al
igual que ocurre con las demás mercancías (!), regula de una manera necesaria la producción
de la especie [humana],
acelerándola cuando va lenta y frenándola cuando se aviva demasiado. Esta
misma demanda regula y determina las condiciones de la procreación en todos los
países del mundo».[228]
[12.19]
Alguien podría sugerir a Smith que
quizá esta gran mortandad de pobres podría producir algún «descontento
popular». A lo que el gran ético burgués responde sin ningún rubor:
«Si un
soberano se ve sostenido, no sólo por la natural aristocracia del país,[229]
sino por un ejército
permanente y bien disciplinado, las
protestas más anárquicas, infundadas5 y violentas no le causan la menor
inquietud. Puede tranquilamente despreciarlas o perdonarlas».[230]
Puede entenderse cómo —contra lo esgrimido teóricamente
de la autonomía de lo económico y lo político, y de la imposibilidad del Estado
de intervenir en el mercado—, sin embargo, el Estado smithiano interviene con
la represión violenta militar o policial cuando los desequilibrios del mercado
producen unintentional cfectos negativos necesarios; efectos negativos nunca reconocidos ni resueltos por ciencia económica burguesa.
[12.2]
La ética
neoliberal de Friedrich Hayek
[12.21]
La teoría económica y la ética de
Hayek continúa especialmente un aspecto del análisis de Smith. Debe considerarse
que, situándose después de la revolución del socialismo real, su argumentación
ahora se desarrolla mostrando las ventajas del capitalismo sobre el socialismo
y no profundizando en su propia fundamentación. Es por ello, nuevamente, una ética
del mercado.[231] En su caso no se trata de una explicación desde la división del
trabajo o desde el valor de cambio, sino una teoría del conocimiento económico a través del mercado. En efecto, el mercado, como en Smith,
está fundado en una lógica de infinita complejidad, que pareciera haber sido
organizada por un ser omnisciente; es decir, un ser con conocimiento perfecto.1 Se trata, como en Smith, de un mecanismo unintentional infalible, desde el punto de vista del sujeto humano actuante, si es
que se cumplen las condiciones[232] suficientes
y necesarias de su ejercicio. El ser humano, el economista y el político por
lo tanto, dada su finitud no pueden conocer dicha infinita complejidad del
mercado, pero, en último término, no necesitan dicho conocimiento ya que cuentan
con el sistema de precios, que le indica de
manera instantánea, concreta y a la mano los datos suficientes para saber comportarse
en el tal mercado:
«Esto es
precisamente lo que el sistema
de precios realiza en el
régimen de competencia y lo que ningún otro sistema puede realizar ni siquiera como
promesa [...], si prevalece la competencia, es decir, si el productor
individual tiene que adaptarse él mismo a los cambios de precios y no puede
dominarlos. Cuando más complejo es el conjunto, más dependiente nos hacemos de
esta división del conocimiento entre individuos, cuyos esfuerzos separados se
coordinan por este mecanismo impersonal de transmisión de las informaciones
importantes que conocemos por el nombre de sistema de precios».[233]
[12.22]
Hayek no piensa como Smith en
aquello de que exisi;i una lógica racional en el mercado regida por la «mano
invisible», sino que el campo económico es un reino de la incertidumbre. tilla
complejidad, de lo incognoscible (contra la posición neoclásiui y socialista,
siendo ésta última su oponente principal). Es por ello que «orientados por la
constelación de los precios [...] nuestro comportamiento se adapta a un marco
de instituciones y tradiciones [...] que hemos recibido y al que sólo podemos
incorporamos sometiéndonos a unas normas que no han sido establecidas por nosotros y cuya verdadera función
somos incapaces de comprender».[234]
La responsabilidad del economista consistiría, entonces, en cumplir de manera
estricta las condiciones de posibilidad para que el sistema de precios funcione adecuadamente en un mercado en
libre competencia de capitales sin monopolios. Estas condiciones son objeto de
una ética funcional al sistema que
obliga subjetivamente a los agentes a atenerse disciplinadamente a tales
exigencias normativas.
[12.23] El postulado inicial de esta ética consiste en el deber
ile proteger empíricamente el máximo de libertad en el ejercicio ilc la competencia en el mercado,[235]
a fin de que pueda operar con liansparencia, sin la violencia que producen los
monopolios. Un sindicato, por ejemplo, es considerado una institución
monopólica que pretende aumentar los salarios fuera de la lógica del merca-
ilo: habría entonces que disolverlos. Lo mismo toda intervención regulativa del
Estado con respecto al capital financiero, comercial o industrial.
Políticamente se trata de un liberalismo individualista radical del Estado
mínimo, que es condición necesaria para Hayek de la
sobrevivencia de la humanidad. El ser humano es definido sin pertenencia a
ninguna comunidad previa, como un individuo metafísicamente libre y con una
actitud agresiva egoísta necesaria para el adecuado comportamiento de la
competencia.
[12.24]
No puede haber fraternidad ni solidaridad
alguna como punto de partida. Esta economía, que suspende
la ética cotidiana de toda comunidad posible, el
bien común y la justicia en su sentido cotidiano, se manifiesta como racional
desde el principio medio-fin de la eficiencia; es decir, de la razón
instrumental. Se trata de un principio de factibilidad que intenta mostrar que
aunque parezca oponerse a la ética
cotidiana, definida como ingenua, aseguraría estoicamente en el largo plazo la
indicada sobrevivencia de la humanidad (como un todo). Se justifica así, como efecto
negativo inevitable y en vista de un bien mayor, la extinción de
los vencidos en la competencia. Se trata entonces,
dentro de la primacía de la lógica necesaria del mercado, de una ética del tipo
del darwinismo social, donde la ciencia económica así entendida explica
sufrimientos necesarios, sin poder evitarlos. Intentar superar esos efectos negativos estaría
fuera de los límites de la ciencia.
[12.25]
Por ello, podemos afirmar que Hayek es el
«pensador paradigmático en el pensamiento económico y político de los gobiernos
llamados neoliberales y los centros de investigación empresariales. Sus ideas
son centrales en la constitución de la nueva ideología del mercado total, la
globalización, la desestatización y la privatización extremas hoy en boga y
aplicada por el Fondo Monetario Internacional».[236]
Para Hayek hay un criterio ético fundamental: el del mercado, que regula el
orden sistémico vigente, sin sujeto alguno consciente, ya que es espontáneo;
siendo universal, necesario e ineludible, para evitar la extinción de la
especie. Por ello, todo intento consciente o político contra el mercado es imposible
o catastrófico. De aquí se sigue que habría que eliminar, aun físicamente, los
enemigos del mercado libre. El uso mili tar contra Estados monopolistas (por
ejemplo, socialistas, nació nalistas, del Estado benefactor, los que se
inspiran en el pleno empleo keynesiano, etc.) queda justificado como lucha por
la «de mocracia» (si se identifica libertad de
competencia con liberUul democrática) o en favor de los «derechos humanos» (cuyo pri mei derecho consistiría
en el derecho a la libertad [identificada con la libertad de
la competencia en el mercado capitalista]).
[12.26]
Estos economistas efectúan, en primer lugar,
una confusión metodológica que consiste en considerar como idénticos la
función de a) modelos trascendentales o postulados económicos (como la «competencia perfecta»), que deberían orientar la praxis empírica, con b) modelos que pretenden justificar de manera inmediata una tendencia empírica del mercado que produciría un equilibrio efectivo de los insumos y el consumo, de la oferta y la demanda. Marx
partía de lo empírico y construía categorías abstractas; la economía
neoliberal construye modelos ideales (que son postulados a veces hasta teóricamente inconsistentes[237])
y los utiliza como justificación de intervenciones
inmediatas y concretas económico-políticas en el nivel empírico. Es un error metodológico con intención ideológico-política de
dominación de la praxis y de las estructuras económicas empíricas, concretas,
que justifica el ejercicio del capitalismo neoliberal y oculta sus víctimas
(que en principio son los enemigos de la libre competencia postulada). Hay
entonces que criticar esos modelos por su inconsistencia interna, cuando sea posible, pero
principalmente por el error metodológico indicado.
[12.27]
El equilibrio del mercado no se realiza por el cumplimiento de una tendencia empírica intrínseca del propio mercado, sino que debe ser el fruto aproximado, nunca perfecto, de una praxis y de decisiones económico-políticas
conscientes y responsables que se propongan instaurar dicho equilibrio, y que,
contra el uso ideológico de los modelos por parte del neoliberalismo, exige una
intervención regidadora prudente, mínima y necesaria gracias a la
participación y a la representación democráticas dentro de las instituciones
del Estado para conseguirlo, teniendo en
consideración ciertamente otros criterios y principios muy diversos a los del
neo liberalismo.
[12.3]
¿Hay principios «normativos» en
economía?
[1231] Pareciera que en economía no rigen principios
normativos. En primer lugar, es necesario entender qué significa «normativo».
El contenido semántico de la palabra normativo nos remite al carácter de una máxima o de un juicio práctico o
principio obligatorio que se manifiesta como una exigencia subjetiva (es decir, y en nuestro caso, que debe cumplir el agente cotidiano o teórico). Sin embargo, dicha obligación
del juicio práctico no rige como una ley natural o necesaria (como la de la
gravitación, por ejemplo), sino como una máxima que impera, ata o liga al acto
libre o epistémico como una regla o norma que puede no
cumplirse aunque se tenga conciencia que debe operarse. Obliga entonces a un sujeto libre. Lo debido es lo normativo. Por ello, los principios éticos son los normativos por excelencia (más aún, son el analogado principal de tal concepto),
pero que deben ser distinguidos de su subsunción en los diversos campos
prácticos (como el político, familiar, económico, deportivo, etc.). Es decir,
necesitamos aquí indicar la diferencia semántica entre los principios éticos (abstractos y universales) con los principios económicos normativos (propios del campo práctico de la economía).
[12.32]
Hemos expuesto la cuestión en
otras obras.[238] Se trata de
entender que la obligatoriedad ética en cuanto tal no es la que rige el campo[239] económico. Para muchos pareciera que el campo económico no tuviera
ninguna obligación normativa intrínseca, y fuera la ética que se le yuxtapone la que le agregara obligaciones
extrañas a su naturaleza. Sería algo así como un compuesto artificial: «estructura
de lo económico + obligaciones
éticas». La economía y la ética tendrían una
relación extrínseca (significada por la «y» en la expresión: economía «y» ética). La
economía no tendría un componente normativo propio, y podría funcionar perfectamente sin dicho componente. La
economía (como ciencia y como práctica cotidiana de un empresario, banquero,
obrero, comprador del mercado, etc., actores del campo económico) podría cumplirse adecuadamente en sus actos constitutivos
sin ninguna normatividad propia de su gestión. Se podría ser un pertinente1 economista aunque no se tuvieran
principios normativos, porque los principios normativos no constituirían esencialmente la
actividad económica en cuanto tal. Repitiendo: el economista que no cumpliera
principios normativos no sería un mal economista (en la teoría y en la práctica). Éstos opinan, en el mejor
de los casos, que si se yuxtapusieran a la economía (intrínsecamente
no-ética) las normas éticas sería mejor, porque además de ser un economista con conocimientos y prácticas
adecuados, tendría honradez, honorabilidad y otras virtudes éticas. Nos
oponemos a esta concepción, porque la relación de la ética y la economía debe
describirse de otra manera.
[1233] Lo más frecuente es negar la utilidad en la
economía de pretendidos principios normativos, que serían superfluos y que
opondrían vallas en el ejercicio de la competencia en el mercado, que exige
actuar sin escrúpulos. La economía exigiría una como «suspensión» de la ética
cotidiana, y el que no tenga la suficiente claridad y valentía (en la
destrucción por ejemplo de un oponente en el mercado) no podría ejercer el acto
económico o del economista (que tiene una moral del mercado donde se
justifican científicamente esas acciones). Como indica Hayek, la economía y la
ética son ámbitos que deben diferenciarse. Por el contrario, queremos defender
que los principios normativos de la economía constituyen al acto económico
(práctico y científico) en su misma es
tructura esencial: sin esos principios normativos la economía pierde su
naturaleza y destruye el campo económico, como lo demostraremos en las
siguientes Tesis.[240]
[12.34] Pensamos que los principios éticos son subsumidos[241] en el campo económico y se transforman así en principios normativos de la economía, dejando de ser principios meramente éticos. Es decir, el acto económico mismo, la producción, distribución,
intercambio, consumo, etc., presuponen
ya siempre esencialmente exigencias normativas que
estructuran por dentro el acto económico como económico. Hemos visto cómo en
el caso de A. Smith o F. Hayek, economistas clásicos, sus narrativas
explicativas económicas suponen de todas maneras ya siempre una ética o principios
normativos, aunque se encuentren ocultos, y por ello en estado implícito. Por nuestra parte, nos proponemos exponer explícitamente los principios de una economía futura más allá del capital.
Figura 12.01. Subs
unción de los principios éticos en el campo económico
|
|
|
Principios éticos |
|
Principios Principios Principios Principios |
|
Principios normativos del campo
político |
económico
ecológico cultural familiar, etc.
Aclaraciones al
Esquema 12.01. El paréntesis
indica )a acción de la subsunción que ejerce cada campo, transformando los principios éticos en principios normativos analógicos de cada campo.
[12.4]
Co-determinación mutua de los
principios
normativos de la economía
[12.41]
Como en muchos otros temas el sentido de la
cuestión ya se ha clarificado en otros trabajos, y muy especialmente en el del campo político.1 Los principios normativos de la economía son de
tres tipos (como en la ética o la política). Por su contenido, según hemos visto en toda la Primera
Parte, la economía responde a un principio material (análogamente distinto a la materia o contenido de la política, la
cultura o la ecología). Por su forma o modo de la decisión, en cuanto las teorías o las acciones económicas
son frutos de argumentos prácticos que se fúndan en el consenso (que se alcanza al intentarse probar una hipótesis con pretensión de
verdad), presuponen siempre para su validez (teórica o práctica) una comunidad
de comunicación, es decir, la intersubje- tividad de los actores económicos.
Esto permitirá descubrir un principio formal de la economía. Por último, la posibilidad empírica de la existencia
de la decisión o del juicio práctico deberá sufrir la prueba final de su factibilidad (en el que consistirá el tercer imperativo de la economía). La
economía, para ser tal, debe desarrollar su actividad en tanto afirmación y
crecimiento cualitativo de la vida humana (materialmente), en la participación libre y válida de los miembros de la comunidad {formalmente)
y respondiendo a las condiciones objetivas de
eficiencia (factiblemente). A estos tres momentos se le agregarán posteriormente la dimensión
crítica de cada principio.
[12.42]
Estos principios normativos (exigidos para
organizar un orden económico establecido o vigente) se condicionan mutuamente
sin última instancia, cada uno determinando a los otros según su sentido propio
(el principio material determinado ma-
d pan al ser comido es negado como pan y se transforma o afirma corno
momento de la corporalidad misma del que lo ha digerido (subs unción del pan en la corporalidad viviente).
II pan metafóricamente sería el principio ético y la corporalidad viviente el principio normativo en el campo económico.
1. Véase Dussel, 2006, Tesis 9.2.3; Dussel, 2009, (370-376).
terialmente a los otros dos; el formal formalmente; el de factibilidad por la posibilidad eficiente de devenir empíricamente realizable):
son determinaciones determinante determinadas, en un movimiento de espiral
creciente,1 en lo que consiste la economía.
[12.43]
El sistema económico capitalista neoliberal define como última
instancia del campo económico un aspecto
fetichizado del principio formal: la libertad de los actores (o de las empresas) en la competencia dentro del
mercado, asegurada por el sistema del derecho liberal que en el campo político
organiza el Estado burgués para garantizar la propiedad del capital (específicamente
de los medios de producción). El socialismo real del siglo XX afirmó, en
cambio, al sistema económico mismo como última
instancia de la historia; es decir, a un aspecto
parcial (y no el fundamental) del principio material tal como lo definiremos. I vi fetichismo de la razón instrumental o
una socio-economía weberiana determinó al principio medio-fin o instrumental
como la última instancia de la sociología y, por extensión, de la economía.
Por nuestra parte, deseamos evitar que una esfera se transforme en última
instancia de las restantes en todas sus dimen
siones, ya que cada una de ellas es última instancia en cuanto a su
determinación específica (la determinación material se constituye por su
contenido materialmente en última instancia de las otras dos; pero la determinación formal lo
hace participativa <> formalmente, y la determinación de factibilidad modifica a las otras eficazmente). Repitiendo: son determinaciones determinan tes determinadas
mutuamente. Si se ignora un principio normal i vo el agente económico (teórico
o práctico) pierde su pretai sión económica de
justicia, noción que explicaremos más aculante [Tesis
¡5.7].
t. Véase la Figura 9.2 de la Tesis 9 de Dussel, 2006.
[12.5] ¿En qué circunstancias surge y quiénes son
los actores que se rebelan para crear nuevos
sistemas
económicos?
[12.51]
El argumento apodíctic© con el que
comenzamos esta segunda parte de la economía política (es decir, de las
condiciones de posibilidad de las alternativas futuras) es siempre el mismo[242]:
Premisa mayor. No hay ni puede haber
un sistema perfecto. Un sistema perfecto está más allá de las posibilidades de la condición
humana. Esta premisa es evidente, irrefutable.
Premisa menor. El sistema capitalista
y el socialista real del siglo XX son sistemas empíricos, humanos. Esta premisa
es igualmente apodíctica.
Conclusión: Ambos sistemas no son
perfectos, es decir, son imperfectos.
Corolario /. Y por esto tienen
inevitablemente en el corto o lejano plazo algún defecto. Dicho defecto se
concreta empíricamente en efectos negativos, aún efectuados sin conciencia (unintentional diría A. Smith).
Corolario
2. Llamaremos víctimas (con W. Benjamín) a los seres humanos que sufren estos efectos
negativos. Estas víctimas son, dramáticamente, inevitables, dadas las
limitaciones del ser humano y la incertidumbre propia de los juicios
económicos en todos los niveles del sistema (debido a su complejidad
inabarcable para la razón humana). Es, entonces, una situación universal, de
todos los tiempos y en todos los espacios ocupados por sistemas sociales o
económicos.
La posición epistemológicamente crítica de las ciencias so- nales, de la economía y del economista, se asume
ante la condenan de la inevitable existencia de las víctimas en todo sistema práctico. La actitud del científico debe ser,
normativamente o por obligación propia de su oficio, un hacerse cargo de la
pregunta olma ante tal hecho inevitable: ¿En este sistema, ahora y aquí, cuáles
son los efectos negativos estructurales y concretos
que producen víctimas, que son en un principio desconocidas (al menos en el inicio de la
investigación)? La explicación de las causas de tales efectos negativos es el contenido de todo proyecto crítico[243] de investigación científica en la economía. En concreto: ¿cuáles son
las víctimas del sistema capitalista en su estructura fundamental, y en sus
otras dimensiones? Es la pregunta que se hizo K. Marx como economista: ¿Cómo
puede ser qué el que produce la riqueza, el trabajador, sea pobre? Ésta es la
pregunta que responde en su obra de economía crítica denominada: El capital. Crítica de la
economía política. El concepto fuerte, como puede
entenderse, es el de «crítica» (Kritik).
[12.52]
Reflexionemos primero un
presupuesto. Deseamos bosquejar las condiciones de las alternativas futuras y
por ello debemos responder a una primera pregunta: ¿Cuáles son los criterios o
los principios normativos que permiten descubrir las víctimas, para después transformar el sistema vigente que produce dichas víctimas para evitar que esa
opresión acontezca en el futuro? ¿Qué es lo que hay que transformar de los sistemas económicos actuales para que se originen otros
sistemas que eviten los efectos negativos de los presentes sistemas en crisis?
Algunos opinan que las transformaciones necesarias surgen de nuevas teorías. Históricamente,
por el contrario, las nuevas teorías expresan experiencias previas reales,
existenciales, objetivas, que los teóricos críticos saben descubrir en la
realidad. El teórico se enfrenta a «nuevos observables» que ya no pueden ser
explicados por las teorías vigentes.[244]
Como, por ejemplo, Marx se enfrentó al hecho de la pobreza de los productores
de la riqueza (los trabajadores), que para A. Smith o F. Hayek eran meramente un
hecho que no necesitaba explicación, pero no para
Marx. La economía clásica burguesa había perdido la capacidad de explicar esos
hechos. Marx pudo entonces criticar al capitalismo de su época, pero no nos
puede orientar en igual medida ante los nuevos hechos acumulados en este siglo
y medio después de su muerte. Sobre el futuro posterior al capitalismo indicó
algunas líneas generales que ya hemos expuesto en parte. Hoy, sin embargo,
tenemos muchas más experiencias concretas que debemos tomar como punto de partida
de un nuevo desarrollo teórico que se encamine a la fundamentadón de esas
alternativas futuras desde las experiencias ya presentes.
[12.53]
Tanto epistemológica como
empíricamente la víctima (el pobre
en la economía, ya sin metáfora alguna) es el punto de partida de la critica.[245] Escribe
Marx sobre el pobre:
«En cuanto ta!, es no-materia prima (nicht-RohstoJj), no-instrumento de trabajo, no-producto en
bruto; el trabajo disociado de todos los medios de trabajo y objetos de
trabajo, de toda su objetividad; el trabajo vivo (lebendige Arbeit), existen/e como abstracción de estos aspectos de su realidad real, igualmente
no-valor. Este despojamiento total, esta desnudez de toda objetividad, esta
existencia puramente subjetiva del trabajo. El trabajo como pobreza absoluta (absolute Armut); pobreza no como carencia, sino como exclusión
plena de la riqueza objetiva».[246]
Claro que la pobreza de la que
ahora hablamos en esta Tesis
12 no es la pobreza originaria (pauper ante festum) que Marx expone en el texto, sino la que se da como fruto de toda una vida humana subsumida
y explotada por el capital, que no logra con el salario vivir adecuadamente,
porque el sistema la empobrece o le quita parte del fruto de su trabajo. Hay entonces que trans
formar el sistema como tal para evitar dicha pobreza (pauperpost
festum).
[12.54]
Esta pobreza post
factum es la causa del sufrimiento que produce en
la víctima el sistema injusto, opresor, explotador de la subjetividad humana
del trabajador. Ese dolor, ese grito, es el origen objetivo de la necesidad del
cambio de estructuras económicas, y también la fuente de la interpelación
ético-normativa que los otros miembros de la comunidad, que el intelectual creador
y responsable atienden para transformar la realidad vigente, como fruto de la participación de todos, e
igualmente de la nueva producción teórica o interpretación científica de la
economía. Sin embargo, la pobreza y la crítica son momentos negativos. El momento positivo, creador, es la auténtica fuente de la creación de lo nuevo. Es el querer
vivir del que no puede vivir (porque es la víctima)
lo que mueve los sistemas dados como potencia, como hiper-potencia económica creadora. El que «muere de hambre» es el que tiende
instintiva, corporal e inteligentemente a crear los medios que le permitan
«comer». Esa fuerza creadora, el «élan vital» lo llamaba H. Bergson, es la fuente de los nuevos movimientos
sociales que transforman las instituciones económicas para que cumplan su
finalidad: la afirmación de la vida comunitaria. I ,a teoría viene después,
como retaguardia, y ayuda a su potencia de cambio, siendo una luz que ilumina
el camino, camino que se recorre gracias al motor que mueve el proceso: la voluntad
de vida (Lebenswille), y no voluntad
de poder (Wille zur Macht). Sin la fuerza creadora
del querer-vivir no hay transformación
económica; pero sin la luz (sin brújula) puede el proceso perderse en los
laberintos del desierto, como explicaremos más adelante en un relato a manera
de metáfora.
[12*55] Si en la política son los oprimidos y excluidos
de la comunidad política los que irrumpen como actor colectivo de la
transformación,[247] fuente de
una hiper-potencia o poder liberador.’ de la misma manera en la economía es la
comunidad de los explotados por el capital (y de alguna manera por la
burocracia fetichizada en el socialismo real del siglo XX) que en tanto nuevos
movimientos sociales o comunidades históricas organizan nuevas instituciones
económicas que evitan los efectos negativos del capitalismo. Veremos algunas
experiencias en este sentido como indicaciones concretas desde dónde debemos
descubrir criterios y principios normativos generalizables para otras
situaciones análogas, como pasos que van haciendo el camino de las
alternativas imprevisibles futuras trans-capitalistas.
[12.56]
Pero no se trata sólo de transformaciones de
instituciones objetivas, sino igualmente de una transformación subjetiva, de las relaciones intersubjetivas, de las actitudes de solidaridad,
de corresponsabilidad, de diferente manera de concebir y de practicar la
producción y el consumo. El ego oeconomicus capitalista debe transformarse en un nosotros
trabajamos solidariamente en una comunidad de
producción, intercambio, distribución y consumo desde la consecución de la
«vida buena» (la Suma Qamaña de los aymaras de Bolivia), donde una práctica ecológica se articula
;i una justicia económica y política cultural de la comunidad. Hay pueblos
originarios que no han perdido las costumbres comunitarias en muchas regiones
de la Tierra (entre otros se organizaron en las ya nombradas Reducciones
guaraníticas desde finales del siglo XVI en la época colonial de nuestra
América), pero hay muchas multitudes urbanas que han sido ganadas al
solipsismo egoís- 1*1, competitivo y autodestructivo de la subjetividad burguesa, a las
cuales hay que ayudar en un proceso educativo comunitario para volver a tejer
los lazos de la solidaridad intersubjetiva económica, esencial en las empresas
productivas del futuro.
[12.57]
La revolución de la subjetividad fue algo dejada de lado por el socialismo real del siglo XX, aunque
Ernesto «Che» (iuevara hablaba frecuentemente de la construcción del «hombre
tiuevo», pero no pudo tener como referencia la milenaria experiencia de los
pueblos originarios de nuestra América, casi inexistentes en el mundo del
Caribe o en el Cono Sur. Por ello no se refirió
a ellas como un ejemplo del cual había mucho que aprender. Es un ejemplo
inimitable para la sociedad urbana, mestiza o criolla, pero que puede enseñar
muchos usos y costumbres de las que hay que saber apropiarse principalmente de
su ancestral solidaridad económico-productiva, muy anterior a la modernidad y
al capitalismo (y que ciertamente los superarán en el tiempo trans-moderno).
(12.6]
¿Cuándo se
rebelan?
[12.61]
El tiempo oportuno, la coyuntura favorable, el
«acontecimiento» liberador es frecuentemente el momento más crítico, cuando la
historia pareciera que «toca fondo» y tiene «dolores de parto». Es el momento
en que la voluntad de las víctimas dice: ¡Ya basta! (como los Zapatistas de
Chiapas o los «#YoSoyl32», el movimiento de los indignados de la juventud
mexicana en el 2012 estudiantil[248]). Son los
tiempo del peligro, pero al mismo tiempo es cuando la historia pareciera
emprender su veloz paso creador. Es el «tiempo-ahora» al que tanto se refiere
W. Benjamín. Es cuando nacen los movimientos sociales, los líderes que hasta
arriesgan su vida para crear nuevas instituciones que deben desafiar a la empresa
capitalista (local, nacional, transnacional), a la fuerza del mercado, del
capital financiero, a la publicidad de la mediocra- cia, a los gobiernos
represores que juegan el papel de burocracias políticas en favor del capital
(nacional o mundial), a los mercados sin ninguna regulación.
[12.62]
El khrónos (en griego el «tiempo» cotidiano) transcurre en su repetición en las
instituciones de dominación bajo el dictado del capital. Es el tiempo continuo,
habitual, la duración dominadora donde el tiempo
del trabajo ha subsumido todo tiempo
humano para la vida. En esa mera duración opresora
irrumpe un nuevo tiempo, el kairós (en griego es el tiempo intempestivo, mesiánico, inesperado, que
origina un nuevo mundo, un nuevo tiempo). Es el «tiempo del peligro» donde los
héroes (en hebreo meshiakh: el mesías) se levantan; como los F. Sacco y B. Vancetti que en Chicago fueron
condenados a muerte (castigo efectuado el 23 de agosto de 1927) por aquellos
que aniquilan todo lo que paraliza el proceso de acumulación del capital. Son
tantos obreros que, ante la bancarrota irresponsable de muchos empresarios
burgueses que abandonan sus fábricas, las ocupan y las ponen en funcionamiento
comunitario y solidariamente para seguir produciendo bienes para la vida, para
la vida de los consumidores, pero también para sus propias vidas que gracias a
los excedentes creados y gestionados comunitariamente podrán mejor vivir. Para
los propietarios esas fábricas no eran rentables. Para los obreros eran su
tabla de salvación, en medio del mar embravecido por la tormenta de la crisis
económica que los abandonaba como los pobres post
festum, desocupados, no solventes, muertos de hambre
ante un mercado pletórico de mercancías inalcanzables para el que no tiene
dinero (porque han quedado sin salario). En esos casos el «tiempo del peligro»,
el kairós, el tiempo creador e irrepetible
se hace presente. Es el «acontecer» transformador, hasta revolucionario, que
habrá que saber consolidar con perseverancia, inteligencia, organización y
gestión eficaz.
[12.63] Eran los tiempos heroicos de los khaberím
arrishonim (los hermanos o miembros originarios) de
los kibutsím, pobres judíos
despreciados, perseguidos en la Europa oriental, que se reunieron en la «Tierra
prometida» (espacialidad participativa e igualitaria ) para comenzar una vida
vivible, con propiedad común de todos sus bienes,
gracias a una gestión también comunitaria, en asamblea productiva continúa. He
vivido esta experiencia durante dos años en mi juventud. Era una comunidad
productiva socialista ideal, que se aproximaba a su perfección; con una
subjetividad ejemplar en todos sus miembros, que tenían iguales derechos,
iguales bienes, igual proyecto.[249] Es una
experiencia a tenerse en cuenta en
sus valores
positivos y en sus limitaciones, porque sus miembros procedían de ciudadanos
urbanos con cultura europeo-moderna.
[12.64] En el «tiempo-ahora» (a) la comunidad es impactada por la experiencia que los quechuas peruanos
denominan el pachakuti: la revaloración del origen como re-volución, como revolulio (en latín), como versión transformadora hacia el origen olvidado (b), y que por ese olvido el presente ha perdido sentido.
Los románticos alemanes, entre los
que se encuentra Marx, revaloran el pasado como el lugar de la crítica del
presente. Los románticos de izquierda para lanzarse a un futuro transformado;
los de derecha para quedarse en el pasado.'
Cuando un pueblo originario, un quechua por ejemplo,
recupera la memoria y la praxis de su pasado, de sus instituciones económicas
comunitarias, esas experiencias dan los criterios y principios para la
subsunción de las instituciones económicas modernas, que serán implantadas
según las exigencias presentes de la comunidad, que sin perder su identidad
(que no es una substancia inamovible sino que se va construyendo en el tiempo),
se renueva adoptando las experiencias modernas que le son más convenientes. La
comunidad tiene ahora el comando del poder elegir lo que le conviene y la medida de lo subsumido, sin
estar limitada a su mero pasado sino abierta a la transformación obligada del
propio tiempo presente, el del Otro. Un cierto fundamentalismo impide
aprovechar lo recuperable de la modernidad y el capitalismo; un cierto
desarrollismo adopta sin conciencia crítica, ingenua y suicida, la modernidad y
del capitalismo en bloque. Ni una posición ni la otra Es necesario una sabia
conservación de lo propio con una prudente innovación de lo que puede
beneficiar a la comunidad con lo ajeno. Pero el espíritu, los criterios, los
principios normativos los da la tradición pasada abierta al presente que debe
siempre ser innovado.
sistema de total
fraternidad entre judios y palestinos, en un Estado político y económica mente
socialista ejemplar, donde ser israelita era compartir la tradición
semitajudío-árulx' M. Buber fracasó y el ideal primitivo de los Kibuis quedó como una isla aislada en medin de un capitalismo racista
e injusto con los primitivos habitantes palestinos.
1.
Es toda la
interpretación de Michael Lówy.
[12.7]
La totaUdad y
la exterioridad económica
[12.71]
Desde un punto de vista
estrictamente filosófico hemos tratado desde finales de la década de 1960 esta
problemática, en lo que hemos denominado generacionalmente como Filosofía
de la Liberación.[250]
Todo sistema (por supuesto también un
sistema histórico concreto económico como el capitalista) llega un momento en
que se fetichiza, se totaliza,[251] se
transforma en lo que pudiéramos llamar una «sociedad cerrada»,[252]
autorreferencial. Es la totalidad ontológica que aliena al Otro (el trabajo
vivo o pueblo periférico) en el sistema (como trabajo asalariado, o como
colonia o país dependiente). Es la totalidad expuesta por E. Levinas en Totalidad e Infinito (1961),[253] pero en el
ámbito económico. Cada miembro explotado del sistema económico (el obrero que
crea plusvalor pero que se le paga solamente su fuerza de trabajo por un mínimo
posible) es el Otro (Autrui) de dicho sistema. En cuanto tal tiene una dignidad infinita (como
indica Marx con respecto al valor de cambio por parte del trabajador) que es
negada en el momento de la subsuncíón [Tesis 4.3], en el instante en que deja de ser alguien (aunque pobre) y se
transforma en una mediación cósica de la obtención de la ganancia. Esa
destitución de la dignidad humana es la injusticia ética o normativa esencial
del capital. El descubrimiento de la categoría clave (pero oculta para la
teoría clásica de la economía burguesa) es el momento critico por excelencia por parte de Marx. El obrero, que tiene una trascendencia ético-ontológica con respecto al capital (por ser persona), en referencia al proceso de trabajo en el que participa y queda
alienado. «Alienado» en su sentido objetivo, «vendido» (ya que alienar un bien es venderlo) o desposeído de sí
mismo; y en su sentido subjetivo, en cuanto negado en su ser-otro (alienación ética o normativa, que
es la que estamos indicando); negado en su ser autónomo, libre, se levanta en
la crisis frente al capital.
[12.72] Esta trascendencia interna del ser humano bajo el manto de trabajador asalariado, esta exterioridad (metáfora espacial que indica dicha trascendencia de la humanidad del
obrero ante la mera cosidad del capital) es el punto de partida del proceso
crítico contra el capital. El Otro, que ha sido reducido a ser un momento
interno o alienado del capital (fuerza de trabajo en el proceso de trabajo, o
peor: capital humano, equiparado al
capital invertido en recursos, es decir, cosificado), aparece como Otro, como
alguien, como actor de la transformación del sistema económico en el que se ha
pretendido que acepte definitivamente su función de mediación objetiva.[254] La creación
de nuevas instituciones económicas trans-capitalistas y más allá de la
modernidad, tienen como fuentes esa exterioridad afirmada como tal: como
heteronomía autónoma fuente creativa de lo nuevo económico. Son comunidades de
trabajadores que inician el nuevo camino.
|12.8] Destrucción y construcción
creadora
[12.81] Inevitablemente toda construcción necesaria y nueva
exige siempre una cierta de-strucción de lo antiguo
superado, inconveniente, opresor. La de-strucción (en el sentido heideggeriano
por ahora) es un saber separar las partes analíticamente de un sistema, tomando
cada parte como un todo, para descubrir su sentido. En latín struo significa reunir, juntar, acumular, amontonar.
ordenar. Por ello su negación {des-), destruo, es un separar, des* unir, destruir. No es posible reunir lo nuevo (con-struo) o construir la alternativa futura sin hacer
lugar al futuro. En lo pleno, en lo ocupado, en lo
estructurado,[255] es
inevitable primero tener que vaciar para poder llenar; es como esa contractio
Dei («contracción de Dios») de la cabala.[256] Toda
creación, transformación, revolución tiene inevitablemente un momento negativo de de-construcción, de de-strucción, de hacer lugar a lo nuevo. Es el
dolor del derrumbar lo que ha llevado tanto trabajo, tiempo y sufrimiento
poder construir. Pero cuando el sistema se ha fetichizado, cuando un cáncer ha
crecido y carcome los órganos vivos se exige su cxtiipación. Cuando menor sea
la negatividad de la operación es mejor; mejor sin dolor; mejor sin violencia;
mejor con un razonable consenso... si es factible.
[12.82] La con-struccíónpositiva del futuro sistema económico es, por otra parte, una tarea difícil,
que lleva tiempo, experiencias, imaginación, paciencia. Lo nuevo debe ir
probando su capacidad de sobrevivencia y de constituir un nuevo gene
heredable, que cambiando la cadena genética pueda re-producirse en generaciones
futuras (esto último es tanto o más difícil que la gestación misma del gene).
Las estructuras eficaces, justas, válidas, históricas no nacen en un día ni de
la cabeza de algunos teóricos. Nace de la lenta experiencia de las comunidades
históricas que prueban de mil maneras poder sobrevivir, y que lentamente van
descubriendo la manera institucional de hacerlo. De la misma manera ya están
surgiendo ante nuestros ojos las experiencias futuras, pero es difícil reconocerlas
como los gérmenes reales del ansiado futuro. La con-struccíón de ese futuro se
parece a la solución de un laberinto de infinita complejidad, o a la manera
como la evolución fue creando nuevas especies.
[12.83] Hemos ya referido el relato del experimentado beduino árabe que
desafió al rey extranjero en la solución del salir de un inmenso laberinto.
Sabía el beduino que el más difícil de todos los laberintos no tenía paredes ni
construcción alguna, para el cual el hilo de Ariadna no tenía tampoco, como en
el Cnossos de la leyenda, función alguna. Porque el hilo valía si se lo iba
desenroscando en el espacio y en el tiempo, y podía así en el presente retomar
al pasado gracias al ir enroscando el hilo y, por lo tanto, encontrar la salida
inicial del laberinto. Pero ese espacio de la salida en el pasado era mero
espacio pasado sin sentido en el desierto, e igualmente su futuro como retomo
al origen. En el desierto sin paredes ni construcciones el hilo se perdía en la
inmensidad y habría sido desviado por los vientos y sepultado por las arenas.
Era necesario otro principio de orientación para descifrar el laberinto del
desierto. Esa referencia, pudo ser la estrella Polar durante la noche que
orientaba a los navegantes chinos en la lectura de sus mapas marítimos; pero
mejor era la brújula (que los mismos chinos inventaron) para orientarse hacia
el destino sabiendo dónde se ubicaba el sujeto perdido en el espacio, en el
día o la noche, con sol y en los días nublados. Esa brújula evitaba perderse en
la infinita repetición de las dunas de! desierto. Esa brújula son los
criterios, los principios normativos del proyeclo futuro, en que se encuentra
lo mejor del pasado comunitario articulado en el presente de la racionalidad
práctica crítica (y en nuestro caso en los principios económicos críticos) que deberemos descri bir mínimamente en las tesis siguientes. Las nuevas experiencias empíricas económicas sociales son
ejemplos que sin embargo de ben ser situadas en un horizonte de mayor
generalidad para abrirnos a criterios y principios universales orientadores de las decisiones
concretas que se deben tomar continuamente en el presente, en si tuaciones
novedosas e inesperadas en la gestión económica y en l¡i organización de las
nuevas instituciones a ser creadas.
Principio material
normativo y crítico de la comunidad económica. El límite absoluto ecológico
[13.11 ¿En qué consiste el aspecto
material de la
economía?
[13.11]
En nuestras obras anteriores
hemos descrito el concepto de materia o materialidad que ahora cobra un sentido muy preciso.[257]
Lo económico (lo productivo, y antes aún la vida del ser humano que se
manifiesta primeramente como necesidades) es lo material por excelencia. «Materia» aquí significa «contenido», como cuando se
dice que el contenido del vaso es el agua que liene en su interior; o que el contenido de un concepto es su significado. Materia no es una sustancia física
que se opondría a algo :tsí como el espíritu. La materia de la que habla Marx
es el contenido inmediato o último del acto humano, del acto de trabajo. Y es sabido
que el contenido del acto es su finalidad, el momento te* Icológico: el
contenido del acto de comer es el digerir la comida; el de vestir es el ponerse
en acto un vestido. Pero, en último término, el fin de todos los fines prácticos (que por ello mismo se transforman en medios) es la realización de la vida humana en cuanto tal; los fines parciales
son alguno de sus aspectos. El contenido del acto económico, sumamente complejo (ya que es productivo como
transformación de la naturaleza, y práctico en relación a otros sujetos
prácticos), es en último término la afirmación y desarrollo de la vida humana
en referencia a las mediaciones tpie la hacen posibles en todas las
dimensiones. Esas mediaciones económicas son como fruto del trabajo productos, y en el intercambio son mercancías, pero todo enderezado por su contenido (materialmente) a la vida humana.
[13.12] El marxismo leninismo estalinista afirmó que la
instancia económica era la determinación material en última instancia (del
materialismo económico o histórico, y del físico-astronómico como materialismo
dialéctico). Pero, lo material para Marx dice primeramente referencia al sujeto viviente, a la vida, como ya lo hemos apuntado frecuentemente, es decir, a los campos materiales
(o de contenido) del acto humano, que
pueden ser ecológicos (en relación inmediata a la vida, a la producción y la tecnología), culturales (ya que son contenidos valorativos y de sentido) o propiamente económicos.' La producción, distribución, intercambio y consumo de mercancías, y
sus respectivas instituciones, son los momentos materiales esenciales del campo y de todos los sistemas económicos en cuanto
tales.
{13.2] Intuiciones de Aristóteles de una economía
para la vida
[13.21] En el pensamiento clásico griego se distinguió entre ekonomiké (economía) y khrematistiké (crematística). Aristóteles, al comienzo de su Política, indica la diferencia entre estas dos actividades. La primera actividad
era la economía (viene de las palabras
griegas: oikós, casa, hogar, familia, lo doméstico; nomos. ley, usos, disciplina) que consistía en el tratado o parte subordinada
a la política que se ocupaba de la administración o gestión de la casa, de la
familia en sentido lato, ya que en el sistema esclavista una «familia» era una
comunidad de decenas de personas, incluyendo trabajadores libres y esclavos.
Se necesitaban entonces reglas para una buena administración de esa comunidad,
y se denominaba eco-nomía. Su función era cuidar la vida (zoé), el alimento, el vestido, la morada, la organización del trabajo de la
tierra.
la
fabricación de los instrumentos útiles (entre ellos los esclavos), en fin: la felicidad (eudaimonía) o la «vida buena» (eü zoé) de todos sus miembros;[258]
es decir, el pleno cumplimiento de la familia en tanto seres humanos, en la
satisfacción de sus necesidades inmediatas, culturales y hasta divinas (el
culto a los dioses griegos), que posibilitaban que el «padre de familia» y los
«hijos varones adultos» pudieran cumplir sus deberes militares (como hoplitas) y políticos (en la asamblea, el démos). La economía era un oficio necesario y noble ligado a la vida inmediata
de los ciudadanos en la familia. Exigía las virtudes prácticas de la justicia
(dikaiosine) y la prudencia (fróncsis).
[13.22]
Había una segunda actividad que se
denominaba la crematística (que viene de la palabra khrémata, y que significa riqueza), que se la consideraba como distinta de la economía (que era entonces como un segundo tipo degradado de economía para
Aristóteles). El pensador griego escribió un pequeño tratado de lo que hoy
llamamos economía:[259]
«Podría uno preguntarse si es lo mismo
la crematística que la eco-
nomid»1« Es obvio que no es lo m ismo la
economía que la crematística, ya que la última se ocupa de prever y la primera del usar».[260]
Aquí el filósofo macedónico
introduce la distinción que ya hemos observado con anterioridad [7e.rw 3.42]:
«Del calzado, por ejemplo, podemos
servimos para calzamos o como artículo de cambio
(jnetabletiké). Ambos son usos (khréseis) del calzado, pues aun el que lo cambia, por dinero o alimento[261] que recibe
del que necesitad calzado,[262] está usando
el calzado, aunque no con el uso que le es propio,[263] puesto que
no se fabrica el calzado para ser artículo de cambio».*
[13.23] En el capitalismo, por primera vez en la historia y sin embargo
criticado de antemano por Aristóteles, el calzado (con valor de uso) es
producido exclusiva, principal y esencialmente como valor de cambio (para ser
vendido). Aquí queda ya indicada la distorsión ética o normativa fundamental
del sistema económico moderno cuyas últimas consecuencias estamos sufriendo de manera cada vez más
acuciantes en el presente de su globaltzación financiera planetaria.
Para los griegos, y los semitas también, «en la primera
comunidad ipróte koinonía), la familia, el intercambio no existe, sino cuando se trata de una
comunidad más numerosa».5 Entre comunidades que tienen más miembros
hay intercambios, pero primeramente se trata del trueque que cambia un
producto con valor de uso por otro «según sus necesidades (anankaiori)», y tal como acontece en las «naciones bárbaras»:
«De esta forma del intercambio nació aquella otra que al
depender más y más del extranjero, de la importación de artículos de que
estaban menesterosos, y al exportar a su vez aquellos que abundaban, necesariamente
hubo de introducirse el uso del dinero (nomísmatos) [...]. Nació así otra forma de crematística, o sea el comercio (kapelikón)».[264]
[13.24]
Aristóteles reflexiona sobre el sentido del
dinero en cuanto tal, muchos siglos antes que J. Locke, y concluye:
«El dinero se estima como sin contenido porque sólo es una invención
humana, pero nada por naturaleza, porque prescindiendo de su uso como
instrumento de cambio no tiene valor ninguno (outhenós áxion), ni es útil (khrésimon) para ninguna de
nuestras necesidades[265] [...].
Extraña sería en verdad una riqueza que, aunque poseída en abundancia, deja que
uno se muera de hambre, como el Midas de la fábula».[266]
Por ello» la economía (doméstica) es «necesaria y
laudable», mientras que el mero comercio «es justamente criticado, ya que su
ganancia no procede de la naturaleza»;[267]
es decir, es «anti-natural (katá phvsin)»,
[13.25]
Aristóteles discierne todavía otro nivel de
crematística. Existe a) una economía para la vida como la administración en la familia (que produce el
alimento, el vestido, la habitación, y que cumple con las necesidades de la
vida); b) una crematística como el comercio que logra riqueza por el intercambio (de la venta y compra de las
mercancías); y, por último, c) un nuevo tipo de crematística, que es la que
obtiene dinero del dinero:
«En cuanto al préstamo a interés es
odiado con justa razón El dinero se hizo para el intercambio, pero en el
préstamo (tókos) [...] el
interés resulta ser dinero originado en dinero (nómisma ek nomísmatos), que es el más contrario a la naturaleza {para physin) de todos los tipos de crematística».[268]
Ésta es la crítica tradicional, y propia de la ética o
normativa clásica; es la crítica elaborada también por el pensamiento bizantino,
árabe y medieval latino-germánico a este tipo de crematística, ya que tiene
como criterio la pura ganancia monetaria, que aunque es anterior al capitalismo
debe tenerse en cuenta como una argumentación teórica válida (ahora por nuevas
razones) ante la reducción puramente formal y cuantitativa de la economía tal
como la entiende la modernidad.
[13.26]
En cuanto a los diversos tipos de
crematística, Marx, por su parte, coincidiendo parcialmente con Aristóteles,
distinguirá analógicamente (aunque el filósofo griego reflexionaba desde un
sistema esclavista) el capital industrial del comercial y, por último, del capital
financiero. Y es el capital financiero el modo más fetichizado de capital: ¡el
Moloch moderno!' Los que adoran estos fetiches son como esas «gentes que
practican todas las artes como negocio, en la creencia de que éste es el fin (télos), y que todo se encamina a ese fin (télos)»? Para Aristóteles el intentar la ganancia o la mera acumulación de
dinero como fin último es un objetivo ficticio, antinatural, perverso. La
economía auténtica, en cambio, es la que se ocupa de la administración de la
familia, de la agricultura, del ganado, de la minería, del servicio a la vida,
a la «vida buena» (eú zén).[269]
[13.27]
El filósofo griego anota, además, que Solón
había dicho que «ningún límite (térma) de riqueza ha sido estatuido a los hombres», y por ello Aristóteles
reflexiona: «pero en verdad sí lo ha sido, lo mismo que en las demás artes.
Ninguna mediación de ningún arte es infinito (ápeiron) ni en su magnitud».[270] Con esto se
anticipa a la crítica del capital en aquello de que el aumento de la tasa de
ganancia (que es esencial para la existencia del capital) necesita igualmente
hacer crecer cuantitativamente el número absoluto de los productos. Su
tendencia como desarrollo que se despliega al infinito es imposible porque
choca con los recursos limitados de la Tierra. Es decir, esta pretensión de un
progreso al infinito es irracional, porque intenta lo imposible. Hay entonces
un límite absoluto al desarrollo del capital y su crisis inevitable se aproxima
con creciente velocidad en el presente; aunque por desgracia puede impulsar a
toda la humanidad a un suicidio colectivo arrastrado por la lógica del dicho
capital.
(13.3] Una
crítica material a la economía clásica
burguesa. Las «capacidades» en Amartya Sen
[1331] Premio Nobel de economía de 1998, critica ciertas
concepciones del principio material de las teorías económicas, de la denominada
economía bienestarista y de la utilitarista, afirmando una compleja articulación que deja al principio formal de
la libertad como última instancia En efecto, la economía tiene relación
esencial con el aspecto material, es decir, con el contení- do de
los satisfactores de las necesidades en vista de la perpetuación de la vida
humana (y de toda vida como su condición material de posibilidad). La economía
sería la ciencia que, en primer lugar, se ocupa de la producción de bienes que
niegan la negación que el sujeto viviente humano sufre por el consumo de
energía en el acto mismo del vivir. De esta manera, por ejemplo, el alimento
permite, al ser ingerido por el sistema digestivo, reponer dicha energía cuya
falta se expresa por el hambre (un cierto dolor o sensación de malestar del estómago, por la
presencia de ácido gástrico ante la no existencia del alimento, detectado por
el cerebro como disminución de azúcar en la sangre). El simple hecho de comer
es ya un negar esa sensación negativa, o malestar (negación de negación entonces), recobrando energía (que
el cerebro detecta ahora como mayor cantidad de azúcar en la sangre), lo que
produce la sensación de satisfacción (momento de afirmación de la vida humana). ¿No es la economía la
manera por excelencia e inmediata de producir, intercambiar, distribuir y
consumir satisfactores?
[13.32]
A. Sen, sin embargo, efectúa un
rodeo en su crítica a las economías que privilegian este aspecto material (del
valor de uso diría Marx). No se trataría sólo de intentar la felicidad como
bienestar de manera inmediata, sino que habría que preguntarse el contenido de
este estado mental y si exige también otros componentes, ya que «la cuestión no
es si el bienestar es una variable intrínsecamente importante para el análisis
moral, sino si es la única».[271] En efecto,
el bienestar (well-being) y la utilidad, como consumo del satisfactor, no son conceptos idénticos. El cumplir
una preferencia (como deseo, en el caso del utilitarismo), es subsumir el bien
en su valor de uso por la corporalidad viviente (que sería un aspecto objetivo
de la felicidad o el placer). Mientras que la felicidad de la economía del
bienestar tiene que ver con la resonancia subjetiva o el estado de plenitud que
siente el sujeto. En ambos casos A. Sen los critica por sólo advertir el
aspecto consecuencialista, o el efecto subjetivo y objetivo del satisfactor con respecto al
sujeto. Mientras que Sen quiere considerar las condiciones materiales y formales,
desde el modo
que dispone al sujeto del consumo, teniendo en cuenta la valorización del
mismo consumo, y en cuanto expresión de un acto realizado en libertad. Estas
condiciones subjetivas que determinan la posibilidad de realizar el acto feliz
o útil, son las que permiten lograr el objetivo (de dicha felicidad o utilidad). Esas condiciones son las que Sen denomina capacidades (capabilities)[272] que son aspectos cualitativos a priori de la subjetividad del agente.
[13.33]
Esto le permite calcular una línea
de la pobreza no sólo por un factor (como el PIB), sino teniendo en cuenta, en
primer lugar, la aceptación o rechazo de las condiciones actuales económicas
del sujeto. Entre estas condiciones para A. Sen es esencial el grado de
libertad[273] en la
elección del proyecto y mediaciones del bienestar, de la utilidad, partiendo
siempre de deseos, valoraciones, informaciones, que ñjan las preferencias.
Aunque se critica claramente el modelo liberal ortodoxo (del individuo que por
naturaleza tiende necesariamente al cumplimiento del interés privado o
egoísta), sin embargo no se critica al capitalismo en cuanto tal (en cuanto
capital), quedando enredado en una posición crítica aunque reformista.
[13.4]
El límite absoluto
material-ecológico del capital
[13.41]
Hay muchos límites del desarrollo del capital.
Son fronteras absolutas o infranqueables en su acumulación. Se trata de la existencia limitada de recursos o medios de producción no renovables en el planeta
Tierra. Si hubiera que producir bienes para cumplir con las necesidades
adecuadas vigentes, el equilibrio entre la oferta (de mercancías) y la demanda
(necesidades convertidas en preferencias solventes) guardaría un cierto nivel
de satisfacción, y aunque las crisis se hicieran presentes serían controlables.
En el capitalismo las crisis, por el contrario, se hacen cada vez más
abismales, porque produce primeramente no para cumplir necesidades sino para
acumular ganancia, y supedita todo el sistema a lograr ganancia financiera de
un capital que se torna cada vez más ficticio.
[13.42]
En efecto, en el capitalismo se producen
bienes con valor de uso, pero la finalidad fundamental de tal producción no son
el cumplimiento de las necesidades humanas. La finalidad última es la venta de
mercancías con ganancia. Aunque las mercancías deban tener siempre algún valor
de uso se las produce para obtener valor de cambio. Es evidente que si fueran
inútiles nadie las compraría. Pero el valor de uso se produce solamente en
tanto es el portador material y secundario del valor de cambio (aspec- íoformal). La intercambiabilidad(l/ntauschbarkeit)
[Tesis 3.4445] de la mercancía por dinero, y en
último término por el aumento de la tasa de ganancia, es la que importa por
sobre su utilidad (Gebráuchligkeit) [1.31]. El fin real de la economía (que debía ser el cumplimiento de las
necesidades humanas de la vida humana por el valor de uso) se ha transformado en sólo un medio; y el medio
(el valor de cambio de la mercancía) se ha convertido en el
fin —tal como Kant lo había indicado en su ética con respecto a la persona
humana—. Esta relación de medio a fin, es una relación formal (propia de la
razón instrumental weberiana criticada por la Escuela de Frankfúrt); y es el
fundamento del denominado problema ecológico.
|
ii i i |
[13.43]
En efecto, la vida en el Planeta (y su culminación evolutiva: la vida humana), de la
cual el ser humano es efecto (en cuanto a la existencia y dignidad cerebral auto-consciente, responsable,
libre, y por ello la obra más espléndida de la evolución de la propia vida), es
puesta a riesgo por el criterio formal del capital. Ese criterio se define como
el del aumento de la tasa de ganancia, que se opone en definitiva a la
existencia misma de la vida. Dicha contradicción se explica si se capta la
lógica que impone la competencia en el mercado capitalista [Tesis £], que se encuentra oculta bajo una formulación fetichista,
absolutizada como pretendido último criterio económico.
[13.44]
El argumento resumidamente es el siguiente: a)
todo capital (singular, por ramos dentro o fuera de un Estado) compito con los
otros capitales; b) se trata entonces de lograr producir mercancías con el menor valor-precio posible; c) la manera do aumentar la productividad o
disminuir el precio de la mercancía en el mercado se logra gracias a obtener
mayor plusvalor relativo [Tesis 6\. Por lo tanto, el capital debe hacer crecer su composición
orgánicao, dicho de otra manera, por una mayor
eficaei;i en el uso de la tecnología más desarrollada; d) el capital se encuentra
entonces constreñido a subsumir materialmente dicha tecnología, la más
desarrollada[274] y en el corto
plazo (porque en el largo
plazo no podría resistir el embate de la
competencia tic otros capitales que en el corto plazo lo destruirían por ser
menos desarrollado); e) la mejor tecnología desde el criterio de la permanencia de la vida humana exigiría mucho más tiempo para
que su desarrollo;[275] f) por ello
se impuso un criterio no-ecológico de subsunción de la tecnología en el proceso productivo del capital;
es decir, un criterio para elegir la mejor1 tecnología (no en cuanto a la afirmación de la vida) que permitiera
triunfar en la lucha de la competencia en el corto plazo, para disminuir
inmediatamente el valor de cambio del producto.1
[13.45]
Adviértase entonces que el peligro
anti-ecológico no lo constituye, como último fundamento, la tecnología en
cuanto tal inadecuada o peligrosa para la afirmación y crecimiento de la vida
humana, sino el criterio de su elección. Y ese criterio es el mismo capital que en
cuanto tal incluye la competencia como momento de
su esencia. Hay una inmensa ingenuidad en los movimientos ecológicos (a veces
aún en el caso que se defienda a la Pacha Mama) cuando se diagnostican la
causa del suicidio humano-ecológico, ya que se
enfrentan criticando a la tecnología inadecuada (que es el medio
elegido), pero desconocen su causa
radical (que es el
capital como el criterio de su selección).
[13.5]
La materia, la energía y el cambio climático
[13.51]
Un aspecto que no se ha tocado
suficientemente, y que se debería tratar con mucho más cuidado en el futuro, es
el aspee- lo material fiindamental que, como condición absoluta de la vida,
presenta una exigencia ética universal. La vida transforma por su propio
metabolismo a la materia y la energía, las que permanecen cuantitativamente
(«todo se conserva») pero cambian cualitativamente («todo se transforma»)
según las leyes de la termodinámica (Tesis 1.1). La faz de la Tierra tiene materia y energía disponible para la vida.
Esta produce, reproduce y aumenta la propia vida modificando cualitativamente los recursos accesibles a la corporalidad vital. La
corteza terrestre y la atmósfera reciben el impacto de la vida que modifica las
condiciones de la materia y la energía del planeta. Desde el origen de los
microorganismos, como las bacterias, éstas cambiaron las condiciones de la
Tierra para que la vida fuera posible y evolucionara. Llegó, sin embargo, el
momento en que la misma vida, por sus efectos negativos (la transformación de
la materia y energía de accesible o útil en inútil c inaccesible para la misma
vida), pone a riesgo la sobrevivencia. La vida como tal se convierte en un
elemento entrópico: es un fenómeno de cambio de la materia y la energía por la
segunda ley de la termodinámica.
[13.52]
Y la segunda ley de la termodinámica muestra
que el proceso entrópico no es reversible, es decir, la transformación
cualitativa indicada tiene imposibilidad de un retomo a condiciones anteriores
por la «flecha del tiempo»;[276] el cambio
es irreversible. La materia y la energía no disponible nunca más será útil,
accesible. La Tierra es un sistema entrópico cerrado y la vida aumentó su
entropía. La equivalencia de Einstein funciona normalmente en la transformación
de la materia en energía, pero no viceversa. La materia disipada no puede
reciclarse nunca completamente.
[13.53]
Por ello la conservación de la materia y
energía dispo nibles en la Tierra dice relación a la vida humana. En un mundo
donde las leyes de la termodinámica no se aplicaran, la economía clásica liberal
y neoliberal podría desarrollarse, porque «la encr gía de un trozo de carbón
podría ser convertida en trabajo, y d trabajo de nuevo en energía y así
indefinidamente».[277]
[13.54]
Lo mismo puede concluirse económicamente en el
aspecto del cambio climático. La combustión fósil produce bióxido de carbono
(cuestión que evidentemente no pudo observar Marx, y que el capitalismo
exacerva inmensamente por una tecnología irracional en el uso de la energía
que se obtiene de la materia de la Tierra y no de la procedente directamente
del sol), factor fundamental en el calentamiento de la superficie de la
Tierra, lo que produce una hecatombe biológica; es decir, destruye un
equilibrio muy vulnerable de la vida alcanzado en miles de millones de años, y
que aniquila en pocos decenios una economía capitalista depredadora que no
tiene «paciencia» en desarrollar lentamente una tecnología ecológica. La
extinción de la vida humana es hoy posible a corto plazo, y es el límite
objetivo absoluto del capital.[278] Los hielos
de los polos se están derritiendo, los océanos se calientan; disminuye la
asimilación del anhídrido carbónico por la desaparición de las algas y el
placton (alimento fundamental de los peces); se talan los bosques que almacenan
o sintetizan la radiación solar, etc.[279]
[13.55]
Parece que la temperatura media de la Tierra
en el siglo XX aumentó sólo 0,6 grados centígrados. En el siglo XXI aumentará
de l.l a 6.4 grados. Pero si se agrega el denominado global
dimming (oscurecimiento global por nubes contaminadas
con hollín, sulfatos, nitratos, cenizas, etc.) por los efectos del hidrato de
metano el aumento podría ser mucho mayor,[280]
hasta 10 grados C. Además, la Tierra tiene unos 385 ppm de anhídrido carbónico
en la atmósfera: si, como es previsible, se alcanzara en unos 40 años los 500
ppm se llegaría un pico ya irreversible. (¡roenlandia podría cultivarse, las
selvas tropicales se reducirían ti matorrales, las algas se extinguirían. El
presidente de USA, U llusch Jr prefirió no permitir una crisis económica[281] antes que
solucionar la cuestión ecológica: «Kyoto would have wrecked our economy. I
couldn't in good faith signed Kyoto».
[13.56]
Al final del siglo XXI, si se produjera la
prevista crisis final ecológica de la Tierra, la humanidad podría reducirse
hasta a mil millones de personas en una penuria mortal, incluyendo falta de
oxígeno. Hasta ahora el poder cumplir con las necesidades del comer, del
beber, del vestirse o del tener una casa eran criterios éticos fundamentales; a
esos derechos habrá que agregar ahora el derecho a respirar aire suficiente
(porque el aire puro respirable habrá irremediablemente desaparecido).
[13.57]
Claro está que hay científicos que tienen
argumentos contrarios articulados al gran capital, pero se va descubriendo que
muchos de ellos trabajan en institutos de investigación subvencionados por las
grandes corporaciones trasnacionales, industriales y financieras. Exxon/Mobil
da recursos, becas, sostiene proyectos de investigación universitarios para
formar los llamados «escépticos en cuestiones de clima». Otros donantes
«filantrópicos» son la farmacéutica trasnacional Bayer, BASF, etc. Hay que
definir una nueva concepción del «progreso» cualitativo y
mostrar lo insostenible del llamado «desarrollo
sustentable». Hl principio de la «vida buena» es ancestral, y sin embargo se
trata de una novedosa exigencia normativa (vigente en las culturas náhuatl,
quechua o aymara).
[13.58]
Hay entonces un nuevo argumento, procedente de
la termodinámica, de la exigencia de lucha contra el capital. El capi talismo
es un factor de crecimiento entrópico que utiliza energía procedente de la
materia no renovable de la Tierra, como el pe tróleo, porque a corto plazo
permite tecnológicamente por su com bustión disminuir el valor de las
mercancías (y por ello su precio) en la lucha por la competencia. En el largo
plazo es imposible (exigiría la invención de una tecnología en base a la
energía so lar); el capital necesita velocidad en sus rotaciones a corto plazo
para realizarse en dinero, en el aumento de su tasa de ganancia. 1 a vida, el
aumento de entropía, la aproximación de la muerte de la especie humana le es
indiferente al capital: su racionalidad se funda en su existencia abstracta y
no en la afirmación de la vida humana. Es una lógica entrópica mortal.
(13.6]
El postulado de la vida perpetua
[13.61]
L Kant propuso un postulado de la razón
práctica de la legalidad que denominó la paz perpetua (ewige Friederi).[282] Se trataba de un postulado que posibilitaba el uso de la razón
argumentativa para resolver los conflictos humanos, si se descarta la violencia
de la guerra como mediación necesaria (que, por ejemplo. Hegel y el Pentágono
en el presente propugnaban como un instrumento inevitable de dichas
contradicciones). Ahora proponemos un postulado material que puede abrir la posibilidad
de una economía que intente no el crecimiento cuantitativo del capital sino el
crecimiento cualitativo de baja entropía de la vida humana en comunidad. Para
ello, el criterio de toda decisión económica racional debería ser implementar
aquella mediación que hiciera posible la vida en la Tierra, y la vida humana en
particular, para siempre; es decir, en el largo plazo de los próximos milenios. Este postulado racional (la racionalidad misma de la razón humana) debía ser el horizonte que
fundara materialmente[283] todos los
otros principios, propósitos y fines de la acción. ¿Es posible siquiera
imaginar la posibilidad de actos que intentaran anticipar los efectos
negativos de su puesta en acción, de tal manera que la vida humana pudiera
repetirlos, generalizarlos, aplicarlos en el futuro y permitieran para
siempre la posibilidad de la existencia de los
seres vivos, y más específicamente del viviente humano en nuestro planeta
Tierra?
[13.62]
Como puede imaginarse el lector, estamos
hablando de r cologia y de la economía como un capítulo de esta mega-ciencia del futuro; la bioeconomía o
ecoeconomía. Ya hemos comenzado a plantear la cuestión, pero ahora debemos
darle mayor extensión al argumento. La especie humana enfrenta el hecho de su próxima
extinción («próxima» en el sentido de que un siglo
es un segundo en la existencia de la vida en la Tierra) de no echar mano de
principios normativos que se fundan en hechos masivos de los cuales indicaremos
algunos. Para que sea la vida perenne en la Tierra habrá que definir los criterios de un nuevo sistema que
no se sostenga ya en los principios del capital. El capital ha comenzado ya
una carrera inevitable hacia la muerte. Observemos el primer hecho a tenerse en
cuenta.
[13.63]
El capital necesita crecer en su producción de
mercancías para no entrar en crisis. Pero ese crecimiento sostenido es
imposible. ¿Por qué? Veamos algunas causas. Cuando en 1972, en su obra Los
límites del crecimiento, los Meadows[284]
consideraron los motivos de una inevitable crisis final del sistema a mediados
del siglo XXI, enunciaron al menos cinco fenómenos mutuamente articulados: el
aumento de la población mundial, el desarrollo industrial, sus efectos
negativos tales como la contaminación ambiental, la escasez de los alimentos,
el agotamiento de los recursos y, hecho no tan claro en la época, el cambio
climático cu toda la Tierra. Estas variables daban la posibilidad de hacer
pronósticos catastróficos que, sin embargo, no han sido debidamente tomados en
cuenta por la ciencia economía neoclásica o neoliberal (atada al carro que, con
caballos desbocados, corre enloquecido por la pendiente que se aproxima al
despeñadero suicida, que es el final del paradigma moderno científico clásico
de la economía, y que de no corregirse perentoriamente so llevará consigo a
toda humanidad). Consideremos uno de estos fenómenos: el agotamiento de los
recursos energéticos, en primer lugar el petróleo ya anotado.
[13.64]
La economía capitalista después de la muerte
de Marx (y por ello él no pudo estudiar el tema) comenzó a basarse en el uso
energético del petróleo. Su peak oil (el pico de su explola- ción, después del cual evidentemente comienza
el descenso de su existencia) en Estados Unidos ya se cumplió en la década de
1970. El aumento del barril de petróleo fue la causa de la crisis de 2008 (y no
las hipotecas inmobiliarias irrecuperables). De 1998 a 2008 el barril subió
diez veces. Entre 2011 a 2015 se llegará ai peak
oil mundial con un máximo 91 millones de barriles
(en 2030 se necesitarán 120 mil millones).[285]
El precio del barril podría llegar a 400 dólares en los próximos veinte años;[286] esto
producirá crisis crecientes a corto plazo.
[13.65]
Además, cada barril de petróleo
contiene 38 mil BTU.[287] El total
mundial de barriles de petróleo usado en el año 2008 significaría (en BTU) el
trabajo de 40 mil millones de seres humanos (más de 6 veces toda la humanidad)
trabajando 8 horas al día durante un año. Si se considera que 635 BTU equivalen
a una hora de trabajo, y si esta se pagara a 2 dólares, el barril de petróleo
debería costar 7,620 dólares. «Desde esta perspectiva, el capitalismo no sólo
roba[288] parte del
[valor del] producto hecho por el trabajador [el plusvalor], [sino que] toma
completamente gratis[289] de la
naturaleza la energía disponible».[290]
Sólo se calcula mercantilmente el trabajo humano en la extracción del petróleo
(en México 5 dólares por barril). Por otra parte, hasta el 1860, desde la
revolución neolítica hace 10 mil años, hubo un crecimiento del estándar de uso
energético de sólo 3 veces, pero se ha aumentado 49 veces desde el
descubrimiento del uso del petróleo hace unos 150 años. El carbón y el gas
siguen una misma curva descendiente de existencia debido a su exagerado mal
uso. N. Georgescu[291] ha
incorporado la ley de la entropía en sus consideraciones económicas, mostrando
el límite en el uso de la materia y la energía en la producción económica
capitalista, pero los teóricos de la economía siguen soñando en un mundo
ilusorio en el que en apariencia se cuenta con energía infinita. La economía
futura podrá contar en definitiva y principalmente, al agotarse por ejemplo el
petróleo, con la energía solar, ya que la modernidad fue la primera y la
última civilización que consumió energías fósiles en tal medida. Esto supondrá
una transformación radical del sistema económico vigente, como veremos.
[13.66] Para algunos, Estados Unidos es el ejemplo de país desarrollado. Pero
se ha calculado que si ese sistema de consumo de recursos no renovables y de
energía se generalizara en toda la humanidad (es decir, si pasara de 300
millones de norteamericanos a 7.000 millones de personas usando la misma cantidad
de recursos y energía per capitá) se necesitarían cinco planetas Tierra para poder obtenerlos. Es
decir, el grado de destrucción ecológica que produce la tecnológica que
pretenda imitar al sistema capitalista norteamericano, que consume recursos no
renovables y
energía sin criterio material racional,[292]
muestra su insustentabilidad. El capitalismo hace imposible la pretensión del
cumplimiento del postulado de la vida perpetua humana en particular, y de la vida en general que también se encuentra
en riesgo de su extinción.
[13.67]
Hemos ya expresado en otra obra
los criterios que se fundan en el postulado de una «vida perpetua», como horizonte de evaluación constante del uso
de medios y tecnología. Esos criterios pueden sintetizarse en los siguientes:
a)
La tasa de uso de los recursos renovables no
debe superar la tasa de su regeneración.
b)
La tasa de uso de los recursos no-renovables
no debe superar la tasa de la invención y uso de los sustitutos renovables (en
último término de energía solar).
c)
La tasa de emisión de contaminantes y de los
residuos de la producción no debe ser mayor que la tasa que permita reciclarlos
(incluyendo el costo de la reversión o inversión del proceso de calentamiento
de la Tierra y sus causas; es decir, desactivación de las causas de los efectos
negativos pasados y presentes de la producción de mercancías).
De cumplirse esos criterios, el capitalismo entraría en
una crisis terminal, definitiva, porque le son contradictorios a los enunciados.
ya que el capital se basa en un uso destructivo de los recursos naturales
materiales e inmateriales humanos para alcanzar la ganancia (plusvalor en su
fundamento) de esa explotación entrópica del valor de uso de la materia de la
Tierra. Nuevamente, el principio racional del capital (irracional desde la
vida) que se fúnda en el aumento de la tasa de ganancia, se opone al principio
racional (radical) de la conservación y aumento perenne de la vida en la Tierra. 1 ,a racionalidad de la vida (su sobrevivencia) muestra la irracionalidad de la racionalización formal del capital (que hoy es dominante en la
ciencia económica clásica y neoliberal).
[13.7]
Subsunción real del consumo en el capital
[13.71]
Marx se refiere al consumo al
comienzo de sus reflexiones en los Grundrisse. Entre los cuatro momentos considerados (producción, distribución,
intercambio y consumo), comienza l>or la relación producción-consumo. En primer lugar, la producción produce
el consumo, es decir, el producto producido es consumido por el sujeto por la
existencia del producto como satisfactor. En el caso del capitalismo el
producto es una mercancía que tiene plusvalor. El consumo realiza
formalmente el plusvalor al tener que comprar el
necesitado dicha mercancía (lo que le permite al productor capitalista
recuperar con ganancia su primeni inversión de dinero) como condición de
posibilidad del consumo (si el producto no es tenido como propio por el
consumidor, no puede subsumirlo como un momento de su subjetividad,
específicamente en el caso del pan en referencia al hambre, por ejemplo). Ese
consumir (comer) la mercancía (pan) desde las necesidades humanas todavía
anteriores a la producción capitalista (porque en principio sería el primer
consumo de la primera producción del capital) consistiría en una subsunción formal del consumo bajo el capital. Es decir, el producto, gracias al comprador,
es vendido, e incorporado como dinero en la totalidad del capital (subsunción
ontológica) realizando el plusvalor desde necesidades pre-capitalistas. La primera producción deter mina el primer consumo.
[13.72] En segundo lugar, ese consumo primero determina ahora la futura o segunda producción. Es decir, habiendo consumido la mercancía, negado así el
comprador su hambre con ella; habiendo gustado ese pan de una panadería
capitalista que todavía no ha modificado materialmente el proceso de producción
del pan ni sus componentes tradicionales, produce un consumo que ahora determina la segunda producción. Esta segunda producción, y las subsecuentes, irán modificando físicamente el valor
de uso dd producto, de la mercancía. El pan dejará de ser el pan tradicional e
irá tomando la forma física de un pan producido en serie, con determinadas características materiales que le permitan una dis tribución e intercambio propios del mercado
capitalista. Tenemos un proceso material modificado de la producción, por la miro ducción de la máquina a
vapor, él mismo transformando el valoi de uso. Esto se denomina la subsunción material (y más la subsunción formal anterior de plusvalor, es una transformación real) del proceso de producción y consumo capitalista.
[13.73]
En tercer lugar, esa producción ahora
realmente capitalista produce un segundo consumo, pero ahora el sujeto mismo del consumo (el sujeto de las
necesidades) es ya producido como capitalista materialmente (es decir, ahora sus necesidades han sido producidas por el mercado,
se han modificado como preferencias, o son dependientes del deseo hacia
ciertas mercancías), lisa modificación del sujeto y de sus necesidades
producidas por la acción del mercado capitalista, desde el gusto y de dependencia
de ciertas mercancías, ha constituido una subsunción real del consumo bajo el capital. Necesidades, preferencias, deseos y dependencias
hacia valores de uso nocivos (también físicamente transformados) de las mercancías han modificado al sujeto humano como
sujeto comprador viciado por dichos satisfactores que producen ganancia
(plusvalor) al capital. El sujeto de las necesidades no-capitalistas se ha
transformado en un sujeto de preferencias deseadas (a la manera de la
dependencia de las drogas, por ejemplo) con respecto a las mercancías del
mercado impuestas por la propaganda.
[13.74]
El niño no dirá a su madre: «¡Mamá, tengo
sed!», sino simplemente: «¡Coca!» (lo que significa: «(Quiero beber [Coca
{7>/a]!»). Es decir, la bebida que crea
dependencia, la droga disfrazada, preferida y deseada (deseo creado por la
propaganda y por el repetido gustar la bebida/mercancía), ha venido a sustituir
a la limpia agua saludable de la necesidad humana del beber. Dicha necesidad de
beber ha sido realmente subsumida en la preferencia y el deseo por una
mercancía que determina dicha necesidad humana eomo el «fundamento tendencial
ideal interno»[293] de un satisfactor
modificado que crea dependencia, que tiene calorías y azúcar en exceso y que
produce la enfermedad de la obesidad en el niño (y el adulto). La subjetividad
en su corporalidad vivientefísicamente ha sido atrapada en la telaraña del mercado anti-ecológico (porque en
vez de agua se consume un producto que gasta demasiada energía en su
producción), anti-cultural (porque deja de consumir los productos
tradicionales), anti-económico (porque es más caro que la saludable agua) y
anti-salubre (porque enferma).'
[13.75]
Recuperar un consumo humano, el necesario y
suficiente, y no el ostentoso y patológico intentado por el capital es la
tarea de una economía que tenga en cuenta principios normativos, tal como: «¡No
comerás en exceso, sino saludablemente!» Esta exigencia normativa se liga a una
disciplina solidaria con otros seres humanos que el mercado del capitalismo y
la modernidad reducen a ser víctimas del hambre producido por la distribución y
el intercambio inequitativos del mercado; unos consumen en exceso, enferman y mueren de obesidad y diabetes; otros no tienen pani consumir y mueren de hambre. El éros
de las preferencias del capital (que no son las necesidades humanas, sino
subsumidas y deformadas por el capital) afirma un thánatos patológico y destructor.
[13.76]
El capital tiene otro límite absoluto, y se trata de l¡i saturación del consumo; es decir, la
imposibilidad de un aumento al infinito de la demanda según las necesidades del
comprador o del mercado. Mercancía que no se vende aniquila capital (ya que el
empresario no recupera lo invertido en el costo de la producción). Habría que,
para contrarrestar esa disminución, intentar creiu continuamente nuevas
preferencias (en lugar de necesidades), pero sea por la falta de recursos en la
producción (el problema ecológico ya indicado) o por la pobreza de los
compradores (desempleo o bajos salarios, lo que produce una aparente situación
de superproducción, que sin embargo es fruto de una infra-demanda) no pueden
cumplirse. De esta manera se hace imposible un ere ti miento ilimitado de la
demanda (siendo esta última en realidad de necesidades solventes), condición
esencial para aumentar la acu mulación indefinida de capital.
[13.77]
Todos los criterios del mercado y la
competencia de los capitales se refieren al consumo humano cuantitativamenie
como fuente de ganancia. La preferencia solvente es vista como un comprador, y
no como un viviente con necesidades vitales humanas. La propaganda, volcada
exclusivamente en favor del que oferta una mercancia, y la moda,[294] exacerban
el valor de signo (o de la diferencia
de J. Baudrillard) de la mercancía en referencia abstracta en la competencia
ante otras mercancías. Así fetichiza no sólo el alto precio sino también el
lujo como «diferencia» por parte del que porta esa mercancía, lujo que
desarrolla la mecánica de la propaganda. Es así que la propaganda produce la
producción, aunque se vale también de otras artimañas. Marx en los Grundrisse definió que se trata de la creación «del fundamento imaginario tendencial
interno»[295] de la
mercancía posible. Por ejemplo, la propaganda del cigarrillo Malboro,
presentando una imaginaria hermosa pradera del mítico Oeste, con un viril
cowboy con amplio sombrero, con su formidable caballo, apoyado en una agreste
roca, fuma un cigarrillo. El que compra y consume esa mercancía, se imagina
estar en ese escenario espléndido, reposando en realidad su cabeza en una
sucia almohada ante la televisión de una habitación de hotel de segunda, fumando,
destruyendo sus pulmones. La propaganda ha creado esa necesidad («fundamento
imaginario tendencial interno») del cigarrillo. Desde el punto de vista de la
afirmación de la vida del fumador ese humo con nicotina es mortal, es
irracional, pero ha sido producido por una propaganda de una trasnacional cuya
finalidad es la acumulación de capital. Se trata de dos criterios diferentes
de racionalidad: uno (efectivo para el capital) es suicida; el otro (que sería
el no fumar y no aceptar la provocación de tal propaganda) sería afirmativo de
la vida humana. ¡He aquí de manera muy simple y evidente la cuestión del
principio material normativo de la economía!
[13.78]
Para una economía, que tenga como fundamento
el crecimiento de la vida humana y no la acumulación formal de capital, es
necesario no sólo producir para el consumo como satisfacción regida por
determinadas preferencias (que no son idénticas a las necesidades), sino
prestar más atención al contenido mismo del consumo teniendo en cuenta las
necesidades, que son históricas, comunitarias y, por lo tanto, pueden crecer y
diversificarse. Será entonces necesario discernir siempre cuáles son las
necesidades realmente exigidas para un aumento cualitativo de la vida, y cuales son meramente ficticias, ostentosas, superfluas,
destructivas, fetichizadas. La modernidad, desde el mito del progreso cuantitativo, nos tiene acostumbrados a que el desarrollo de una nación se mide por
el aumento anual del PIB, de la producción, o de la riqueza calculada
mercantilmente. Sería necesario reflexionar sobre cuáles deben ser los
contenidos exigidos por la vida humana, exigencias en la que consiste el
contenido normativo del consumo, porque en el capitalismo se responden a
criterios irracionales (si lo racional es aumento cualitativo de vida humana), destructivos, suicidas para la especie humana en el
largo plazo.
[13.79]
Repitiendo: el mero progreso o aumento cuantitativo
no indica un crecimiento cualitativo de la realización de la vida humana en el cumplimiento sus necesidades
más esenciales en cuanto humanas. El comer es necesario, pero debe ser un consumir
alimentos humanamente, en el gusto, cantidad de calorías, proteínas, como
celebración comunitaria, estética, no excesivo (para no caer en la enfermiza
obesidad), limitando su producción agri* cola a las posibilidades de la
renovación de los recursos que se usan para su obtención. La temperancia en el
consumo alimenticio debe volver a ser una virtud. Un exceso de consumo
alimenticio puede ser tan negativo como su falta. Una cierta disciplina en el
consumo estrictamente suficiente y necesario exige una cultura cu linaria y
consuntiva. El crecimiento económico del consumo puc de constituir en una
disminución cuantitativa (un comer menos) y un aumento cualitativo (comer mejor). El criterio de la economín alimenticia no debe ser simplemente ofertar
mercancías al meren do para la ganancia del capital agrícola o de la industria
de la alimentación (frecuentemente como productor «chatarra»), sino comenzar
por evaluar el consumo necesario y suficiente, aumentando la cualidad alimenticia
de los productos, que se mide, no por las ganancias, sino por el aumento de la
salud del consumidor (salud que es un aspecto fundamental de la vida humana).
El criterio del alimento saludable es la vida, ya que la salud es condición
absoluta de una vida plena, y se opone a la enfermedad y la muerte. Es decir,
el criterio último de la producción económica del alimento es la vida
humana con respecto a la necesidad primera de tener
que alimentarse (el tener que reponer energía y aquello que en el acto de vivir
consume el ser humano). Las trasnacionales de las semillas transgénicas que
tienen el monopolio de la industria agrícola poseen como criterio el aumento
de la tasa de ganancia, la acumulación del capital, por la venta de semillas:
es un criterio irracional (para la vida humana), racional (para el capital).
Habrá que extraer la producción del alimento de los criterios del mercando. Ya
que, por ejemplo, para lograr mejor precio se inyectan hormonas en las vacas;
esa carne al ser consumida transmite las hormonas al cuerpo humano que se
torna obeso. Si la producción alimenticia se saca
del mercado y se transforma en un bien público, que
debe ser subvencionado, no sería el precio sino su real calidad
alimenticia lo que debería fundar su competencia en
la oferta.
[13.8]
¿Habría un principio normativo
material de la
economía?
[13.81]
La economía supone una
antropología y una ética. En la economía burguesa clásica, por ejemplo la de A.
Smith según hemos visto, el ser humano es definido como un individuo que desde
sus pasiones es movido por el «amor a sí» (self
(ove), lo que sitúa a la propia realización como
una confrontación o lucha, una competencia ante el mismo tipo de pasión por
parte de los otros individuos participantes en la competencia del mercado. Se
Irata de una antropología, pero también de una ética en la que el que vence es el
considerado más competitivo; es decir, el más inventivo, más inteligente, más
disciplinado, el más fuerte, y los demás son los que humildemente deben soportar su dominio in- discutido. Si por el contrario definimos
al ser humano, como se manifiesta empíricamente, como un ser social (ya que
desde siempre ha vivido en comunidad, con instituciones políticas, culturales,
económicas, y con una lengua que aprende en dicha sociedad), que como todos los
mamíferos es primeramente solidario ante el otro ser humano (si la madre no
amara tener y alimentar con su leche a su hija o hijo, haría centenares de
miles de años que hubiera desaparecido la especie homo). Es un hecho empírico que hay individualismo, que hay egoísmo, pero no
se advierte que, también, es un hecho que esas actitudes negativas están
sostenidas por la comunidad que los asume conjuntamente con infinitos actos
cotidianos de responsabilidad, cumplimiento del deber, amistad, fraternidad,
y sin los cuales no se podrían dar los primeros. La noticia notoria es un
asesinato; pero no es noticia la inmensa cantidad de nacimientos, de actos
solidarios, de servicios prestados, de bondad expresada, de amor que se cumplen
a cada instante silencioso, desapercibido y cotidianamente por millones de
seres humanos.
[13.82]
La economía según el principio de la
no-equivalencia exige esa descripción negativa del ser humano, de sus pasiones,
de sus instituciones. Fundada la economía en un ser egoísta todo es posible, y
en particular el capitalismo, fuera de la ética, de la política y como una
ciencia y una práctica autónoma profundamente pesimista de la naturaleza
humana para hacer invisible la irracionalidad del capitalismo. Por ello se hace
necesario un principio crítico, que se oponga a dicha descripción no sólo
parcial sino profundamente negativa del ser humano.
[13.83]
El principio normativo material de la
economía, después de lo sugerido, podría inicialmente describirse de la
siguiente manera: Debemos, es un deber y un
derecho, en el campo económico producir, distribuir, intercambiar y consumir
producios del trabajo humano, haciendo uso de las instituciones econónii cas de
un sistema creado a tal efecto, teniendo en cuenta siempre y en último término
la afirmación y crecimiento cualitativo de la vida humana de todos los miembros
de la comunidad, en última instancia de toda la humanidad, según las exigencias
del estado de las necesidades y de los recursos ecológicos determinados por la
historia humana en el presente que nos toca vivir.
[13.84] Los sistemas[296] económicos son históricos; es imposible que sean eternos. Tienen
comienzo y final; tienen un comienzo aurora], una época clásica, una decadencia
y una muerte. El capitalismo está en una larga agonía (en el sentido de Unamuno: una lucha y un final de su existencia) cuya
duración es imprevisible, y el nacimiento de lo nuevo está ante nuestros ojos,
pero es invisible. El sistema alternativo al actual sistema capitalista se está elaborando de manera
silenciosa, oculta, desapercibida, como todo nuevo sistema alternativo en la
historia. Queremos sólo indicar los criterios o principios que debieran
iluminar la lenta creación histórica de esa alternativa, de ese nuevo proyecto,
todavía de ninguna manera clara y menos expresable en sus componentes. En el futuro se podrán ver en nuestro presente
(cuando sea pasado) las huellas de su anuncio para nosotros mismos hoy
irreconocibles. No hay que angustiarse: ¡siempre fue así en la historia y no
puede ser de otra manera! Sólo los creadores de ese proyecto, por ahora
parcial, han tenido la paciencia y la tenacidad de no perder la esperanza.
Pero, además, es necesaria la clarividencia, como el indígena que sabe rastrar
los signos de una presa en el terreno, de no perderse en el aparente laberinto
del presente. Para ello son necesarios los principios normativos. Como gusta
escribir a Eduardo Galeano: «¿Para qué sirve la utopía?, para caminar». Y
¿cómo caminar si no sabemos el camino? Ahora Machado nos ayuda: «Caminante, no
hay camino; se hace el camino al andar; y al volver la vista atrás...» se descubre
el camino hecho, su dirección y, además, el del camino futuro. ¡Hay que echarse
a caminar!, pero hay que tener una brújula.
[13.85]
En esta situación, como no existe
sistema económico perfecto, hay siempre víctimas. Como hemos podido observar hay dos tipos de víctimas del sistema
económico vigente, a) Un primer lugar, los sujetos subsumidos en el sistema
capitalista como totalidad, que se modifican físicamente su subjetividad, que
dejan determinar sus necesidades como preferencias producidas por el mismo
sistema, sufriendo todo tipo de padecimientos propios de los explotados, de los que crean plusvalor. b) En segundo lugar, los sujetos excluidos del sistema, los pobres que ni siquiera pueden beneficiarse de
algunos de los aspectos positivos del sistema, desempleados estructurales,
marginales, vendedores ambulantes, pueblos enteros reducidos a la miseria, y
que son las víctimas propiamente dichas. Debemos esclarecer el principio
normativo material crítico económico que debería impulsar la afirmación de la vida, y la vida
plenamente realizada en esas víctimas.
[13.9]
comunidad de vida de los que
trabajan
[13.91] En noviembre de 1989, dos semanas después de la caída del muro de
Berlín, tuvimos el comienzo de un diálogo filosófico con K.-O. Apel. Mi observación fundamental fue quila pragmática trascendental o la ética del
discurso de Apcl y Habermas era reductiva; sólo discernía la comunidad
de comti nicación (en el nivel del lenguaje y la
racionalidad argumen tativa), pero había perdido una posible comunidad
de vida (l;i llamé Lebensgemeinschaft) que tenía por participante no un su jeto argumentante sino un sujeto
como trabajo vivo (lo que abrin todo el campo de la económica; es decir, de la
economía y ln filosofía de la economía). Sólo ahora se entenderá lo que es»
crítica inicial indicaba.[297] Me basaba
en el famoso texto de M;n s que trata el tema que deseamos bosquejar. Él indica
la cuestión en un parágrafo del comienzo de El
capital, fruto de tres largir. redacciones
comenzadas en 1857, y al que nos hemos referido en muchas de nuestras obras
anteriores:
«Imaginémonos
finalmente, para variar, [a] una asociación de seres humanos libres (Verein freier Menschen) con [b] medios de producción comunitarios {gemeimchaflicheri) y que empleen, [c] auto- conscientemente (selbstbewussi), sus muchas fuerzas de trabajo individuales [d] como una fuerza
de trabajo social [...]. El producto lodo de la asociación es [e] un producto social. Una parte de éste presta servicios de nuevo [f] como medios de
producción. No deja de ser social. Pero los miembros de la asociación consumen otra parte [g] en
calidad de medios de subsistencia. Es pues necesario distribuirla entre los mismos. El tipo de esa distribución variará con [h] el tipo particular del
propio organismo social de producción y según el correspondiente nivel histórico de desarrollo de los productores
Hemos colocados letras entre corchetes para poder
comentar por partes este rico texto fundamental de Marx en cuanto a los
principios de todo sistema económico futuro.
[13.92] En primer lugar [a], se trata de una comunidad económica (que hemos
denominado «comunidad de vida» |Lebensgemeinschaft]) sin ser parte todavía de un sistema económico histórico (ni siquiera del sistema hipotético socialista,
para Marx). Es decir, es el trabajo vivo
indeterminado en general, pero no como los
individuos en el estado de naturaleza de la robinsonada de A. Smith, sino
formando siempre parte de una comunidad. Es la transformación del solipsismo de la economía clá* sica (no como
un yo auto-conciente cartesiano o moderno,
ni como un yo trabajo egoísta, aislado, sin comunidad de Hobbes o Smith). Es ya la crítica
de la antropología moderna, capitalista. Por ello el proyecto de una Edad futura no puede ser moderna y no-capi- lalista (como sugiere el brillante pensador Bolívar
Echeverría), sino que será trans-modema para ser trans-capitalista [Tesis Jó].
K.-O. Apel supera el solipsismo de los sistemas lingüístico-
argumentativos analítico positivistas (en el nivel formal); Marx supera el solipsismo del individuo «robtnsoniano» del sistema
capitalista, en el nivel material.
[13.93]
En segundo lugar [b], poniéndose a la
comunidad como punto de partida (y no a la individualidad abstracta) se colocan
los medios de producción en manos de
dicha comunidad: son medios de producción comunitarios (y no se dice colectivos, y menos estatales o públicos; por ello en
su momento podremos hablar de la propiedad social). Estamos en un momento anterior a toda determinación del trabajo vivo como sujeto de la propiedad de
todo posible sistema histórico (aún del socialista). Entiéndase lo que queremos expresar: no se trata
para Marx de bosquejar las líneas de un sistema socialista en el texto que
comentamos. El está expresando el principio normativo de todo
sistema económico futuro, hipotéticamente de un
posible socialismo, pero también del sistema histórico que hubiera de organizarse
después del socialismo (cuestión que tocaremos en el punto /i, más adelante), porque evidentemente el socialismo no podrá ser el último
sistema posible, y esta interpretación reductiva
quitó al socialismo real su capacidad crítica consigo mismo, de manera que,
cuando hubo de hacerse la crítica al socialismo real, se derrumbó in
tofo por no haber ni soñado su posibilidad.
[13.94]
Las instituciones económicas (la empresa
productiva, por ejemplo), e igualmente la materia del trabajo, los instrumentos,
etc., serían posesión común
de los miembros de la comunidad. Serian por ello, antes de toda determinación
más concreta (según el sistema económico histórico que se trate) comunitarios.
La propiedad comunitaria, como derecho definido y
defendido por un sistema de derechos (propio del sistema de legitimidad
político[298]), garantiza
a los miembros de la comunidad productivo* económica no sólo el uso de esos
medios de producción, sino igualmente la propiedad social de todos los
productos. No es una colectivización estatal de los medios de producción (por
mediación de una burocracia estalista que al final tiene en sus manos las decisiones últimas de la gestión
de la empresa y del sistema económico como totalidad, dado en el socialismo
real del siglo XX, sino algo completamente diferente y normativa o éticamente
fundado en una participación efectiva y económicamente democrática, como
veremos). El punto /, con respecto a la inversión de parte del producto común
en medios de producción es un corolario de este carácter comunitario del
producto.
[13.95]
En tercer lugar [c], el proceso es
auto-consciente, o propio de un miembro de la comunidad de trabajo económico
plenamente informado de la gestión de su comunidad productiva. Esto supone una
educación e información que en los tiempos de Marx podía avanzarse como una
utopia, pero que en el presente, dado los medios electrónicos, no sólo es
posible sino que se está efectuando ante nuestros ojos. El crecimiento de la
instrucción de las masas populares, aún de los campesinos en zonas alejadas, aumenta
aceleradamente, y desde niño el futuro sujeto y actor de la gestión de su
comunidad productiva podrá ser un miembro «auto- consciente» no sólo de su
trabajo específico, sino del sistema total de la producción de la empresa, del
mercado y del sistema económico como totalidad global (evidentemente no con la
sofisticación de un intelectual, pero sí con una formación necesaria y
suficiente para ser participante simétrico en las tomas de decisiones).
[13.96]
En cuarto lugar [d], la acción misma
productiva del proceso de trabajo, decidida comunitariamente, tiene un carácter
social, no sólo individual o aislado y hecho societario por su subsunción en un
sistema ajeno (la empresa) instituido y gestionado por otro (el empresario), que
adquiere la ñierza ciega y solipsista del trabajador y lo usa a su servicio.
Esa alienación o venta del trabajo le quita su carácter comunitario y destituye
al trabajador éticamente a ser otro medio de producción, junto a los instrumentos
y la materia del trabajo. Éticamente, dicha alienación por venia del trabajo
vivo, constituye la injusticia, la alienación, el mal originario del sistema
capitalista como totalidad. La restitución del carácter comunitario del
trabajo, lo que evita su venta o su alienación, reconoce al trabajo vivo como
fuente creadora de todo valor (sobre todo del valor de cambio), y por ello con
una dignidad que cambia esencialmente el sentido del salario (como veremos en
el comentario del punto g).
[13.97]
En quinto lugar [e], evidentemente, el
producto no será ya del propietario del capital, sino de toda la comunidad.
Será un producto comunitario o social, que ha superado el carácter ajeno
del producto del mismo sujeto de trabajo, y esto
significa una conquista que hace justicia en la propiedad del excedente del trabajo
que desde el neolítico[299] excluyó a
los trabajadores de esa propiedad. En el esclavismo, el feudalismo, el
capitalismo y hasta en el socialismo real (en el esclavismo, como el valor del
producto que supera la compra y manutención del esclavo; en el feudalismo,
como el tributo que entregaba el siervo al señor feudal; en el capitalismo,
como el plusvalor; en el socialismo real como el excedente de lo entregado como
salario y gestionado por la burocracia y nunca por el obrero) el trabajador no
era ni propietario ni gestor auto-consciente del proceso del trabajo y del
producto. Dado el desarrollo histórico, en el presente se comienzan a
manifestar las condiciones de posibilidad para que lo que era utopía en siglos
pasados cobre visos de realidad efectiva.
[13.98]
En sexto lugar [g], desaparece el salario como
pago del trabajo. En el capitalismo el salario paga el valor del trabajo. Pero
Marx ha claramente expuesto que el «valor del trabajo» un concepto ficticio. El
trabajo vivo no tiene valor de cambio, porque es la fuente creadora de todo valor. Sólo la
fuerza de Ira bajo (que se produce y reproduce) tiene valor de cambio. En uti
sistema donde los trabajadores constituyen una comunidad, y pi»i ello tienen
propiedad comunitaria de los medios de producción y de los productos,
desaparece el concepto de valor del trabajo y ai su lugar nace el concepto de
la retribución y distribución a los miembros de la comunidad productiva de una
parte del valor producido para usarlo en su propia sobrevivencia. El excedente
de esa retribución y la inversión en la reproducción de los medios de
producción necesaria se distribuirá de diferentes maneras a decidirse por la
comunidad y dado el grado «correspondiente nivel
histórico de desarrollo» de la humanidad. No hay un
concepto de salario, ni de ganancia; hay costos de producción (cp), precio del
producto (pp), excedente (e) creado por los trabajadores (pp - cp = e), del
cual se dará un uso diferenciado (del excedente) según las decisiones
alcanzadas por el consenso legítimo de la comunidad de vida de los
trabajadores, de los participantes simétricos de dicha comunidad.
[13.99] En séptimo lugar [h], todo lo dicho no vale sólo para el sistema
posterior al capitalismo (como el socialismo real u otro socialismo mejor),
sino igualmente para todo sistema futuro posterior al socialismo. Marx no sólo hizo la crítica del capitalismo, sino que
dio las categorías y el método para criticar todo
sistema económico futuro posible. Esto lo
entendieron pocos socialistas, y menos los que pensaron que el socialismo real
era la última posibilidad de todo sistema económico posible. Pero aun los que criticaron
el socialismo real (como el anarquismo o el troskysmo) es posible que no
llegaran a formular adecuadamente cómo habría que criticar al socialismo futuro
(aun el mejor posible). ¿Sería el socialismo el último sistema posible de la
humanidad? Creo que no; y es más, es imposible aún como postulado, ya que en
ese caso sería un sistema perfecto sin posibilidad de superación (y esto es
imposible según la finita condición humana). Podría argumentarse que todos los
sistemas futuros serían modos mejorados del propio socialismo: ¿no sería esto
una ilusión?, o ¿no se estaría dando el nombre de socialismo a sistemas
estructural o esencialmente distintos? Creo que Marx construyó pacientemente
las categorías y el método para criticar al mismo socialismo real (sería
la crítica marxista del socialismo del siglo XX), y
esto se hace necesario aún más cuando se hable del «socialismo del siglo XXI»,
porque quizá el sistema que está naciendo invisiblemente ante nuestros ojos retomará
lo mejor del socialismo, pero implantándolo en
horizontes desconocidos e insospechados en los siglos XIX y XX; lo subsumirá en
un sistema más complejo, más completo;, evitando las limitaciones todavía
moderna del socialismo. ¿No es acaso la pretensión
de planificación perfecta de un L. V. Kantorovich[300] un
racionalismo aún más abstracto y problemático que las mismas teorías
matematizantes de los modelos neoliberales? Veremos estos temas al tratar la
cuestión de las instituciones económicas de la empresa (Tesis 14) y del mercado, la competencia y la regulación [Tfeíw 15]
de mejores sistemas futuros.
[14.1] La mutua
determinación de lo económico con la pragmática discursiva
[14.11] Ya he indicado que en el debate con K.-O. Apel[301]
se me fue paulatinamente mostrando con mayor claridad la relación mutuamente
determinante de la comunidad de comunicación (ámbito de la «pragmática» de la
segunda generación de la Escuela de Frankfurt) con la comunidad de trabajo (la
«asociación de seres humanos libres» de Marx). Esta relación tenía en cuenta a
dos comunidades bien diferenciadas: a) una material ligada a la reproducción de la vida (la «económica») y b) otra formal ligada a la razón discursiva (la «pragmática»). Ahora, en cambio y por primera vez, intentaré
mostrar la relación en la comunidad económica inisma entre: a.l.)
su aspecto material (considerando la comunidad económica como una comunidad de
necesidades y de trabajo que produce satisfactores
para cumplir con esas necesidades de la vida humana, con valor de uso y valor
de cambio), con a.2.)
su aspecto formal (considerando la comunidad económica como una comunidad de
comunicación donde todos los miembros simétricamente deben llegar a consensos
racionales válidos acerca de la organización y de las labores conducentes a
la producción, distribución, intercambio, consumo de los productos o
mercancías).
Esquema 14.01. La comunidad económica y la comunidad pragmático discursiva
a.l.
Aspecto materiaí (productivo)
|
/ Comunidad concreta |
Comunidad
económica ^
(material) ^ a.2. Aspecto formal {consensual)
Comunidad
pragmático discursiva (formal)
[14.12]
Esa participación pragmático
discursiva (b) de
todos los miembros de la comunidad económica (a) crea un mutuo reconocimiento
que legitima y da fuerza a los acuerdos alcanzados. Pareciera que nada tuviera
que ver con la economía la cuestión de la legitimidad de una decisión, acción o
institución, con convicción subjetiva de los participantes en una comunidad
económica (en este caso no ya en el campo político o cultural) y cumpliendo con
exigencias objetivas o institucionales de simetría. En los sistemas económicos
históricos (sea esclavista, feudal, capitalista, socialista real o las
alternativas futuras) pareciera que las decisiones económicas (en el nivel de
la institución o empresa productiva, o en el nivel más amplio de decisiones
políticas) no dicc referencia a la democracia (que sería exclusivamente el
sistema de legitimidad política). En efecto, en todos los sistemas históricos
nombrados del campo económico (en los sistemas no- equivalenciales de los
últimos 5 mil años) las decisiones fueron tomadas por una clase oligárquica de
libres propietarios de los esclavos, de señores feudales con siervos, de
propietarios burgueses del capital o de burócratas nombrados por el Partido
pai n gestionar las empresas productivas en el socialismo real. Todos ellos
fueron siempre una exigua minoría. La gran mayoría, los seres humanos que
trabajaban (como esclavos, siervos, obreros, etc.), los que producían los
bienes «con sus manos» (diría Emiliano Zapata con respecto a los campesinos de
las haciendas de More los en México) nunca participaron institucionalmente en
dichas ins tandas de toma de decisiones económicas. Sin embargo, el crecí
miento cultural (por la enseñanza gratuita y pública) e informativo (por los
medios electrónicos del ciberespacio) permite ahora a todos los miembros de la
comunidad económica (de la empresa productiva como totalidad, hasta en las
corporaciones trasnacionales, y de las diversas instancias económicas) participar en condiciones de simetría en la toma de decisiones, en la incorporación plena en las instancias
institucionales de la gestión. No se trata de decisiones políticas sino
estrictamente económicas, como veremos, institucionalmente definidas contando
con un sistema de legitimidad nuevo, creativo, normativo.
[14.13]
En el capitalismo la clase posesora del
capital se inició como grupo humano que gestionaba directamente, desde su
capacidad inventiva y por ventajas recibidas por herencia o por una educación
privilegiada (imposible a las clases explotadas y agobiadas por jornadas de
trabajo inhumanas al comienzo), la empresa económica productora de las
mercancías (burguesía industrial), o las especializadas en su comercialización
(burguesía comercial), o en el aumento del capital bancario y afines (burguesía
financiera). Esa oligarquía tenia un poder económico inmenso, y ponía y pone,
hoy más que nunca, en jaque hasta las burocracias representativas políticas de
los Estados. Se trata entonces de imaginar una nueva edad en la gestión nunca
antes soñada donde, por la participación de sectores y clases hasta ahora
excluidos en los sistemas económicos, alcancen la dirección de la economía, y
además con legitimidad normativa (lo que significará igualmente la posibilidad
de eficacia en la erradicación de la pobreza de esos afectados antes
ignorados).
[14.14]
En efecto, en el capitalismo, el propietario del capital[302]
(SI)
ejerce dominación (g) sobre el trabajador asalariado (<S2), leniendo la
propiedad de los medios de producción, de la materia del trabajo, del producto
y del excedente (plusvalor) (flechas h,j, i y y). El sujeto que trabaja aparentemente es libre, pero las condiciones
objetivas de no-propiedad, de pobreza, lo reducen a sufrir en la venta de su
trabajo una coactiva dominación, sustrayéndosele el excedente de su trabajo sin
pago alguno (verdadero robo invisible para el propietario y el trabajador
asalariado).
[14.15]
En el socialismo
real del siglo XX, los miembros principales del
partido (Comité central, etc.) (SI) ejercieron de hecho un dominio
burocrático (g) sobre los trabajadores industriales y agrícolas (S2), y gestionaron no democráticamente el excedente (que no es sin
embargo plusvalor) distribuyendo estatalmente el excedente que no es entregado
personalmente al obrero (A), los medios de producción y la materia del trabajo (las
flechas h f i y j no indican propiedad privada, sino propiedad estatal con gestión
burocrática de la élite política del partido, un tipo particular de
dominación). El sujeto que trabaja es miembro de la empresa estatal industrial
o agrícola sin libertad ni gestión
autorizada del control, de la organización de la
producción, de la planificación y de la distribución del excedente. Es otro
tipo de dominación económica moderna.
[14.16]
Las alternativas futuras (trans-modemas y
trans-capi- talistas) deberán redefmir cada una de estas determinaciones y sus
relaciones (expresadas por las flechas), alcanzando el trabajo vivo o la subjetividad del trabajador (S2) una nueva posición activa, responsable y participativa. Marx escribió
acerca de esa situación futura estratificando la historia en tres estadios. El
primero, de la comunalidad de los sistemas económicos anteriores al capitalismo [1] (primer
estadio); el segundo, el de la individualidad abstracta burguesa [2] (el estadio moderno y capitalista); el tercero
se alcanzará como una síntesis que subsume y supera a los dos anteriores,
siendo un nuevo y futuro tercer estadio [3] donde una nueva individualidad
plena se articula a una nueva y plena comunidad.
[14.2] La razón discursiva en el
campo económico
[14.21]
Intentaremos sacar del debate
tradicional la cuestión pragmática (en el sentido de Karl-Otto Apel) de la
economía capitalista tal como la ha estudiado Peter Ulrich en su obra Trans
formación de ¡a razón económica,[303] en la que se habla de una «idea regulativa de una comunidad de
comunicación de empresarios» en la que se funda una «gestión (Management) de orientación consensual (Konsensorientiertes)». Después de mostrar la importancia del descubrimiento de K.-O. Apel y
J. Habermas de la razón consensual situada en la historia del problema (partes
I y II de la obra) se centra en la ciencia económica. Trata entonces de mostrar
el sentido para la economía de la acción y de la razón comunicativa o consensual,
desde la propuesta de la validez del consenso para alcanzar la pretensión de
verdad (dentro de una teoría consensual de la verdad[304])
en la economía; intento original que bien puedo asumir en parte (corrigiendo el
formalismo propio de la que llama Segunda Escuela de FrankfurtJ).
Se expone que es necesaria una «democratización» (demokratisierung) de la gestión económica que no deja de ser capitalista, y por ello
critica la posición socialista para fundamentar la idea del ejercicio
consensual entre los empresarios. Es, en esencia, una propuesta de reforma de
la economía empresarial por medio del diálogo, del consenso.
[14.22]
Es evidente que en este tipo de
consenso es el empresario, pensado como propietario del capital (o como el que
gestiona la propiedad por acciones), el que participa como miembro de la
comunidad de comunicación. Los empresarios afectados de menor rango no son
incluidos con simetría. Nunca se piensa ampliar el concepto de comunidad
económica, que incluya a los empleados que gestionan en concreto la empresa y
mucho menos a ios trabajadores mismos en ella. Estos nunca son considerados
miembros simétricos de la comunidad de comunicación económica. Es analizada
entonces una gestión discursiva burguesa. Se trataría ahora, exactamente, de
ampliar el concepto de participante de la comunidad económica, y de incluir en
ella a todos los actores que deben ser responsables de la gestión (sin tener
ya en cuenta el supuesto de la propiedad privada del capital y, por el contrario,
pensando en la posibilidad de una propiedad social común de la empresa como
totalidad[305]). En este
caso se constituiría una auténtica comunidad de comunicación económica sin
excluidos, y todos los participantes en la empresa (con funciones muy diversas
y proporciones que hay que definir en cuanto al logro de los consensos)
podrían simétricamente alcanzar en las decisiones de todo tipo (referentes a la
empresa económica) una legitimidad nunca antes tan vinculante. Sería una
democracia de nuevo tipo en la gestión económica.
[14.3] ¿Cómo trató Marx esta cuestión «pragmática»?
[14.31]
Aunque parezca extraño ésta es la
cuestión esencial en cuanto al postulado desde donde se efectúa la crítica al
capitalismo que intenta Marx en su investigación acerca del capital y su disolución. Ya hemos comenzado a plantear el problema; continuemos su
tratamiento.[306] Ya en 1857
había escrito:
«Individuos que producen en sociedad, o sea, producción de los
individuos socialmente
determinada: este es
naturalmente el punto de partida. El cazador o el pescador solos y aislados con
los que comienzan Smith y Ricardo pertenecen a las imaginaciones desprovistas
de fantasía que produjeron las robinsonadas dieciochescas [...]
En esta sociedad de libre competencia
cada individuo aparece
como desprovisto de lazos naturales».1
[14.32]
Para Marx, el individualismo metafísico de la
economía clásica (hasta la neoliberal) es una invención de ta pura imaginación,
inexistente empíricamente. Marx piensa, además, que la individualidad moderna
hay que superarla desde una nueva experiencia histórica:
«Las relaciones de dependencia personales [comunitaria...]
son las primeras formas sociales La independencia
personal, fundada en la dependencia respecto a las cosas [que es la forma
moderna], es la segunda forma [...] La libre individualidad. fundada en el desarrollo
universal de los individuos y en la subordinación de su productividad comunitaria (gemeinschaftlichen>, social, como patrimonio socialconstituye el tercer estadio [...]. La producción social [...] está subordinada a los individuos y controlada en común
(gemeinsames) por ellos como su patrimonio [...
Es un] libre intercambio entre individuos
asociados sobre el fundamento de la apropiación y del control comunitario de
los medios de producción. Esta última asociación no tiene nada de arbitrario:
ella presupone el desarrollo[307]
de las condiciones materiales y espirituales».[308]
Puede observarse que el «tercer estadio», el futuro que
hemos denominado transmoderno, conservará la plena individualidad en la plena
comunidad. Se trata exactamente del criterio de la alternativa futura más allá
del sistema económico capitalista, donde la modernidad es subsumida y superada
(será una nueva Edad de la economía).
[14.33]
No se parte del individuo sino de la
comunidad; no es el contrato (de compra-venta) el que constituye las relaciones
sociales económicas, sino que ya siempre hay una cierta institucio- nalidad (y
también relaciones históricas, que juegan la función de un contrato apriori) que determina el intercambio (aunque sea en el arcaico tianguis
azteca, midiendo la compra-venta por puñados de cacao, la moneda
mesoamericana).
Esquema 14.02. La relación comunitaria práctica determina el carácter del producto
Persona 1
Comunidad j a --------------------------------- ► b Producto social
Persona 2
Aclaración del esquema 14.02. a. Relación comunitaria de los trabajadores (productores), b.
Carácter social o comunitario del producto (no privado)
[14.34]
La relación interpersonal de los
miembros de la comunidad productiva (la nueva empresa productiva, por ejemplo)
(a) debería ser originariamente
intersubjetiva, comunitaria. No hay que caer en robinsonadas. El carácter del
producto del trabajo es social (¿), común; cuando ha sido concebido por todos y
perlc- nece a sus productores. Si D. Hume propone la propiedad privada para
poner un límite al propietario avaro que desea apropiarse tic los bienes de
todos en el origen del capitalismo industrial en el siglo XVIII, ahora, por el
contrario, unos pocos se han apropiado con propiedad privada de lo que es
común. Hoy es necesario rom per la exclusividad injusta de dicha propiedad privada excesiva devolviendo los bienes comunes a
la comunidad para su mejor uso. G. Agamben acaba de mostrar[309]
cómo en el comienzo del capitalismo primitivo italiano medieval la comunidad
franciscana se
opuso a la propiedad privada
hegemónicamente naciente y negándola afirmó el único auténtico derecho: el
derecho al uso (usufructo) de los bienes comunes.
Esquema 14.03. Fetichismo det trabajo no-comunitario
Individuo aislado 1 ■<------------------
b-------------- mercancía propia
|
|
|
b |
Individuo aislado 2
Aclaración del
Esquema 14.03. Flecha a. Relación fetichista de las mercancías en d mercado como si
fueran personas. Flecha b. Relación abstracta fetichista de las personas como si
fiieran cosas. El “individuo aislado 1 ” es el propietario.
[14.35]
Marx llama fetichismo al
aislamiento solitario u originario de los trabajadores o productores (que
provenían históricamente de los feudos medievales en Europa), que habían
abandonado la comunidad agrícola individualmente y se internaban sin comunidad
a las nacientes ciudades anónimas europeas. Es por ello que partiendo del
solipsismo económico del trabajo individual de aprendices o asalariados que
venden al propietario de la empresa productiva (al maestro o al burgués, es
decir, al capital naciente) producen una mercancía que ya no es comunitaria
sino privada, exclusiva de otro.
jamás
apropiársela?» (pp, 194-195), Era, empíricamente, una vida a contra corriente
de la modernidad naciente en Europa. Por el contrario, los franciscanos
encontraron que los indígenas americanos tenían esa forma de vida de manera culturalmente constitutiva {porque todos los bienes
eran considerados como apropiados en com ún), y por el lo pensaban los
franciscanos que los indígenas no había sido tocados «por el pecado original».
Esta forma
de vida que usa los
bienes sin apropiárselos fue institucionalizada en las Reducciones
franciscanas y jesuítas desde el siglo XVII, y debe ser situada históricamente,
como ya lo hemos indicado (y Agamben ignora), debajo del socialismo utópico a
finales del siglo X VIII en Francia. Fue el primer capítulo desconocido hasta hoy del socialismo contem- ixtráneo (pero a diferencia del
socialismo europeo nunca fue moderno, es decir, puede estar debajo de la
futuiatransmodemidad). Esta experiencia la viven todavía cotidianamente en toda
América Latina en el presente los pueblos originarios en Bolivia, Perú,
Guatemala o México. Son un pasado histórico contemporáneo que se sitúa en
nuestro futuro.
Escribe Marx en un famoso texto sobre el tema:
«Como los productores no entran en contacto social hasta
que intercambian los productos del trabajo, los atributos del trabajo, los
atributos específicamente sociales de los trabajos privados no se manifiestan
sino en el marco de dicho intercambio».' «Todos los productos de Robinson
aparecían como su producto exclusivamente individual».*
[14.36]
Y de una manera precisa, aunque
haya pasado frecuentemente desapercibida a la critica aún marxista, expresa:
«El carácter fetichista del mundo de la mercancía se
origina en el peculiar carácter social del trabajo que produce mercancías».[310]
Es decir. Marx distingue entre el carácter comunitario y el carácter social del trabajo. El primero (el comunitario) toma en consideración a la comunidad; el segundo, el que tiene
carácter social, tiene como punto de partida de la socialidad del individuo al contrato del capital: es en el interior de la
empresa capitalista (subsumidos como trabajadores asalariados) que los obreros,
aislados, individuales y sin comunidad, fuera de ella, entran en relaciones societarias o sociales (no comunitarias) instauradas por
el capital.[311]
[14J7] El sistema alternativo futuro, entonces, tiene
como punto de partida el establecer una relación comunitaria nueva, nunca antes
posible (porque será necesario la subsunción de la individuación moderna
dentro de un nuevo tipo de comunidad productiva).[312]
Los miembros de esta comunidad económica tendrán todas las cualidades de la
individualidad moderna (autonomía de su voluntad, información científica, etc.)
pero articulándola dentro de una comunidad (o comunalidad) comunicativa donde la
validez de los actos y las decisiones son propias y simultáneamente
comunitarias. Ese crecimiento cualitativo del
carácter comunitario del trabajo (y de los participantes) es fruto de un mejor
uso cualitativo de la razón práctica discursiva, en la que cada miembro de la
nueva empresa productiva es siempre participante activo de una comunidad de
comunicación, y no sólo de los empresarios, como el caso estudiado por P.
Ulrich, sino de todos los miembros: obreros, empleados administrativos hasta
de los más altos niveles de la gestión o más simples del último trabajador de
la limpieza.
[14.38]
Si todos esos participantes son,
además, propietarios comunitarios de los bienes de la empresa productiva, nos
abrimos a una alternativa democrática que supera la sociedad productiva del
socialismo real (por ejemplo, en la URSS), donde nunca de hecho los obreros
pudieron planificar sus necesidades, ni gestionar todos los momentos
económicos de su empresa. El tipo de propiedad hegemónica o mayoritaria no debería
ser ni privada ni estatal, sino social, en el sentido de comunitaria; con lo cual queremos indicar que el miembro de la comunidad que
participa en ella, y mientras en acto trabaja en dicha nueva empresa productiva, tiene plena apropiación de
ella. Sin embargo, el momento esencial no es tanto la propiedad de esos medios
de producción (que son condición y garantía de igualdad, de la simetría en la
participación), sino el derecho a la plena gestión comunitaria, discursiva, en
la que puede dar razones en condiciones simétricas, para alcanzar decisiones
consensúales que se imponen por la fuerza de la validez, con la articulación
vinculante creada por la argumentación, sin violencia ni corrupción. La validez
ética de ios acuerdos económicos así alcanzados, a
partir de una participación simétrica de los afectados ya indicada (de todos
los miembros de la nueva empresa económica, empezando por los más humildes
obreros) se transforma en legitimidad democrático
económica de la comunidad productiva, que
distribuye, intercambia, y ofrece productos/satisfactores (con valor de uso,
valor y valor de cambio) a un consumo redefinidos desde nuevos criterios no
meramente cuantitativos como en el caso de la modernidad capitalista.
Modernidad y capitalismo son dos categorías mutuamente determinantes (no se da
una sin la otra). No hay entonces modernidad no-capitalista.
[14.39] Marx habla que esta comunidad autoconsciente debe también realizar una
«distribución socialmente planificada».' Esa planificación o regulación social fue entendida como una labor del Estado (también fetichizada en el
socialismo real), de los «planes quinquenales», por ejemplo. En cambio, hoy
deberemos entender que dicha planificación debe ser una regulación compartida
con los gobiernos locales y regionales partícipativos y de la misma comunidad
productiva, es decir, debe ser social (no estatal) en dicha empresa (como regulación compartida de una democracia
parti cipati va institucionalizada del Estado alternativo futuro que debe
permanecer en un nivel estratégico, mínimo y necesario, sin tomar medidas que
le corresponden a las comunidades políticas locales o a las nuevas empresas).[313] Es una
planificación en manos de los productores mismos, en cuanto a la puesta de
mercancías en el mercado, que debe articularse con la regulación económica
macro que debe organizarse desde el Estado en sus instancias participativas
(confirmada como leyes en la instancia representativa y legislativa). Hay
ciertamente que regular la producción y su distribución e intercambio en el mercado con un
grado de competencia que abordaremos más adelante, y esa regulación normativa
económica, debe ser, sin embargo (y repitiendo), estratégica, mínima y
necesaria, sin coartar la creatividad tecnológico económica (dentro de
parámetros ecológicos) de la nueva empresa económica.
[14.4] El principio formal normativo de la
economía
[14.41]
Espero que ahora se podría comenzarse a
entender lo que sería un principio normativo formal o procedimental institucional como mediación para que la gestión
económica alcance subjetiva (en los miembros de la comunidad empresarial) y objetivamente
legitimidad (en las instituciones que se gestionan
por consensos válidos). Se habrían disuelto las prerrogativas de la clase
burguesa y aún de la clase obrera tradicional, también disuelta, ya que al
cobrar simetría en la creación y conducción de todos los niveles de la nueva
empresa económica habría dejado de ser el agente un obrero sin conciencia ni
participación que como explotado vendía su trabajo a un propietario ajeno.
Ahora su trabajo singular es propio y al mismo tiempo común, que, articulado
comunitariamente a todos los otros trabajos propios de los otros miembros de la
comunidad y en común, producirían bienes que pertenecerían socialmente a sus
productores (incluyendo a los empleados de los diversos momentos que componen
la nueva empresa productiva y que no ejercen directamente el trabajo manual en
la producción de los bienes).
[14.42]
El principio normativo formal de la economía
podría describirse aproximadamente de la siguiente manera: Es legítima toda decisión (tecnológica, productiva, organizativa,
publicitaria, etc.) de la nueva empresa productiva, aún en el marco de las
decisiones políticas sobre el campo económico, cuando los afectados
(trabajadores, empleados,
etc.) puedan participar de manera simétrica en las decisiones prácticas en
todos los niveles (de la producción, distribución, intercambio, etc.)
institucionales, siendo garantizada esa participación por medio de una propiedad
comunitaria o social de los medios de producción, gestionada discursivamente
(aunque el peso de las razones tenga más fuerza en el caso de los especialistas
en los diferentes saberes, técnicas o prácticas que se ejercen en dicha
comunidad productiva), teniendo en cuenta las necesidades de todo tipo no sólo
de la comunidad productiva, sino fundamentalmente y como servició y
responsabilidad de toda la sociedad, y en último término de la humanidad,
dentro de los límites enmarcados por el principio de factibilidad [véase Tesis 15] y de la afirmación
de la vida humana como bien común [Tesis 13\
[14.43]
Téngase en cuenta que el
socialismo de los siglos XIX y XX buscó a través de la propiedad estatal de los medios de producción y de la gestión económica planificada,
también estatal, la solución de estos problemas. Si es verdad, como veremos, que la
propiedad da un fundamento material a la fuerza del consenso legítimo
alcanzado por la comunidad discursiva de todos los miembros de la nueva empresa
productiva (y otras instituciones económicas y políticas vinculadas a la
economía), pasó sin embargo inadvertido el aspecto subjetivo de la necesaria
participación discursiva institucional de todos los dichos miembros. Marx
escribió acerca de «una asociación de seres humanos libres» [13.91] que tienen
«medios de producción comunitarios» (sería la propiedad común) y que los «empleen auto-conscientemente».
Pero podía imaginarse todavía que esa auto-consciencia se debía
institucionalizar en las asambleas de la empresa gracias a la actividad de una
razón discursiva que suponía la simetría para la plena legitimidad de la
conclusión de la argumentación práctica que gestiona la empresa (y en las demás
instancias institucionales do lo económico). Esa democracia económico
participativa institucionalizada es la originalidad que estamos descubriendo y que deberá ser
practicada en las alternativas económicas futuras. Es el momento formal crítico
y esencial de la comunidad auto-consciente y libre de los productores.
[14.5] Propiedad, autonomía del individuo y
consensualidad
[14.51]
Frecuentemente no se tiene
conciencia de la relación entre el derecho a la propiedad privada y el
individualismo mel.i- físico moderno. Dicho tipo de propiedad, en cuanto
privada, es el fundamento o la esencia concreta y efectiva de la autonomía moderna
del individuo. Capitalismo y modernidad son dos aspectos de lo mismo, hemos ya
dicho, por lo no podrá haber superación del capitalismo sin disolución de la
modernidad. No hay, entonces, liberación en una modernidad no-capitalista (es
una contradicción en los términos). La propiedad es el fundamento o la última instancia que hace posible, es decir, otorga factibilidad
a las decisiones del productor inmediato para que pueda elegir razonable y
libremente sobre una mediación. No se trata sólo de una posesión reconocida por
la comunidad sobre un momento de la naturaleza (porque al final se trata de
algo que es parte del mundo dado, de la Tierra). En el capitalismo la propiedad
es privada, y en tanto que privada, y,
como su nombre lo indica, priva o excluye a los demás miembros de la comunidad
productiva del derecho de decidir. Históricamente fue el objetivo de la
revolución burguesa: poder tener propiedad sobre el suelo excluyendo a los
señores feudales, que eran los que gestionaban los feudos (posesión exclusiva
del suelo en los que se cumplían las labores agrícolas de los siervos). La
burguesía necesitaba asegurarse de dicha tierra excluyendo a los señores
feudales, pero, de paso, excluyendo o privando por anticipado a la nueva clase campesina (y en la industria a la
clase obrera) de toda propiedad. Lo que consistió una conquista frente a la
propiedad feudal se transformó en una dominación, un privilegio, por
exclusión, de los ciudadanos no propietarios burgueses del capital (manera moderna de organizar el campo económico). Toda la organización económica y
politica, desde ese momento, se apoyó sobre el fundamento de este derecho exclusivo
(excluyeme), lo que puede verse ya reflejado en la filosofía moderna de un John
Locke.[314] La sociedad
política se construía toda ella como defensa de la propiedad. Es decir, en este
caso el campo político determinaba a la economía como su fundamento: daba derecho
de propiedad a todas las instituciones que se fueran creando.
[14.52]
Hegel, pretendiendo efectuar una
descripción universal de las determinaciones del derecho, intenta probar que
la primera determinación de la voluntad libre es la relación de propiedad con
un ente (Dasein: ser-ahí), con «la cosa abstracta exterior»,[315]
del que no se tiene solamente una posesión {Besitz), como relación material del sujeto con la cosa, sino igualmente una propiedad
privada (Eigentum), como relación formal de la cosa
con el sujeto. El sujeto tiene un derecho exclusivo (y excluyente) de la cosa
poseída ante todos los demás miembros de la comunidad, por lo que «la cosa es mía,
y recibe como su ser substancial, que no tiene ella
misma, a mi voluntad, como su determinación y fundamento».[316]
El ego cogito se transforma ahora en un
ego possideo (yo poseo) que permite
a esa voluntad decidir sobre lo poseído con derecho exclusivo. Es decir, el fundamento de la decisión libre
sobre algo se funda en la propiedad de
aquello sobre lo que se tiene derecho exclusivo. La libertad del burgués (ante
el feudal. post festum, y sobre el trabajador asalariado, ante
festum) tiene como su fundamento ontológico a la
propiedad. Se es libre de decidir porque se es posesor de la cosa (desde J.
Locke hasta M. Friedman en Libertad de elegir5). Por ello, todo el derecho moderno y el
Estado, también moderno, se construyen en tomo :il hecho de defender esa
propiedad privada sobre la que está fundado todo el sistema capitalista
moderno. Sin propiedad privada del burgués sobre el capital, el capital mismo
se disuelve: el sujeto articula (como lo que da unidad en una apercepción práctica, diría Kant) todas las determinaciones y
da permanencia (en el espacio y el tiempo) al valor que se valoriza que como
momentos del capital tienen su referencia trascendental a la voluntad
propietaria exclusiva (y excluyente) del burgués
sobre todas las otras voluntades. Es el sujeto propietario el que da unidad
ontológica y permanencia en el tiempo al capital. Como hemos indicado, si Kant
habla de una «apercepción trascendental» con respecto al>’<? en el acto
cognitivo, en el acto práctico económico capitalista hay una referencia última
trascendental al>o pro pietario del burgués. Es decir, la referencia constituyente y originaria del
capital es la propiedad privada del capitalista posesor por derecho de dicho
capital.
[14.53]
Puede entenderse, entonces, que la importancia
que Marx atribuye a la propiedad privada no es una ocurrencia unilateral. Se
trata del fundamento ontológico subjetivo de todas las determinaciones, categorías, instituciones del capital,
del capitalismo. La superación del capitalismo supone una reorientación del
sujeto de la propiedad. Existiendo en el origen solo la naturaleza, el ser
humano {el homo sapiens) fue un reciente efecto de la evolución de la vida en el planeta
Tierra. Cada ser humano que recibe la vida como un don gratuito (sin mérito ni
derecho originario sobre ella) puede volverse sobre esa naturaleza (que es
como su «madre», en el sentido de que ha nacido como todo viviente en ella) y
usarla, usufructuarla con responsabilidad (ecológica), pero, en sentido
estricto y fundamental, tiene sobre ella sólo una responsabilidad del uso
común como miembro de la humanidad. Este es,
además, un derecho común, y en tanto común es el único determinado por la naturaleza del ser
humano en cuanto tal (es el único derecho natural, si lo hubiere), l odo otro derecho, sea estatal, social, cooperativo,
hasta el privado, son modos accidentales, procedimentales, contingentes para
la gobemabilidad y factibilidad de la sobrevivencia, pero nunca alguno de
ellos natural. Dentro de la flexibilidad
que las exigencias históricas lo determinen, la humanidad, los Estados, las
comunidades podrán decidir sobre tipos de propiedad, los más convenientes para
la afirmación y el crecimiento de la vida humana en comunidad y de toda la
humanidad en concreto.
[14.54]
Por ello, ni la propiedad privada ni la
estatal son necesarias y universales, y otros tipos de propiedad pueden ser
elegidas en circunstancias históricas concretas. Pensar que son formas
naturales o universales es fetichizarlas. El capitalismo fetichizó la propiedad
privada, y J. Locke y D. Hume son
unos de los responsables de este fetichismo, porque dieron razones para la conveniencia
de la propiedad, pero deduj eron indebidamente que esta propiedad era
exclusivamente la propiedad privada del capitalismo naciente. El socialismo
real fetichizó igualmente la propiedad estatal (que se burocratizó contra la
misma clase obrera y campesina). Es necesario comprender que se necesitan
diversos modos de propiedad para distintos fines sectoriales, para la afirmación
de la vida humana de toda la comunidad, y no del mero cumplimiento del amor
a sí (selflove) de algunos (los burgueses) para que en su avaricia narcisista dejen
desprotegida a la mayoría de la humanidad, sin propiedad alguna y hasta en la
más extrema pobreza. La decisión de qué tipo de propiedad se necesita en
situaciones e instituciones concretas depende de las decisiones consensúales
de los miembros de la comunidad política y empresarial económica, y de las
necesidades como fundamento de la planificación de sus satisfactores por los
órganos de la democracia participativa de la comunidad política y económica.
[14.55]
Formalmente la legitimidad de las
decisiones económicas se alcanza por medio del cumplimiento de la exigencia
normativa formal del principio económico descrito de manera inicial más arriba
[13.42]. La libertad o autonomía, como miembro de la comunidad económica, de
cada singular no puede ser plena si no posee un cierto derecho de propiedad
sobre aquello que se decide (que en cada caso habrá que consensuarlo según la
conveniencia de los fines que se proponga la comunidad institucionalmente). Un
miembro de una asamblea de la empresa económica que no tiene sobre la misma
empresa una participación real por medio de una cierta propiedad actúa necesaria
y objetivamente en una situación de no-simetría ante los miembros que son
propietarios. La legitimidad (por falta de simetría) de las decisiones es
puesta en cues tión radicalmente. Por ello, el tema de la propiedad no es seam
dario para una economía normativa discursiva universal, sino que es el
fundamento empírico concreto de la autonomía o la plena libertad del miembro de
la comunidad de comunicación económi ca. A K.-O. Apel y a J. Habermas, por
cierta ceguera con respedo al ámbito material en general (según he expuesto en mi Etica[317]). se les escapa esta relación esencial entre la materialidad de la
posesión de lo a decidir (es decir, de la condición de posibilidad de la
simetría) y el hecho de la decisión sobre el contenido de lo que se argumenta, que los miembros de la comunidad no pueden
dejarlo en mano de pretendidos expertos, a) Lo legítimo dice relación de fondado con respecto b) a su condición
de posibilidad {la propiedad). La capacidad de la
participación libre y plena se apoya en el hecho de una cierta propiedad de la
empresa en la que se discute una decisión. De otra manera: lo decidido
comunitariamente para la gestión de la empresa dice relación de fundado con
respecto a fundamento: la posesión y derecho de la voluntad sobre lo que se
discute (en último término la empresa y su producción como tal). Por otra
parte, lo decidido legítimamente incide y determina a las estructuras y
mediaciones futuras de la empresa. La consensualidad legítima de las decisiones[318] de todos
los miembros de la comunidad económica es el ámbito que obliga y determina el
principio normativo formal de la economía que nos ocupa en esta Tesis
14.
Esquema 14.04. Comunidad de apropiación y comunidad de comunicación
Comunidad
de sujetos de apropiación I •* a I
Comunidad de comunicación
(tipos de propiedad) | b
► | (tipos de consenso)1
Aclaración al Esquema MíW.a. Relación de fundad colación
discursiva, jurídica,
formal. b. Relación de derecho simétrico a
participar en la determinación de los contenidos de ta discusión.
[14.56]
Concluyendo. El derecho ético a participar simétricamente es propio del argumentante como
tal; es un apríori trascendental aceptado por el hecho de pretender llegar al consenso
racional dando razones, como indica Apel. Pero dicho derecho sólo cobra fuerza
de legitimidad real, jurídica,
política, cuando se inviste al sujeto argumentante de ser propietario o miembro
a parte entera de la comunidad institucionalizada política y económicamente. Sin esta fuerza de la ley el participante
lo es en situación débil y parcialmente, ya que no podría defender en el estado
de derecho el poder efectivo de su participación
plena y de su decisión que no es simétrica. El obrero en una empresa cuyo propietario es el capitalista, puede
concedérsele el que participe en la asamblea, pero, en los momentos decisivos y
en último término jurídico, podría ser excluido de la comunidad o no ser tomado
en cuenta su argumentación si su participación se opusiera a los intereses concretos
del propietario. Aunque éticamente se presupone ya siempre transcendentalmente
que tiene los mismos derechos que el propietario al acceder éste a entrar en un
proceso argumentativo, sin embargo, empíricamente el propietario podría por la fuerza de! derecho (injusto) no tomar en cuenta su opinión o dejar al obrero fuera de la comunidad
de comunicación, de la asamblea de la empresa. El tema de la propiedad, al que
Marx da tanta importancia cu su crítica realista (en un realismo crítico económico, no idealista), tiene entonces sentido fundamental
con respecto a la consensualidad de la gestión legítima de la economía (y, en
definitiva, de toda otra gestión en los diversos campos y sistemas posible).
114.6]
Ejemplos de la gestión comunitaria de nuevas
empresas
[14.61]
Se están publicando muchas obras
de conjunto sobre estas experiencias de nuevas empresas económicas gestionadas
democráticamente. Cabe destacarse la colección de investigaciones reunidas por
Boaventura de Sousa Santos en un libro muy útil por los numerosos estudios de
casos, titulado: Producir para vi vir. Los caminos
de la producción no-capitalista. No es que so
proponga que por la indefinida multiplicación y la diferenciación de tantas
experiencias concretas el sistema económico capitalista se transformará
revolucionariamente. No es que a través de siglos cuantitativamente ese tipo de
empresa se impondrá al final. No se trata de eso; sino, más bien, de mostrar
que la nueva empresa de economía popular o de otros tipos de asociación
sociales son posibles,, lo que exige igualmente desarrollar como segundo momento una
teoría a partir de esos ejemplos.’ Esas prácticas,
y la teoría como su consecuencia, permiten (en el caso de que movimientos
político-populares y otras fuerzas o partidos políticos puedan ejercer el poder
delegado obediencial del Estado,[319]
lo que ya acontece en América Latina, como por ejemplo en Bolivia* Venezuela,
Ecuador, etc., y en otras partes del mundo) tener ejemplos factibles y
horizontes concretos y programáticos que pueda generalizarse,
institucionalizarse, en los respectivos sistemas económicos nacionales para
abrir la posibilidad de una nueva economía empresarial trans-capitalista (y
más allá de la efectivamente organizada estatalmente por el socialismo real).
[14.62]
Aníbal Quijano indica[320] que en el
siglo XIX se desarrollaron «las ideas saintsimoniana de un sociedad
de productores, pasando por las cooperativas de Owen, al falasterio de Fourier, a la nacionalización propuesta por el Manifiesto
comunista de Marx-Engels, a las comunidades tipo obschina, los narodnikis o populistas rusos, a la revolución de la Comuna de París en 1871, a la Comuna del
movimiento anarquista, a la propuesta de los consejos
de obreros de algunas fracciones del socialismo
europeo»-[321] José Carlos
Mariátegui expuso todavía la experiencia de las comunidades indígenas (a las
que haremos referencia enseguida). Ante el proceso de globalización y de
crisis económica extrema al comienzo del siglo XXI ha cambiado la situación.
Las revoluciones en curso (en Bolivia, Venezuela y otros países) y el empobrecimiento
y marginalización (decretadas como «desechables»[322])
de grandes masas por la globalización en su ejecución neoliberal han permitido
el crear nuevas soluciones en la estructura de la empresa, por lo que recurren
a una «estrategia de la mera sobrevivencia» o economía informal. Se trata de pobres
(pauper post festum que ya no participarán en el
festín del capital: situado en la exterioridad de la que nos habla Marx[323]). Esto
exigirá el surgimiento de nuevos tipos de comunidades (o empresas) productivas
que exigirán nuevos tipos de propiedad, de gestión y de finalidad de la misma
empresa, que podrían ser clasificadas en algunos tipos.
[14.63]
En primer lugar, el ejercicio de
la economía solidarin en la forma de cooperativas. No dejan de ser formas ambiguas.' porque aunque cambian el tipo de
propiedad (que es común, social no estatal, con respecto a los medios de
producción y en referencia a los recursos y productos), no dejan de estar
articuladas de modo sistemático al mercado capitalista. La auto-gestión de la
empresa y la división interna del trabajo se realiza, sin embargo, de forma
eficaz, posible. Su finalidad puede ser fijada en vista dd cumplimiento de las
necesidades de la población. Las ganancias (el excedente por sobre el costo de
producción) se distribuyen entre los miembros de la asociación. El peligro
consiste en un aburguesamiento de los miembros, que terminan por comportarse
como empresarios cooperativistas en Brasil, Colombia, Chile, Argentina,
Mozambique, Africa del Sur, India, etc. En cada país o región cobran
características particulares. Todas se originan con posterioridad a 1980.
Frecuentemente toman a cargo empresas en crisis o que se declararon en quiebra.
Algunas veces reciben apoyo financiero del Estado. Conservan las relaciones
con los propietarios de otras empresas capitalistas. En general tienden a tener
menos empleados que antes, y las relaciones con la empresa es muy semejante. La
distribución de las ganancias crea conflictos burocráticos difíciles de
solucionar. Con el tiempo falta creatividad en cuanto al descubrimiento de
nuevas técnicas de producción y distribución; hay un cierto conformismo.
[14.64]
En segundo lugar, las empresas que
se presentan como practicantes de una economía popular: existen en América Latina, la India, el Africa bantú, etc. Se
distingue de la anterior por icner una organización y gestión más heterogénea
que las coopera- l ¡ vas, y se ocupan desde la producción, a la distribución y
hasta al consumo. Tienen relaciones primeras entre sí (no especializadas) por
lo que no pueden tener muchos miembros y obreros. Poseen una «lógica
comunitaria» que no se inspira en ideologías o posiciones políticas
revolucionarias. La distribución del trabajo y los recursos se basa en la
reciprocidad, lo que les permite ser más independientes del mercado. Se
presentan frecuentemente en las ciudades y logran revitalizar una vida
comunitaria que se había perdido en las ciudades desde el tiempo de su
emigración de la economía rural. Hasta llegan en ciertos casos a establecer un
sis- tcma de trueque en ciertas poblaciones marginales, y en otros casos hasta
con un sistema dinerario propio de la comunidad. La Self
Employed Women 's Association (Sewa) de la Indias
es un ejemplo en este tipo de empresas. Siguen el principio gandhiano <lc la
swadeshi (que sostiene la
independencia económica, la autosuficiencia, el respeto a la alteridad, la
resistencia no violenta). Son por lo general comunidades con un cierto grado de
compromiso que reconstruye la subjetividad de sus miembros (hasta religiosa
propia del imaginario popular), apoyadas a veces por numerosas Organizac iones
No Gubernamentales (ONG) que las mantienen frecuentemente en el horizonte
social y no propiamente político. La finalidad de las empresas no es la
ganancia sino la sobrevivencia digna de sus miembros.
[14.65]
En tercer lugar, en la experiencia bolivariana
de Venezuela hay una voluntad política y económica de promover nuevos modelos
productivos. Así la «Misión Zamora»[324]
se ocupa de reemplazar los latifundios con nuevas empresas productivas
rurales, y la «Misión Che Guevara»[325]
hace lo propio con las nuevas empresas urbanas, apoyadas, como muy pocas en el
mundo, por un marco legal y político constitucional. En el primer caso, y
dentro de una política de auto-abastecimiento alimentario, Venezuela realiza
un plan para subsanar la baja producción y el atrasado nivel técnico del campo
latifundista, con campesinos explotados con bajísimos salarios, lo que exige
mucha importación de bienes extranjeros que podrían producirse en el país.
Unas 527 latifundios de más de 5 mil hectáreas tienen una superficie de 5.8
millones de hectáreas de bajísima productividad. Es necesario, no sólo una
reforma agraria, sino igualmente la organización de comunidades que se hagan
cargo de las nuevas empresas agrícolas con mentalidad social, en el más alto
nivel tecnológico, con una inspiración ecológica, de eficiencia y en consonancia
con las costumbres ancestrales. El reto es difícil de cumplir, pero se ha
comenzado un camino creativo.
[14.66]
La «Misión Che Guevara», por su lado, comienza
por la capacitación, formación e integración de trabajadores para poder
mejorar el nivel técnico, ecológico y la gestión de las empresas industriales
urbanas. Se crean así nuevas fuentes de trabajo, se producen bienes que hasta
el presente se importaban, se supera la finalidad de la ganancia como fin del
modelo productivo reemplazándolo, como en los casos ya descritos, por intentar
primeramente la subsistencia digna de los trabajadores, el mejoramiento de la
solidaridad comunitaria en la vida cotidiana en la empresa y en el progreso
cualitativo del país como todo. Todo comienza, como ya se ha indicado, con la
«formación, capacitación y organización socio-productiva [...] con conciencia
ética y la moral revolucionaria»[326]
de los trabajadores, y esto porque la nueva empresa exige una comunidad de
comunicación de gestores empresariales, que son todos los trabajadores mismos,
con una participación simétrica, contando con la propiedad social comunitaria (que, como insiste Víctor Álvarez R., no debe ser siempre
ni preponderantemente estataP) de todos los medios de producción y siendo los miembros de la empresa
los que toman las decisiones prácticas organizativas y productivas. Sin obreros
formados adecuadamente, y con un ethos de solidaridad, es imposible pensar en la nueva empresa. Además, los
fines de la producción no se fijan por el criterio del aumento de la ganancia
de la empresa, sino a partir de las necesidades de la comunidad en lo local en
primer lugar, y posteriormente en general. Debe entonces articularse cotidianamente
las actividades gestoras económicas de la empresa con las decisiones de la
democracia participativa políticas de las comunas o asambleas campesinas,
aldeanas o barriales (que son las que planifican las necesidades y sus
prioridades), lo cual, de paso, garantiza a la empresa un mercado real (de
necesidades solventes, equilibrando auto-conscientemente y no por una «mano
invisible» del mercado, las demandas, político participativas que se planifican, y oferta, económico participativa que produce y distribuye para el consumo adecuado).
[14.67]
Habría todavía otros tipos de
modelos productivo. Serían en ciertas regiones (como Bolivia, Perú, Ecuador,
Guatemala, México, la India, el África bantú, etc.) donde existen vivientes comunidades
agrícolas o aldeanas
tradicionales de los pueblos originarios. En la
revolución boliviana, la comunidad andina (aymara, quechua o amazónica en las
regiones bajas)[327] de los
pueblos originarios no han perdido sus prácticas comunitarias de propiedad
común (tan elogiadas por J. C. Mariátegui), de gestión y de conducción del
proceso productivo tradicional, que en muchos casos se encuentra centrado en la
auto-producción y auto-consumo de la comunidad aldeana. El individualismo
narcisista, anti-ecológico y desarrollista capitalista y moderno no ha
destruido del todo las antiguas tradiciones. Como en el caso de la obschina rusa, cuestión que Vera Zasúlich presentó a K. Marx,[328] podemos
afirmar que dichas comunidades productivas pueden transformarse en un modelo
productivo nuevo transcapitalista progresando cualitativamente hacia la
subsunción de la tecnología moderna, desde las decisiones válidas de la comunidad
participativa e igualitaria, y según sus necesidades (que existían antes de la
Modernidad, que coexistieron junto a ella y que tienen capacidad para superarla
en la nueva Edad trans-mo- dema). Son modelos inimitables en situaciones
urbanas en las que la modernidad ha destruido la posibilidad de reconstituir
los lazos de las comunidades ancestrales, pero se mantienen como ejemplos
reales (no meramente ideales) de tipos de
propiedad, de gestión y de finalidad de la producción, de la distribución y del
consumo comunitarios (no estatales ni sociales, sino algo más: comunitarios en sentido estricto).
[14.68]
Quizá como en ninguna otra región
del Planeta se están experimentando nuevos tipos de organización de empresas. Y
esto acontece en China. A partir de criterio decididos políticamente en China
existe hoy propiedad pública de empresas (pequeña, medianas y con envergadura de enormes
trasnacionales) del Estado federal, provincial y municipal, tal como la exigía
la tradición del socialismo real del siglo XX. Pero se le introducen muchas
v;i- riantes, como por ejemplo: se le asigna a la empresa el que entregue al
Estado la cuota de producción tradicional de la comunidad productiva en el
plan. Pero se les permite más allá de dicho límite seguir produciendo en
beneficio de la empresa y sus trabajadores. Con los años la cuota que deben
entregar al Estado puede ser un 10% de su producción. Otras experiencias son
nuevas. Por ejemplo, un municipio, una ciudad o un Estado provincial puede
instalar una fábrica de autos que compiten con las otras fábricas existentes
de otros municipios, provincias, Estados provincial o nacional, y con las
fábricas de autos de capital privado chino o extranjero. Hay cooperativas de
capital social de los asociados, comunidades socialistas agrícolas de
propiedad pública o privada. Existiendo una enorme capacidad de ahorro en la
sociedad (al comienzo porque no había qué comprar y actualmente por la disciplina
de una sociedad que prevé para el futuro y la vejez) y siendo los bancos
estatales (públicos en los niveles posibles indicados), estos invierten no
sólo en China sino igualmente en el extranjero. El 80% de las cuantiosas
inversiones chinas en el extranjero, que promueven lugares de trabajo para
ciudadanos chinos que trabajan en esas expresas en otros países, son
realizadas con criterio económico nacionalista, ya que deben procurarse bienes
que faltan en China (para la alimentación o para la producción, desde materias
primas, como el hierro brasileño, a productos energéticos, como el petróleo
venezolano). Todo esto manifiesta el nacimiento de nuevos tipos de propiedad,
de gestión de las comunidades productivas y de redefinición de sus prioridades
y finalidades. China es un ejemplo de transición a alternativas futuras que se van construyendo sobre la marcha.
[14.69] La alternativa futura trans-capitalista no se restringe solamente a los
tipos indicados de organización productiva; todas ellas presentan sendas a ser
tenidas en cuenta y en vista de nuevas posibilidades creativas. Por otra parte,
no es que se generalizará una de ellas como la alternativa única que supere al
capitalismo neoliberal, sino que se irán construyendo sobre la marcha nuevos
modelos a partir de estas experiencias parciales, algunas exitosas y otras
fracasadas (sin fracasos las experiencias no buscarían nuevas «salidas» a las
limitaciones del capitalismo), y se irán articulando de manera novedosa. La
vida aprende gracias a la imposibilidad de transitar por «callejones sin
salida». Estos exigen tomar otros callejones, hasta encontrar los que muestran
la nueva factibilidad. Es en la praxis experimental que la vida descubre los
caminos de su evolución creadora —como la denominaba acertadamente Henri Bergson—. Hay que meditar
sobre los criterios y principios electivos. Las alternativas se van abriendo y
definiendo sobre la marcha. Pero no es un camino oscuro ni ciego. Es una senda
iluminada por dichos criterios y principios presentes. El futuro no existe; es sólo un ir dándose presentes que advendrán. Y advendrán con coherencia, en una línea recta
indiscernibles a prior i, pero verificable a posteriori, al «volver la vista atrás». ¿Quién hubiera imaginado que en los pobres
talleres de maestros, que contrataban aprendices en el siglo XI de las
miserables aldeas que iban naciendo entre los ricos y poderosos feudos en la
llamada Edad Media europea, se estaba fraguando el tipo nuevo de las futuras
empresas capitalistas? La brújula en el presente
impide permanentemente el ir «zigzagueando», retomando,
contradiciéndose en el caminar. Permite avanzar a pesar de que nadie
pueda saber a qué tierra prometida llegarán, pero
caminarán con seguridad, porque se tienen los criterios y principios que permiten
optar en cada decisión e ir iluminando parcialmente cada paso. Como Cristóbal Colón, hay que
ir en una dirección (él siempre hacia el Oeste sin titubear); ya se llegará a
alguna tierra futura, imposible de predecir en el momento del partir (del
puerto do Palos en Andalucía). Además, cuando la vida se ha transformado en invivible en el punto de partida, es necesario
arriesgarse, ya que afrontando una muerte posible futura (comparándola con l;i
muerte segura del presente) se tiene la posibilidad de una vid:i mejor (aunque
exista peligro inevitable de poder perderla). So trata de una apuesta pascaliana necesaria para el que no tiene olía opción de
sobrevivencia.
Principio normativo y crítico de factibilidad económica.
Límites del mercado y la competencia. La necesaria regulación
|
H |
emos meditado sobre el principio normativo material de la vida humana que se ocupa de
la posibilidad de un sistema económico alternativo (Tesis 13); y sobre el principio normativo
formal de la consensualidad
participativo de la comunidad productiva comprometida en la gestión económica (Tesis 14), en especial en el nivel de la
empresa (una de las instituciones posibles: A del esquema
15.01) (Tesis 14). Nos toca ahora en esta Tesis 15 abordar la cuestión del deber de efectuar mediacionesfactibles; es decir, que tengan posibilidad
de efectuación empírica y concreta con obligatoriedad o normatividad universal.
Se trata de enunciados normativos,
generales, pero no vacíos ni impracticables. Son principios de lo meramente
no-contingente ni meramente coyuntural, de lo posible empíricamente cuando son
subsumidos o aplicados, inevitablemente con la incertidumbre propia de toda
acción dentro de las limitaciones de la finita condición humana. No pueden
haber instituciones, ni tenerse decisiones ciertas (con certeza apodíctica), y por ello toda institución o acción, de
infinita complejidad, nunca puede tener la pretensión de no producir algún efecto no-intencional negativo, pero dichas decisiones
pueden ser obradas con pretensión económica honesta y sincera de justicia y factibilidad, sabiendo
realistamente de antemano de su posible falibilidad.
[15.11 ¿Cuáles son las instituciones mínimas y
necesarias de toda economía posible?
[15.11]
El sistema alternativo futuro, más allá del
capitalismo, del socialismo real del siglo XX y de la modernidad, imposible de
anticiparse en sus términos concretos» se irá construyendo en la práctica y en
la reconstrucción del contenido de las instituciones (y sus relaciones
esenciales) teniéndolos en cuenta al estudiar ahora cuáles son los que se
suponen necesarios en todo sistema económico posible. La crítica a los
sistemas económicos vigentes es el punto de partida para imaginar creativamente
el futuro que se irá desarrollando lentamente.
[15.12]
Marx indicaba, en las páginas iniciales de los
Grundrisse, que hay una cierta
estructura de la producción que se da en todo sistema económico posible. Esa estructura está formada por determinaciones
esenciales. Serían al menos: 1) un sujeto que tiene 2) necesidades insatisfechas y que por ello 3) trabajo
para transformar a la 4) naturaleza; además, usa 5) instrumentos por los que logra 6) el producto que es 7) el satisfactor de la necesidad que se niega o cumple como 8) consumo, con lo cual se cierra el ciclo vital.[329]
Cada uno de estos siete momentos cobra en cada sistema histórico fisonomía
propia. Hemos esquemáticamente representado algunas determinaciones esenciales
económicas cu el Esquema 4.01. En esa descripción inicial en nuestra reflexión se trataba de un
sistema abstracto; ahora puede cobrar otro senli do. Si se describen las
determinaciones de un sistema histórico concreto (representado en el Esquema
7.02) podríamos distiti guirlas de aquella
descripción abstracta que cobra ahora un senli do ontológicamente como momentos
ya siempre presupuestos. l*o dríamos, entonces, en lugar del trabajo
asalariado (T) (una determinación del capitalismo)
considerar una determinación univer sal futura que esta restricción ha
limitado. Esto nos permitiría ¡ic ceder a un nivel ontológico (oculto en la
envoltura de la determinación capitalista) y trascender a un trabajo
indeterminado originario; en lugar de salario (.S) habría que ascender a un concepto anterior, al de retribución (no siempre monetaria) por el trabajo realizado; en lugar de plusvalor
(pl) habría que indicar: excedente
de valor[330] creado por el trabajo que exceda la retribución y el costo de los medios de producción; en vez
de ganancia industrial, comercial o financiera (D I, 2, 5) habría que definir al excedente de la
inversión total de la nueva empresa productora, de
la comercialización y de la gestión financiera. En todo sistema
histórico cada determinación o categoría es
subsumida en una totalidad distinta, y por ello cobra un contenido nuevo. El
sistema futuro (la alternativa al capitalismo, por ejemplo) deberá tener todas
estas determinaciones y sus relaciones esenciales, pero con nuevas
características o contenidos de los cuales debemos ir describiendo su
significado, al menos inicialmente y a partir de la praxis: «Caminante no hay
camino, se hace camino al andar». Pero ese caminar[331]
debe tener referencias, como los diques que conducen el agua tormentosa de la fortuna —de los que nos habla Maquiavelo en El
príncipe— por
medio de postulados o principios que orientan el caminar mismo, antes aún de
la construcción efectiva del mismo camino.
[15.13] Se trataría de ir de sistemas históricos económicos dados (el capitalista y el socialista real del
siglo XX, por ejemplo) hacia la descripción de las categorías y los conceptos
implícitos ontológicos liberados de sus aspectos negativos históricos. Sería
necesario despojarlos de aquellos componentes que lo determinaban como feudal,
capitalista o socialista real del siglo XX. No sería sin embargo la descripción
narrativa de una imaginaria situación como la Utopia de Th. Moro. Sería, en cambio, la descripción de parámetros,
referencias orientadoras, postulados, principios prácticos factibles. Es un ir
del nivel histórico óntico hacia uno ontológico, para poder normativamente,
desde esa deconstrucción de lo existente, vislumbrar posibles alternativas
futuras donde las determinaciones o instituciones cobran nuevo sentido; ámbitos ampliados de posibilidades o de factibilidad de un
sistema económico
|
Esquema 15.01. Campos político y económico, sistema de
instituciones y sus relaciones
Aclaraciones al
esquema!5. OIDos campos: Flechaa.Escai6íi de la comunidadeo unto que actor colectivo económico
(lacom<in»dadenelcampo*coiióoñco:l.);yJaí;ft«/f:laescisióneiitanloqueaetorpoHli-
co(lacomunidadpoHücaeodcampopol[tico;20.CiKi/ro<njrtn«:ion«:
.4.Institución económico producá va;
B.imtrtuciíkicconóimcadedistribucióneifitcicainbio; C.unadelasinstitucionespoliticasTelEstado;/)
rostituciónreguladora-DiÉzreiíicíOfKtf: j)LaorganizacíónecoDÓmicad€base;
¿»)lainscrciónct>d mercad* i. c) la compra de medicídepcoducción; J)U relación del mercado con el Estado; e)la relación con el
Estado de la empresa; /) institucional izad ón de) Estado;
g)laiM<a-vendánmúltipledelEstadoenelcam- poy los sistemas económicos;
*)laregnlación del mercado (industrial.comercialy financiero); f)regulu
cióndelaemptesa; y) regulacióooplanificaciÓDde la comunidad ecooóoucí;A)la
compra del satisfactor. necesidad cumplida, consumo) |
futuro concreto que habría que ir construyendo más allá
del capitalismo, del socialismo real del siglo XX y de la modernidad.
[15.14]
La comunidad (cuyo
miembro singular es un sujeto viviente intersubjetivo) plurinacional (o
nacional) que ocupa un territorio, aparece determinada dentro del campo
económico como una comunidad económica
(flecha a del esquema), históricamente siempre
delimitada dentro de algún(os) sistema(s) donde el sujeto actúa como un actor económico también determinado.
Esa comunidad concreta aparece
igualmente en el campo político como una comunidad política (flecha /?);' el sujeto es también un actor político. Hemos descrito el
sistema categorial e institucional del campo y los sistemas políticos en 20
Tesis de Política.[332] Ahora se hace necesario efectuar algo semejante con la economía y»
cuando sea posible como en esta Tesis 15, hay que mostrar las mutuas determinaciones de lo económico sobre lo
político, y viceversa. Aquí se cifra la originalidad de estudiar articulaciones
más complejas donde los aparentes términos de una relación dialéctica (lo
económico y lo político) no necesariamente se sitúan cada una como última
instancia de la otra, sino, de una manera no
simplista o unilateral (como nos tiene acostumbrado la economía capitalista
clásica y neoliberal, y también el socialismo real del siglo XX), es necesario
articularlos mutuamente en sus diversas determinaciones sin últimas
instancias: como veremos lo económico determina materialmente a lo político, y lo político formalmente a lo económico.
[15.15]
Desde el punto de vista económico las instituciones complejas, fundamentales, con sus subsistemas, son,
expresando el tema
todavía de manera inicial: (A) la empresa, y (B) el
mercado, las que deberán ser (o no,
según prácticas y teorías) regulados (C) por la comunidad o el Estado (D). El sistema capitalista clásico, y hasta el neoliberalismo, fetíchizan las dos
primeras instituciones bajo una ideología donde se esencializa metafísícamente
a la libertad del individuo de un sujeto
abstracto[333] como
categoría esencial, política y económica. Este fetichismo se funda antropológica
y moralmente en la pasión del «amor a sí», la propiedad privada, la competencia
perfecta (como horizonte último), y la autonomía absoluta del campo económico
ante toda posible intervención del Estado (las relaciones h,
i y j). Por su parte, el sistema económico histórico del socialismo real del siglo XX, tiende a la
eliminación completa de la libertad de gestión (al menos teóricamente) de la empresa, de toda propiedad no-estatal ^emplazándolas por la propiedad y la
gestión estrictamente estatal) y de toda autonomía del mercado.
[15.16]
Desde el punto de vista político, el campo
económico tiene una relación constitutiva (y Adam Smith lo sabía muy bien poi
haber sido un empleado en la aduana británica) con la institución del Estado
(C del Esquema 15.01), el que interviene en el campo económico por medio de numerosas
acciones reguladoras (D). l 'n el sistema capitalista esta última intervención se minimiza, y
teói i camente se la tiende a ocultar o a desvalorizar, y el sistema económico
tiende a definirse con autonomía casi absoluta de lo político (al menos esa es
la propuesta ideológica[334]). Mientras
que el sistema socialista real en el siglo XX se define afirmando una franca
intervención del Estado (C) con su acción reguladora, planificadora (Z) del Esquema con flecha h). Hemos de plantear la cuestión de manera más compleja que ambas
posiciones manteniendo vivas las inevitables ambigüedades de estas
instituciones necesarias para todo sistema económico. Las alternativas se
definen no tanto por la supresión de una de ellas, sino por la clarificación
de diversas funciones que pueden cumplir de otra manera en las diferentes
relaciones de los momentos de un sistema económico. Por ellos, como nos Índica
Franz Hinkelammert,[335] será
necesario en las alternativas futuras incluir tanto la nueva empresa como el nuevo mercado, así como el Estado y la distinta regulación (o planificación), pero de otra manera de cómo lo propusieron el capitalismo moderno y el socialismo real
del siglo XX.
[15.17]
Las alternativas futuras se
bosquejarán desde una diferente comprensión de estas instituciones (de A a D)
(de su fundamento antropológico, económico, político, normativo, etc.) y de
sus relaciones (de a
hasta /, del Esquema referido). Se podrán definir con alguna precisión las mutuas
determinaciones de los compos económico y político (las antiguas instancias del althusse- mnismo), sin supra- ni infra-estructura, sino más bien
como determinaciones determinadas determinantes,[336]
materiales (en el campo y los
sistemas económicos) y formales (en el campo y los sistemas políticos); no confundiendo categorías,
ni actores, ni insti- luciones. Por ejemplo, la clase obrera es un actor
colectivo económico; el partido político o una asamblea de la base con democracia
participativa son actores politicos. No deben confundirse los campos o sistemas, pero tampoco
autonomizarlos absolutamente o jerarquizarlos (como última instancia o
infra-estructura [lo económico] o instancia supra-estructural [lo político]).
Son confusiones y simplificaciones que espero haya mostrado en mis obras
recientes su inoperancia y su incapacidad para explicar y llevar a la práctica
la articulación necesaria de campos,
sistemas, instituciones, acciones estratégicas concretas, categorías teóricas
que los expresan teniendo en cuenta la realidad actual latinoamericana y del
mundo.
[15.18]
Al cambiar el sentido (la descripción del
contenido) de las determinaciones, categorías o instituciones (de A
hasta D), cambian igualmente el
significado de sus relaciones (de a hasta j). Deberemos
ir mostrando, como un ascenso de lo óntico (las instituciones y relaciones capitalistas) a lo
ontológico (despojando a las esenciales instituciones y sus relaciones de sus
contenidos históricos), para poder imaginar creativamente los criterios y
principios que puedan llenar de nuevo sentido esas instituciones y relaciones. En un segundo
momento, por un descenso explicativo de su nuevo contenido, se podrán ¡r deduciendo en la
práctica el ejercicio concreto de las nuevas instituciones y sus relaciones
alternativas que se vayan descubriendo en la praxis. El proyecto alternativo
al capitalismo o al socialismo del siglo XX es, en último término, llevar a la
práctica esas instituciones y sus relaciones con un radical nuevo sentido.
[15.19]
Cualquier formulación de la economía
capitalista en boga nos muestra de manera clara las categorías que vertebran el
sistema. Así, por ejemplo, Milton Friedman escribe:
«Capitalismo y libertad examina el papel del capitalismo competitivo —la organización de la mayor parte de la
actividad económica mediante empresas privadas que operan en un mercado libre— como un sistema de libertad económica y como una condición necesaria para la
libertad política».[337]
Como puede observarse, se ocupa de las tres
instituciones a las que nos hemos referido: la empresa, el mercado, el Estado (en cuanto se habla de la política), que deja al sistema económico
capitalista sin ninguna regulación (que se sobreentiende con la palabra libertad, usada en cuatro ocasiones). Además, se muestra la determinación que
se establece desde la libertad de competencia en el campo sistema económico como determinante de la libertad del campo o sistema político, de manera automática. El contenido semántico de
cada una de estas instituciones, campos y categorías conforman lo que Marx se
proponía criticar: «el sistema de todas las categorías de la economía política
burguesa» (crítica que en un primer sentido se remonta hasta el ámbito en que
dichas categorías pierdan su determinación puramente capitalista).
[15.2] El mercado y sus subsistemas
[15.21]
Hemos ya tratado de manera inicial
a la nueva empresa productiva (Tesis 14). Por su parte, el mercado[338] en la teoría económica clásica burguesa vino a solucionar un dilema
moral filosófico: ¿cómo era posible que vicios (tales como el amor propio en la moral pre-modema o la aparente
hipocresía de la honestidad del burgués en público que no exigirían tener
convicción subjetiva en lo privado) se transformaran en virtudes públicas? lisos aparentes vicios eran el fundamento del funcionamiento
de la naciente moral burguesa de las ciudades holandesas. B. Mandeville, en la
ya citada obra La fábula de las abejas o los
vicios privados hacen la prosperidadpública,[339] no de una
manera cínica sino algo desconcertado por la evidencia de un cambio de los
parámetros morales (de las virtudes feudales se efectuaba el pasaje a las
nuevas virtudes de la reciente burguesía que pintaba iiusteramente Antón van
Dyck y los artistas de su generación con rostros austeros, de negro, como
ascetas calvinistas), ya que percibía la realidad histórica de esta
transformación del paradigma moral. Así, por ejemplo, la honestidad pública de un hombre de negocios en el campo económico le permitía
tener «credibilidad». La virtud pública era un valor apreciable. La
«credibilidad» moral era una cualidad que ostenta alguien al que se le «tiene
fe» o «confianza». Y porque ha ganado esa cualidad de la «confianza»' ante los
otros, puede otorgársele un «crédito». Se le confiere entonces el dinero a ser
devuelto en el futuro, en consideración de su honestidad, que es el fundamento
de su prosperidad pública. No estaba ya aceptando el consejo que dictaba: «que
tu mano derecha no conozca lo que hace tu izquierda», donde la generosidad del
don no espera devolución alguna. Dicha credibilidad u honestidad cía así
esencial que fuera reconocida públicamente, y en ese caso no interesaba al
agente que tuviera esa virtud «en el secreto de su corazón» y que no apareciera
en público; y además, no era esencial que la virtud moral pública estuviera
acompañada de convicción subjetiva. Esto fue considerado por la moral
tradicional pre-burguesa un acto de encubrimiento, de pura apariencia
fenoménica: una aparente virtud que aparecía como un vicio: la hipocresía.
Mandeville, en cambio, estaba manifestando un
cambio de época, del pasaje indicado de una moral
feudal a otra moderna. Pero el dilema no era aceptado por los moralistas de la
época, que respondían a los criterios todavía vigentes del feudalismo, aunque
declinantes.
[15.22]
Para solucionar este dilema Adam
Smith, profesor de moral en la Escocia presbiterana, calvinista entonces,
propone como solución la transformación del vicio moral en virtud gracias al mercado. Así entra el mercado en la ética primero, y posteriormente como la
categoría central de la ciencia económica moderna. Es una solución económica
(en concreto un pasaje del lógos al mito[340]) de un dilema moral y filosófico cuando se expone que todos buscan su
interés propio y que nadie se propone con conciencia (en un texto que ya hemos
citado) a «promover el interés público, ni sabe hasta qué punto lo promueve
[... ] Pero en éste, como en otros muchos casos, es conducido por una mano
invisible [del dios estoico que producirá el
equilibrio entre la oferta y la demanda[341]]
a promover un fin que no estaba en sus intenciones».[342]
Lo teóricamente interesante es que el mercado, que es una institución anti-diluviana (podría decir Marx), cobra ahora
una forma específica capitalista, como el lugar donde se cumple la competencia
entre capitales, donde se fijan los precios, y donde se intenta crear la
convicción con pretensión de verdad de que produce un equilibrio natural. En la economía neoliberal el mercado entrará en el discurso
económico como un momento o como una teoría del conocimiento, ya que permite en
la complejidad infinita del mercado fundamentar las decisiones económicas a
partir de los precios determinados y cognoscibles por medio del mismo mercado.
Hemos ya tocado el tema,[343] pero ahora
demos otro paso adelante.
[15.23]
El mercado, hemos visto, es una institución (no es natural) y como toda institución es ambigua. El capitalismo la
hace centro de la economía y el socialismo real del siglo XX intenta aboliría
junto al capital. Ni una posición ni la otra. Como institución con fisonomía
histórica no debe fijársela sólo con las características de la forma capitalista; pero tampoco debe negárselo absolutamente, «tirando el
niño con el agua sucia». En la alternativa post-capitalista habrá mercado, es
necesario, pero regulado por nuevas instancias políticas y económicas, y no
guardando entonces una autonomía absoluta fetichista, como en la economía
clásica o neoliberal. El equilibrio del mercado no es producto de mecanismos
necesarios materiales de esta institución. Debe ser regulado a partir de los
principios normativos y planificados que estamos exponiendo. Pero, como
veremos, la regulación tampoco puede ser perfecta o abusiva; es igualmente,
dicha regulación, un;i institución o ejercicio del Estado democrático
particípativo, que igualmente puede fetichizarse burocráticamente (como en el
socialismo real del siglo XX).
[15.24]
Como hemos visto, nuestra
deconstrucción se ha hecho cargo de las determinaciones categoriales
significativas de todo sistema económico para describir su significado esencial.[344] Hemos ya
sugerido el primer paso de los sistemas económicos, que consiste en el momento
productivo de la economía, que para Marx (D-T/Mp-P-M)[345] acontece en un primer momento dentro de la estructura de la empresa
(^),[346] de la que
hemos tocado ciertos aspee tos (en aquello de su gestión como comunidad
consensúa! o discursiva, en Tesis 14). En un segundo momento, el proceso de la producción se mueve hacia su
exterior, y nos encontramos ante el fenómeno de la circulación[347] (M-D']). En este segundo momenlo entramos ya en el mercado propiamente dicho, donde el produelo deviene mercancía (aún en el
tianguis azteca que procedía por el trueque y donde se medía el valor de cambio
en su precio por medio del dinero: cuya unidad era un puñado de cacao o chocolatl).
En el futuro, dado que el trueque puede ser considerado una mecí i da
excepcional para alguna producción de empresas populares o de pueblos
originarios, se fabricarán satisfactores como mercancías exclusivamente —en
este aspecto el capitalismo será un límite de no retomo—. Pero, la localización
espacial del mercado se disolverá en una existencia
virtual a la que se accederá cada vez más por medio de instrumentos
electrónicos (tanto para considerar el valor de uso de la mercancía como para
conocer su precio y pago). Esto globalizará (local, nacional y mundialmente)
dicho mercado y le dará una ñuidez nunca antes soñada. La llamada publicidad
cambiará igualmente de sentido, y es necesario criticarla de manera
específica.
[15.25]
El mercado, en segundo lugar, se abre al momento
de ¡a comercialización, que no es el simple mercado
de oferta de la mercancía del productor al comprador (empresa-mercado), sino
que se sitúa como mediador de una estructura especializada en la exclusiva
venta de la mercancía: el comerciante (local, nacional o mundial). La secuencia
D2-M-D'2 parte de un dinero comercial[348] (que puede ser objeto de un préstamo del momento financiero o
bancario) que compra el producto terminado (£>-M) para venderlo con
excedente (M-D 2). El tipo de propiedad de esas instituciones comercializadoras puede
ser estatal, social, cooperativa, comunitaria, o de otras modalidades. La
diferencia con el capital es que no son necesariamente privadas.[349]
[15.26]
En tercer lugar, debemos tratar el momento
financiero, como el último aspecto de la
circulación (pero, si vale la expresión, es circulación de segundo grado:
circulación de dinero sobre dinero). Se trata de los bancos, de las bolsas de
valores (ya que la propiedad puede tener como sujetos a accionistas que sean
entidades públicas, sociales, privadas, cooperativas, comunitaria,
individuales, etc.) cuya gestión puede igualmente estar muy diferenciada (por
ejemplo: privada, social, pública o estatal, etc.). I )e nuevo, este nivel es
necesario pero no como está determinado en concreto por el sistema capitalista;
es posible que haya instituciones financieras, estatales o públicas (del
Estado federal, provincial, municipal), de las asambleas o parlamentos participativos,
barriales, aldeanos, de diversos tipos de comunidades de la sociedad civil,
sociales, y privados. De todas maneras todas estas instituciones deben estar reguladas por el Estado en su instancia representativa, y por las instituciones
de la democracia participa- tiva, siendo lo más conveniente la nacionalización
(pública, estatal, social, cooperativo, etc.) del sector financiero, al menos
las instancias de significación estratégica; la propiedad común debe ser el
criterio prioritario, aunque pueden haber organizaciones locales de uso privado
social o público. La economía, que sucumbió como momento de la crematística,
debe recuperar la dignidad de práctica (y de ciencia) para la vida de la
comunidad.
[15.27]
Como en otros ámbitos, la China
marca hoy una creatividad específica. China es el único país en el mundo con
un creci - miento económico inigualable. Y, debe indicarse, en China el nivel
financiero (bancos en especial) es exclusivamente de propiedad pública. En
este caso, el banco vuelve a cumplir su función primigenia: ser una institución
del ahorro de la población y de crédito para la industria y la vida privada
(para la habitación, inversiones cotidianas, etc.). No tiene función de
obtención de ganancia por el interés abusivo ni creciente privado. Una socio-
dad con un sistema financiero a interés fijo (o regulado según l;i inflación
muy baja) crea seguridad en la vida de los hogares de los ciudadanos. Además,
el sistema financiero invierte en los países extranjeros para procurarse bienes
necesarios para el país, y no como negocio de lograr dinero de dinero (que pani
Aristóteles, lo hemos visto, es ilegítimo y degrada, como lo he mos dicho, la
economía en crematística). La desaparición de bancos e instituciones
financieras privadas eliminan definitivn mente los «paraísos fiscales» y materialmente
cambian el crile rio de la economía: de la acumulación de plusvalor aumentando
la tasa de ganancia (empobreciendo a la mayoría de la pobl.i ción en beneficio
de pocos) se pasa a la afirmación y crecimien to de la cualidad de vida de toda
la población (por la protección real del ahorro y el préstamo de créditos para
colaborar en In productividad del trabajo). Desaparecería una clase parasitaria
que ha hecho creer que es necesaria desde la revolución urbana en la
Mesopotamia hace más de 5 mil años, pero que en realidad vivió de la gestión
del excedente de la población mayoritaria oprimida y explotada.
[15.3]
La posibilidad futura de una cierta
competencia
en el mercado
[1531] La competencia[350]
que se manifiesta en los precios de las mercancías, ramas de la producción de
mercancías y comunidades productoras de las mismas es tan antigua como las
ciudades que nacen en el Neolítico. La competencia como un mecanismo con
pretensión infalible de fijación de precios (precio final) es una ideología que
no responde a pruebas empíricas. Es un a
priori con el que se oculta una injusticia siempre
inevitable en el mercado. Desde Hammurabi el «rico oprime al pobre», «el
fuerte al débil», y por ello, sin abolir ciertos aspectos positivos de la competencia
como mecanismo del mercado (también anti-diluviano) es necesario regularla.
[15.32]
La pregunta nuevamente es: ¿Es
posible pensar que el mecanismo de la competencia pueda ser aceptada
normativamente en una economía trans-capitalista? O de otra manera: ¿Entre las
alternativas futuras del mercado, que es necesario pero debe ser regulado,
podrá prevalecer el mecanismo de la competencia? Nuevamente, y aunque parezca extraño, es necesario dar sentido renovado
a la competencia, porque un cierto tipo de confrontación de los mismos
productores/productos/mercancías de diferentes empresas, ramos o naciones en el
mercado será siempre conveniente. El capitalismo fetichizó este mecanismo y no
quiso reconocer las nefastas consecuencias injustas de su libérrimo ejercicio
sin referencias normativas y de factibilidad. Pero el socialismo real del
siglo XX intentó eliminar la competencia y por ello negando su factibilidad se
enfrentó a un callejón sin salida que quizá fue el origen de su estrepitoso derrumbe
en el 1989. En efecto, hemos visto que la competencia no sólo ayuda a fijar los
precios medios de mercado, sino que, además, es un criterio de subsunción de la
mejor tecnología («mejor» en el
capital para el aumento de la tasa de ganancia). El socialismo real no tenia
este criterio de subsunción tecnológica: el único con el que contaba era la
generosidad del tecnólogo que inventaba por buena voluntad o deseo de crear
nueva tecnología para la industria o para la producción militar. Pero, además,
la adopción o subsunción concreta de la tecnología en el proceso productivo se
debía a una decisión de la burocracia de la fábrica o del partido. Este
criterio, en definitiva, era puramente subjetivo, burocrático, y podía justi*
ficarse por exigencias del momento político, del honor del burócrata, de
imperativos militares, etc. Lo cierto es que en la década de 1960 la tecnología
perdió creatividad en los países europeos del socialismo real, y comenzó a
producir en estos países con mayor valor del necesario (es decir, perdiendo
trabajo objetivado). Las empresas estatales no tenían ningún aliciente en
aumentar la producción bajando el valor de los productos. Si la competencia sin
regulación es salvaje; el mercado sin competencia puede tornarse incompetente
—como la palabra lo expresa—; es decir, no tiene eficacia o factibilidad en el
largo plazo; se produce una mer;i repetición sin novedad. El desenlace fiie el
derrumbe.
[15.33]
Así como en la política la
gobemabilidad es un criterio objetivo que pone límites a la reformulación
abusiva o no equilibrada de nuevas instituciones (cuando empíricamente se
transforman en impracticables o contradictorias), una cierta competencia se
hace también necesaria para disminuir la cantidad del valor de cambio de los
componentes de las mercancías. Un cierto igualitarismo en el que todo producto, por el hecho de ser fruto del trabajo de una
empresa o de un ramo de la producción, pudiera ser considerado con semejante
aceptación aunque tuviera mayor valor de cambio a igualdad de valor de uso,
llevaría neccs;i riamente a una cierta irresponsabilidad e descenso de la
producti vidad (no ya medida por la tasa de ganancia, o por la tasa <lc
producción, sino en definitiva por la tasa de aumento de la cualidad de vida[351]). La
competencia, regulada convenientemente (principalmente desde la participación
institucionalizada de los consumidores en el mercado) y destituida del rango
de mito que determinaría el equilibrio
automático del mercado (entre la oferta y la demanda y de otros factores),
podría ser sostenida como un subsistema conveniente en toda alternativa, no
como «competencia perfecta» (neoliberal), pero tampoco eliminándola completamente
(como se opinó en el socialismo real del siglo XX). Gracias a una regulación
estratégica, que corrigiera sus efectos negativos
(aún los no-intencionales por medio de una investigación y prácticas críticas)
y aplicada también por una regulación o planificación adecuada, necesaria y
suficiente (estatal, social, de la democracia participativa u otras), la
competencia podría evitar la pobreza de los trabajadores y la destrucción
innecesaria de riqueza ecológica natural (por la recuperación del valor de uso
en el caso de las empresas «perdedoras» en la competencia o por la eliminación
de los monopolios que a la larga fijan los precios por sobre la media y llevan
al estancamiento).
[15.34]
La competencia debería entenderse
como «concurrencia» (Konkurrens tiene otra etimología que competition). Sería un «con-currir» o «re-unirse» en el mercado, comprendiendo la
contraposición de las mismas (o semejantes) mercancías, primeramente, por su
valor de uso y, posteriormente, por su valor de cambio teniendo en cuenta
principalmente la afirmación y crecimiento de la vida humana. Los procesos
productivos de mercancías que no logren el nivel necesario de productividad
deben ser alentadas, ayudadas o aún reorganizadas en su producción, y subsanando
el desempleo de sus miembros, si fuera necesario su eliminación por su
inaceptable ineficacia. De nuevo debe evitarse en las alternativas futuras la
fetichización neoliberal capitalista de la pretendida competencia perfecta como
horizonte teórico y criterio práctico de decisiones, así como se debería
también no llegar a una eliminación irresponsable, mecánica y total de aquellas
empresas o ramos de producción ineficaces, evaluando mesuradamente los efectos
negativos de tales medidas. Debe haber regulación estatal, social, comunitaria
de la competencia en diversos niveles y complejidades, para evitar, por un
lado, los monopolios y, por otro, la ineficacia.
J15.4] Función de la regulación democrática del
mercado
[15.41]
La institución de la acción
legítima del Estado’ en el campo económico (en el mercado, para la economía
clásica) es un ámbito en el que se tocan los dos campos (y los sistemas) económicos y políticos. Por ello, visto desde la política, es una
intervención práctica que necesariamente estructura el campo económico.3
Y esto, como Marx lo analizaba, es así porque la economia necesita de un marco
jurídico (que sólo lo formula el estado de derecho como efecto de la
legislación del Estado) en todos sus momentos. Desde la definición y fuerza
intersubjetiva de las instituciones económicas que da la legitimidad, la
acción económica necesita del respaldo de un tipo de apropiación[352] de los
bienes cu el tiempo que permita a los actores tener capacidad reconocida
públicamente de ejercer sus funciones institucionalmente (no od a cosa son los
tipos de propiedad, apropiación o uso reconocido cu referencia a la tierra en
la agricultura o minería, a los ínstrumen tos de trabajo, a los edificios, al
ahorro del dinero obtenido poi las ventas, etc.). Las acciones económicas se
ejecutan desde la visión o interpretación que de ellas se tiene en un sistema
concreto de derecho que las respalda. No hay sistema económico sin sistema
jurídico correspondiente. El sistema capitalista está determinado (y lo
determina por su parte) por el sistema político liberal,[353]
en último término por un Estado moderno burgués.
[15.42]
Si se piensa que el campo
económico tiene autonomía absoluta de lo político se cae en el anti-estatismo
burgués (puramente ideológico, porque de hecho no puede prescindir de las
acciones del Estado en la economía, aunque más no sea como política aduanera o
de pagos de impuestos). Si se opina que toda institucional i zación del Estado
es burocrática, monopólica y dominadora se cae en el antí-estatismo de una
cierta izquierda (es el caso del anarquismo extremo). Este anti-estatismo tiene
entonces defensores de izquierda y de derecha. Escribe Franz Hinkelammert:
«Desde el siglo XVI11, el Occidente se mueve alrededor de
diversas aboliciones de las instituciones. El liberalismo empieza con la
abolición del Estado en nombre del mercado como sociedad perfecta. Le sigue el anarquismo con la abolición del
Estado, la propiedad y el matrimonio en nombre del orden espontáneo sin instituciones [...]. Los socialismos
históricos llegan a la abolición del Estado y del mercado, en nombre de la planificación económica. Los fascismos quieren abolir el
Estado en nombre de una dominación ilimitada en la sociedad de guerra. Los
neoliberales retoman a la abolición del Estado en nombre del mercado total».[354]
Todo esto se hace presente en América Latina oponiéndose
a la práctica de una política económica que adopte la posición de un realismo
político crítico.
[15.43]
Visto desde la economía, el marco del derecho
y la acciones de regulación del Estado son un enmarque de su actividad (por el
sistema del derecho y por decisiones concretas legítimas') que otorgan a las
instifticiones económicas su legitimidad, estabilidad y eficacia. El sistema
capitalista creó dicho marco gracias al reconocimiento y la defensa de la
propiedad privada por parte del Estado burgués (como tal, abstractamente,
entonces, es una institución ambigua). Es decir, el Estado, como garante en
principio del bien común de toda la comunidad política, puede y debe actuar
desde el derecho que los ciudadanos le han acordado (delegación que debería fundamentarse en el ejercicio de un poder
obediencial1) en el campo económico. De
todos modos es una determinación necesaria /orma/ de la economía.
[15.44]
La regulación de origen estatal puede parecer una limitante ante la pretensión de la
omnímoda libertad económico de movimiento capitalista. Sin embargo, la economía
sin el Estado no puede existir (y su autonomía es siempre relativa, nunca
absoluta). Piénsese sólo en el hecho de que la comercialización de las
mercancías producidas por una comunidad (un país) no puede distribuirse en un
espacio (territorio, el mercado como lugar) que no tenga la protección de un ejército propio que defienda
neoliberales, concibe
el mercado como presencia de la omnisciencia, aunque ningún set humano sea
capaz de tenerla (según él, el mercado funciona como si tuv iera omn isciencb)
Popper divide toda la historia filosófica en ’loque se pensaba antes, y
loque yo pienso'. y hasta
Wittgenstein anuncia haber solucionado ios principales problemas del
pensamiaiio humano. Existe un nihilismo que está socavando a las instituciones
y a la cultura. I-a evidente que posee un delirio de grandezanarcisista,el cual
acompaña la imposibilidad <lc percibir los limites de lo posible en un mundo contingente» {Ibid.).
1.
Recuérdese que A. Smith escribió su famoso
libro fundamento de la ecoromln moderna desde su experiencia en trabajos de
aduana, como he dicho. Es decir, las decidí» nes aduaneras de un Estado (los
requisitos para que una mercancía pueda transitar n través de su frontera) son
actos políticos que determinan formalmente a la economía
2.
Véase en Dussel, 2006, Tesis 4.
sus
fronteras ante los ejércitos de los otros mercados territoriales opuestos.[355]0 de toda la
infraestructura que el Estado presta al campo económico (rutas, puertos,
educación popular de su mano de obra, sistema jurídico económico, etc.) sin la
cual el sistema económico no puede cumplir sus fines.
Es por ello que un Estado democrático participativo
(donde la mayoría gobierna) no puede aceptar que el sistema económico
enriquezca a los propietarios del capital en desmedro de la mayo- ritaria
sociedad restante. Un argumento ideológico-económico intenta mostrar (desde
las universidades de excelencia pagadas por el capital, produciendo teorías tautológicas
en favor del propio capital) que acumulando los más ricos mayor riqueza (y
pagando bajos impuestos) esos enriquecidos derramarán beneficios mayores sobre
toda la sociedad. Se puede ver la falsedad del argumento ante la pobreza
creciente y la desocupación estructural. Por ello la posibilidad de una
regulación o planificación democrática de la economía (del mercado) es una de
las funciones políticas esenciales del Estado en la nuestra Edad.
[15.45]
Pero la intervención regulativa
del Estado se ejerce de hecho de muchas maneras. En el capitalismo, gracias al
marco de derecho liberal, en nombre de la libertad del mercado y de la
prohibición al Estado de poder regularlo, se toman sin embargo de manera
camufladas medidas regulativas esenciales. El ejemplo más conocido es el de
que los más ricos pagan pocos impuestos, mientras la población en general, y
sobre todo los empleados, pagan proporcionalmente mucho más impuestos. El hecho
de que el Estado asuma las deudas de los bancos y empresas financieras privadas
que trabajan con el ahorro de las mayorías y que se declaran inmoralmente en
quiebra» colocando sus capitales en paraísos fiscales. Las prácticas aduaneras
proteccionistas que defienden a las grandes empresas capitalistas de mercado
interno imponiendo obstáculos a las importaciones. El derecho que el Estado
tiene de decidir el monto de los intereses del dinero ahorrado por el pueblo y
prestado por los bancos, etcétera. Todas estas medidas son regulaciones
estatales que pasan como si no fueran. El neoliberalismo acentúa esta posición,
al exigir al Estado intervenir para disolver los pretendidos monopolios contra
la libertad del mercado: uno de esos «monopolios» serían, por ejemplo, los
sindicatos que pretenden aumentos de salario no determinados por el libre
juego del mercado. La competencia perfecta, que es como un límite asintótico
que el Estado debería procurar aproximar lo más posible, permite su
intervención destruyendo como hemos indicado todo lo que impide esa imposible
aproximación. Es un anti-estatismo meramente aparente; profundamente estatista
y represor de los movimientos populares que se organizan como reacción de
tamaña injusticia.
[15.46]
Por el contrario, en el socialismo
real del siglo XX se intentó un intervencionismo estatal lo más englobante
posible, desde la ideología límite de una planificación perfecta, expresada de
la manera más coherente por un L. V. Kantorovich en 1939.' Esta teoría acepta
las relaciones mercantiles y el dinero. Pero cuanto más producto se planifican
tiene más duración el proceso de planificación, por lo que no se pueden
planificar completamente lodos los procesos económicos; y por ello tampoco
pueden eliminarse completamente la autonomía de las decisiones de las empresas.
Se produce entonces una tensión entre planificación estatal y autonomía
empresarial, ambas dentro de la antigua economía soviética, por ejemplo. El
plan debería estipular las metas de la producción, los costos de las empresas,
los insumos necesarios, y todo
de manera óptima. No se pueden planificar productos específicos sino
agregados. Todo lo cual se denominaba «control consciente de la ley del
valor». El plan tiene que tener un sistema de precios. Para llegar a una total
consistencia se debería poder tener como posibilidad el dinero otorgado al
trabajador a modo de salario con un límite inferior que fuera cero. Como esto
no es posible, se tiene que separar «precios de cálculo de precios de
ingresos».' Además, y por el contrario, sólo la empresa podría fijar el precio
específico de cada producto. El plan entonces fracasa en los detalles, y la
aproximación a la planificación perfecta es imposible. Marx ya había criticado
esta pretensión cuando hablaba que de intentar planificar todo se llegaría,
como «los sansimonianos» que «hacían de su banco el papado de la producción» y
distribución.[356]
[15.47]
El criterio que rige a la
planificación es evitar los desequilibrios inevitables del mercado capitalista,
pero llega así al monopolio de la regulación bajo el criterio del aumento de la
tasa de producción, que debe medirse con instrumentos mercantiles. Al final la
medición de ese aumento de la producción depende del mito del progreso bajo el
aspecto del crecimiento al infinito del uso de la tecnología para mejorar la
vida humana, cuantitativamente. ¿De dónde proceden las motivaciones subjetivas
para trabajar en ese camino aproximativo al comunismo en la sociedad que
maximiza toda producción? Es la creencia vehemente en la utopía del Reino de la
Libertad (mal entendida), que sin embargo nunca se alcanza aunque siempre haya
una pretendida aproximación. Pero aproximarse al infinito es mantenerse
siempre a la misma distancia infinita. Es entonces la ficción del progreso
llevado al extremo. Se crea una moral del revolucionario, que se inmola en
nombre del consumo de las generaciones futuras, postergando siempre el consumo
subjetivo presente: se trata de un «infinito malo» de Hegel. Mientras tanto la burocracia da «mal ejemplo», instalándose
en el ejercicio de un poder no participado y en un consumo opíparo anticipado.
[15.48]
Explica Hinkelammert que tanto el
cálculo mercantil de la tasa de crecimiento del socialismo real como la tasa de
ganancia del capitalismo tienen sus propias contradicciones:
«[Ambos sistemas caen un inconsistencias, tanto] la tasa de
crecimiento como camino al socialismo, o la tasa de ganancia como camino a la
sociedad del mercado total. [Y esto porque] siendo la realización siempre
dentro del concepto límite propia de la condición humana misma, ni un proceso
infinito puede alcanzar la meta.
En la teoría esta imposibilidad se revela por
los supuestos implícitos en cualquier concepto de perfección: conocimiento
perfecto y velocidad infinita de reacción de los factores».'
La competencia perfecta y la planificación perfecta son entonces postulados (o ideas regulativas) que pueden ser pensados
lógicamente, pero la primera es teóricamente inconsistente y, además, como la
segunda, imposible de ser impí ementada empíricamente de manera perfecta. Ambas deben ser corregidas: la primera (la pretendida
competencia perfecta), por una regulación que supere las desigualdades inevitables que produce el mercado; y, la
segunda (la planificación perfecta para lograr un crecimiento infinito de los
productos), por la necesaria autonomía relativa de la empresa y del mercado, restringida así a ser sólo una
planificación estratégicas finita, fácticamente posible, lejos entonces de una
planificación perfecta (que K. Popper demuestra, desde un punto de vista
argumentativo, su imposibilidad, pero no advirtiendo que la planificación imperfecta es posible, y que la competencia perfecta de su amigo F. Hayek es tan imposible como l;i planificación
perfecta).
i.Ibid, p. 154. Es, entonces, imposible empíricamente tamo la
planificación perfccui como la competencia perfecta
Puede establecerse, entonces, una competencia
posible, pero regulada. Puede organizase igualmente
una planificación posible, pero que
permita y al ienta una autonomía relativa de la empresa y el mercado con
competencia regulada. La planificación, por otra parte, no debe ser sólo
estatal, federal o nacional, porque el Estado, en sus instituciones representativas sólo debe regular las grandes líneas estratégicas de la economía. Es
por la democracia participativa, estatal desde la base (el barrio, la aldea), poste* nórmente desde el
nivel municipio, después del estado o provincia y, finalmente, del Estado
federal,[357] que debe
decidirse y definirse la planificación.
[15.49]
Un realismo
crítico exige en el aspecto de la factibili* dad
enfrentar la articulación de momentos que han sido considerados por las
diversas teorías como contradicciones insalvables. Por el contrario, es
necesario articularlas con criterios de discernimiento surgidos desde las
experiencias recientes. En la alternativa futura, y resumiendo nuevamente lo
ya dicho, cabe entonces una regulación planificadora necesaria y suficiente,
estratégica, especificada por la participación de una democracia participativa
que llega a exigencias mucho más cotidianas y precisas (al mismo tiempo que por
auditorías evaluativas en manos de la misma comunidad). Pero al mismo tiempo
debe organizarse, para hacer factible el cumplimiento de un sistema nuevo, la
autonomía de la empresa y del mercado, supeditados a una regulación que evite
sus efectos negativos. La normatividad de la factibilidad (¡debe hacerse lo
posible]) exige superar ortodoxias capitalistas en
crisis y dogmatismos socialistas del siglo XX. Un mercado eficiente, con
competencia convergente, regulado estratégica (no en los detalles mínimos de
la producción), mínima y suficientemente según los criterios normativos
apuntados, motiva a los creadores y soluciona las exigencias cotidianas
imposibles de ser planificadas en el largo plazo: es más eficaz.
[15.5) El principio normativo de factibilidad
económica
[15.51]
Factibilidad es posibilidad de llevar a cabo real o empíricamente algún objetivo,
plan, praxis o institución económica. Es necesario ejercer un realismo
crítico que se sitúa entre dos extremos: (a) las
propuestas imposibles presentadas como posibles por los anti-institucionalistas de izquierda (un cierto anarquismo
extremo) o de derecha (el Estado mínimo en posiciones tales como la de un Robert Nozik), y (b) las propuestas
que se presentan como si fueran imposibles para los conservadores (a la manera de la pretendida «Sociedad
abierta» de Karl Popper, que en realidad es una «Sociedad cerrada», y que
declara imposible los postulados posibles críticos, confundiendo el sistema
vigente como opuesto a toda posibilidad futura), pero posibles para el realismo crítico.
[15.52]
La posibilidad factible de la crítica está más
acá de la imposibilidad anarquista (por ello es
«realista»), pero más alió de la imposibilidad conservadora que niega la alternativa futura
posible, aunque no vigente (por ello es «critica»). El «realismo crítico económico» se abre al horizonte del «otro mundo es posible», y esa
posibilidad ya se está construyendo ante nuestros ojos en numerosas
experiencias invisibles al sistema dominador. La cuestión es descubrir lo que
nos enfrenta y hacer crecer lo posible. Nuevamente, como en otros niveles, la
experiencia china (que no parte de un proyecto teórico ni práctico) es especial porque, a partir de un pragmatismo
abierto, define criterios de acción y va evaluando a
posteriori la eficacia de los mismos, que son
corro- gidos a partir de los errores, y repetidos y alentados a partir de los
éxitos. El mercado es así regulado por la decisión concreta de criterios que
iluminan en el presente la acción sin necesidad de proyecto (que se va construyendo sobre la marcha). Hay en dicho sistema
competencia pública, entre el Estado nacional y los Estados provinciales y
municipales; y entre las cooperativas, comunidades socialistas tradicionales y
empresas privadas (pequeñas, medianas y trasnacionales). Sin embargo, el Estado
fija con intención de regulación tanto la expansión de las empresas como la
competencia del mercado. Es un sistema de transición trans-capi- talista (con muchos componentes semejantes a los
capitalistas, pero dentro de una economía regulada por criterios y principios
que dan absoluta prioridad a lo común,[358] que debe ser estudiada con detención). Venezuela es otro ejemplo a ser
tenido en cuenta.
[15.53] Podríamos enunciar, de una manera todavía tentativa, el principio
normativo de factibilidad de la siguiente manera; ¡Haz
lo posiblel, porque intentar lo imposible es quimera, y no intentar lo posible
es conservadurismo o cobardía. Es decir: realizar
las mediaciones económicas posibles dentro del margen delimitado por la
afirmación de la vida desde decisiones consensuadas legítimamente por la
comunidad participativa; no restringiendo la posibilidad a lo meramente
vigente. Realizar lo factible es poner en la existencia empírica, objetiva, aquello
ideado por la subjetividad. Pero no todo lo ideado puede ni debe ser intentado
de ser realizado, sino sólo lo que cumple con las condiciones de su posibilidad
real. Son condiciones históricas
coyunturales, políticas, de las más diversas especies, y siempre económicas. No
considerar esas condiciones concretas es tomar lo ideado como realizable: es
confundir lo imposible con lo real. ¡Es necesario ser realistas!, pero al mismo tiempo hay que ser críticos, contra el aparente realismo conservador.
[15.54]
Se trata de toda la problemática
de la determinación del criterio de delimitación entre lo posible y lo
imposible económico. Es decir, se trata de descubrir los criterios de
discernimiento de lo utópico entre la eutopía (la utopía realmente posible) y la kakotopía (la mala utopía, por imposible). La primera es necesaria y suficiente (la del realismo crítico); la
segunda es impracticable y por ello destructiva. Así hay que construir una
nueva empresa, un nuevo mercado o una regulación innovadora eutópicas (las que intentan cumplir con los principios normativos enunciados);
pero esas mismas instituciones pueden tomarse kakotópicas (que no cumplen ios indicados principios) en el corto o largo plazo.
[15.61] Si la eficacia de la economía se mide por la realización de la
felicidad por medio del consumo de bienes para todos los miembros de la
comunidad, es necesario reflexionar sobre el consumo. Si se concibe la
felicidad como el consumo cuantitativo infinito de bienes (mercancías con valor de cambio), la felicidad se
toma ficticia: nunca se cumplirá acabadamente porque, lo hemos dicho, la
aproximación al infinito lleva infinito tiempo: nunca se cumpliría. Para
alcanzar la felicidad hay que limitar el consumo a lo cualitativamente suficiente y necesario, y abandonar el infinito cuantitativo del progreso moderno del aumento de la tasa de ganancia o de la de
producción, comprendiendo su irracionalidad (si lo racionalidad es la
sobrevivencia de la humanidad y no su aniquilación: lo irracional por
excelencia) y la imposibilidad de su realización y, por lo tanto, su
infelicidad. Por ejemplo, la obesidad generalizada es un ejemplo premonitorio
que el que se propone un consumo infinito enferma y se suicida antes de tiempo.
Limitar el consumo cuantitativo desde el criterio cualitativo de la «vida
buena» (por, ejemplo, de los pueblos originarios) permite entender un principio
de factibilidad para la vida (no para el aumento abstracto de capital). Limitar el consumo es destruir la esencia del
capital y del socialismo real del siglo XX: vivir mejor no es un abstracto
«comer más», sino un «comer bien».
lo necesario, lo suficiente; no es trabajar más, sino trabajar lo necesario y suficiente; no es tener un hospedaje más
grande, sino...: no es un poseer más, sino un habitar mejor... Y poniendo un límite al consumo cuantitativo se libera al máximo el
límite cualitativo humano, la alegría de la fraternidad, la felicidad del «goce
comunitario» (como explicaba Marx en los Manuscritos
de1844), del Reino de la Libertad, del Reino de la
Cultura, del Reino de la Estética, del Reino del espíritu humano. Teniendo lo
necesario y suficiente en el crecimiento cero cuantitativo se progresa
cualitativamente al máximo en la humanización de lo humano. Esto es ya la
trans-modemidad trans-capitalista.
[15.62] Repitiendo: la eficacia se mide por la posibilidad de que los medios
(las mediaciones) cumplan los fines. El fin de la economía es el consumo
(momento i del Esquema 15.01), donde el producto del trabajo, la mercancía, es negada como tal, en su
valor de uso, y es subsumida como nutriente (y en todas las otras dimensiones
de las necesidades de la subjetividad humana) para la vida del sujeto. Pero las
necesidades son históricas, evolutivas, nuevas con el crecimiento de la especie
humana. La vida se hace más humana, evoluciona, se perfecciona
cualitativamente. El consumo es el momento en que se produce el retomo del
trabajo humano. En el trabajo, en las relaciones humanas económicas y en sus
instituciones, se efectúa «la objetivación de la subjetividad», como expresa
Marx en los Grundrisse (son los momentos a-j del Esquema 15.01). Pero en el consumo (momento k), se realiza «la subjetivación de la objetividad». Esta subjetivación se
define según el modo en el que se han comprendido los momentos constitutivos
esenciales de dicha subjetividad. Si el sujeto humano es exclusivamente un homo
oeconomicus cuya existencia fundamental se
desarrolla en el campo
económico, y éste es definido desde el sistema capitalista, el inmenso y rico mundo humano queda reducido a una dimensión cuantitativa de ser un libre
comprador (si tiene dinero, es decir, si no es pobre) en el mercado, que tiene
preferencias creadas por la propaganda, que se impone como universales para
poder satisfacerlas con mercancías también universales producidas en cadena
por la empresa capitalista global.
[15.63]
El capital, además, debe crear infinitas
preferencias nuevas para permitir un crecimiento permanente de la tasa de ganancia
(o su no descenso crítico). El consumo desmesurado es entonces efecto del
mercado y no de las más profundas necesidades humanas. Pero ese desarrollo
infinito de la producción de mercancías tiene dos límites absolutos (no
relativos): los recursos del planeta Tierra (el límite ecológico) y la vida de
la humanidad (la permanencia de ía existencia humana). El capital y el socialismo
real del siglo XX, con sus criterios cuantitativos de aumento (de la tasa de
ganancia y de la tasa de producción) empujan a la humanidad al suicidio
colectivo. La solución a esta encrucijada es doble: objetivamente una transformación de las instituciones económicas y, subjetivamente, una transformación del consumo y de la actitud ética (una nueva
cultura del consumo mínimo necesario) teniendo en cuenta el crecimiento
cualitativo de la vida humana (y no del capital), que necesita principios
normativos críticos para permitir la sobrevivencia perpetua de la vida y de la
especie humana en el cada vez más empequeñecido y desbastado planeta llamado
Tierra (Gea).
[15.64]
Los efectos negativos destructivos de los
sistemas económicos del siglo XX nos exigen creatividad para salvar la vida.
La economía se transforma así en un capítulo de una ciencia mayor: la ecología.
Si economía era la gestión racional
doméstica (oikía y nomos
en griego) que después se amplió a la gestión de toda la comunidad local,
regional, nacional y global, la ecología se transforma hoy en el tratado o la ciencia de la Tierra como el
hogar o l;i «casa de la vida» en general, y de la sobrevivencia de la especie
humana (el lógos
de la oikía) en particular, a la que la
economía debe subordinarse so pena de un suicidio colectivo de toda la humanidad.
Se pasa así de la dialéctica «riqueza o pobreza» (económica) a la inexorable
dialéctica «vida o muerte» (ecológica).
[15.7] Pretensión económica de justicia
[15.71]
Como conclusión de estas tres
últimas tesis, deseamos reflexionar sobre la actitud subjetiva honesta, normativa ■»
analógicamente ética que debiera tener un actor económico, el homo
oeconomicus sostenible, sea científico, trabajador
o representante de la comunidad económica y responsable de su gestión. Se
trata de lo que podemos denominar la «pretensión[359] de justicia económica». «Pretensión» indica la posición subjetiva que no se arroga
la posesión ni la infalibilidad que ostenta la verdad práctica de un enunciado
que se cumple en el campo económico. En los campos prácticos, y especialmente
en la economía o la política, la complejidad de las coyunturas concretas, de
las estructuras sistémicas, son de tal grado que nadie puede estar asegurado de
conocer acabadamente lo real objetivo. La verdad, esa actualidad de lo real en la
construcción neuronal del cerebro humano, nunca puede dar cuenta de todos
los aspectos cognocibles de la cosa real a la que
nos referimos como objeto de conocimiento. Realidad y cognocibilidad nunca pueden identificarse. Como bien lo propone Ch. Peirce, el gran
pragmático, y F. Hinkelammert, el economista y filósofo latinoamericano, la
comunidad científica nunca alcanzará en el tiempo la verdad absoluta de lo real. El conocimiento es como una línea asíntota que puede
aproximarse hasta el infinitésimo pero nunca tocará o alcanzará plenamente la
realidad. «La verdad es el todo» enunciaba Hegel en referencia al imposible
empírico de una Idea absoluta o del Saber absoluto. Sería necesario para tal
identidad tiempo infinito y capacidad intelectual igualmente infinita como
indicaba contra el historicismo Karl Popper (en este argumento plenamente
aceptable). Ante esta imposibilidad, el ser humano justo y sabio adopta una
actitud defensiva de su captación parcial y limitada de lo real. No pretende
tener ni toda la verdad ni para siempre. Esta actitud no es relativista ni
muestra una ausencia de la posibilidad de captar la verdad práctica de una
opción, decisión, acto o institución económica. SÍ otro sujeto pudiera situarse
exactamente en la posición del sujeto que actualiza todas las circunstancias
para tomar una determinada decisión optaría por la misma, y siendo idéntica
por definición su posición no podría, sin embargo, juzgar que desde otra
posición (en el espacio, en el tiempo, en la información, en la mayor inteligencia,
etc.) pudiera actualizarse la misma situación de otra manera. En el horizonte
de la verdad práctica no hay juicio perfecto ni verdad irrefutable. Ante toda
esta complejidad el sujeto honesto, normativa o éticamente hablando, no puede
sino saber que el juicio que avanza es falible (es decir, puede ser corregido, mejorado o refutado: puede entonces
ser falso; es falsable) ante un posible interlocutor mejor informado, con mayor
capacidad intelectual, con más experiencia, etc. Esta actitud honesta es lo
que deja claramente expuesto el concepto de «pretensión».
[15.72] Si se tiene la honesta y sincera pretensión de que el juicio, la decisión o los actos económicos por cumplir o ya
realizados son verdaderos (yaque se tienen los argumentos veritativos correspondientes), debe
además alcanzarse su validez (intersubjetiva) después de pasar la prueba de la discusión y de su
adecuada justificación o de su posible refutación. Sólo en el caso positivo esa
pretensión de verdad tiene también validez.[360] De esta manera nos abrimos a una segunda dimensión: la pretensión material (por su contenido veritativo) de verdad (Tesis
13) y la pretensión formal (referida al consenso racional) de validez. Es decir, la «pretensión
de justicia económica» tiene así los dos aspectos indicados, y no sólo la
pretensión de validez económica.[361]
Debe entenderse que la «asociación de seres humanos libres» que constituye una
comunidad productiva económica, del texto de K. Marx, son una condición de
posibilidad de alcanzar un juicio económico válido en una decisión de la
empresa productiva (Tesis 14). Nos falta todavía un tercer componente.
[15.73]
Para que un acto económico tenga pretensión de
justiciaí[362] o sea justo, a) debe afirmar y hacer crecer cualitativamente la vida de la
comunidad (en última instancia de la humanidad), b) debe contar con el consenso
de la comunidad respectiva (sea de los miembros trabajadores de la empresa
productiva o de los órganos que la participación haya elegido en diversos
niveles, desde el local hasta el nacional o internacional) y c) debe ser
posible, factible, realizable (según las exigencias de la posibilidad creativa
y crítica, y no meramente conservadora o burocrática). La factibilidad se hace posible por medio de la creación de las instituciones
económicas realistas (que incluye la nueva empresa, el nuevo mercado y la nueva
regulación de ambos), evitando el ejercicio burocrático de las mismas, según
los principios normativos indicados, y no por su supresión nihilista (propuesta
por ciertos anarquismos extremos de izquierda o de derecha, que intentan eliminar
toda organización o regulación económica que inevitablemente debe contar con
cierta división del trabajo, con diversas responsabilidades en la gestión
institucional y con una intervención participativa comunitario-política de las
mismas).
Esquema 15.02. Componentes de la pretensión de justicia económica
a)Pmat
+b)Pfor + c)Pfac = Pretensión de justicia económica
Aclaración al esquema: Pmar. Pretensión material de verdad económica (tesis
13); Pfor. Pretensión formal de validez económica (tesis
14); Pfac: Pretensión de factibilidad económica (tesis
15).
[15.74]
La pretensión de justicia
económica, que es una actitud subjetiva (o el fruto de la creación de una nueva subjetividad), debe ser el
correlato con respecto al actor, de las instituciones objetivas (empresa, mercado y regulación de nuevo estilo) que deben irse creando
con imaginación innovadora a partir de las prácticas concretas de las
comunidades productivas en la actualidad. La alternativa económica que
superará el capitalismo, que se impondrá lentamente, está surgiendo en el
presente en las experiencias aparentemente dispersas que ya van iniciando en
pequeña escala lo que se generalizará en el nuevo orden económico posible y
distinto, más allá del sistema vigente y en crisis.
Más allá de la modernidad y del capitalismo. La
transición a un sistema equivalencia! futuro
|
E |
n la economía» como en la política y todos los campos prácticos, cuando un sistema entra en crisis terminal las
instituciones también comienzan un período de transición agónica, parcial o
total (y en este último caso revolucionario), que es el objeto de nuestra
reflexión en esta Tesis 16.
[16.1] ¿Más allá de la modernidad? ¿Antimodernidad, alíermodernidad o
transmodernidad?
[16.11]
Se trata de la apertura a
alternativas que se van construyendo día a día en la praxis económica crítica,
porque un proyecto que supere al capitalismo no puede bosquejarse a
priori, sino que será el fruto de muchas
invenciones parciales dentro de parámetros que delimiten los criterios y los
principios que hemos expuesto. Esos principios son como los diques de las aguas
tormentosas de la fortuna de Maquiavelo, que las conducen a buen destino, metáfora igualmente
usada por el libro de la estrategia militar china del Zurtzi. Por otra parte, todo sistema (no sólo los económicos) es
necesariamente finito en el tiempo; no puede tener pretensiones de eternidad.
Siempre, inevitablemente, dejan de responder a las necesidades humanas del
tiempo y es necesario transformarlos, parcial o totalmente. Es entonces un
tema filosófico universal, pero en nuestra época más acuciante, porque nos enfrentamos
a crisis económicas de dimensiones globales y profundas, que tocan la
estructura misma fundamental del capitalismo. Se hace necesaria entonces una
ética y filosofía de las transformaciones de los sistemas, del cómo nace los
nuevos sistemas; es decir, de pensar los principios que rijan la praxis económica
crítica presente, en los agónicos momentos de la emergencia caótica de lo
nuevo.
[16.12]
La modernidad comienza con la
apertura al Océano Atlántico del mundo latino-germánico de la cristiandad
medieval, superando el cerco otomano en 1492. Desde ese momento comienza el
despliegue de la Nueva Edad del mundo en la que habría que distinguir ciertos
períodos.
1)
La modernidad temprana que fue económicamente mercantil, monetarista, (con diversas
implantaciones temporales y espaciales: a) te
primera modernidad temprana se desarrollará en la
España del siglo XVI económicamente mercanti- lista, primer modo del capitalismo geopolíticamente inaugurando el
colonialismo; esa modernidad temprana tendrá:
b) un segundo momento holandés, y c) uno tercero inglés y francés.
2)
La modernidad madura, que coincide con el capitalismo industrial, que se inicia desde el siglo XVIII (y la Ilustración constituirá en
su momento cultural eurocéntrico).
3)
La modernidad tardía se desarrolla simultáneamente como:
a)
el capitalismo de posguerra (en la
segunda parte del siglo XX e inicios del XXI) y b) el socialismo real, otro
sistema económico moderno, que cabalga desde la etapa imperialista (en el
sentido leninista) de la modernidad madura, y entra en crisis en 1989 (dos
siglos después de la implantación del capitalismo industrial y la Revolución
francesa).
La Edad futura, no será
poi7-modema (una etapa final de la modernidad) sino /rans-modema; no será
moderna (acabando sus tareas incumplidas), ni consistirá en la gestación de
muchas modernidades (que sería algo así como la occidentalización global
aunque diferenciada), ni será capitalista (que es intrínseca a la modernidad).
Será otra Edad por venir, otro proceso
civilizatorio. una alternativa a la modernidad, cuyas condiciones deseamos describir
en sus criterios y principios normativos generadores.
[16.13]
Debemos describir entonces ¿qué es la
modernidad? Hay muchas opiniones autorizadas. El debate continúa preguntándose
por su significado local
o mundial. La modernidad es una Edad
del Mundo, una Edad europeo-planetaria, que tiene como contenido el impacto ad
extra que la Europa latino-germana produjo en el
mundo, y el simultáneo y codeterminante retorno
ad intra de la información e influencia del mundo
sobre ella.[363] Además, la
modernidad produjo un cierto manejo de la centralidad del sistema-mundo que Europa
ejerció como dominación sobre las otras culturas. Para algunos la modernidad
comenzaba con la Ilustración (como para I. Wallerstein antes de la discusión
que mantuvimos en Binghamton);[364] siempre
propuse, como he indicado, que el origen de la modernidad debe situarse en el
descubrimiento del Atlántico (y su costa occidental, primero del Caribe y
después del continente latino-americano). La modernidad nace entonces cuando se
crea el nuevo eje geopolítico mundial: el Atlántico tropical.
[16.14]
Seis aspectos se originan simultáneamente y
son momentos de un mismo fenómeno:
1) Políticamente, la colonialidad que comienza en América Latina en 1492 (porque la América anglosajona
se origina en el siglo XVII), iniciándose así la experiencia colonial en el
Nuevo Mundo primero, y muy posteriormente en el Africa continental, la India y
el Sudeste asiático.
2)
Geopolíticórnente, el desplazamiento de la centralidad del mundo mediterráneo (en tomo a Italia) hacia el Atlántico, lo que
permite el comienzo del poder hispano y portugués como potencias de ese Océano,
evadiendo el «muro musulmán» del Imperio otomano.
3)
Económicamente, el capitalismo, desde el mercantilismo que efectúa la cuantiosa
acumulación originaria dineraria con la plata del Potosí, Zacatecas y otras
grandes minas latinoamericanas, con productos tropicales y con los esclavos
africanos.
4)
Culturalmente, el eurocentrismo metropolitano que tomará fetichista la vida cotidiana europea y todas
las ciencias sociales modernas.
5)
Antropológica y ortológicamente, la instauración de un ego narcisista, individualista, competitivo de las relaciones humanas de
dominación y que creará una ética, una política, una estética, un psicoanálisis
edípico, y que por ello conformará dentro de su modalidad propia al género
(como patriarcalismo), a la raza (como superioridad blanca), y a otras
relaciones humanas (con Ginésde Sepúlveda, R. Descartes, Th. Hobbes, J. Locke,
por fundadores).
6)
Cosmológicamente, interpretará científica, tecnológica y cotidianamente a la naturaleza
como un objeto explotable y dada en cantidad infinita como mera res extensa sin cualidades, por lo que tendrá una actitud anti-ecológica que nos
coloca hoy ante la situación límite de la posibilidad de la extinción de la
vida sobre la Tierra, contra la actitud respetuosa con respecto a la Pacha Mama
de las culturas originarias.
[16.15]
Se piensa que la alternativa
futura podría ser de umi modernidad no-capitalista. Hemos dicho que la
modernidad y el capitalismo son dos aspectos de lo Mismo. La modernidad es el
todo, el mundo
y el fundamento del aspecto particular en el campo
económico en el que consiste el sistema capitalista. El capitalismo presupone siempre ya una cierta
interpretación de la subjetividad económica con pretensión de universalidad
fundada en la experiencia y en la concepción moderna de dicha subjetividad.
Cuando un R. Descartes define ortológicamente al ego
cogito (reductivo del ser-en-el-mundo, o del yo intersubjetivo comunitario) o el homo
hominis lupus de Th. Hobbes, indican el aspecto
fundamental (cognitivo y práctico) del ego
oeconomicus de un A. Smith o F. Hayek, que
ingenuamente se describe como solipsista (es decir, como un individuo
originario y anterior a la comunidad y al contrato), agresivo y libre por
naturaleza,[365] es decir,
en su origen es un ser aislado, con una inclinación innata al amor-a-sí (self
love), narcisista dirá S. Freud, que tiene con
respecto al Otro una actitud de lucha, que determina a la totalidad del mundo,
donde todo aparece (lo que «aparece» es el fenómeno de la fenomenología); es
un yo en un mundo al que le enfrentan las mercancías como lo a poseer con
propiedad privada y con exclusión coactiva del Otro.[366]
Esta visión reductivadel «yo competidor» en el mercado es, como indicamos, una
interpretación unilateral del ser humano propia de la manera cómo la modernidad
reduce dicho ser en los diversos campos prácticos. Cada uno de ellos se
absolutiza, se desconecta, y adquieren una fisonomía fetichista. El tiempo de
trabajo es así idéntico al tiempo de la vida, y el mercado total invade cada
una de las dimensiones de la vida humana, reduciéndolas a la cantidad, al
valor de cambio como única medida humana racional y digna. Todo lo demás es
devaluado a la insignificancia, a lo descartable, a lo improductivo, a lo
ingenuo, a la nada.
[16.16]
Volvamos sobre la cuestión ya
esbozada. Podría parecer sin mayor importancia preguntarse si la modernidad es
anterior, simultánea o posterior al sistema capitalista. Es decir, ¿el
fenómeno de la modernidad es independiente, relacionado o mutuamente
constituyente con el sistema capitalista? ¿Los momentos históricos de la
modernidad son sincrónicos con los del sistema capitalista? Las preguntas han
tenido diferentes respuestas que, en mi criterio, determinan el sentido tanto
de la modernidad como del capitalismo.
a)
Algunos piensan que capitalismo y modernidad
no son simultáneos y que la misma modernidad tiene todavía tarea que cumplir,
como para J. Habermas,[367] y además no
tiene mucha importancia su relación con el capitalismo (ya que la economía
perdió importancia para el último Habermas, a partir de la crisis del 1968).
b)
Para otros, como Bolívar Echeverría, el gran
filósofo ecuatoriano marxista, expresa que la alternativa futura por construir
sería la de una modernidad sin capitalismo;[368]
es decir, que el capitalismo desaparecería antes que la modernidad; lo cual supondría que el capitalismo, tal como se
dio en Europa, tiene fundamentos diferentes a la modernidad.
c)
Para algunos hay muchas modernidades, y en el
futuro se desarrollarían modernidades no occidentales.
d)
Para un primer I. Wallerstein el capitalismo
comenzaba en el siglo XVI, mientras que la modernidad era el nombre de la
cultura ilustrada y liberal desde el siglo XVIII. Esta primera posición se
modificará posteriormente gracias al debate con el movimiento del «giro
descolonizador», y se anticipará hasta el siglo XVI, redescubriendo el
universalismo de Bartolomé de las Casas.[369]
e)
Boaventura de Souza Santos indica que «la
modernidad es un proyecto ambicioso y revolucionario, pero es también
internamente contradictorio».'1 «La modernidad occidental y el
capitalismo son dos procesos históricos diferentes».' La modernidad habría comenzado en el siglo XVI, mientras que el
capitalismo (que se identifica con el capitalismo industrial) habría nacido en el siglo XV11I (es la posición contraria a la del
primer Wallerstein); pero ambos fenómenos caminaron por separado y de manera
autónoma. Esta posición la expone Boaventura de S. Santos en su valiosa obra Toward
a New common sense[370] con la que coincido en muchos puntos, pero no puede ser aceptada
porque esto significaría, repitiendo, no haber descubierto que los supuestos
ontológicos de la modernidad, la tesis que comentamos, constituyen la esencia
del capitalismo.
[16.17]
Por su parte, Antonio Negri nos
propone una «alter- modemidad»,[371] que tendría
tres fuentes: el pensamiento crítico dentro de la modernidad (como el de un
Maquivelo o Spinoza), las luchas históricas de la clase obrera y el marxismo, y
la «antimo- demidad». Este último momento es descripto como nuestra posición
latinoamericana de la descolonización epistemológica y la transmodemidad. Debo
indicar que tanto M. Hardt como A. Negri, que conocen bien el proceso
latinoamericano y muestran un claro interés por su desarrollo, no advierten que
su «altermodemidad» sigue siendo eurocéntrica. Y esto se deja ver en el hecho
de que el punto crítico de partida es todavía un lugar de enunciación (locus
enuntiationis) ambiguo. No captan que la
transmodemidad no es sólo una propuesta terminológica vistosa,[372] sino que
tiene un concepto muy diferente a una mera antimodemidad (que no es el movimiento
de la descolonialidad que defendemos). El punto de arranque de la crítica de
la modernidad en nuestra opinión, parte de ámbitos o momentos que guardan
exterioridad con respecto a la totalidad de la modernidad. Esa exterioridad
negada y despreciada son las culturas en aquello que la modernidad no pudo
dominar, pero no porque las hubiera vencido, sino como aquello que la
modernidad no consideró como riqueza, todo lo que despreció, lo que interpretó
como «sin-valor» alguno, que son los aspectos de las otras culturas que el capital
no subsumió porque no tenía posibilidad de extracción de plusvalor. Es lo
trascendental al capital (su exterioridad, el Otro que el capital). Es desde el género negado, desde las razas discriminadas, desde las culturas despreciadas, desde sus lenguas, sus tradiciones, desde sus modos de producción agrícola, desde su organización política, etc. que
se origina la crítica a los momentos negativos y
destructivos trascendentales de la modernidad. Además, el proyecto que se
vislumbra en el futuro no es del tipo del propuesto por la «altermodemidad»
mundial, universal, con identidad unívoca, sino que se piensa como un «pluri
verso» analógico con semejanza, pero sin identidad. Se concibe la nueva Edad del Mundo no como concluyendo las tareas incumplidas de la modernidad; ni como otra o como una nueva
modernidad; ni como múltiples modernidades (tantas como culturas actuales «atrasadas», del Sur o
periféricas que se modernizarían en el futuro a
su manera). Será una no-modernidad, un más allá
de la modernidad; es decir, simplemente: una nueva
Edad cuyo nombre se irá adoptando en el proceso. La
«altermodemidad» suena todavía, como la «postmodemidad». a una nueva etapa de la modernidad eurocéntricíi (aunque al adoptar las tesis de lo que
llama la «antimodemidad» latinoamericana se acerca a la solución del problema).
[16.18] ¿Qué es la transmodemidad?[373]
Es un nuevo momento de la historia de la humanidad que estamos comenzando, en
cuya transición (de la modernidad a la transmodemidad) habrá una ruptuni en
todos los niveles de la civilización: en la política, en la cultura, en la
construcción de la subjetividad, en la concepción y práctica del género y de la
raza, y también en la economía. La novedad no emergerá exclusiva ni
principalmente desde la misma modernidad eurocéntrica (aunque también se inspirará, en la medida de
sus intereses, en algunos aspectos de la corriente crítica de la modernidad
europea, como pareciera sugerirlo la altermodemidad). Surgirá
desde la exterioridad de la modernidad, desde
experiencias positivas ancestrales (anteriores a la modernidad) y las que se
han ido gestando en el seno de las culturas coloniales (Junto a la modernidad),
y de los grupos dominados y excluidos de la misma modemi* dad. Estos horizontes
no pueden servir a la modernidad como punto de arranque porque le son
imposibles en su exterioridad. Son los momentos desconocidos para ella de las
otras culturas y experiencias humanas. Cada una de ellas (las culturas, los
géneros, las razas, la actitud ecológica, etc.) seguirán un proceso, primero, de descubrirse a sí mismos como valiosos; de recuperar, en un segundo
momento, su memoria, su historia, sus victorias y
sus héroes pasados, y también sus derrotas; dialogando, en tercer lugar, con la modernidad y aprendiendo de ella lo positivo según el
criterio y los intereses de esos actores colectivos nuevos renacidos de la
historia. Además, en cuarto lugar, traduciendo sus logros a los otros actores (cultura, géneros,
razas, movimiento sociales, etc.) para ir construyendo durante los siglos
venideros una nueva humanidad pluriversa. De todas maneras, como hemos dicho,
el proyecto no es una
humanidad futura, sino, y quizá por un largo período, el crecimiento de «un
mundo en el que quepan muchos mundos» (como anuncian los Zapatistas), un pluri-\trso (no un ¿/«¡-verso) rico en semejanzas y en diferencias analógicas,[374] que eviten
la uniformidad unívoca de la universalización de sólo una cultura, y la confrontación irreconciliable de todos contra todos.
[16.21]
Los síntomas del final del
capitalismo se van tomando cada vez más claros (aunque quizá muchos decenios y
hasta siglos puedan marcar su término). El primero, objetivamente, la aceleración de la contingencia ecológica cuyo horizonte es la
extinción de la vida humana en el Planeta, entre
otros aspectos, por lo limitado de los recursos no renovables, ya que, como
tantas veces lo hemos indicado, el criterio que mueve al capital es el aumento
de la tasa de ganancia que es contrario a la afirmación
y crecimiento de la cualidad de la vida de toda la humanidad, y no sólo do una minoría (que de todas maneras enfrentaría en el
largo plazo la misma contradicción); y, por ello, se hace necesaria ln
racionalización del ahorro de esos recursos, no sólo por su escasez sino
también debido al derrumbe de la corporalidad humana (por la obesidad y la
enfermedad), lo que exige que se imponga un consumo mesurado (contrario también
al irracional y necesario aumento de la producción de mercancías exigido por la
esencia del capital). El segundo, subjetivamente, el aumento de toma de conciencia ética y
política por parte de los pobres de la Tierra, que
son las grandes mayorías que por los procesos educativos y por los medios
electrónicos1 van haciéndose cargo
Habermas,
B. Echeverría y tantos otros colegas, están todavía atrapados en la lógica ,1, la univocidad. En cambio, Boaventura de S. Santos está más bien limitado por
la lógioi postmodema (que no logra trascender la equivocidad), y la solución que buscan sin advertirlo, para no caer en la identidad, sería exactamente la analogía.
I. Podría acusárseme de contradicción al indicar, por una parte,
la manipulación de ln\ medios de comunicación por parte de las burocracias del
capitalismo mundial y, poroim. que esos mismos medios den conciencia a las
masas que se intenta alienar. Y es que. aunque se intente domesticar a las
masas, hay mensajes que se contradicen. Por ejempli >. es necesario vender
autos; por lo tanto hay quehacer propaganda de su existencia. Pero el
televidente, que contémplala imagen brillante del auto que no podrá comprar
nunc;i |u» su estado de pobreza, se entera de bienes que ahora desea, siendo
sin embargo un desvo de imposible realización (por la pobreza indicada). Ese
deseo incumplido se transforma en toma de conciencia de su miseria, en aumento
de su Ira contra la injusticia, y en prcsitii atención a lo que pudiera sacarlo
de tal situación (por ejemplo, la callada protesta de un liderde oposición del
que la prensa «habla mal», pero que, a los oidos del empobrecido, suenan como
cantos de sirena de un mundo mejor).
del hecho de que son engañados por una minoría que gestiona en su
beneficio el excedente del trabajo de ellos (es decir, del plusvalor en forma
de ganancia industrial, comercial o financiera que va perdiendo su
invisibilidad gracias al pensamiento crítico). La pobreza se hace más clara y
produce mayor furor la injusticia. A estos dos aspectos, debe sumársele,
también objetivamente, la inevitabilidad de la baja tendencial de la
tasa de ganancia, cuyas medidas compensatorias
comienzan a ser más difíciles de inventar e implementar. El colonialismo y la
explotación de los países dependientes (con la transferencia de plusvalor
hacia el centro) será cada vez más limitada, por la misma toma de conciencia
nacionalista de esos Estados y de los pueblos de sus derechos y de las posibles
alternativas, lo que les permiten una mayor amplitud estratégica que se abre
por la multipolaridad de las antiguas y de las actuales potencias, posterior
al final de la Guerra Fría.
[16.22]
En América Latina a finales de las
dos décadas de dictaduras militares (1964-1984) se ensaya el desmantelamiento
del Estado benefactor privatízando muchas de las grandes empresas del Estado
creadas desde los años 1930. Pero la teoría que justifica estas acciones no es
el del reformismo clásico sino el de los postulados de la teoría de la
«competencia perfecta», que en vez de la armonía del mercado propone en cambio
un modelo donde todos los participantes del mercado actuarían con una
transparencia perfecta, lo que permitiría al indicado mercado accionar con un
equilibrio en todos sus componentes, con una verdadera «coordinación a
priori» de la división del trabajo que se deriva de
un «conocimiento perfecto». Se sabe que estos postulados son inalcanzables,
pero de lo que se trata es de aproximarse empíricamente lo más posible. Hay
que destruir los impedimentos para llevar a cabo ese modelo. La acción
reguladora del Estado es la peor intervención posible que aleja definitivamente
ese ideal de libertad de mercado pleno. Por ello hay que impedir dicha acción
estatal, también la praxis de los movimientos sociales, de los sindicatos y
otras organizaciones que impiden la pretensión de cum- plír con esa competencia perfecta. Al final de la década del
90 del siglo XX se vio el fracaso de esta teoría y los efectos de sus
prácticas. Esto produjo desde 1999 el resurgimiento de ciertos movimientos
políticos progresistas, democráticos, populares, nacionalistas que colocaron a
América Latina en una situación que le permitirá no sufrir tanto los efectos
desbastadores que asolarán ahora a Estados Unidos, Europa, Japón y otros países
capitalistas desarrollados.
[16.23]
En efecto, la crisis financiera del 2008, que
no termina sino que más bien se agrava posteriormente, muestra el fracaso de
una economía neoliberal y monetarista que no impulsa ni siquiera la expansión
keynesiana de la producción y el pleno empleo. Pero, por otra parte, la
solución de la crisis del 1930 con la construcción del Estado de bienestar,
por el aumento de la producción (que en realidad se solucionó definitivamente
con la producción de armamentos para la Guerra del 1939-1945), se toma igualmente
imposible, por las razones dadas (es decir, porque el aumento innecesario de
dicha producción ya no es ecológicamente sostenible en el largo plazo, pero
sobre todo porque una doctrina de estabilidad monetaria restringe la creación
de los puestos de trabajo, el aumento de los salarios, la expansión del mercado,
lo que entra en una espiral descendente que lleva al estancamiento, al
desempleo y a la crisis). Y si hay países como China o la India que manifiestan
un constante crecimiento, es debido al grado ínfimo de desarrollo que tuvieron
como punto de partida, y al uso de ciertas medidas transitorias que no tocan la
esencia de la cuestión ya que han adoptado en gran parte soluciones capitalistas
a su anterior falta de desarrollo. De todas maneras se internan por el mismo
túnel cuyo destino será semejante al que enfrentan los países desarrollados en
la actualidad. Es mucho más de lo mismo, y, nuevamente, el límite absoluto
ecológico y del propio capital los está esperando en la próxima esquina.
[16.24]
Las estructuras actuales del capitalismo, que
en su origen produjeron una enorme subsunción del trabajo procedente del campo feudal, y por el uso de la
acumulación del excedente colonial como abundancia de capital, se encamina a
la expulsión del trabajo vivo por su
reemplazo por los robots, la revolución electrónica, el estrechamiento del
mercado por un desempleo estructural creciente. Habrá cada vez más trabajo
vivo sobrante, desechable, y el concepto de ejército de reserva de trabajo se
convierte paulatinamente en multitudes de pobres hambrientos, inconíormes,
víctimas de un sistema cuyo criterio (aumento de la tasa de ganancia) ha
dejado de ser normativamente justificable.
[16.3] ¿Más alta del socialismo real del siglo XX?
[1631] Pero la crisis del capital que se observa, no deja de recordar el
derrumbe del socialismo real del 1989. ¿Será el socialismo del siglo XX también
efecto de la modernidad y de su destrucción ecológica y normativa? Para
responder deberían efectuarse igualmente una crítica a esa gran experiencia
histórica. Pero hemos de preguntamos: ¿Es posible una crítica con el marco
categorial de Karl Marx del socialismo real del siglo XX? o, más claramente:
¿El socialismo real puede ser criticado por el sistema categorial marxista (es
decir, el de Marx mismo)?[375] Creo que es
posible y poco se ha hecho explícitamente sobre el particular. El sistema de
categorías económica de Marx no permite sólo la crítica de la economía
política capitalista, justifica igualmente una crítica de la economía política
del socialismo real. Recuerdo que en la década del 1980, en un curso que
dictaba en Nicaragua sobre la teoría crítica de Marx, unos compañeros me
regalaron unos tomos soviéticos con los que estudiaban economía marxista en la
universidad sandinista de Managua. Por primera vez leí con detenimiento el
orden de la exposición y las categorías usadas en esos manuales, y comprendí de
inmediato que Marx hubiera podido efectuar una crítica analógica a la
realizada con respecto al capital.[376]
Veamos de qué se trata.
[1632]
El comienzo de todo sistema económico posible se inicia siempre partiendo del hecho (el Urfaktum) de la existencia dada de un disponible trabajo
vivo indeterminado, el del sujeto de trabajo
todavía no-subsumido en el sistema económico de que se trate, dándose en su absoluta y
abstracta exterioridad (como categoría, y como situación concreta e histórica
procedente de otro sistema anterior, como el feudal para Marx con respecto al
sistema capitalista[377]). De la
esta manera debemos situar al trabajo vivo en una posición de exterioridad apriori al sistema socialista real histórico, por ejemplo el del zarismo ruso
anterior a la Unión Soviética que se origina en la Revolución de 1917. El
trabajo vivo indeterminado íue subsumido en un sistema concreto. Se transformó
así en un trabajo determinado, pero no como un trabajador asalariado en el capital, sino como un trabajo subsumido en el nuevo sistema
histórico, el del socialismo real. El salario deja de existir como pago del valor del trabajo (porque no es un
«capitalismo de Estado»3), sino que hay una atribución de una
cierta cantidad de dinero al trabajador como parte del valor producido para su
uso privado (que, como hemos indicado, ya no es considerado como el valor del
trabajo). El excedente no distribuido al trabajador no es tampoco plusvalor, porque no hay propiedad privada de todos los componentes del proceso
productivo, aunque sí hay una gestión por parte de la burocracia del Estado (en
último término del Partido). Puede verse, entonces, que se trata de un nuevo
tipo de alienación que no tiene como fundamento a la propiedad privada, sino a la
gestión no democrática, no participativa, por parte del trabajador en la
empresa donde trabaja. No hay instituciones participativas reales e
institucionales del Estado a través de las cuates los trabajadores puedan
ejercer simétricamente la gestión y la planificación económica. Es entonces un
tipo de alienación fundada en la racionalidad moderna con criterio diverso al del capital: se trata del aumento cuantitativo
de la tasa de producción bajo el dominio y gestión de una burocracia política
estatal. El singular y las generaciones de trabajadores que crearon el valor de
todos los productos del trabajo nunca tuvieron plena participación en la
gestión del excedente, y en cierta manera fueron inmolados a otro cálculo cuantitativo: no al aumento de la tasa de ganancia en manos del propietario del capital, que dominaban por otra parte al
llamado Estado democrático liberal, sino al aumento de la tasa de producción bajo la gestión burocrática del Estado monopólico, que no era
democrático ni realmente proletario.
[16.33]
El socialismo real de la Unión
Soviética comenzó con el ideal casi anarquista de «todo el poder a los soviets».
Pero dada la ingobemabilidad que se produjo se decretó en 1921 el nuevo
proyecto económico socialista (el NEP), donde se pasó de un anarquismo a una
burocratización estatal de la economía. De haber pensado eliminar el dinero y
el mercado, se debió aceptar el cálculo mercantil de las mercancías, su precio
en dinero y un mercado regulado por una planificación que intentó ser perfecta,
cuya expresión extrema es la obra de L. V. Kantorovich Asignación
óptima de los recursos económicos.' Esta pretensión
de planificación perfecta, criticada por K. Popper (que no advierte que con su
argumento no elimina la posibilidad de una planificación parcial, posible,
eficiente), no tenía en su comienzo ni siquiera los medios técnicos para operar
con miles de variables mínimos (que hoy sería posible gracia a los instrumentos
electrónicos). La dificultad estribaba en que la empresa debía desagregar las
cifras planificadas, y por ello tenía que tener una autonomía bajo la
normatividad de un control consciente de la ley del valor. El nuevo criterio
económico no era el aumento de la tasa de ganancias sino el aumento de la tasa
de producción. Esto llevó a una mistificación del tal progreso económico y
social.[378]
[16.34] El derrumbe se produjo al final por un desajuste en la gestión estatal
de la economía, que se fue burocratizando (es decir,
gestionada por funcionarios que reemplazaban a los empresarios o a la
creatividad de la comunidad productiva directa: los obreros) y que fue poco
atenta al desarrollo tecnológico qitc se venía produciendo en el sistema
capitalista (excepto en el nivel armamentista). La falta de utilización de los
nuevos descubrimientos en el nivel material (especialmente electrónico) tuvo
como efecto una producción que utilizaba demasiado valor por unidad de mercancía.
Este subdesarrollo comenzó ji notarse por el descenso en la producción con
respecto al sistema capitalista; el mayor costo proporcional de la producción
para la Guerra Fría en el ejército, la baja del consumo en la población,
etcétera. De todas maneras, el sistema económico era moderno (y epistemológicamente eurocéntrico) y al confrontar al capitalismo
quedaba atrapado en su imitación, especialmente por los criterios de la
producción, el consumo, l;i destrucción del medio ambiente, etcétera. No se logró
organizar un nuevo modelo productivo en todos los momentos de un¡i realmente nueva economía. La falta de democracia participan v;i en el Estado corrompió
burocráticamente al sistema económi co y lo arrastró al estancamiento.
[16.4J Articulación y «éxodo» de la empresa, el
mercado y del control dominador del Estado
Esquema 16.01. Articulación entre empresa/mercado y
regulación del Estado
Comunidad participativa económica ^ "*• política
I ,
(A) | r- Regulación del Estado participativo
(B)
Mercado * (responsable de lo común)
(con autonomía y libertad relativas)
Una tal alternativa debería evitar los extremos y
aprender de los errores pasados relacionándolos de manera nueva. 1) Unos
anteponen como contrarios la empresa y el mercando (con autonomía y libertad) versus el Estado (al que se critica por planificador y autoritario), negando
con ello toda posibilidad de regulación (A niega B). Es la posición del
liberalismo político y el capitalismo económico. 2) Otros, a la inversa, oponen
el Estado regulador (que vela políticamente por la justicia) sobre la empresa y el mercado, argumentando que ambas instituciones
fetichizan la libertad encubriendo un egoísmo narcisista, y por lo tanto niegan
toda autonomía y libertad a la empresa y el mercado (B niega A). Es la opinión
del socialismo real. Hay que superar la antinomia articulando ambos términos
gracias a una mutua y necesaria co-deter- minación para construir una
alternativa que, desde el principio normativo de afirmación y crecimiento de la
vida de la comunidad, llegue a un equilibrio auto-consciente, racional,
participativo y consensuado de dichas instituciones económicas (A articulada a
B y viceversa).
[16.42]
Franz Hinkelammert define el
estado de la cuestión, y el comienzo de la solución de la antinomia entre a) la
autonomía de la empresa y el mercado, y b) la necesidad de la regulación del
Estado, en un texto escrito en 1984, un año antes de laperestroika:
«Esto nos permite volver sobre la discusión del criterio de
delimitación en la relación entre planificación y autonomía empresarial.
Ni la planificación
es el ámbito de la libertad ante la autonomía de la empresa [y del mercado] con
la legitimidad originaria para extenderse ilimitadamente, ni inversamente [la
empresa y] el mercado son el ámbito originario de la libertad ante las actividades estatales. La relación
entre ambos la podemos concebir en términos de un equilibrio entre sus actividades
respectivas, equilibrio que delimita tanto la legitimidad de la planificación
como la de la [relativa] autonomía empresarial [y del mercado]».[379]
Esta articulación de los dos términos (empresa-mercado y
Estado) deben tener entonces un equilibrio auto-consciente que respete la
legitimidad de la empresa-mercado y del Estado. En el caso del primer término
(la empresa-mercado), su derecho se ejerce hasta el límite dentro del cual se
garantice, con la afirmación de la libertad empresarial y del mercado, la
posibilidad del crecimiento de la vida real de todos los miembros de la
sociedad. En el del segundo término (la regulación del Estado), debe asegurarse
el equilibrio de la división social del trabajo como pleno empleo y
el cumplimiento de las necesidades vitales como
resultado de su gestión que no pongan en peligro la base material de la
libertad de los otros miembros de la sociedad. La empresa y el mercado posibilitan
la expansión de la libertad creadora cuando no es absoluta; cuando está
regulada por lo común.
[16.43]
Todo esto acontecería de la manera
indicada si la si* tuación no hubiera cambiado drásticamente en los últimos
decenios. En efecto, la economía ha sufrido cambios inesperados. Quizá puedan
indicarse dos, en los extremos de la cadena.
a)
Por parte de la empresa y del mercado, se está
produciendo un éxodo[380] de los productores hacia lo que podríamos llamar la «fábrica social»,[381] más
acá (también fuera) de la institución de la empresa; éxodo hacia el ámbito social. Entre los bienes intangibles debe incluirse la
«producción de la subjetividad» de los mismos agentes humanos (de todos los
campos prácticos), en donde la familia, las comunidades productivas o la misma
nación (como ámbitos educativos) trabajan en la producción de la indicada
subjetividad (y que el capital recibía sin costo alguno de su parte:
privatizaba un bien común).
b)
Por parte del capital, se está dando un
desplazamiento de la centralidad del capital productivo industrial hacia el capital financiero (una «financierización» del capital),
correlativo al primer movimiento. Por su parte, el Estado en la mayoría de los
casos, como instancia política, queda subordinado al capital financiero
(nacional y global) en la actual crisis, y, por lo tanto, deja de cumplir su
función reguladora. Es decir, se produce la total desregularización del
mercado por parte del Estado en favor de las exigencias de los propietarios
del capital (principalmente financiero) cada vez más globalizado (ya que el
Estado nacional está cada día más al servicio del gran capital en el caso en
que adopten la política económica neoliberal, situación que se está dando en
los Estados Unidos, en Europa, en Japón, y en la mayoría de los denominados
Estados «desarrollados» del Norte, e igualmente muchos del Sur).
[16.44]
Los bienes intangibles o
inmateriales tienen valor y valor de cambio, y aunque estén producidos de
manera creciente fuera
de la empresa, no por ello el capital deja de desarrollar nuevos mecanismos
para subsumir y controlar dicha riqueza. Puede perfectamente subsumir
(¿robar?) inventos que el capital no ha proyectado, pero que se los apropia por
no haber sido asegurados por patentes que dieran derechos al autor.[382] Pero no
sólo se apropian de parte de los bienes intangibles sino también de lo
común de manera sistemática.[383]
Estamos entonces ante hechos nuevos, yn que la producción se transforma
profundamente por el aumento de la producción de «bienes intangibles»,[384] a los que
el marxismo tradicional había prestado poca atención. Dichos bienes intangibles
son nuevo conocimiento, inventos, imagines, afectos, códigos, relaciones
sociales de la comunidad, producción de subjetividad, etcétera. Estas fábricas
sociales (frecuentemente en locales no habituales,
como la misma casa habitación, por ejemplo) se organizan y producen fuera[ del capital. No se trata sólo de nuevos modelos productivos de las
empresas, sino de una producción en cierta manera exterior a las empresas (aunque se «tocan» con las nuevas, o antiguas,
comunidades productivas; recuérdese lo dicho en la Tesis
14.6). Hay que prestar atención, por otra parte, a
las nuevas maneras que el capital «financializado» tiene para subsumir ganancia
de estas fábricas sociales.
[16.45]
Sería conveniente anotar que las
nuevas asociaciones, redes o comunidades que producen fuera de las empresas tradicionales del capitalismo pueden hacerlo (y en
especial crear nuevos bienes intangibles) gracias a los medios electrónicos, que permiten, en locales los más
variados, con pocas inversiones iniciales, y gracias a redes computacionales,
crear amplísimos complejos organizados que pueden trabajar coordinadamente de
manera novedosa en la creación de estos bienes. El mismo mercado tradicional,
por la revolución tecnológica electrónica y por producir bienes intangibles,
cambia la naturaleza de! mercado capitalista. El Internet, por ejemplo, crea
también mercado virtual donde vendedores y compradores dejan de ocupar un lugar
físico, que exige siempre un cierto espacio real y largo tiempo en transportar
las mercancías tradicionales al mercado. El mercado virtual por Internet
modifica la distribución y el intercambio, ya que acelera la relación y el
procedimiento en un instante sin atravesar un espacio físico. El aparato
electrónico, que crea, como ya sugerimos, un nuevo tipo de producción y de
producto (intangible), como una fábrica social, lo mismo que el nuevo mercado, no puede ser fácilmente regulado por
el Estado, ya que
está situado cada vez más en un ciberespacio con nuevas cualidades, lo que modifica igualmente la naturaleza del
Estado y, por lo tanto, de la regulación. Todo esto se viene dando de manera
no claramente percibida, pero ya presente.
Esquema 16.02. Diversos “éxodos” de ámbitos del capital
|
Estado moderno liberal representativo
|
Nuevo Estado participativo
Masas excluidas y desempleadas Fábrica social Nuevo mercado virtual Coasumo moderado
Aclaración al esquema 16,02 Las flechas horizontal es indican los diversos “éxodos" de
diversos momentos del capital. En el caso del Estado éste se transforma
radicalmente. Las flechas verticales indican las relaciones del Estado con las
estructuras económicas
[16.46] La sociedad encuadrada bajo el dominio del capital produce un «éxodo»
hacia un nuevo tipo de comunidad, de relaciones sociales, hacia un nuevo
proceso de transformación que origina una nueva subjetividad colectiva. El
individualismo moderno-liberal dejará lugar a un nuevo tipo de
intersubjetividad más responsable de lo común: ecológico y político. Y al mismo
tiempo es un «éxodo» ya iniciado por el desempleo y el «trabajo flexible», que
deja desamparado al «trabajo vivo», al pauper
posi festum (para expresamos como Marx). Los
prescindibles, los que ni son «ejército de reserva» del capital (porque no
tendrán ya nunca las ventajas del trabajo asalariado clásico fruto de las reivindicaciones
de los sindicatos, de los partidos políticos revolucionarios y del Estado de
Bienestar en el siglo XIX y XX), no habrán alcanzado el Reino de la Libertad
(porque no trabajarán) sino el Reino de la Miseria porque no podrán trabajar
para el capital industrial en que no tendrá lugar para ellos en el futuro. El
trabajo vivo quedará desempleado, negado, aniquilado, si no fue-
ra porque desde su negatividad inventará nuevas maneras de producción (fuera del capital). Por ejemplo, los vendedores ambulantes, que por
millones ocupan las megalópolis del Sur, aunque son como una institución
parasitaria del mercado capitalista, comienza a crear nuevas empresas,
fábricas sociales (producción biopolítica) que poco a poco cuentan con redes
productivas propias fuera
del capital. El trabajo vivo declarado «prescindible» se toma nuevamente
creador más allá, en la exterioridad del capital (postfactum). Todas las experiencias de la economía popular son los primeros pasos
de la alternativa que ha nacido ante el capital. No hay ya subsunción sino expulsión, éxodo.
[16.47]
De la misma manera nace un mercado ilegal,
perseguido, que no está bajo el control ni del Estado burgués ni del capital.
Es el «éxodo» a otra exterioridad (que el capital fmancierizado se ocupará de
crear los mecanismos para absorber sus ganancias, como en el «lavado de dinero»
de las asociaciones criminales) del mercado capitalista a redes, contactos
clandestinos, organización del trueque, etc. Es igualmente un nuevo mercado
que el Estado no puede regular de manera habitual, y que indica que la
sobrevivencia para la comunidad inventa nuevas maneras de distribución e
intercambio.
[16.48]
Por último, esto exige no poder cumplir con el
ideal del consumo capitalista, que por otra parte hemos demostrado que lleva a
la extinción de la vida en el Planeta por la destrucción de los recursos
no-renovables y el mal uso de los renovables, y a la negación de la salud de
la misma humanidad (el exceso de consumo destruye la salud, acorta la vida,
produce efectos negativos nefastos). Un nuevo tipo de consumo disminuye el
mercado de bienes superfluos, y permite por el contrario la mayor creación de
bienes intangibles culturales, estéticos, subjetivos, afectivos, que nos
hablan más aproximadamente de un Reino de la Libertad, con más tiempo de vida
usado para los actividades superiores humanas (conocer, crear, amar, producir
bienes culturales, estéticos, de sabiduría).
[16.49| El nuevo tipo de intervención del Estado
participativo debería cuidar que la autonomía y libertad de las nuevas fábricas sociales y los mercados (no ya meramente físicos sino también
virtuales)[385] se
encaminen hacia el horizonte de /o común.[386] Éste es un principio material normativo de toda la economía política,
recordando que la vida en el Planeta, y entre ellas la vida humana como la
culminación de su evolución, es lo común por excelencia. Entre los Incas lo
común era el criterio al que debían sujetarse desde
la familia del Inca mismo hasta el último miembro del Imperio; y ese lo
común era la Pacha Mama: la madre a la que todo se
le debe (en primer lugar la vida, y posteriormente la sobrevivencia por medio
de los alimentos, de la vestimenta, del hogar, de todo) y a la que hay que
cumplirle ritualmente cuidando de lo común. «Una vez que adoptamos el punto de vista de lo
común, muchos de los conceptos centrales de la
economía política tienen que ser repensados».[387]
Es una economía política ejemplar, de la que puede aprenderse un principio
normativo esencial en la producción de la subjetividad en la época de la Transición.
[16.5]
Un aspecto concreto y coyuntura! en la dominación global: la
mediocracia
[16.51]
En este comienzo del siglo XXI, la
dominación mundial del capital adopta una insospechada fisonomía que se va mostrando
en el proceso cotidiano de su ejercicio. Tiene implantación en el Estado
nacional, y se liga a una red internacional en base a instituciones informales
(reuniones o Foros como los de Davos, el grupo Blumenberg, en congresos,
reuniones de ministros de relaciones exteriores, instituciones como la ONU, el
Consejo de Seguridad, etc.). Es una élite, con su burocracia, de la que los
grandes millonarios propietarios capitalistas, especialmente en el ámbito
financiero, e igualmente de las grandes trasnacionales industriales y
comerciales tienen lugar preponderante. Estas élites nacionales y sus
burocracias están ligadas mundialmente, cuyos grandes bancos evaden en gran
parte el pago de impuestos de los Estados e «invierten» sus ganancias en
paraísos fiscales. Son minorías insignificantes por el número que, sin embargo,
reciben la protección de los ejércitos de los Estados, que cínicamente les
prestan su población como mano de obra, como comunidades que absorben sus
endeudamientos financieros asumiéndolos a cuenta del Estado (que se pagan con
el sacrificio de los ciudadanos), y como mercado de compradores engañados por el fetichismo del consumo.
[16.52]
La élite del capital globalizado mundial, usa
entonces a las burocracias políticas de los Estados centrales (como listados
Unidos, Europa, Japón y otros) como instrumento o mediación de su poder
económico. Pero, ¿cómo logran la sumisa disciplina de las burocracias políticas
corruptas de los Estados centrales y periféricos que le son obedientes? Ya no
se recurren a los asesinatos o a la intervención de ejércitos de ocupación como
en las antiguas colonias, ni a los golpes de Estado militares, sino a un sutil
y bien extendido nuevo procedimiento que penetra la estructura de la democracia
representativa (tanto en el centro como en la periferia). El Supremo Tribunal
de Justicia de Estados Unidos en 2010 ha dado la posibilidad de una ilimitada
contribución en dinero de los capitales privados en las campañas políticas para
elegir representantes. Influye entonces directamente por sus lobbies
y esencialmente por la propaganda en la elección de
esos candidatos cómplices.
[16.53]
La nueva dictadura monopólica, en nombre de la
«libertad de prensa» y de la democracia que niega con sus procedimientos, la
organizan estas élites del capital, cuyo 1% llega a tener el 40% del capital de
las naciones en las que acumula tal riqueza, por medio de la propiedad
monopólica de medios de comunicación (la mediocracia): la televisión, la radio, los diarios, et cine, los medios
electrónicos en general y aún por las universidades privadas de excelencia.
Pueden comprar todo medio de comunicación
que alcance un amplio espectro de escuchas, lectores o espectadores, que son
«informados» por periodistas, intelectuales o artistas a sueldo del capital
(los nuevos mandarínes de N. Chomsky).
Con ese ejército de «tanques de pensamiento» estos medios crean una imagen
avasallante de mensajes que produce casi de manera infalible una opinión
pública en su favor. Es decir, «en favor» de los intereses de esas minorías
riquísimas, intereses que están en contra de la posibilidad de una vida humana
de los ciudadanos, especialmente de los más pobres (cuya proporción crece tanto
en el centro como en la periferia). De esta manera que «producen» candidatos a
representantes políticos como se produce la necesidad de consumir Coca
Cola. Es la mediocracia
globalizada, mundial. El capitalismo, que comenzó
a usar la propaganda para destruir a los otros capitales en la competencia e imponer sus
productos, aprendió toda una técnica del uso de esa propaganda para produciré n el receptor de sus mensajes programados una respuesta de consumo
casi inevitable. Esa enorme experiencia de la propaganda en el mercado
de mercancía la aplicó ahora a la propaganda
política del mercado de candidatos para producir representantes. El monopolio político queda así en manos de capitales
monopólicos.
[16.54]
Pero, además de embrutecer a las
masas hipnotizadas por la mediocracia, las lleva a la mayor destitución de su dignidad por medio del negocio
de las drogas (que por el lavado del dinero de las mafias terminan en sus
grandes bancos y es sumamente beneficiosa para el gran capital), que destruye
psicológicamente al pueblo, que crea una violencia generalizada y, que en
cierta manera, elimina mano de obra sobrante, desempleada estructuralmente.
Para colmo, por el negocio de las armas, orquesta guerras y organizada
hostilidades que producen nefatos efectos, cientos de miles de muertos de
inocentes, no sólo en guerras entre Estados, sino igualmente por el crimen
cotidiano callejero (bajo el lema de la sagrada «libertad» de portar armas, una
eos-
tumbre ancestral de la violencia norteamericana aceptada hasta en los hogares
más educados y moralizantes).
Esquema
16.03. La nueva dictadura mediocrática de las élites del capital
Burocracias
nacionales y trasoaciooales del capital (el 1%/
tS* bi^»
|
|
Burocracia políticas estatales «- e --------- ► Mediacracia
Masas (el 99%)
Aclaraciones ai
esquema ¡6.02. a.
Dominación sobre las estructuras poli ticas, k. Creación de medios de comunicación *1
servicio de tu burocracias del capital, c. Dvmuución de la opinión pública de
las tom d. Dominación política (¿imposición de los
candidatos a la representación) sobre las masas ideológicamente adormecidas,«.
Mutua determinación: del poder político que crea las estructuras de derecho y protección que hacen posible la mediocmi», y
de la oediocncB que sirve a la burocracia política en el poder (en cuanto
sirven a los intereses del gran capital).
[16.55]
La manera de cortar el nudo
Gordiano de este modelo es por medio de la regulación de este monopolio, que
debe apoyarse en el despertar de las masas como pueblo actor de la historia,
el que pueda elegir representantes (articulado a la democracia participativa)
que por medio de dicha regulación de los medios de
comunicación democraticen el poder
político fetich izado de esos medios (la mediocracia) a través de leyes que democraticen realmente los medios en
proporciones justas y plurales entre los actores socio-políticos,[388] creando una
televisión, radio, prensa, cine y otros transmisores culturales, como las
universidades públicas y gratuitas, en servicio de las grandes mayorías
empobrecidas (y todavía alienadas y obnubiladas por una propaganda interesada
y distorsionada).
[16.6]
Expulsión y creación de la nada
[16.61]
Volvamos al tema expuesto en Tesis
16.49. El capital entonces excluye en el proceso de
su globalización a buena parte de la humanidad, la que es catalogada como
prescindible al quedar sin poder soñar en tener un trabajo fijo. Queda trabajo
vivo sobrante porque el sistema económico no tiene capacidad de subsumirlo
(mostrando así su ineficacia y la necesidad de su superación). Excluye al
trabajo asalariado al dejar a la fuerza de trabajo desempleada. Excluye al
mercado al sustraer compradores posibles que sólo con su salario podrían
participar en la demanda de mercancías necesarias. Excluye al consumo dejando
en su lugar el hambre de los pobres. Se abre entonces más allá del horizonte
del capital una exterioridad creada por él mismo. Habiendo destruido todos los
modos anteriores de producción, e imponiéndose como el único sistema
existente, ahora se declara impotente de ser un medio factible para garantizar
la vida de toda la especie humana.
[16.62]
Filosófica y categorialmente es necesario
describir esa situación con las categorías de la Filosofía de la Liberación. La
expulsión en un más allá del horizonte de la Totalidad ontológica del capital (cuyo fundamento
[Grund] es el valor que se valoriza) sitúa a su fuente
creadora [schoepferische Quelle] (el trabajo vivo)
en un ámbito que el mismo Marx denomina «la nada» (das
Nichts), la exterioridad (fuera) del capital:
«La Economía Política no conoce al trabajador desempleado,
al hombre de trabajo, en la medida en que se encuentra fuera [ausser] de esta relación de trabajo [...]. Son fantasmas [Gespenster] que quedan fuera de su reino [Reichs] [... Es] la existencia abstracta del ser humano como puro hombre de trabajo, que por eso puede diariamente precipitarse
de su plena nada [Nichts] en la nada absoluta
[absolute
Nichts], de su no-entidad [Nichtdasein] social que es su
real in-existencia».[389]
Texto ciertamente difícil, pero que expresa que situarse
en la exterioridad de la totalidad del capital es ser como una «nada», un
«no-ente» {Nichtdasein), un «no-ser» parmenídico, un excluido, alguien cuya desaparición o
muerte (¿el nuevo homo sacer?) nada importa para el capital, porque no se encuentra en una
«relación de trabajo» por la que pudiera extraer plusvalor. Esas masas
desempleadas, empobrecidas, son trabajo vivo inútil, desperdiciado, hambriento. Es la «nada» desde donde se creará
lo nuevo. En el campo político constituye la plebs (de Eduardo Laclau), la multitud (de Antonio Negri), que se transformará en el pueblo (el populus) en la Transición hacia nuevas alternativas.[390]
[16.63] Algunos autores toman la exterioridad como un espacio empírico o
físico; como si algo estuviera fuera del capital geográfica o territorialmente.
No comprenden que se trata de categorías abstractas necesarias, explícitas o
implícitas, de todas las economías políticas. El capital es una Totalidad, es decir, un sistema (aproximadamente como lo explica N. Luhmann en
su concepto de sistema, o como M. Heidegger lo describe existencial- mente como mundo*), que con respecto al trabajo vivo no se identifica con él, ya que el
trabajo vivo es también anterior o posterior al capital en el tiempo, y en el capitalismo es eventualmente una
determinación interna subsumida por el capital. Por ello, el trabajo vivo puede estar en o ser dejado fuera
(es una metáfora espacial que expresa un concepto, una categoría, no empírica
sino interpretativa ontológica) del capital.[391]
[16.64]
Es el trabajo vivo, el trabajador
desnudo, como fantasma, nada para la economía política, de donde nace la nueva
subjetividad comunitaria, la conciencia de la necesidad de crear un nuevo
sistema donde se pueda ser parte creadora, participantes de una alternativa que
evite el suicidio colectivo. En la política le hemos llamado la
«hiper-potentia»;1 en la economía política sería una comunidad,
agentes colectivos, clases sociales explotadas, pero igualmente muchos otros
sectores productivos que ni siquiera guardan ya, como hemos anotado más
arriba, subordinación dentro del capital (generaciones marginales de
desempleados, vendedores ambulantes, fábricas de bienes inmateriales
independientes, pueblos indígenas originarios, etcétera). Sería como una nueva
«hiper- potentia» económico-creadora, de nuevas alternativas, todavía no un sistema nuevo, sino ensayos,
pasos innovadores, ocurrencias desconcertantes, creaciones que más se parecen
a la intuición artística que al trabajo tecnológico meramente productor.
abstractas.
Lo opuesto absoluto al trabajo vrvo (que es la corporalidad viviente del sujeto
trabajador) es el trabajo objetivado. Pero hay tres
posibles situaciones del trabajo vivo con respecto al capital. En pri mer lugar,
á) antes de la existencia
del capital o ya existiendo, y es cuando el trabaj o v i vo es un pauper anteJestum (acostumbra a
escribir Marx en latín), y se pone en relación con el posesor del dinero, o del
capital si ya existe, para que lo contrate. Surge desde el mercado y en su
limite, cuando no hay todavía capital es I» contradi cción pri mera o absoluta
del luturo capital. En segundo lugar, b) cuando el trabaj» vivo, como trabajo
asalariado, es subsumido se transforma en un momento interior (es una
determinación) de la Totalidad del capital, y
crea, como fuente, el plusvalor
desde I» nada del capital (la nada del capital es el
trabajo vivo como la subjetividad misma del trabajador en tanto no pagada, no
como fuerza del trabajo pagada). Hay entonces traba ja vivo en el interior el capital como explotado, por una parte, y
como fuente
creadora. por otra parte. En tercer lugar, c) el trabajo vivo se
convierte, cuando es despedido, en un pobre desocupado, en un pauper postfestumi expresión del
mismo Marx). En el primer y tercer caso el trabajo vivo no es una determinación
interna del capital, sino
una subjetividad viviente fuera del mismo, en la Exterioridad de la Totalidad (¿ejército de reser va?, en el
pasado, no ya en el presente). Es asi el «fantasma» de otro reino, del texto
juvenil de Marx. En la actualidad esa exterioridad del tercer caso se va
transformando estructuralmente en el punto de partida de la transición. Ahora comienza a
ser trabajo vivo libre para crear lo
nuevo más allá del capital.
I. Dussel, 2006, Tesis 12.3.
[16.7]
La gran Transición hacia un nuevo
sistema económico
[16.71]
Hemos ya repetidamente que hoy no hay un
proyecto bien estructurado de la alternativa al capitalismo o al socialismo
real. Lo que hay son criterios o principios normativos que orientan como la
estrella Polar a los navegantes en el mar. Y esto es suficiente para realizar
prácticas, tomar decisiones, estructurar programas de investigación y gestión
económica. Sin la praxis no se hace el camino. Pero el camino no se hace
tampoco sin referencias que permitan atravesar topografías que orienten en el
laberin* to desconocido del aquel desierto del relato árabe. Se necesita una
brújula y el saber en qué dirección hay que caminar. La brújula son los
principios normativos en general (en abstracto) y la dirección se descubre en
su aplicación concreta, con el material de la praxis cotidiana, militante,
solidaria.
[16.72]
En la lógica de El
capital, y siguiendo una vez más el discurso de la Lógica de Hegel (que tiene tres partes), debe tratarse en la tercera parte la
cuestión del «concepto» (después del «ser» y la «esencia» de las dos primeras
partes). Para Marx la cuestión hegeliana del concepto toma una nueva significación. Para Hegel el concepto es la toma de autoconciencia de todo el proceso del ser y la esencia. Para Marx, en cambio, dicha autoconciencia es imposible en el
capitalismo, porque la esencia del capital (el fundamento que «no aparece») ha
quedado oculta, obnubilada bajo la categoría fenoménica de ganancia («lo que
aparece») y oculta también en la economía política burguesa. Es todo el tema
del fetichismo que debía colocarse al final de El
capital, es decir, que el texto que trataremos
ahora se encuentra en su lugar en el tomo III (y no en el tomo I) de El
capital. En realidad, en la redacción del tomo I
toda la cuestión del «fetichismo de la mercancía» fue una anticipación» ya que
Marx se estaba convenciendo de la idea de que no terminaría el tomo III, y por
ello introdujo ese tema en el tomo I, para que al menos apareciera publicado.
Hay entonces una gran semejanza entre el texto que ya hemos tratado en la tesis
13.91 (del tomo I) con el que ahora exponemos.
[16.73]
Se trata de una página que Engels
respetó en su edición del tomo III en 1894 (que Marx escribió en 1865 en el
texto del tomo III de la tercera redacción de El
capital). El famoso texto tiene, sin embargo,
diferencias con el de 1866 y 1873. Observemos los cuatro momentos del texto.[392] En el
primero escribe:
«De
hecho, el Reino de la Libertad (Reich der
Freiheit) sólo comienza allí donde cesa (aujhórt) el trabajo
determinado por la necesidad (Nol) y la adecuación
a finalidades exteriores; con arreglo a la naturaleza de las cosas, por
consiguiente, más allá
(jenseits) de la esfera de la producción material propiamente
dicha».[393]
Esquema 16.04. Nivel trascendental de los
modelos o postulado y el nivel empírico de existencia efectiva[394]
|
Nivd trascendental |
AI Modelo ideal «olipsiMa |
A2 Modelo
ideal comanitario |
||
|
Nivel empírico |
BI Sociedad comunitaria
pre-individualista |
B2 Sociedad empíricamente capitalista,
individualista |
B3 Sociedad empírica fiitura alternativa
del capitalismo |
|
|
Aclaración a¡ Esquema Jó. 04 AI: el
modelo capitalista, p.c. d de A. Smidi, por Marx ciricMviziiocomo
“lobíitsormda” A2. el postulada de Marx (el “Remo de la Libertad”, el “eomimumo”).
BI primer momento de k» tres indicados en k» Qrundrlsse (que
hemos expuesto en tejisJ4.3l-I4.32). B2: et
capitalismo vigente. B3: alternativa
transmodema fritura (má¿ allá del capitalismo). |
Se trata de un ideal, de un modelo, de un postulado
lógicamente posible de ser pensado (coherente y consistente) (nivel A2 del Esquema 16.04), pero imposible de ser realizado perfectamente en el nivel empírico
(nivel B3). Su «imposibilidad» está
indicada en aquello de «más allá de la esfera material propiamente dicha»; y que «comienza cuando cesa el trabajo determinado» que es lo empírico. Esa trascendentalidad (jenseits) del postulado no deja duda. Es un criterio de orientación, sin
embargo, necesario para iluminar el camino de la construcción cotidiana y
empírica de la alternativa.
[16.74]
En el segundo momento del texto,
se observ a la evolución histórica del hecho empírico (el pasaje de B1 a los B2, B3,
etc.) de todos sistemas económicos:
«Así como el salvaje debe bregar con la naturaleza para
satisfacer sus necesidades, para conservar y
reproducir su vida (sein Lebert zu erhalten und zu reproduciren),' también debe hacerlo el civilizado,[395]
y lo debe hacer en todas las formas de sociedad y bajo todos los modos de producción posibles (alien mógliehen
Productionsweisen)».[396]
En el tercer momento fija las condiciones normativas
para la superación del estadio capitalista (B2), de una alternativa futura (que ya no es para nosotros el socialismo
real del siglo XX) en la que el trabajador será libre con respecto a las
instituciones que lo oprimen, semejante a las enunciadas en el texto del tomo I
(Tesis 13.91):
«La libertad en este terreno sólo puede consistir en que el
ser humano socializado (vergeseUschaftete), los productores asociados, regulen
racionalmente (rationeil regeln) ese metabolismo suyo con la naturaleza
poniéndolo bajo su control comunitario (gemeinschaf- iliche) [...]. Que lo lleven a cabo con el mínimo
empleo de fuerzas y bajo las condiciones más dignas y adecuadas a su naturaleza
humana. Pero ésle siempre (immer) seguirá siendo un reino de la necesidad».[397]
Puede entonces observarse que en el nivel empírico (£5)
no podrá realizarse nunca perfectamente1 el postulado trascendental (A2), ya que «siempre» estará en un «reino de la necesidad». En cuarto
momento vuelve al nivel trascendental del comienzo del texto, para marcar la
diferencia entre el postulado y su realización empírica:
«Mis allá (jenseits) del mismo empieza el desarrollo de las fuerzas
humanas, considerado como un fin en si mismo, el verdadero Reino de la Libertad, que sin embargo no puede florecer sobre
aquel reino de la necesidad como su base».[398]
Pasamos así al nivel A2, que seguirá siendo criterio y principio normativo para, por ejemplo,
«reducir lajomada de trabajo»como un modo de aproximación asintótica nunca
cumplida al postulado propuesto.[399]
[16.75] Esta manera de a) criticar el presente (como negativo)
b)
desde el pasado (en sus aspectos positivos) para vislumbrar c) un
futuro mejor es, en la profunda interpretación de
Michael Lówy. el aspecto romántico del pensamiento de Marx, que lo diferencia
de la tradición ilustrada (que será seguida por buena parte del marxismo del
siglo XX). La comunidad primitiva (el pasado) tiene valores (como para J. C.
Mariátegui con respecto a las culturas indígenas) que superan muchos aspectos
de la civilización presente, corriente que J. J. Rousseau inició en su
«manifiesto romántico» de 1754 cuando mostró la negatividad de «las técnica y
las artes» modernas. Pero, a diferencia del romanticismo de derec que exalta el
pasado (el feudalismo en Europa o la hispanic colonial en América Latina), Marx
retoma dicho pasado para < ticar el presente (pero subsumiendo sus valores
positivos, coi la «individualidad» cuando no se fetichiza) para lanzarlo ha<
una nueva alternativa futura, aunque criticando el mito del prog so
cuantitativo, especialmente tecnológico (esencial al capital mo), concibiéndolo
como «Reino de la Libertad» (en el scnii romántico de un Schiller. por ejemplo,
del que toma explícitaim te la expresión).
[16.76]
En el tiempo largo de la transición hacia un si.slci poscapitalista estos principios iluminan el camino no
trunsilai pero que sin embargo sigue una orientación de principios q clarifica
su proceso. El mero tiempo duración (khrónos lo ti nominaría Walter Benjamín) del capitalismo dejaría lugar al (ici
po creativo del peligro; del peligro de la innovación, el tiemp
ahora (el kairós), que es el tiempo de la gran transición a u alternativa que deberá superar
las contradicciones anotadas <J capitalismo en crisis. Liberados de la
atadura del mero critcr del aumento de la tasa de ganancia, e inspirándose en
lo mej de sistemas económicos pasados (primitivos, originarios, com nitarios,
populares, sociales, cooperativas, etc.), la producci» ganará en creatividad;
el tiempo de la vida humana no se con fu dirá con el mero tiempo de trabajo
penoso y vendido, sino q menor en el tiempo (en horas de la jornada de trabajo)
uument rá en la creación de bienes inmateriales que más se parceerái la
creación estética que a las labores penosas del trabajo nuiiui repetitivo.
[16.77]
Ese ideal es vivido ya de alguna manera y en
cicrt aspectos por los pueblos originarios de nuestra América (el jxis do en el
presente). Entre los quechuas del Perú la «vida buen (Sumak
Kawsay) es un tipo de existencia en equilibrio con
I» n turaleza ecológicamente cuidada y con la vida social de la com nidad
humana restringida a necesidades razonables y consumo q guarda los límites de
una salud tradicionalmente lograda. Podi aparecer como una vida primitiva,
atrasada, técnicamente ancestral. Sin embargo, hay que observar los aspectos
profundamente humanos de su simetría, armonía, dominio de los elementos que de
la subjetividad humanizada por la solidaridad comunitaria y la objetividad de
una naturaleza interpretada como la otra cara de la vida, de la cual vida el
ser humano es una expresión sobresaliente pero no única. El ser humano no es la
fuente de la vida, pero ha sido investido de la responsabilidad de la
sobrevivencia de la misma vida sobre el planeta Tierra. Una nueva comprensión
de la economía sería esencial para afirmar dicha sobrevivencia en el largo
plazo, y al capitalismo le es imposible cumplir con ese encargo. Como el
aprendiz de mago, está lanzado al desarrollo, al progreso infinito sin estudiar
los efectos negativos, exigiendo cada vez mayor aumento de la producción (para
acrecentar la tasa de ganancia) a costo de la extinción de la humanidad.
[16.78] ¿Será posible una nueva alternativa que regule racional y
ecológicamente el mercado, que permita una cierta competencia regulada y, al
mismo tiempo, promueva la máxima autonomía a la empresa gestionada
comunitariamente? ¿Será posible que la empresa creativa y el mercado
competitivo sean regulados por un nuevo Estado democrático participativo que
permita la construcción de un Reino de la Libertad? ¿Será posible otro orden
económico mundial que parta de la afirmación de la vida de la comunidad y de la
gestión democrática de la producción por parte de los mismos productores, con
una eficacia o productividad cuyo criterio no sea el aumento cuantitativo de capital, sino el crecimiento cualitativo de la vida humana? Creemos que sí, y la discusión de estos temas es el
objetivo de estas tesis do economía política, interpretadas filosóficamente,
pero esto exige, igualmente, una nueva ciencia económica, que considere los
procesos entrópicos y no equivalencial es como obstáculos a ser superados más
allá de los dogmas de la economía clásica y neoliberal.
[16.8] Hacia una descolonización epistemológica de la economía
[16.81]
Marx había reservado la crítica del fetichismo
de La ciencia económica o a la economía política de su tiempo para el final de
lo que sería el tomo III de El capital, como ya hemos dicho, en la cuestión de la distribución del plusvalor
entre los tres tipos de ganancia (industrial, comercial o interés, la
«trinidad» invertida de Adam Smith).[400]
Sin embargo, comprendió en la década del 1870 que le sería imposible publicar
ese tomo III, por lo que avanzó el tema al comienzo del tomo I en su segunda
edición. De todas maneras el tema era fundamental: la ciencia económica burguesa (desde los fisiócratas hasta Smith, Ricardo,
Malthus, etcétera) se había transformado en la pura apariencia de una ciencia, siendo objetivamente un discurso fetichizado que
ocultaba las categorías o los momentos donde se manifestaba la dominación, la
destrucción, la explotación del trabajo. Desde el horizonte existencial
cotidiano del capitalismo, asumido por los científicos, los economistas, éstos
quedaban apresados en sus supuestos, por lo que avanzaban como enunciados
evidentes, obvios, triviales de validez universal los principios clásicos de la
economía, y ya no podían ponerlos en cuestión.
[16.82]
La crítica de la totalización fetichista de la
economía política burguesa (de los «clásicos») fue entonces objeto muy especial
de la reflexión de Marx. En sus Manuscritos del 1861-1863
tiene textos muy precisos sobre el tema.[401] Como por
ejemplo:
«La economía clásica
se contradice [...]: trata en muchas ocasiones de llevar a cabo esta reducción
directamente, sin recurrir a arti- dilaciones intermedias [...]. Esto se deduce
necesariamente del método analítico con que estos economistas se ven obligados
a hacer la crítica y trazar sus conceptos. No están interesados en desarrollar
genéticamente (genetisch zu entwickeln) las diferentes formas [...]. Ahora bien, el
análisis es el presupuesto necesario del proceso de sus
figuras' (Gestaltungprocesses) en sus diferentes fases. La economía clásica falla, por
último, y revela en ello sus defectos, al no enfocar la figura fundamental
(Gnmdform)y>}
A lo que agrega:
«Tal es, en realidad, la contradicción en que se desarrolla
la sociedad burguesa y se ha desarrollado hasta ahora toda la sociedad como
una ley
necesaria,
es decir, una ley que proclama lo vigente
(Bestehende)
como lo absolutamente
racional (absolut Verntinftige)».}
Es así que «su crítica revela una pobreza de escolar y jamás demuestra poseer los rudimentos
de la ciencia (Wissenschaft) que pretende criticar»* y por ello «la forma final es la forma profesoral, que aborda los
problemas históricamente [...] con prudente sabiduría, sin que importen tanto
las contradicciones como la sistematización».5 «Su entidad [de la
categoría económica], tal como aparece en la superficie, se manifiesta desconectada de las conexiones ocultas (verborgenen) y de las articulaciones que sirven de mediaciones».6 Y
como conclusión escribe Marx: «De este modo.
los agentes [y los economistas burgueses aunque estén en Harvard o
London, agregaría yo] de la producción capitalista viven en un mundo
encantado»,’ que M. Weber había creído ya
desaparecido.[402] ¡El mito, el fetiche ocupa el lugar de la ciencia\
[16.83]
Todo sistema económico histórico
puede cerrarse sobre sí mismo auto-referentemente, totalizándose;[403] es decir,
negando la posibilidad de transformaciones que superan sus capacidades de
respuesta auto-poiética —diría Humberto Matura o N. Luhmann—, reprimiendo violentamente
la rebelión de sus víctimas, de los oprimidos estructurales o simplemente
excluidos. Cuando K. Popper nos propone una Sociedad
abierta como expresión del sistema capitalista sin
posibilidad de ninguna alternativa (que sería objetivamente una sociedad
cerrada) indica exactamente el hecho de su
totalización. Lo vigente pasa por ser no sólo lo presente sino la mejor sin
posible superación futura. Es la totalización de la totalidad en el poder; es
económicamente el capitalismo actual que pretende no tener ninguna otra
alternativa que sí mismo, en el sentido de F. Fukuyama.[404]
La totalización del sistema económico produce así estancamiento en su
crecimiento y aumento de represión contra aquellos que son los productores directos
(SI domina a S2). El efecto negativo, frecuentemente no- intencional (unintentional escribía A. Smith), es inevitablemente la pobreza en sectores cada vez
más creciente de los actores que en la división del trabajo realizan la riqueza
en la base, e inadvertida y ecológicamente efectúan una aceleración del
proceso entrópico en la Tierra. Por ello decretaba el indicado Códice
de Hammurabi: «He hecho justicia con el pobre».
Este podría ser el principio normativo y crítico de todo sistema económico. El pobre es el que sufre en su corporalidad la pérdida del manejo del excedente
del sistema y que recibe cada vez menos proporción del valor del producto como
salario o retribución (del tipo que fuera); además, vive más próximamente los
efectos de la indicada entropía, como contaminación, aumento de temperatura,
el hambre por la falta de víveres, etcétera. El síntoma de la injusticia de todo sistema económico, entonces, es
empíricamente detectable —aspecto expresado cínicamente por A. Smith así como
por F. Hayek—; lo constituye la existencia empírica del pobre y la
transformación de la Tierra en un receptáculo de basuras, de residuos del
proceso metabólico de la vida acelerado patológicamente por el capital.
[16.84]
Las teorías económicas son tan
antiguas como la filosofía. En los textos y testimonios los sabios chinos,
hindúes, griegos, en Amerindia, siempre hubo referencias económicas. Uno de
los más recurridos es la teoría expuesta por Aristóteles en el comienzo de su Política, a la que ya hemos recurrido. Aún en el caso del Estagirita, su
doctrina económica encubrió el efecto negativo o la víctima de la economía de
su tiempo; es decir, el productor explotado, el dominado en la relación
práctica o social (flecha g del esquema 4.01) de la economía helénica: el esclavo determinado por la institución
de la esclavitud. Era una injusticia económica y política que fue considerada
por el gran lógico argumentativo como natural (escribió: «por naturaleza», physei). Vemos entonces que usó la demostración silogística precisa para
probar que el esclavo del sistema económico griego era el fruto de un sistema
vigente en su tiempo, al que lo consideraba como natural. La mejor lógica, por cuanto es formal, puede servir para argumentar la peor injusticia ética, que es el aspecto material. Esto no es frecuentemente enseñado a los lógicos. Es decir, en este
caso como en muchos otros, incluyendo la teoría económica clásica, neoclásica y
neoliberal actual, esa teoría aristotélica justificaba en su dimensión
ético-política una estructura de dominación; cumplía una función ideológica o fetichista de encubrimiento en nombre de la filosofía. Acontece analógicamente de
igual manera con la ciencia económica en la actualidad [véase76.5],
[16.85]
De lo que se trata, entonces, es no sólo
intentar analizar la estructura de un sistema empírico económico, sino también
exponer críticamente el marco categorial que lo explica, o que lo justifica ante sus oponentes (prácticos
concretos e históricos, y teóricos críticos). Sería una crítica
epistemológica propiamente económica de segundo
grado (desde una ciencia económica crítica). Marx indicaba este aspecto mostrando que había que saber describir y
constituir las formas o categorías superficiales (que aparecen en la circulación), pero fundadas en las formas o categorías profundas (que no aparecen
en la circulación porque le están ocultas, y que hay que buscarlas en la producción).
[16.86]
Este saber económico es ya, simultáneamente,
una crítica ética o, mejor, normativa, de las teorías económicas vigentes que
ideológicamente justifican al capitalismo en este momento en profunda crisis.
Un momento de esa crisis consiste también en que el sistema económico
capitalista ha perdido inclusive la posibilidad, en el ejercicio cotidiano, de
enseñar a sus miembros una moral del sentido común coherente, y,
científicamente, una fundamentación teórica de la moral
capitalista misma. Los banqueros roban a sus
accionistas o ahorradores, los comerciantes engañan a sus compradores con
propaganda fraudulenta, los industriales falsifican sus productos, y los
científicos de la economía se cansan de enunciar que la economía nada tiene
que ver con la ética (al menos de la vigente en el sentido común del hombre y
mujer de la calle). A todo esto habría que agregar que comienza a descubrirse
cómo el si stema en su esencia misma incluye una dominación o injusticia propia a su estructura. Hasta en Europa y Estados Unidos hay pobres
de clase media con conciencia de que «algo no funciona»: los ricos no pagan
impuestos y se aumentan a los pobres. Las alternativas al sistema económico
vigente deberán no sólo efectuar una crítica negativa de ese sistema, sino
sobre todo exponer positivamente los criterios, los principios normativos, las
posibilidades o mediaciones (todavía en general o abstractos) del si síema futuro
que se irá construyendo en concreto o empíricamente en la práctica, aunque hay
que tener muy claro siempre y nuevamente que: «¡Caminante, no hay camino, se
hace camino al andar!»
[16.87]
Para ello se necesita una descolonización
epistemológica de las teorías económicas vigentes.
«Des-colonizar» la ciencia, la actitud epistemológica, es saber pensar
económicamente desde la situación propia de una realidad de países periféricos,
subdesarrollados, que fueron colonias militares, políticas y culturales
(proceso de liberación comenzado en América Latina en 1804 en Haití), y que lo
siguen siendo en el plano de la tecnología y de la ciencia. La llamada Teoría
de la Dependencia [Tesis JO] es un buen ejemplo de
creación científica descolonizada. Pero, por lo general, la ciencia, y la
ciencia económica en particular, la que practican los economistas más
influyentes que se estudian en las universidades, institutos de investigación,
centros de estudios y se ejercen en los ministerios o secretaria de economía
en los Estados de América Latina, pero igualmente en África y en parte del
Asia, sigue siendo repetición, comentario o mera aplicación concreta del marco
categorial y teórico de la ciencia económica de Europa y Estado Unidos. Es
necesario descolonizar epistemológicamente a la economía para que el proceso de liberación en este campo sea
posible.
[16.88]
Cuando en 1949 Sergio Bagú mostró epistemológicamente
que el modo de producción colonial
latinoamericano no era feudal sino capitalista (oponiéndose a la opinión
dominante dentro del marxismo-leninismo), comenzó a desarrollarse a partir de
dicho enunciado la creación de nuevas categorías económicas, a las que se
refieren estas 16 Tesis de economía política. Si no era feudal, ¿qué tipo de capitalismo era el del sistema económico latinoamericano de los siglos XVI y XVII? Si era colonial
¿había entonces un capitalismo metropolitano? Si hubo una revolución industrial
en el siglo XVIII ¿qué tipo de capitalismo se desarrolló en el mundo colonial
dependiente del capitalismo industrial central naciente? Y, poco a poco,
fueron desarrollándose respuestas de las que hemos mostrado la coherencia de
muchas de ellas en esta obra. Se trata de una des-colonización
epistemológico-eco- nómica en curso. Sería una
ciencia económica crítica, mundial, que no solo describiría la explotación del
trabajo por el capital, sino del capital sobre otros capitales menos
desarrollados, lo que exigiría una desfetichización de todas las categorías de
la economía política. Si a esto agregamos las novedades que hemos sugerido en
distintos lugares de estas Tesis del cambio de actitud que produce la termodinámica en cuanto al
proceso inevitable de entropía que produce la vida, acrecentada por la vida humana, y acelerada por el sistema capitalista, nos encontramos ante la necesidad de una redefinición epistemológica
de la economía mucho más profunda de lo que se pensaba en el pasado.
[16.89] La exigencia de superar la crisis actual del capitalismo, que se
originó hace unos 500 años, manifiesta con claridad la posibilidad para la
humanidad de superar al mismo tiempo los sistemas no equivalenciales que
comenzaron hace más de 5000 años al decir de André Gunder Frank o Amo Peters.
Pero si a esto agregamos la crisis ecológica, las limitaciones del uso
irracional de las materias y energías no renovables como recursos del proceso
productivo, y ta ceguera hacia el uso de la energía solar en la Tierra,
prácticas de despilfarro que produce un desmesurado proceso entrópico, podemos
entonces vislumbrar que la crisis que vivimos tiene proporciones mucho más
antiguas y profundas de lo que se acostumbra a vislumbrar. La humanidad se
enfrenta a un proceso de suicidio colectivo acelerado por un sistema económico
civilizatorio que tiene miles de años, aumentado
exponencialmente por el capitalismo, y que nos
exige tomar conciencia ético- normativa como nunca antes, ya que no se trata
siquiera de la extinción de una civilización que pudiera ser reemplaza por
otra, sino que el capitalismo y la modernidad podrían llevar a la humanidad a
su desaparición como especie; a la desaparición de la especie del homo
sapiens, como último eslabón del desarrollo
evolutivo de una especie en extinción. En la conciencia ético- normativa, en
las decisiones práctico-políticas colectivas de la humanidad reside la última
posibilidad. Por ello no es de extremistas repetir el dicho que manifiesta
cotidianamente el dilema brutal y final de: «¡La bolsa o la vida\» (expresión popular que usa el ladrón al apuntar con un revolver al desprevenido
ciudadano); es decir: o (a) el capitalismo y la modernidad con la lógica de la economía clásica o actual neoliberal (la bolsa de valores o el capital, el egoísmo de la subjetividad competitiva),
que conduce inexorablemente a la extinción de la especie humana, o (b) la
afirmación de la vida
de la humanidad, que es la condición absoluta y el bien común originario y
final, que exige otro posible sistema económico
alternativo.
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r
Acumulación 6.8
originaria en el centro y periferia 11.2 Alternativa econ. 13.9, 14,16, 14.3714.38.
14.69, 15., 15.3, 15.47, 16.23-16.25, 16.4 16.72, 16.77 Apel, K.-O.,
14.21,14.55
Aristóteles,
1.41, 3.42, 13.24-13.26, 16.84
Benjamín, W„ 16.75
Boaventura de Sousa,
S., 16.16
Camot, S„ 1.11
Categoría 1.03, 5.23, 16.82 China 6.1, 14.68, 15.27 Cambio climático 13.5
Campo económico 3.42, 3.3.46, 3.8,
14.2
Capital 5.61, 5.8, 5.9, 14.13
-
circulante 6.6
-
comercial 7.3
-
financiero 7.4
-
industrial 7.2
-
productivo 5.7 Capital global nacional 10.2
Capital global mundial 10.3, 10.43 Capital mercantil 5.1 (5.16) Capitalismo
(capital) 14.13 Capitalismo industrial 6.-7. Circulación del capital 6.6, 15.24
Colonialidad 16.14 Colonialismo 11.
Competencia 6.52-6.55,8., 11.3, 15.,
15.3
-
perfecta 15.48. ver Hayek
-
entre capitales singulares 9.1-3
-
entre ramos 9.4
- entre
naciones en el mercado mundial 10., 10.3
Composición orgánica del capital 6.3
6.4,
9.1
Comunidad 1.5, 13.9, 14., 14.3
-
gestión comunitaria 14.6 Consensualidad 14.5
Consumo 1.42, 1.5, 13.7, 15.6 Consuntividad 2.31 Cooperativas 14.63 Creación de
la nada 16.6.
Dependencia 10.1
Descolonización
epistemológica 16.8, 16.87
Desvalorización 5.74
División del trabajo 3.6, 6.4, 7.2 Dinero 3.5
Dinero acumulado
(como dinero) 5.2
Ecológico (lo) en
Economía 1.-3., 13.4-13.6
Economía, ciencia 16.84
Economía crítica 12.5
Economía popular 14.64
Empresa económica 14., 16.4
Empresario 14.22
Energía 1.12, 13.5
Entropía 1.12
Espiral vital I.
-
productiva 2.
-
económica 3.
Estado 15.16, 15.4
Eurocentrismo 16.14 Excedente 3.6 tipos de gestación 4.46,
Ética 12.1
Exterioridad económica 12.7-12.8, 16.46.
Fetichización 7., 14.35-14.36, 16.8
fetichización progresiva del capital
7.5
"
Formal, aspecto 14.
Friedman, M., 6.93,15.19 Fukuyama, F.(
16.83
Ganancia 5.52,6.7
- ganancia media 6.52-6.53
- ganancia baja tendencial de la tasa de
ganancia 9.5
Globalización 11.1
Gratuidad 3.22-3.28
Guerra como negocio II.6
Habermas,
J., 14.55, 15.42, 15.48, 16.16
Hammurabi 4.19
Hayek., F., 6.93,
12.2, 15.48, 16.83 Hegel, 16.72 Heidegger, M., 16.63 Hinkelammert, F., 6.93
(nota 50),
15.16,
16.42
Homo sapiens 1.2 Hume, D., 4.44, 12.16.
|
I. Sólo se indican algunas referencias. |
|
Jevons, W., 6.56,6.92, Kantorovich, L.V., 15.46 |
Instituciones
económicas 3.7, 15.1.1 Intercambiable 3.43 Intercambiabilidad 3.45, 5.52
Laclau, E., 16.62
Legitimidad 14.12, 14.41,
Ley de la acumulación 6.8 Ley del valor 11.3
Locke, J., 4.42 Luxemburg, R., 11.43
Mandeville, B. de,
12.15 Marco categorial 1.01, 1.12 Mariateguí, J. C„ 16.62 Marx. K.,' 1.43,
3,53, 4.11, 4.41, 6.5,
8.16,
12.02,
12.53, 14.3, 14.62, 16.62, 16.82.
Materia 1.12, 13.5 Mediocracia 16.5 Mercado
15., 15.2, 15.23, 16.4 Mercancía 3.43 Modernidad 16., 16.13 Monopolio 8.2
Necesidad 1.3 Negri, A., 16.17, 16.62 Newton 1.11
Objetivación 2.12 Obschina 14.62, 14.67
Pauper 16.46 ante festum Planificación perfecta 15.48 Plusvalor 5.5,
6.7, 7.2-7.5 Plusvalor relativo 6.2 Pobre 5.2 Poiémata 1.02 Poiesis 1.02, 2.1 Popper, K., 16.83 Postulado
material 13.6-13.9
Postulados Esq. 16.03
Práctico (lo) 3.14 Pragmático 14.3 Praxis 1.02
Precio 2.55, 6.65,
6.9, 6.93 Precio de monopolio 8.2 Precio de producción 6.65 Pretensión
económica de justicia 15.7 Prigógine, T., 1.11
Principios normativos de la E. 12.-15,
12.3
Principio
normativo material 13. -descripción 13.83
-
descripción formal 14., 14.42
-
descripción de la factibilidad 15., 15.5,
15.53
Proceso de trabajo
5.4 Productividad 2.31 Propiedad del excedente 4.4 Propiedad privada 4.43, 5.6,
14.14,
14.5
Propiedad social,
comunitaria 14.5
Quesnay, F., 6.13
Quijano,A., 14.62
Razón discursiva 14.2
Rawls, J., 6.93
Recursos
- cuantitativamente 1.04
• cualitativamente 1.04
Regulación (del Estado participativo)
15.16,
15.4,
16.4
Reino de la Libertad 16.72
Relación económica 3.2
Relación productiva 2.1
Relación social o práctica 3.1
Relación práctico-productiva 3.15,3.2, 14.33-
14.34 Renta absoluta y
diferencial 6.5 Rodbertus, J. K., 6.51-6 52 Rousseau, J. J., 4.17-4.18
Salario 5.3
Sen, Amartya, 13.3
Sistema capitalista
5.-IL
capitalismo mercantil 5.1 Sistema económico 3.46, 3.8, 4.3,
fetichización 7.
Sistema económico
15.13 Sistema económico esclavista 4.23 Sistema económico feudal 4.24 Sistema
económico tributario 4.21 Sistemas económicos equivalenciales 3.9
Sistemas económicos no-equivalen- dales 4.-12.
Smith, A., 1.03,
4.16, 6.93 (nota 50), 12.13-12.14, 15.16, 15.22
Socialismo real
14.15, 15.46, 16.3
Subsunción 4.3, 5.4
Sumak Kawsay 16.76
Tasa de plusvalor 6.7
- de
ganancia 6.7,9.5
- baja
tendencial de tasa de g. 9.5 Tecnología 6.3
Teoría
de la Dependencia 10.1, 1 Lili.
Totalidad económica
12.7 Trabajo comunitario 2.2 Trabajo necesario 5.51 Trabajo objetivado 2.12-
13.
Trabajo subsumido 5.4
Trabajo vivo
2.12,4.3, 5.2,6.9, 16.64
Trasnacionales 11.
Transferencia de valor 8.1, 10.4 (entre naciones)
- mecanismos de
transferencia 11
11.5
Transmodemidad 16.18 Transición 16.7 Utilidad
1.43
Valor (como tal) 2.3,2.45, 6.9 Valor de
cambio 3.4, 3.5
Valor de uso 1.4
Valor equivalente 3.5 Valor y precio 6.65 Venezuela 14.64-14.66 Vida 1.2
Vida (de la comunidad) 13.9 Vida humana 1.2
Valorización del valor 5.92
Wallerstein, I., 16.
Zasúlich, V., 14.67
1.1.
Permanencia y
transformación de la materia y de la energía................................................................... 25
1.2.
La espiral de la vida 29
2.1.
La espiral productiva 36
3.1.
Complejidad de la estructura relacional
económica...................................................................................... .46
3.2.
Las tres determinaciones del valoren cuanto
tal...................................................................................................
52
3.3.
El dinero mide los valores de cambio de las
mercancías
en el mercado.................................................................... .54
4.0 3. Gestión heterónoma del
excedente ................................. 68
4.1.
La escisión originaria del valor: tipos de
gestión del excedente 80
5.2.
Relación trascendental al sujeto humano por la
propiedad
privada de la permanencia del valor que se valoriza....... ....97
5.3.
Determinaciones esenciales del capital...................................................................................................... 100
6.1.
Mediaciones categoriales desde el dinero hasta
el precio final
de la mercancía.............................................................. 120
6.2.
Movimientos antagónicos de fundamentación............................................................................ 133
7.2.
Fetichización progresiva del capital
industrial, comercial y
financiero........................................................................... 143
9.1.
Tres tipos de relaciones: la del
capital-trabajo,
la del capital-capital y la del trabajo-trabajo..................... 177
11.1.
Diferencia en las condiciones y determinaciones
originarias del capital central y periférico 209
11.2.
Las relaciones sociales de dominación de las
corporaciones trasnacionales. 218
11.3. Instancias
políticas, involucradas a espalda del pueblo de
la producción de armasen USA......................................... 222
14.1.
La comunidad económica y la comunidad pragmático
discursiva................................................................... 296
14.2. La relación
comunitaria práctica determina el carácter
del producto....................................................................... 302
14.3.
Fetichismo del trabajo no-comunitario..................................................................................................... 303
14.4.
Comunidad de apropiación y comunidad de
comunicación.......................................................................... 313
15.1. Campo
político y económico, sistema de instituciones y
sus relaciones
....................................................... 326
15.2.
Componentes de la pretensión de justicia
económica. .................................................................................. 355
16.1.
Articulación entre empresa/mercado y
regulación del Estado................................................................... 373
16.2.
Diversos «éxodos» de ámbitos del capital..................................................................................................... 378
16.3.
La nueva dictadura mediocrática de las élites
del capital........................................................................... 383
16.4. Nivel
trascendental de los modelos o postulado y
el nivel empírico de existencia efectiva............................. 388
|
“E. D. en el 130 aniversario de
la muerte de K. Marx, en seminario |
internacional
en la Universidad de Fudan (Shanghai), noviembre de 2013”
En este volumen se expone un marco teórico categorial económico
correlativo al propuesto para la política en la obra 20
Tesis de Política. Estas categorías determinan materialmente
a la política (y ésta formalmente a la economía). Se supera así la última
instancia de la economía y se la articula con mayor complejidad. Es una
filosofía económica que va proponiendo ordenadamente el “sistema de categorías
de la economía política” que manifiesta críticamente las categorías que la
economía burguesa (clásica o neoliberal) no pueden descubrir por su visión
parcial fetichizada de la realidad económica. La obra describe en una primera
parte la explotación del trabajo con respecto al trabajo y también de otros
capitales por el fenómeno de la competencia, hasta mostrar la importancia y
validez de la Teoría de la Dependencia. En la segunda parte se inicia la tarea
de bosquejar a los principios normativos de una economía futura, que pueda
pretender construir las alternativas necesarias transcendentales a la modernidad
y al capitalismo simultáneamente. Es una obra dirigida a los que se inician en
la filosofía de la economía, pero igualmente para los que comienzan los
estudios de economía, para poder meditar pausadamente los fundamentos últimos
de esta ciencia.
|
|
1 .«La praxis y la producción son
distintas» (Aristóteles. 1960; EN, libro Z, capítulo 4, p.
1140, col. a 17).
4.
Debo indicar que K. Marx distingue definitivamente entre valor y valor de
cambio sólo en tas correcciones para la segunda edición de El capital en 1873, no antes. Véase Dussel, 1990.
I. Véase
mi obra Dussel, 1969, y 1977,^2/.
1. Véase mi obra La liberación de la
mujer y una erótica latinoamericana (Dussel, 1980,
corregida en 2007). Para una visión general de la cuestión Dussel, 1977,3. y
3.2.
I. Para ampliar esta temática véase
Hinkelammert, 2009, cap. 3-4, pp. 87 ss. Ver
Tesis 13.
1.
G Edelman nombra su gran obra: EJpresente recordado (The
rememberedpresent), indicando que todo objeto presente se recorta desde la totalidad de lo recordado por el cerebro como
experienc ia previa del mismo ser humano, y aún el objeto concreto presente,
es recordado desde su aparecer como de nuevo o a través de otros semejantes
pasados y por lo tanto siempre reconocido. Cuando se dice: «Esto es una mesa».
Se enuncia que «esto» coincide con el recuerdo que se tiene de todas las mesas
antes experimentada': y memorizadas, y, por lo tanto, es un re-conocimiento de
que es tal:
una mesa entre otros objetos guardados en la
memoria. Véase Dussel, 1977,2.2.
3. Como real idad y ex
istenc ialmente el mundo es siempre más
que el sistema (mundo > sistema).
1. Véase Negri, 2009. En 1959 defendí mi tesis
sobre Et
bien común, nunca pensé la importancia que
cobraría el tema al correr de los decenios.
\.lbid.,p. 435; p. 376.
2. Es decir, como abstractos no incluyen todavía las notas
particulares de cada determinación en un sistema económico concreto,
histórico. El excedente (X del esquema J.OI) en el feudalismo es un tributo o diezmo; en el capitalismo es
el plusvalor; en el socialismo real del sigloXXesel valor producido por el
obrero, gestionado por la burocracia, y no distribuido en el pago que se lo
otorgaa dicho obrero para su uso singular.
3. Marx, 1974, p. 10(1971,p. 8).
2. Ibid, 1,5; p. 31;
p. 133.
3. Ibid., pp. 308-309. Esos «deberes mutuos» eran dictados por los
propietarios en
y la vida; metafóricamente «carne y
sangre».
3.
El capital, Lib.
111. cap. 5 (Marx. 1956, A1EW, 25. pp. 98-99;
1975b, vol. III/6,p.
t. Sen Sira
(Eclesiástico), 34,22. El texto
comienza así: «Es sacrificar al hijo delante ilc su padre robar a los pobres
para ofrecer sacrificio. El pan es la vida del pobre» (Ibid., 34,20-21).
2. Véase Dussel, 2007b, 5;
2007, § 6.4 [101 ss] Léase mi artículo «Meditaciones anti- oulesianas» (oel
primer anti-discurso de la modernidad) en mis Albertus Magnus Professur de la
Universidad de Colonia (Alemania): Dussel, 2013.
I. Sería una crítica maixistadel socialismo real del
siglo XX.
I. Sistema por el que, por sorteo, se designaban a miembros de
la com unidad ind ígena que eran entregados a los conquistadores españoles para
trabajar en las minas de plata hasta la muerte, desde el siglo XVI.
1. Véase Dussel, 1985, cap. 7.1.
1. El capital, lib. I,
cap. 4 (Marx, 1975, II, 6, p. 191; 1975b. 1/1, p. 214). Con respecto al cordero
del sacrificio escribe: «El otrora posesor de di ñero abre la marcha como capitalista;
el posesor de fuerza de trabajo lo sigue como su obrero; el uno,
significativamente, sonríe con ínfulas y avanza impetuoso; el otro lo hace con
recelo, reluctante, como el que ha llevado al mercado su propio pellejo y no
puede esperar sino una cosa: que se lo curtan» (Jbid., pp. 191 -192; p. 214).
3. Marx usa el concepto y la palabra «creación de la nada» [del capital] (Schoepfung ous
Nicht) y no producción (Produktion) cuando se refiere al plusvalor. Es una precisión
2. Ib id., 1974, p. 171-172; 1971,1, pp. 199-200.
1. Este es el lema del lomo n de El capital, por lo general poco estudiado.
3. Hobson, 2006, p. 83.
3. Sumí, III (2001, p. 125).
3. Carta del 9 de
agosto de 1862 (Marx, 1956, A1EW, 30, p. 274). Véase Marx, 1975, MEGA, 11,2,3, p. 815: «La renta absoluta no viola para nada la ley
del valor».
I. Véase todo esto en Dussel, 1988, cap,
9.
I. Esta cuestión
debió exponerla Marx en el tratado específico de la competencia, que nunca
escribió en extenso.
2. Opina
que el valor se constituye desde el mercado a partir de la pre ferencia o deseo
del comprador. Se ha invertido la cuestión y no tendrá ya posible la resolución
del proble
3. fbid., p. I.
1. Ed. casi, Grijalbo, Barcelona, 1979, p. 32; Free to Choose. Avon Books, New York, 1979, p. 6. Véase, además, de Friedman,Capítalísm and Freedom, University of
<
liicago Press, l982;ode su maestro Friedrich
Hayek, The
RoadofSerfdom, University
<>f Chicago Press. Chicago, 1976.
1. Sobre
la significación del proceso de totalización véase Dussel, 1977,2.5: y Dussel, 1W. § 21 (vol. 2, pp.13 ss);
Dussel, 1998, § 3.1. '
1. El d inero (£)) al comprar un medio de producción {Mp), por ejemplo la madera para la fabricación de una mesa, se niega
(desaparece de la mano del comprador) como d inero y aparece como madera (el
valor del dinero transita como valor de la madera). Eslc pasaje {Uebergang) del valor de una determinación a otra es dialécticamente
expresada como una negación, que
culmina como afirmación en la
determinación siguiente.
2. Manuscritos de¡
1861-1863, Cuaderno XV(Marx,
1975, II,
3. p. I597ss). Véase Dussel, 1988, cap. 12.
2. «El tiempo total de rotación de un capital dado es igual a la
suma de su tiempo de vuculación más su tiempo de producción. Es el espacio de
tiempo que se extiende desde « I momento en que se adelanta el valor de capital
bajo una forma determinada [D por >1 cmpío] hasta el
retomo del valor del capital en proceso bajo la misma forma [de nuevo />.
pero acumulando plusvalor o realizando ganancia]» (Et capital (1893 de Engels), II. *■«!>. 7; Marx, 1956, MEW, 24, p. 154; 1975b, 11/1, p. 183).
2. El capital, II, cap. 18,1 (1956, MEW, 25, p. 351; 1975b, H/5, p. 430).
3. Esas nuevas categorías son, por ejemplo, la de capital variable, que es el dinero como salario del cual saldrá la ganancia desde
el plusvalor no pagado, y capital constante. no creador de plusvalor, son los otros componentes del proceso
de trabajo (medios de producción). Estas categorías son momentos de la fase de circulación previas al proceso productivo. Las de capital circulante y Jijo son categorías materiales del proceso de producción mismo. La realización del plusvalor como ganancia y su acumulación serán
categorías de la fase de circulación posteriores al proceso de trabajo que culmina como producto.
I.
De manera
definitiva Marx se ocupará del tema en la Sección primera del tomo
III de El
capital.
3. Marx, Ibid., cap. 48 (Marx, 1975b. II1/8, p. 1047; 1956, MEW, 25, p. 830).
3. El capital. III, cap. 24 (Marx, 1975b, III/7, pp. 500-507; Marx, 1956, MEW, 25, pp. 405-410; en Mam, 1975, MEGA, II, 4,2, pp. 462-466).
1. Dicho sea de paso, y contra los que pensaron que capitales o países subdesarro- lliidos eran conceptos de la economía burguesa, es necesario recordar
que «desarrollo» (l'.ntwickiung) es un
concepto ontológico hegeliano (el desarrollo del Concepto en su deven ir Idea), de donde Marx se inspira para hablar de capitales
(individuales, por ramos o naciones) más o menos desarrollados (según su composición orgánica, como
veremos).
I. En cierta
maneraelanálisisdetodo lo concerniente a un capital global nacional es una consideración abstracta, ya que un horizonte económico de un Estado abstrae una parte (el mercado nacional) del todo concreto (el mercado mundial). Marx indica que el mercado externo de un países parte del mercado interno mundial. Aquellos que criticaban la teoría de la dependencia
por ser meramente externa olvidaban que
era un análisis interno de un todo que
comprendía lo nacional y lo local regional; era una abstracción si no se consideraba la dependencia nacional con el todo
mundial del cual la nación era una parte. Críticas parciales y anti-diakcticas hechas en nombre del
marxismo frecuentemente.
2. lbid., Vil (p. 543; vol. 2, p. 167).
I. Por ejemplo, en El capital, II I, cap.8 (Marx, 1975b, 111/6, p. 180ss; 1957, MEW. 25. I>. 152ss). Alguno podría pensar que la relación entre
países es definí!i vamente ¡rrelevanie, sin embargo, es la relación de
competerá entre países la relación por último real y concreta en el mercadomundial.
1. Grundrisse. VI; 1974, p. 543; 1971, vol. 2, p. 167).
1.
« Puesto que Ia
masa de trabajo vivo empleado siempre dismmuy e en relación a In masa del
trabajo objetivado que aquél pone en movimiento entonces también la parto de
ese trabajo vivo que está impago y que se objetiva en plusvalor debe hallarse
en una proporción siempre decreciente con respecto al volumen de valor del
capital global em- pleado»(111, cap. 13; III16, pp. 271-272)
2. tbid., cap. 15, III (111/6, p. 332; MEW, 25, p. 269).
3. /ii¿.(III/6. p 329; MEW, 25, p. 267).
1. Grundrisse-, Marx, 1974, p. 755; Marx, 1971, vol. 2, p.
451.
3. ¡bid.. p. 376.
4. Bettelheim, 1971,
p. 17.
4. Ibid. p. 34.
2. Palloix, 1971, p.
113.
1. El capital, III, cap. l3(Marx, 1975b, HI/6,p. 274; 1956, MEW, 25, p. 225).
3.
Marx 1a usa muchas veces. Por ejemplo, cuando escribe sobre el «capital global yticsamtkapital) de una nación» (Grundrisse; Marx, 1974, p. 735; 197), vol. 2, p. -125). «Si imaginamos un capital único,
o se considera a los diversos capitales de unpafs como un capital (capital
racional [Nationalkapital]) por oposición al de los otros paí- m".)»
(Grundrisse; p. 554; vol. 2, p. 181). O: el «capital de la
nación» (Grundrisse. p. M5;vol.2,p. 132).
\.fbid„ p. 304; p, 248.
2. Grundrisse, p. 191; vol. 1> p. 222.
3. Amin, 1974, p. 86.
1. Eicapital, I, cap. 1,3, D, 4 (Marx, 1975b, 1/1, p. 89;
1975, MEGA, II, 6, p. 104).
1. Véase mi obra
Dussel, 2007b.
2. Esta es justamente la novedad de los
conglomerados trasnacionales desde la década del 1950, que se trasladarán con
suma velocidad, cuestión lógicamente anticipada pero no posible de ser
analizada por Marx. Claro que en recientes fechas sólo «trasladarán» capital industrial pero no población (es decir, absorberán el trabajo con el
salario medio bajo del país subdesarroilado), como veremos más adelante, y en
esto estará la clave de la explotación de los conglomerados
trasnacionales—cuestión invisible a los teóricos del «Consenso de Washingtonwy a los el
austros hegemónicos de las grandes universidades del Norte como Harvard,
Princeton, Yale, Chicago («los boys»), Oxford o Londres, por no tener el marco
teórico categorial para descubrir estos «nuevos objetos observables» a los ojos del Sur, de los explotados—. Véase la cuestión epistemológica en Dussel. 1998, §5.3.
2.
Ibid.
1. Isaías, 2,4.
2. Véase Mandeville,
1997.
3. Por cuanto es el efecto de una ley, cuya
legalidad puede desconocerse y no por ello es menos operante.
3.
Obsérvese la insistencia de Smith de que son fenómenos regulados por una ley
objetiva del mercado no conocida subjetivamente ni por el agente mismo que pone
el acto.
5. Smith,
1984, IV, cap. 2, p. 402.
2. Aristóteles, Política I, cap. 3,1257 a 9-13: «El zapato puede
usarse como zapato o como medio de cambio
(metabletiké).
Ambos son por cierto usos (khréseis) del calzado, pues aunel que lo cambia [...) está usandoel calzado [...] aunque no
sea el uso (kbrésin) que le es propio». Para Aristóteles el
dinero «prescindiendo de su uso como instrumento de cambio no tiene valor (áxion) alguno» (Ibid., b 12-13). Escribe por su parte Smith: «El
trabajo, por consiguiente, es la medida real del valor de cambio de toda clase de
bienes» (Ibid., p.31).
2.
«Sin esta ética el mercado no sobrevive. Sin la existencia del mercado esta ¿lioi desaparece»(G.Gutiénez,
1998,p. 175). En lacrisis actual del 2008y añossiguieitlr.. esta ética ha
dejado de ser vigente (hasta los banqueros roban los ahorros de susclitn tes):
el capital financiero se ha corrompido, sus principios éticos sistémicos no
tienen cumplimiento; es el caos.
3.
Obsérvese el brutal cinismo de comparar seres humanos con meras ntercanii«\ F. Hayek tiene ya
su maestro. Ésta es laesencia perversa de esta «ciencia» pretendida mente
«libre de juicios de valor»—diriaM. Weber—.
3.
La miseria de
la clase obrera naciente no es considerada como una causa justifica- <la de
las protestas. El ético Smith se ha transformado en un ideólogo de la
burguesía, y sus propios principios éticos han quedado refutados en su propio
discurso.
2. El
dios neo-estoico es reemplazado por el principio de imposibilidad: el conocinm
n to, la competencia... perfectos. Es como un postulado: pensable teóricamente, empinen mente imposible.
2. Ibtd., Tesis 12.
1. Nuestro pueblos originarios, ya lo hemos dicho, lo denominaban en
aymara suma tl<jmaña, que significa en la
lengua originaría boliviana el pleno, perfecto,el más querido Huma) modo de
vivir en comunidad, vivir en lo común (qamuña). Es un estado de equilibrio con los seres humanos, con todos los seres
vivos, con la naturaleza, con el universo. I mi la lengua quechua
¿-«mai/cmt'im'tiene el mismo significado. Es un acto de convivencia
comunitaria con el cosmos (Pacha). Véase J. Estermann,
2006, aunque algunos le enderezan la crítica de la que fue objeto la Filosofía bantú de Tempel, de ser una dlmofilosofia.
3. Ibid. 1256 a 4.
2. Significa que el producto ofrecido debe
tener algún valor de uso.
4. ¡bid., 1257 a 8-14. Aquí y a Aristóteles comienza a evaluar como superior t1 «uso propio natural» del calzado sobre el calzado como portador de un mero valor de cambio El principio material de la vida es tomado como criterio económico (el valoree uso) por sobre el mero valor de cambio.
1.
Véase mi obra Dussel, 2007b.
2.
Aristóteles,op. til., 1258a 13-14,
1.
Véanse tesis 9.1 y 9.3.
3. Y el motor a combustión en base a la gasolina del recientemente
descu bierlo petróleo en la segunda parte del siglo XIX permitió el desarrollo
tecnológico inmediato, aunque luidic se imaginó la catástrofe ecológica que esto inauguraba.
2. Georgesco-Roeger. 2007, pp. 68-69.
1. El mecanismo engañoso déla moda es u na mediación inventada por
el capital para destruir aceleradamente el valor de uso de las mercancías
cuando todavia es útil. ¿Cómo lie de ponerme este zapato, en perfectas
condiciones, si ya no está de la moda? ¡No queda sino tirarlo!, y sin embargo
su utilidad, su valor de uso, está intacta.
3. Véase Dussel, 2004.
3. Grundrisse, 1; Marx, 1974, p. 5; ed. cast., 1971,1,p. 3.
2. Ese «desarrollo. ..
espiritual» se está dando aceleradamente en nuestra época gracias a un grado
creciente de la educación, del conocimiento instantáneo y en aumento por
mediación de los instrumentos electrónicos del ciberespacio. En pocos decenios
los trabajadores y los más apartados campesinos en el último rincón de la
Tierra tendrán una in formación antes nunca insospechada, pero imaginadas
certeramente por Marx.
I. El capital, 1,1, Marx, 1975b, p.87; 1956,23, p. 89)
l.Ibid.v 93; p. 96.
1. Del texto de El capital ya citado en la Tesis 13.91.
3. Véase Friedman, 1980.
2. P. Ulrich acepta como punto de partida la propiedad privada
de la empresa y, por el lo, la discursi vidad se ejerce entre empresarios,
excluyendo sin advertirlo a otros miembros de la comunidad productiva (por
ejemplo, a los trabajadores sin propiedad y, por ello, sin derecho explícito
con fuerza de ley a participar). A peí y Ha bermas no descubren esta relación
de fundamentación jurídica en la argumentación, porque han olvidado antes a la
comunidad material económica de la vida como conten ido sustantivo de la ética.
]. Véanse
Santos, Boaventura de Souza, 2002 (con contribuciones de C. Rodríguez.
11.
Sethi, H. Klug,
Zander Navarro, S. Bhowmik, T. Cruz e Si Iva, Aníbal Quijano, y oíros; udcmás
su obra clásica2009. Del mismo coordinador Santos, 2006 (con colaboraciones de
Edgar Lander, Fals Borda, A. Lipíetz, M. A. Contreras Natera, Osvaldo Sunkel,
Emir Suderyotros);V.Álvarez,2011,Razcio, 1984,86y l991:Coraggio,2004 y2007(con
Inibajos de P. Singer, Orlando Núftez, II. Duchrow, F. Hinkelammert, E. Dussel,
etc.); < '(tilín. 2005; Hiritze, 2003; Veronese, 2007; Cadena, 2005; etc.
Valgan los pocos ejemplos simplemente para sugerir un reciente tema cada vez
más investigado.
3. Véase Coraggio, 1998.
2. Para evitar la burocratt ación, enfermedad mortal del socialismo real.
1. Véase Dussei,
2006, tesis 1.2, 1.29
y 3.12.
1. La «credibilidad»
moral se transforma en una condición de posibilidad de recibir dinero como
«crédito»; es un pasar de ia moral a lo económico.
1. Véase Dussel, 2006, Tesis 8.3.
3. En las culturas
originarías donde la comunidad tiene la apropiación común do t< ni. ■. los
bienes, se trata de una relación con lanaturalezaqueenvez de una estructura
jurliln n se echa mano de los grandes míticos constitutivos de dicha comunidad.
De todas manan la economía necesita siempre un fundamentación formal.
1. Véase Kantorovich, 1968.
1. Hinkelammert, 1984, p. 137.
I.
La propuesta de
este concepto (en inglés expresado con la palabra claim, y con ■tuspruch en
alemán) es el gran mérito de la Etica del discurso de K.-O. Apel y J.
4. Santos, B. de Souza, 1995, cit de 2009, p. 32. «Están quienes
piensan que la moda nidad occidental incluye muchos tipos de modernidades y que
el problema reside en ln versión de la modernidad que terminó dominando» (Ibid., p. 43).
Además, «la modemuhil no presupone al capitalismo como su modo propio de
producción» (p. 29).
1. ibid., p. 29.
2. En este caso
(si analizamos el sistema socialista real del siglo XX) sería un sujelo
indeterminado que procedía del sistema capitalista o del sistema tradicional del
campesinado en Rusia, o en el África de las diferentes etnias no capitalistas,
por ejemplo.
1. Tal como el valor medicinal de ciertos vegetales en
territorios de los pueblos originarios, los que debidamente patentados por
trasnacionales químicas pueden expropiarlos ¡i los pueblos indígenas que lo
usaban desde hace milenios.
1. Tomamos el número simbólico del «I %» ante el«99%» propuesto
por los «indignados» de Estados Unidos (los occupy Wall Street).
3. Véase Dussel, 1977,2.2. Totalidad’, o en
Dussel, 1973, vol. l,cap. I, pp. 33ss.
I.Se
trata, nada menos, que del principio normativo material de toda economía, que
hemos tratado en la Tests
13.6. Puede observarse el nada postmodemo
universalismo de Marx, que aprobamos por exigencia de justicia y de
responsabilidad insobornable.
2.
Este «perfectamente» es un postulado por el principio de imposibilidad como
límite inalcanzable empíricamente.
1. En este caso
«concepto», «categoría», «forma» o «figura» indican un mismo nivel hermenéutica. El plusvalor, por ejemplo, tiene un concepto y
es unaforma o determ ¡nación constitutiva, una categoría
explicativa, y una figura estructural. Objetivamente no son sinónimos.
2. Marx, 1975, p. 1499; 1980, vol. III, p. 443).
3. Ibid., p.
1288: III, p. 84.
4. Ibid., p.
1522; III, p 462.
5 Jbid., p.
1500; III, p. 444.
6. Ibid., p.
1450; 111, p. 403. No se olvíde que para Marx (como para Hegel en esta
cuestión), la«ciencia» es un saber procederdialécticamente del «fenómeno
superficial» que aparece, hacia su fundamento oculto (vergobene): la «esencia». De la ganancia superficial
hacia el plusvalor profundo.
1511; III, p. 455.
[1] Usaremos en este trabajo este concepto,
sugerido por Amo Peters (1996). En nuestro caso ia equivalencia no se establecerá como igualdad entre el salario y el tiempo de
trabajo (cuestión criticada por Marx en los Grundrisse, explícitamente), sino que se juega en la gestión del excedente de los sistemas económicos, y la igualdad (o eqwvalencialidad) consistirá en
la distribución justa de ese excedente entre los agentes de la producción, como
veremos en la Segunda
Parte desde las tesis ¡2 y siguientes.
[2] Damos a la palabra un significado genérico indicando que pocos (AoM/ttv) dominan, y por ello se apropian y usufructúan el excedente
del trabajo de la mayoría (que son los productores efectivos), y esto de muchas maneras
sistémicas.
[3]
Véase Dussel, 2006.
[4] «Lo que se muestra» es el fenómeno. La fenomenología «muestra» lo
oculto, lo que apareciendo (fenómeno) permanece invisible por la falta de
capacidad de una teoría que no lo manifiesta.
[5]
Marx, Manuscritos
del /86/-63( Mar*, 1975, MEGA. II, p. 1385; 1980, vol.3, p. 226). Escribe en carta a Lasalte el 22
de febrero de 1858: «El trabajo [teórico] de que se trata, por de pronto, es la
crítica de las categorías económicas, o bien, si prefiere, el sistema de la economía burguesa expuesta críticamente (kritisch dargesteüt)» (Marx. 1956, MEW. 29, p. 550). Véase Dussel,
1988, pp. 294-295.
[6]
Véase mi obra Filosofía
de la Liberación, 4.3 (Dussel, 1977), y Filosofía de la poíesis
(Dussel, 1984, 1.2, pp. 14ss).
[7]
Véase Smith, 1984.
[8] Véase mi Ética de la
Liberación(Dussel, 1998), cap. I, § l.l [56ss].
[9] La vida
perpetua, ya lo veremos [T&sii 13.6.], ese!
postulado ecológico fundamental, pero es igualmente el postulado propiamente material délo económico en cuanto idea regulativa que permite manejar la escase: ( frecuentemente
aparente) de ciertos recursos.
[10] Véaseel tema en Dussel, 2001, cap. 4, pp. !03ss: «La vida humana como
criterio de verdad».
[11] Véase el cap. 1 de Dussel, 1998. Ver más
adelante Tesis
¡3.8.
[12] El acto de «sub-sunciórt»
(Aujhebttng, en alemán, concepto tanto
hegelianocomo de K. Marx) supone por ello el doble movimiento: a) de negar io otro, y b) incorporándolo en la totalidad
(en este caso corporal).
[13] El «orthós lógos
poielikós» (/bid., a 5). Véase mi obra Dussel, 1984, pp. 5ss.
[14]
Véase el tema de la intención fenomenológica, que
denominamos intención
pragmática, en Dusse!, 1984. en especial en el
esquema de la página 154. Tomamos el concepto de «intención» de E. Husserl en
aquello de que el sujeto se refiere al objeto desde una posición constituyente
que aborda la cosa de
una manera peculiar, constituyéndola en un sentido particular. El sujeto necesitante constituye al objeto como útil (prágmata en
griego)(correlativo al noémata de Husserl desde una
intensión propia (noésis).
[15]
Trans-formación en su sentido fuerte; debe cambiar (trans-) la forma natural de las cosas reales inúti les en cosas útiles; debe crear
valores de uso.
[16] Dtpotesis en griego; del verbo poietn: hacer, fabricar,
producir. Es entonces una «intención producti\a». o un
mirar circundante a los objetos del mundo en derredor constituyendo los entes,
las cosas como posibles momentos, med ios, para producir al futuro producto.
En este caso los medios para producir al satis/actor futuro que cumpla con la necesidad existente en el presente.
[17]
Véase mi obra Dussel, 2006, Tesis 2.1.
[18]
Para Marx antes que la escisión entre trabajo abstracto y concreto, se da como primera separación onto lógica el trabajo vivo y
el trabajo objetivado. Todo el campo de la producción y el campo económico se despliegan como modos del trabajo objetivado, o relaciones determinadas del trabajo vivo subsumído en totalidad concretas sean equivalenciales o no-equivalenciales.
3.
K. Marx utiliza la
palabra alemana: Vergegenstaend!ichung(\a
acción de objetivar, estrictamente: objetivación). El consumo es«subjetivación» de un valor de uso que repone parte de
la vida consumida onegada del sujeto vivo por el acto de vivir. El trabajo es,
por el contrario, «objetivación» de la vida del sujeto productivo que crea un
valor de uso puesto por el sujeto vivo (sujeto que hemos llamado «trabajo
vivo»). Debe entonces distinguirse entre sujeto vi voy trabajo muerto u
objetivado. El primero es el sujeto vivo en acto productor. Es el arranque determinado de los presupuestos de laeconomía.
[20] Lejos estamos de asignar trabajos distintos exigidos esencialmente por
determinaciones biológicas, pero, de todas maneras, en toda la historia de la
humanidad se fueron asignando diferentes trabajos a los dos sexos, y durante
muchos milenios lamujer estuvo más I igada a las tareas en tomo a la
reproducción de la especie (nacimiento, alimentación de la prole, etc. ) y el
varón a la obtención de lo necesario para la vida(desde la caza hasta la
defensa armada de la comunidad). Diferenciación que pudo ser usada de manera
defectiva como dominación de un género sobre el otro.
[21] Véase Dussel, 1977, 4.1 y 4.3.
[22] Es
también la última instancia de la filosofía y el contenido fundamental del
«materialismo» de Karl Marx. El «materialismo déla naturaleza» engelsiano o
leninista tiene un sentido secundario al que no hacemos referencia en esta
obra, por innecesario. Aunque hay que tomar en cuenta que el mismo Engels en el
prólogo de El
origen de la familia escribe: «Según la
interpretación materialista, el momento determinante en la historia es en
última instancia la producción y reproducción de la vida inmediata» (Marx, 1956, MEW. 21,27).
[23]
Libro l, 1, cap. 1,1 (Marx, 1975, MEGA, 11,6, p. 72; 1975b, vol. l/l, p. 47). «Gelatina» o coágulo, y de aqui
la metáfora de que el «valor» que circula por Indeterminaciones del capital es
«circulación de sangre» {B/uiszirkulalion). Véase mi
obra Dussel, 2007b.
[24] Hemos tratado la
cuestión en Dussel, 1980; e igualmente Dussel, 1977,3.3.
[25]
Véase en Dussel, 1977, 3.1.
[26]
Véase Dussel, 2007 y 2009.
[27] En el sentido que se dirige directamente a la reproducción de la vida
y que es el contenido de la acción (véase el sentido de lo material en mi Ética
de la Liberación (Dussel, 1998, cap. 1).
[28]
Denominamos así en la Ética, nombrada en la anterior
nota, aquellas relaciones interhumanas que son modos (es decir, maneras, formas) de relacionarse que se institucionalizan
en instituciones prácticas.
[29] Razeto, 1984, p. 22. Luis Razeto en su obra Economía de
solidaridad y mercado democrático intenta pensar el
intercambio desde un horizonte previo, la donación (cuya reflexión parte de la
cita de Hegel, Reclttsphilosohie, § 80), aunque no advierte que la «donación» desde un derecho moderno
queda ya situado históricamente. El cían entre los pueblos amerindios está fuera
de ese horizonte, y el servicio que cada miembro
cumple con la comunidad no considera al Otro como beneficiario sino como simple
participante de la totalidad com untaría del que el donante forma parte
íntegramente. Los francisanos en la Edad Media europea, caso estudiado por G
Agamben, deben, con Razeto, luchar contra un derecho que tiene a la propiedad
privada como horizonte, y donde el uso del bien puede efectuarse sólo desde el
fundamento de esa propiedad. Los franciscanos quieren usar los bi enes (usufructuar
e 1 valor de uso) sin afirmar ni ostentar ningún derecho de propiedad: «Gracias
a la doctrina
del uso la vida francisana pudo afirmar sin reserva
como esta existencia (de pobreza voluntaria) que se sitúa fuera del derecho, es decir que, para existir, debe renunciar al derecho, y tal es
ciertamente el legado con respecto al cual la modernidad se manifestó incapaz
de enfrentar, y que nuestro tiempo no pareciera tener la posibilidad ni
siquiera de pensar. ¿Qué seria una vidaJuera deIderecho si se define como una forma de vida que usa las cosas
sin jamás apropiárselas?» (Agamben, 2011, pp. 194195). ¡ Este es el desafío!
[30]
Todo contrato estipulado de manera conciente y ex.pl íc ¡to en el tiempo (a la manera (.leí
descripto por J. Locke o A. Smith) está ya siempre precedido de una institución previa, aúnen el Paleolítico, y qué decir en la civilización urbana del
Neolítico desde hace unos lOmil años. No existe ningún acto humano
pre-comunitario, pre-institucionaloprc- conlractual absolutamente (es decir,
sin un cierto contrato ya aceptado por todos aunque sea mítica e
inconcientemente en las tradiciones misútitiguas). El contractualismo de la cconomía moderna burguesa o de un J. Rawls es
una mera« robinsonada» ilusoria y nada científica.
[31]
«Material» en cuanto es lo producido por el trabajo o
el contenido de la satisfacción.
[32]
Esta «forma de aparición» (Erscheinungsform) es
fenoménica (fenomenológica). tal como la entendía Marx. Es entonces el valor
mismo como fundamento esencial de una forma de aparición.
[33] Los chinos fueron los primeros que imprimieron
papel moneda en función dineraria, siglos antes que en Occidente. Marco Polo no
sabía cómo describir en su Italia subdesarro- llada (al igual que Europa) ese
instrumento de pago cuyo valor efectivo intrínseco de cambio (un insignificante
pedazo de papel) era mucho menor al que certificaba representar.
[34]
¿Cuál es el Dios al que se refiere eUdnGod we trust» del dólar? ¿No será el
mismo dólar?
[35] Es decir, el oro costaba o debía obtenerse con 18 veces más de tiempo
de trabajo de los mineros que el que se utilizaba para obtener lo equivalente a
I unidad de plata.
[36]
Recuérdese que el «tiempo» es un movimiento o proceso que mide otro proceso, teniendo como referencia de la aplicación de la medida a
la misma subjetividad humana (en la descripción aristotélica del tiempo). En
nuestro caso el proceso del trabajo mediría en su tiempo al proceso de
constitución del valor: cuando más dure el proceso de trabajo en constituiré!
valor de una cosa real, dicha cosa tiene más valor. Veremos la deducción ética
de esta descripción de fundamentación antropológica de la economía, como la de
Marx. El que parte del mercado, como en el caso de la economía capitalista, ya
tiene como punto de partida el valor objetivado, no pudiendo relacionar el
valor y el ser humano. Y en este caso, es el deseo del comprador el que
constituye el valor. Es una visión fetichista, abstracta, sin referencia al ser
humano llamado trabajador o productor.
[37] Esta expresión («/n-der-Weli-sein»; Heidegger, 1963, § 12, p. 52 ss) quiere corregir la posición de E.
Husserl que partía en su análisis de un yo intencional abstractamente descrito
como constituyente del sentido del objeto. Posición teórica o cogniti va en
definitiva. Heidegger quiere indicar que el ser humano (el Da-sein), antes que situarse como un sujeto cognítívo («yopienso» algo como objeto) es ya siempre un «ser-en-el-mundo» cotidiano,
concreto, existencia!. El mismo Husserl, influenciado por su sucesor, propondrá
);i categoría de Lebenswe!í(«mmóo de la vida» cotidiana), como corrección de sus análisis anteriores al
1927.
[38] Que
sería la totalidad de las cosas reales (que no puede identificarse con la totalidad de las experiencias que del cosmos tiene el ser humano). Enelorden de
la realidad el cosmos es más que el m undo (cosmos no es igual a mundo); en el
orden existencial o de la experiencia de cada ser humano el mundo es más que el
cosmos en parte conocido e introducido en el propio mundo. Véase Dussel, 1977,2.2.3.
[39] Véase algo más sobre
el tema en Dussel, 2006; y en Dussel, 2009. Pierre Bourdieu ha trabajado el
concepto de «campo».
[40] De modo que podríamos
decir que: sistema
< campo < mundo. El signo <
quiere indicar que sistema es menos complejo que campo, porque es más abstracto. Niklas Luhmann ( véase Dussel, 1998, § 3.3) ha
estudiado el concepto de «sistema» (Luhmann, 1991), y también el sistema económico (Luhmann, 1988). Lo limitado, en
el último caso, es que comienza por el «precio» (Preis; pp. 13 ss) y el «mercado» (pp. 91 ss) no
advirtiendo que, como Hegel, queda atrapado desde el comienzo dentro de un
sistema histórico (el capitalismo).
[41] Ibid., p. 437; p. 379.
[42] Ib id., p. 462; p. 400.
[43] Debo indicar que toda mi obra histórica se ocupa de demostrar
que esa linealidad de las tres épocas (Antigüedad, Edad Media. Modernidad) es
un invento eurocéntrico del Romantic ismo alemán (véase Dussel, 2007 completo),
y por lo tanto esta periodización de lahistoria es asumida por Hegel y Marx.
[44] En cuanto habría valori zac ión del valor por parte de un
propietario de un ergaslerio mAtenasque
fabricaba jarrones para lacomercializactónenel MarEgeo. Había capital, como
fenómeno excepcional y en pequeña escala, pero no sistema capitalista todavía.
[45] Esta palabra se traduce frecuentemente por «capital», pero
podría ser igualmente excedente, o lo que
se puede poner en un depósito (es decir, acumular).
[46] El origen de ¡a riqueza de las naciones, 1,6; Smith, 1984, p. 47; I985,pp.
150-151.
[47] Véase la cuestión en Dussel, 2007, [166-167J pp. 347ss.
[48] Rousseau, 1963, p. 293.
[49] Rousseau, 1963, p. 300.
[50]
Ibid., p. 309.
[53] Hammurabi, 1986, «Epilogo», pp. 42-43
[54] Un griego hubiera escrito «cuerpo y alma», pero un semita hablade la corporalidad
[56] Un eurocentrismo generalizado es pensar que el feudalismo es el
sistema económico antecedente del capitalismo en la historia mundial. Sólo lo
fue de la Europa látiro- germánica, no del mundo musulmán o chino-indostánico.
[57] Mito en el sentido explicado por Paul Ricoeut de ser una «narración
racional en base a metáforas o símbolos» que permite diferentes
interpretaciones sin dejar de ser racionales; es decir, es un trabajo
hermenéutico el que descubre el sentido del texto. Pero, al mismo tiempo, puede
ser un discurso engañoso que produce inversiones o falsificaciones de la reali
dad, u oculta momentos o categorías esenciales para producir un espejismo de
aparente verdad, siendo sólo una explicación parcial. En nuestro caso se le
quita al excedente el calificativo de injusto, de robo o de dominación (en los
sistemas económicos no-equivalenciales anteriores al capitalismo), o
simplemente se lo oculta, con lo cual se evita explicar su origen como despojo
(como en el caso del plusvalor> que
aparece superficialmente en el mercado como ganancia en el capitalismo y en la ciencia económica burguesa correspondiente).
[58] Véase Dussel, 2007 (ed inglesa 2011), [4ss, y 69ss],
[59] Véase Menzies. 2003. Esta obra, considerada por muchos
estudiosos como «ficción», muestra como en otros casos la resistencia de la
«academia» a aceptar nuevas visiones de los fenómenos históricos. Es posible q
ue muchos argumentos de Menzies no prueben loque intenta, pero la existencia de
mapas anteriores al descubrimiento de las costas americanas (del Pacifico y del
Atlámico)es un hecho, y los
historiadores tradicionales pasan por alto ese hecho probado. El eurocentrismo se protege de muchos modos.
[60] La plata latinoamericana fue el primer dinero mundial.
[61] Véase más adelante el Esquema 5.01.
[62] Llamar al trabajo una
«mercancía» es ya fetichismo, pero nos encontramos todavía en un horizonte de
ocultamiento de lo que acontece detrás, en el fundamento.
[63] Este concepto de origen latino (subsimptio) se relaciona a la palabra alemana usada por Hegel Aufhebung qut significa «arrastrar arriba lo que estaba debajo» (Sub-, Auf-), y « poner dentro que estaba afuera» (-sumptio, -hebung). El pan
comido es subsumido por el cuerpo del hambriento al ser digerido. Se lo niega como pan y se lo in-corpora a la
subjetividad camal humana. Es un concepto ontológico (marxista) esencial.
[64] Crmdrisse, II
(Marx, 1974, p. 177; 1971,1, p. 205).
[65] Para Hegel se es persona en tanto sujeto de derechos ( véase la Rechsphilosophie,
[66] Kant indicaba que la unidad del objeto quedaba garantizada por su referencia al sujeto
trascendental de apercepción (el «yo»: ¡ch). El sujeto propietario del valor es como el sujeto trascendental
de apropiación del valor como momento subjetivo de su permanencia, de su
unidad y de su identidad en el tiempo: el capital.
[67] Es importante indicar que Marx, en su primeros estudios sobre
la Economía Política, observa con extremada profundidad el tema de la
propiedad privada (en los llamados Manuscritos del 44, especialmente en los manuscritos II y III; Marx, 1968, pp.
123-156; Marx, 1956, EBl.pp. 523-546).
3.Si D. Hume justificó la propiedad privada para impedir que el
avaros} apropiara de los bienes ajenos, se justificó al mismo tiempo
subrepticiamente el derecho de los burgueses a tener propiedad privada ante
los nobles feudales, pero, también, dejó anticipadamente sin derecho efectivo
a ¡a propiedad privada sobre el fruto
de su trabajo a los asalariados, quienes inevitablemente se empobrecieron. Es
por ello necesario, después de más de dos siglos y medio, otorgar igual
propiedad a
todos los ciudadanos, y esto
significa reformar el derecho a la propiedad en su conjunto (ver más adelante tesis 14.5). Hay que volver a usarel argumento de D. Hume, pero no contra un
avaro hipotético, sino contra la avaricia empírica de la burguesía que hay que
limitar generalizando la propiedad, o dándole una nueva definición del ético
usufructo de ¡o común.
[69] El secreto inccgnito de las teorías capitalistas es pensar que
efectivamente hay un «capital humano» o que el trabajo, como el medio de
producción, tiene valor, ocultando que el trabajo vivo no es valor, ni tiene valor, sino que tiene fuerza de trabajo (que es la que por su parte tiene valor). Pensar que el trabajo vivo es, como las otras determinaciones,
un momento del capital que porta valores todoel misterio fetichista del capital.
El trabajo no porta valor: es la fuente creadora del
valor (ya que después de múltiples rotaciones
todo el valor es plusvalor acumulado, creación impago del trabajo vivo). El
salario no paga el valor del trabajo vivo; esta seria una definición fetichista Paga sólo la fuerza de trabajo y explota el trabajo vivo en tanto impago. Marx tenia un aprecio por la dignidad(quees más que el valor)
de la persona inmensamente mayor que el craso constituir al trabajo como valor,
como capital humano: el materialismo deshuman izante burgués.
[70] Su circulación continuará en el capital comercial y en el financiero, en el orden
nacional o mundial, y del presente en el futuro.
[71] Véase Dussel, 1985, § 10. lss.
[72] Véase más adelante 7.53.
[73] Ben Sira, 34,18. Elhijoeran los indios < el productor, el trabajador),
el nuevo dios era el naciente capital moderno. Se inmola al hijo al padre; un
nuevo Edipo.
[74] Ben Sira, 34,22. El texto reflexiona también sobre el valor: «El pan es la vida
del («ubre, quien se lo quita es homicida». El «pan» es el símbolo del producto
en cuanto tal y i s objetivación de vida; quien lo roba al que lo produce lo
mata, es decir, le impide recupe- nircn el consumo (subjetivar) lo que ha
previamente objetivado (su vida). Vemos expre- muIo simbólicamente el
tema del valory del plusvalor, recordando que la «sangre» es la vida para los
semitas.
[75] En su volumen III de su clásica obra The Modern
IVoríd-Sysiem (Wallerstein, l
W)) se ocupa de la Revolución i ndustriai en Europa, como si fuera el lugar de!
origen del proceso, y en su cap. 3 expone el lema de «The incoporation of vasi
new zones ¡nto the
[76] Siguieron produciendo más hierro que Inglaterra y Estados
Unidos hasta comienzo del siglo XIX. En el 1500 la China tenía el 28% de la
participación del GDPdel mundo, e
Inglaterra sólo el 2%. En 18201a Ch¡ na y Japón subían al 36% y el Reí no Unido
y Estados Unidos al 8%. En 1950 China y Japón disminuían al 7% y el Reino Unido
y Estados 1 luidossubíaal 32% (G Arrighi, 2007, p.38).
[77] Hobson, 2006, p.249.
[78] Por su parte, Gavin Menzies (2008) ha demostrado que gran pane
de los «invenios» del Renacimiento italiano, y de Leonardo da Vinci en
particular en la tecnología militar, agrícola, etc., son excelentes dibujos de
máquinas copiadas de manuales de la época extraídos de la enciclopedia china Nung Shu, impresa en papel en el 1313, del Wu~ ( Viró# (libro de tecnología militar impreso en el 1044), y de
otras obras chinas. Es decir, el mismo renacimiento italiano tiene antecedentes
chinos.
[79] Hobson, 2006, p.265.
[80] A7,81, XXXVII (son tres numeraciones de diferentes colecciones
de la obra en el excelente texto del Daodejing, de lñaki Preciado ldoeta, 2006, p. 159; también en De Bary,
1999, vol. 1. p. 89). Se traduce w« wei en francés por el laissez-faire. Pareciera que es indiferencia o mera pasividad irresponsable.
No es asi. Loque dejaverel enuncia* do del sabio es que todo el universo y la
más nimia flor sigue su «camino» (Dao), un poco como la Ma ’at egipcia o la «physikórt nomos» (ley natural) de los griegos. Se trata de las leyes que rigen
la naturaleza de las cosas físicas, éticas y políticas. Es un «no obrar» contra
la tendencia natural de las cosas, no anticiparse imprudentemente, no
intervenirsin necesidad. La acción perfecta es la que no se hizo efectiva porque
el proceso natural del evento no lo exigia El capitalismo lo interpretó de otra
manera, en el sentido de afirmar que ia tendencia natural del mercado crea el
equilibrio del mismo y hay que «dejarlo hacer» sin intervenir.
[81] De Bary, 1999, p. 269. Véase Jullien, 1999, cap. 4: «Acción o
transformación» (pp. 83ss).
[82] «Todos los elementos del
arado bastardo holandés (de donde procede el de Iti'llicrhajnl fueron
inventados en China, y datarían de hace más de dos milenios» (Hobson, <>l> (■»<., p. 272).
[85] El descubrimiento del plusvalor en los Grundrisse es
equivalente al del precio de producción en los Manuscritos de
1861-J863 (Véase Dussel, 1988, cap. 9).
[86] Agustín Cuevas indicó,en el famoso Congreso de Sociología de
1975 en Quito,que la Teoría de la Dependencia debía igualmente violar la ley del valor. Analizaremos que no
es así (véase más adelante Tesis 10). A. Gundcr Frank, como negó la validez de la teoría de I
valor, igualmente no pudo definir adecuadamente la Teoría de la
Dependencia, aunque descu brío su temática.
normal o ganancia media por medio de la
competencia (Concurrenz)»—Marx escribe la palabra con dos«c»y no con «k»—(Marx, 1975, MEGA, II, 3,2, p. 681).
[88] «El señor Rodbertus parece concebir, en general, la regulación
de la ganancia
[89] Véase el tema en Dussel, 1990, § 4.4, p. 118ss.
[90] Véase la obra de
Ricardo Gómez, 1995, Neoliberatismo y pseudociencia.
[91] Ene] Esquema 6.01
colocamos sobre la M un signo de
prima (AO, porque indica que la mercancía contiene ya plusvalor (M+Pl) que en el mercado se transforma en ganancia (M+g) en el precio de la mercancía.
[93] Quizá en el futuro, por el desarrollo de los instrumentos
electrónicos se llegue a uilcular el valor de un producto hasta lograr igualar
al precio. Aunque parece improbable.
[94] Hemos tratado la cuestión en diversos momentos de nuestra obra.
Véase por ejemplo en Dussel, 2007b, § 7.3, pp. 25 5ss .donde nos referimos a
las posiciones de P. Sraffa, I Stccdman, P. Sweezy, A. Shaikii, R. Bhaskar, G
McCarthy y Raúl Rojas. Sin embargo,
[95] Se divide el plusvalor por el salario o capital
variable’. Pl/Cv (50/50). Se dice variable porque real iza más valor que el invertido.
[96] Se divide la
ganancia
o plus valor porel capital total invertido (50/100): Pl/Capital global: Pl/Cv+Cc. El 0(50) se llama capital constante porque
no crea plusvalor. No es lo mismo
que el capitalfijo(CJ) que es el que no circula (o circula más lentamente).
[97] Véase mi obra sobre El último Marx (Dussel, 1990).
1. El capital, 1, cap.
6 (Marx, 1975, II, 6(1872), p. 588; 1975b. 1/3, p. 805). Véase Dussel, 1990, §
5.6, pp. I67ss.
[98] Véase cómo trata la
cuestión J. Habermas, en op. cit., t.
Il.pp. 496 ss.;pp. 477 ss. Habermas tiene sólo un interés «sociológico», y
nunca propiamente económico, por el lo no puede entrar en la reflexión que
ahora introducimos.
[99] Al desconectarse el «valor» y el «precio» se destruye toda la «intención» científica
cid trabajo teórico de Marx. Piero Sraffa, con su Production ofCommodities ¿>v Means
<>/ ( ’onmodities. Prelude to a Critique of Economic Theory, Cambridge Universily Press, Cambridge, 1960 (véase igualmente
de lan Steedman, MarxAfter
Sraffa, Verso, I nndon, 1981; y la polémica de
lan Steedman-Paul Sweezy-Anwar Shaikh y otros, The l<iltie Contmversy, Verso, London, 1981, en especial del último de losnombrados, «The (Hivcrty of Algebra»), intenta justamente
esta desconexión. Franz Hinkelammert responde <•11 su obra inédita La
coherencia lógica de la construcción de una mercancía patrón, Sun José, 1988, en especial en el capítulo 12 sobre «Las posiciones ideológicas de SrafTa». V0a.se, además: Roy
Bhaskar, ScierUific
Realism and Human Emane ipation, Verso, I «mdon, 1986 (cap. 3: «La ilusión positivista Esbozo
sobre una ideología filosófica del nnUiijo», pp. 224 ss.); o George McCarthy, Marx’ Critique of Science and Positivista, KUisvcr Academic Publ., Boston, 1987. De Raúl Rojas, Das
unvollendete Projekt. Zur hitxU’hungsgeschichte von Marx «Kapital», Argument, Hamburg. 1989, donde se estudia la cuestión de«Das
Wert-Preis-Transformation-Problem», pp. 208 ss.
[100] Véase mi Ética
comunitaria citada, caps. 2 y
3, y en especial el caps. 12, el capital i unió «relación social» estructural,
institucional e histórica de dominación: el mal en la rninomia.
[101] Hemos demostrado que el
colocar el «trabajo vivo» como «fuente (Quelle)» (no como «fundamento [Grund]») creadora (ichdfferische) del valor «desde la nada Nichts)» es una
posición de Schelling definitivo de la Philosophie der Offénbarungdei 1841 —cuestión que, pienso, hubiera dado a Habermas otra
interpretación completamente distinta de Marx—.
[102] Crundrisse; Marx,
1974, pp. 357,45-358,11.
[103] Citaremos de la 5*. edición de Kelly y Millman, New York, 1957.
[104] Véase, por ejemplo, en teología la obra de Michael Novak, The SpirU ofDemocratic
<
ttpiialism, American Enterprise lnstitute, New York, 1982, en especial cap.
2. (pp. 104 ss.): «Theologically speakmg, the free marketand the liberal polity
follow from liberty of umscience [...]. In this sense, a defense of the
freemarket is, first, a defense of efficiency, |ir<Hluctivity, inventiveness
and prosperity. It is also a defense of the free conscience [...]» <|> II2). Véase la obra de Hugo Assmann-Franz Hinkelammert, Teología y Economía. Vo/.es, Petrópolis, 1989.
[105] Véase I a excelente critica de I pensam iento de Max Weber en
Franz Hinkelammert, I tis
armas ideológicas de la muerte, DE1, San José, 1977, pp, 64 ss. Esto es tanto más importante,
porque ciertamente Weber está debajo de los análisis de J. Habermas, y por
imito de la filosofía que se construye sobre su pensamiento. En efecto, en Economía y Suciedad (ed. casL, FCE, México, 1984) leemos: «Pretendemos hablar aquí de econo-
■nia en otro sentido [...]. Tenemos de un lado una necesidad o un grupo de
necesidades v. de otro, según apreciación del sujeto, un acervo escaso de
medios [...]. Es necesario
[106] Fukuyama, 1992.
[107] En general sobre este tema véase Dussel, 1988,cap. II, pp.
209ss; Dussel, 2007b, tiHl» laprimera parte del libro.
[108] «Fe/ífo» del portugués viene del latín <<foctum»(hecho, ya que en los
romances la ■■li 'i se transforma en «f»).
[109] Sobre el tema Dussel, 2007b, pp. 25-125; en especial pp. 89ss.
2.
EIcapital, 1,cap.
1,4(1975b, 1/1, p.82; 1975,11,6» p. 109). «Todas lasdetermina- ciones de
RLobmson se repiten ahora, solo que comunitariamente en vez de individualmente» (Ibid ). Ver tesis 14.3 y ss
[110] Véase la larga trayectoria de las cinco redacciones (si contamos también las correcciones y agregados
a la segunda edición de 1872)de este primer tomo de El capittil en Dussel, 1985,1988 y 1990,el único comentario completo existente mundialmente de las cinco redacciones de la famosa
obra.
[111] Véase la problemática de/)ue¿>/<} y pobre en Marx en Dussel, 1985, § 18.6; 1998, Ii 15.5. ’
[112] Marx redactó enteramente
este tomo en 1865, y posteriormente dejó muchos manuscritos (véase Marx. MEGA. 1975, II, 11, parte 1 y 2). Véase la problemática de esle tomo
en Dussel, 1985, caps. 6,13 y 14; 1988, caps. 9y 12; 1990, caps. 3y6.
[113] Véase la referencia ya citada de Dussel, 1990, cap. 3.
[114] Aquí se está hablando de la circulación por sus determinaciones. La primera fase es l)-M, antes de la producción, la segunda
fase: proceso de producción; tercera fase; M'-D': nuevamente circulación, en su
sentido óntico entonces.
[115] Manuscrito I, tomo II de £/c<jpi7a/( 1865) (Marx, 1975, MEGA, II, 4, l.p. 17S).
[116] Se puede partir del dinero (D)(es decir; D-T-Mp-P-M'-D+G), o
del producto (P) Ion decir: P-M
-D-Kj-D -T-Mp-P ), y asi
sucesivamente.
[117] Que son los que producen los medios de producción o los productos para el consumo.
[118] Esta «M» es la mercancía «medio de producción» y «trabajo»
comprados al inicio del proceso.
[119] Marx escribió en completo este tomo entre 1964 y 1865, y muchos
otros manuscri- id-, (ulteriores que se refieren al tomo 111. Estúdiesc la problemática
en mi obra Dussel, ms.eap.15; 1988, cap. 12; 1990, caps. 2,4 y 7.
[120] Para Hegel la «realidad» (Wirktichkeit) ocupaba una tercera parte de su Lógi- ■ i». I .a primera era la parte del «ser» (Sem) (para Marx la producción del capital), en ln segunda la
«existencia» (Kxistenz) (para
Marx la circulación), y la tercera era la ••unidad del sery la existencia»: la
«realidad» (para Marx la «unidad de la producción \ ln circulación»; tomo III).
[122] Véase El capital, III, 16ss(Marx, 1975b, 111/6, pp. 342ss; Marx, 1975, MEGA. II, t. 2. pp. 341 ss;
1956, MEfV, 25, pp. 278ss).
[123] Sin embargo de esas 2 unidades hay que deducir los costos de
comercialización. El «upital industrial habría obtenido en el inicio una tasa
de ganancia del 60% (6 sobre 10 de mpiial invertido)y un 120% de plusvalor (6
sobre el 5 de salario), pero habría sólo retenido liimlmente el 20% de ganancia
(al transferir 4 unidades a las otras formas decapita!). (Hiluvo ganancia pero
transfirió plusvalor (este caso te6rico se aplicará a la Teoría de la I
*>•/tendencia). El capital
crediticio entregó 12 unidades al capital comercial, y obtuvo 2 de interés (el
16% de ganancia).
[124] No se olvide que la velocidad es una relación del tiempo y del
espacio. A menor tiempo gracias a un medio de transpone más rápido se atraviesa
mayor espacio. La distancia es esencial en el aumento de la ganancia. El
capital puesto a mayor distancia es menos productivo. Esto explicará el
fenómeno del colonialismoquetiene un capital que por ser distante lo 11amam os
perineo. La espacialidad determina un momento central en la Teoría de la
Dependencia (véase Dussel, 1985, § 13).
[125] Expresión frecuente en Marx (p. e., El capital, III, 16; inicio). El «capital global (Gesamtkapital)» es un concepto aplicado en el nivel nacional, de la mayor importancia para la Teoría de la
Dependencia, pero aún podria
pensarse en la totalidad del capital mundial (aunque Marx no lo usa
frecuentemente en este sentido).
[126] «El capital comercial no es otra cosa que capital que actúa
dentro de la esfera de la circulación. El proceso de circulación es una fase
del proceso global de la reproducción, l'cro en el proceso de lacirculación no
se produce ningún valor, y por consiguiente tampoco se produce plusvalor
alguno [...] Si en la venta de la mercancía se real iza un plusvalor dio ocurre
porque ese plusvalor ya existe en ella» (ibid., 1975b, 111/6, p.35S; 1975, MEGA,
11.
4.2, p. 353).
[127] «El trabajador de comercio no produce plusvalor en forma
directa» (Ibid., cap. 17; II1/6, p. 384; II, 4,2, p.37).
[128] Ibid., cap. 20; 111/6,
p.430-431; II, 4, 2, p. 374. De manera que asi como hay litado y valor antes del capitalismo, hay igualmente capital antes de la modernidad y la burguesía. Pero tanto el Estado
como el valor de cambio y el capital
adquieren en el vupitalismo unafisonomía singular, única. El capital aparece como capital
generalizado. no sólo como un
tipo específico de riqueza. La producción de plusvalor como/m principal y
generalizado de la producción
hegemónica, y la compra de todos los productos sólo en el mercado, más el carácter social de la división y del trabajo, determinarán al capitalismo como el sistema determinado
plenamente por el capital en la I Alad
Moderna europea.
[129] Véase Marx, El capital. III, en Secciones cuarta y quinta, caps. 19 y 21-36 (111/ 6 y 7, pp. 403ss; II, 4.2, pp. 387ss).
[130] «En cuanto dinero mundial (Weltgeld), el dinero nacional (Landesgeld) se despoja de su carácter locah (Ibid., III, cap. 19; HI/6, p. 407; II, 4,2, p. 390),
[131] Marx, El capital, III, Sección séptima, caps. 48-final (111/8, pp. 1037-1121; II, 4,2. pp.834-901).
Véase mi obra La metáforas teológicas de Marx (Dussel, 2007b).
[132] Véase Dussel, 1977, en 1.1.1.2.
[133] Véase Dussel, 2007b.
[134] En el texto Marx se está refiriendo al interés, la renta y el
salario, que son formas también fetichizadas de presentarse «la cosa», como él
la llama.
2.
«... ais
mysterioese und selbstschoepferische Quelle...». Sobre el sentido de «fuente» (Quelle) y no «fundamento» (Grund), y «creadora» (schoepferische) y no meramente «productiva», véase mi obra Dussel, 1990, caps.
9y 10.
[136] Véase Dussel, 1990, cap. 2.1 .-2.2.
[137] Este capítulo se dividía en
los primeros planes en tres partes (que serán después los (res primeros tomos
de El
capital)', al) Proceso de producción del
capital; a2) Proceso tic circulación del capital; a3) Ganancia e interés.
[138] Carta de Marx el 2 de abril de 1858 (MEW, 29, p. 312). Véase Dussel, 1990, l’tilctbras
preliminares, II, p. 19. Esta
articulación de los temas será definitiva, contra (¡launas opiniones de R.
Rosdolsky (1978, p.38ss), y especialmente de H. Grossmann. Se equivocan
igualmente muchos creyendo que las Teorías del plusvalor son un cuarto (imio de El capital (ciertamente no lo fue tal; véase Dussel, 1988). Véase sobreel
tema Marx
Lexikon zur poütischen Oekonomie, 1968,
vol. I, pp. 1-359, en especial el § 32: - Konkurrenz aufdem Weltmarkt».
[139] La teoria de Marx de la competencia incluye la esfera de la
producción, porque explica que la función en el mercado que iguala los precios puede cometer pérdida de plusvalor que es trabajo
humano aniqu ilado. De esta manera una antropología reí aciona la economía a la
ética. Para la economía burguesa la competencia es simplemente un mecanismo
sin relación alguna con la ética, lo cual es reductivo, como veremos más
adelante, sobre todo que no ve la injusticia en la transferencia de valor (y ni
siquiera tiene categorías pura descubrir esa transferencia de trabajo humano
robado a otro capital, cuestión que plisó desapercibida a más de un marxista
tradicional).
[140] Grundrísse, IV
(Marx, 1974, p. 316; Siglo XXI, vol. 1, p. 366). Véase Dussel IM85,pp. I98ss. "
[141] Obsérvese que es en esta esfera donde Marx sitúa al plusvalor como una «creación de la nada»
del capital.
[142] El capital. Til, cap. 1 (Marx, 1975b, vol. III/6, pp.42-43; 1956, MEW, 25, pp. 47-48).
[143] «Si la oferta y la
demanda coinciden, dejan de actuar, y precisamente por ello se vende la
mercancía a su valor de mercado. Si dos fuerzas actuar de igual manera en
sentido opuesto, se anulan mutuamente [...]» (¡bid., III, cap. 10; 1975b, 111/6, p. 239; 1956,25, p. 199). No
entraremos aquí en todas las distinciones necesarias para definir precio de
mercado, valor de mercado, oferta y demanda habituales o individuales, consumo
productivo e individual, etc., etc..
l.
tbid.,cap. 50(1975b,
111/8,p. 1097; 1956,25,p. 871-872).
[145] /bid, cap. 6; II1/6,
pp. 129ss; 25, pp. 115ss. «Los fenómenos que investigamos en este capítulo
presuponen, para su pleno desarrollo, el sistema crediticio y la competencia en
el mercado mundial ((Velimarki), el cual
constituye en general la base y la atmósfera vital del modo capitalista de
producción» (/bid., p. 136; p. 120).
[146] ¡bid., cap. 45; III/8,
p. 958; 25, p. 762.
[147] ¡bid., cap. 45; III/8,
p. 981; 25, p. 780.
[148] Ibid., cap. 46; I1I/8,
p. 986; 25, p. 783.
[149] Ibid.
[150] Ibid.; II1/8, p. 987;
25, p. 784.
[151] «Le parece al que ha comprado un esclavo que la propiedad del
esclavo ha sido iidquiridanoer virtud de la institución de la esclavitud como
tal, sino por la compra y venta tic ia mercancía. Pero la venta no crea el
titulo mismo; sólo lo transfiere»(Ibid.; II1/8, p. *>X7i 25,784). Hay así una determinación formal política sobre el campo materiaI de la economía
[152] Véase
Ricardo Gómez, El
neoliberatismopseudociencia, 1995.
[153] Véase
Dussel Peiers, E., 1984, Cuaderno
tecnológico-histórico (Extractos de tri tura B 56, Londres, ¡851).
[154] Dussel, 1987, cap. 13. Loque Marx no sabía era lo mucho que
Inglaterra y Europa debía a la Revolución maquínicae industrial de
IaChina(Véase Hobson, 2006).
[155] En alemán, del latín: Subsumption. Pero en su raíz germana: Attfhebung, comoyn hemos indicado, de origen ontológico hegeliano (aunque
es un concepto de Kant usado en el caso de la hilatio o intuición intelectual que deduce de las premisas la
conclusión: 1» conclusión asume [subsumptio en latín] a
tas premisas negándolos como
tales). El trabajo vivo es subsumido en el capital en el momento en que el
trabajador como
capital comienza el proceso productivo
como asalariado.
[156] El capital, 111,
cap. 14 (Marx, 1975b, 111/6, p. 304; 1956, MEW, 25, p. 247).
I.
Ge llamaremos a la
«ganancia extraordinaria» o la que se agrega al plusvalor y que se recibe por
transferencia de plusvalor de otro capital.
[157] Véase Dussel, 2007, § 9.2.
[158] El capital. III,
caps. 13ss (Mara, 1975b. 111/6, pp. 267ss; 1956, MEW, 25, pp. 22 Iss; 1975, MEGA, II, 4,2, pp. 285ss).
[159] Véase Dussel, 1985. cap,
10.
[160] Representada por las flechas a del Esquema 9.01. Habrá
una diferencia entre la Hecha al y la <t2, como veremos más
adelante.
[161] Dejamos porel momento sin indicar la relación de iajlechac, que tendrá igualmente importancia para una Teoría de la
Dependencia.
[162] Etcapital, III,
cap. 15(1975b,lll/6,p. 310; 1956, MEW,25,p. 251).
[163] Ibid.; 111/6, p. 329; KiEW, 25, p. 267.
[164] ¡bid , III, cap. 14, V
(II1/6, p. 304; MEW, 25, p. 248).
t. ¡bid., III, cap. 8 < 1975b,
JII/6, p. 185; MEÍV, 25, p. 156).
[165] fbiii., cap. 15 (III, p. 333; MEtV, 25, p. 270). Hay otro texto muy semejante:
«Aquellos economistas que, como Ricardo [o Hayek o Fucuyama diríamos hoy],
consideran como absoluto
el modo de producción capitalista sienten aquí que ese modo de producción se
crea un límite a si mismo [... ] Su horror a la tasa decreciente de ganancia es
la sensación de que el modo capital ista de producción de la riqueza hal la en
el desarrol lo de las fueras productivas un limite que nada tiene que ver con
la producción de la riqueza, sino que, por el contrario, llegado a cierta
etapa, entra en conflicto con el desarrollo ulterior de esa riqueza» (Ibid, cap. 15,1; 111/6, p. 310; MEW, 25, p. 252).
[166] Ver D. Camacho (Ed), 1979, Debates sobre ¡a Teoría de la Dependencia; además Th. Dos Santos, 2002, p. 49.
[167] Ibid., 1979, «Problemas y perspectivas de la teoria de la
dependencia», p. 81.
[168] Ibid., p. 92.
[169] Véanse mis obras Dussel, 1985 (cap. 18),
1987 (cap. 20, del que tomaremos muchos texlos), 1990 (cap. 7), etc. Más
recientemente léase Th. Dos Santos, 2002, donde vuelve sobre el tema y muestra
la validez actual de la Teoría de la Dependencia.
[170] Se argumentará que es necesario «sustituir
las importaciones» instalando en S3o léanlo, BuenosAires o México fábricas de
laFord, porejempIo.Tuvosu momento clásico en la llamada «década del desarrollo»
(1954-1964), argumento esgrimido contra el populismo, o contra el desarrollo de
una cierta burguesía nacional periférica (que hablase expandido entre el 1930 al
1954, y que inicia su decadencia
desde los golpes de Estado contra J. Arbenz, G Vargas, J. D. Perón, etc. Véase
Dussel, 2007, 11.2.
[171] Lenin, 1976, vol. 5, p. 384.
[172] Grossmann, 1979, p. 277.
[174] O. Bauer, 1956, Einfuehrung in die Voikswirschaftslehre, p. 165.
[175] Obsérvese que Rosdolsky usalapalabra
«explotación».
[177] Adviértase <jue se habla de «intercambio»
y no de «competencia», la diferencia pareciera
secundaria, pero es esencial.
[179] Rosdolsky, 1978, pp. 345-346.
[181] A. G Frank, 1970,p.ó2.
[183] Bagú, 1977, «La economía de la sociedad
colonial», en Feudalismo, capitalismo, subdesarroilo, p. 107.
[184] Wallerstein, 1974, denominará
«Imperio-mundo» al constituido en el siglo XVI español bajo Carlos V, aunque
hemos anticipado el comienzo del capitalismo en esa temprana época, capitalismo
mercantil, desde un horizonte moderno humanista renacentista.
[185] A. G. Frank, «El desarrollo del
subdesarroilo», p. 31.
[186] F. H.Cardoso-E. Faletto, 1969, p. 161.
[187] Th. Dos Santos, 1970, p. 153.
[188] Th. Dos Santos, 2002, p. 126. Se habla de
«excedentes» en vez de «plusvalor». so indica que son «captadores» pero no se
usa el concepto más claro de «transferencia», etc. De todas maneras la obra
demuestra la pertinencia y actualidad de la Teoría de la /)<■ pendencia, que nosotros apoyamos siempre como el mismo
Th. dos Santos, y que con *íl coincidimos en la sustancia del asunto.
[189] Marini, I973,pp. 35,37,38, etc.
[190] ibid.. p. 273; p. 224. Marx indica en muchos textos
la articulación entre composición orgánica y salario: «Al comparar países de
diversas fases de desarrollo, en especial al comprar países de producción
capital ísta desarrollada con otros en los cuales el trabajo iiúii no se halla
formalmente subsumido al capital, pese aque, en la realidad, el trabajador es
explotado por el capitalista (como en la India, donde el raiat trabaja como campesino independíente) (...)
sería un completo error querer medir (sólo) por el nivel de la tasa iHieional
de interés, el nivel de la tasa nacional de ganancia [... ]»(lbLi\ Marx, 1975b, 111/ <>. p. 274; 1956, MEW. 25. p. 225).
[191] Marini, 1973, p. 101.
[192] El capital, I, cap. 20 (Marx, 1975b, 1/2, p. 685;
1975,11,6, p. 520). Marx cita aquí un texto de J. Anderson: «El precio real es
lo que el patrón le cuesta efectivamente cierta cantidad de trabajo ejecutado,
y desde este puntode vista, en casi todos los casosel trabnju es más barato
[relativamente] en los países ricos que en los pobres» (Ibid., nota 65).
[193] Carta del 28 de
diciembre de 1846 a
Engels (Marx, 1956, MEW. 27. p. 207).
[194] Grundrisse, p. 139; vol. l,p. 163.
[195] Esto explica, según mi interpretación, el pasaje de la «Sociedad civil» como Estado externo al «Estado» absoluto y reconciliado de la Filosojla del Derecho de Hegel: el IOslado absoluto supera para
Hegel la contradicción interna de clases del Estado liberal (sin colonias, como
Alemania) al transformarse en la Estado metropolitano que explota sus colonias
(con sus criollos desposeídos de parte de su plusvalor, con la opresión de sus
trabajadores, de sus pueblos originarios, indios en Latinoamérica, y de los esclavos africanos).
Véase Dussel, 2007, $ 10.3 1188],
[196] Aquí se «cruzan» los campos político y económico. Véase mi obra 20 tesis de política (Dussel, 2006, tesis 1.2y 7.25,en cuanto al indicado «cruce» y «mutua
determinación» de los diversos campos, cuestión metodológica que me ocupará en una
futura obra que tenemos en preparación).
[197] Grundrisse', Marx, 1974, p. 811; 1971, vol. 3, pp. 56-57.
\. El capital, III, cap. 14 (Marx, 1975b, 111/6, p. 304; 1956, MEW, 25, p. 247).
[198] Grundrisse, V(Marx, 1974, p. 433; 1971, vol. 2, p. 24.
[199] Ibid., p. 432; vol. 2, p. 24.
[200] Véase mi obra Filosofía de la
Liberación (Dussel,
1977), 1.1.1: «El como campo de batalla, como geografía estudiada para vencer
estratégicamente o t;n 11 camente al enemigo, como ámbito limitado por
fronteras [...], fronteras del mcn-iiil-- económico en el cual se ejerce el poder bajo el
control de los ejérc ¡tos». Sobre la es(>ii» tu lidad en Marx véase el tema
en Dussel. 1985, § 18.3, pp. 389ss.
[201] Históricamente la Revolución industrial
comenzó en China en la desembocadim ;i del Yang Ze (véase la Tesis 6l Después entró en crisis por diversas causas
que hoy v estudian (Véase Pomeranz. 2000).
[202] Véase
Colón Reyes, 1982.
[203] El capital, III, cap. 2 (Marx, 1957, MEW, 25, p. 158).
[204] Th. Dos Santos» 2002, p. 126.
[205] Caita a Engels del 9 de agosto de 1862
(Marx, 1956, MEW,
29, p. 274). Vfec Dussel, 1988, p. 326ss.
[206] Véase Dussel, 2007b, [ 145-150],
[207] El capital, III, cap. lO(Marx, 1975b, 111/6, pp.
244-245; 1956,25, pp. 203-204).
[208] La acumulación del capital, p. 450 (Luxemburg, 1967).
[209] (>1 vidando que es un postulado o ¡dea
regulativa (véase Dussel, 2006,17.3).
[210] Véase el concepto de pístís (en griego) y emunúh (en hebreo) que lo he analizado ni mi obra Pablo de Tarso y la
filosofía política actual
(Dussel, 2012b).
[211] Praxis de los apóstoles, 4, 32-35. En la Crítica al programa
de Gotha Marx se
refiere inevitablemente a estos textos tan tenidos también en cuenta por F.
Engels y K, knutsky.
[212] Véase
Dussel. 2007b, [159).
[213] Véase Dussel, 2009.
[214] Véase de A. Sen, 1987, Ética y economía.
[215] Véase Dussel, 2007b, [159].
[216] Lo cual es juzgado socialmente como un acto
virtuoso.
[217] La del dios estoico, que regula la armonía (después se denominará el equilibrio onire la oferta y la demanda) en el mercado.
El individuo ético no tiene concienciade esta armonización unintentional.
[218] Aquí se está refiriendo a la contradicción
indicada por Mandeville: vicios privados (d egoísmo) pueden ser beneficiosos
para la sociedad (serían virtudes públicas), gracias a la intervención en el
mercado de la mano del dios neo-estoico providente. La nota I del primer capítulo del libro 1 de la Investigación sobre
la riqueza de tas naciones
se refiere largamente a B. de Mandeville en su ya citada Fable of the Bees.
[219] Que en la ética privada sería un acto
injusto, pero no en su pretendida dimensión económica. Aquí comienza a ponerse
los principios normativos entre paréntesis: la economía producirá una suspensión ética en su discurso científico. Para la economía
burguesa, es útil
para la sociedad (capitalista) lo queparece ser injusto a la ética del sentido común o
de una normatividad crítica
(como la que proponemos en esta obra). El econo- iii ista burgués se construye
un «mundo ficticio», fetich izado dentro de una narrativa «cien- i lllca»
(ilusoría) desde donde pretende distinguir su argumentación que sería seria,
probadla, matemática, de la de las «creencias» del mundo cotidiano del «hombre
de la calle» ignorante que no sabe
economía. El discurso de este economista pseudo-científico inmuniza su
conciencia moral (la «moral» del mercado) de las críticas de los«ind ¡gnados»,
que son pura el economista «buena gente ingenua».
[220] Se trata de la no-intencionalidad de la acción del agente en el campo
económico.
[221] tbid., I, cap. 3 (Smith, 1984, p. 20).
[222] Ibid. cap. 5 (p. 31). Aquí Smith se remite a
Cantillon citando que «la riqueza no es otra cosa que los alimentos, las
comodidades y las cosas superfluasque hacen agradable la vida» (cit. Ibid). Téngase en cuenta que desde hace 5000 artos
con Osiris, con Aristóteles hace 2400 aflos, hasta con el fundador dei
cnstianismo(«¡Tuve hambre y me dieron de comer!»; Mateo 25), ocon Engels en El origen de la
familia, el simple
comer es la primera necesidad material (debe distinguírsela del mero deseo o de
la preferencia) para afirmar la vida, y por ello exigencia ética y normativa
para la economía, como veremos. Volveremos sobre el tema no advertido explícitamente por Sm ith en la tesis 13.83.
[223] Smith, ibid.,p. 31.
[224] Dice Smilh por ejemplo; «Quien percibe renta de un fundo que le perlcnecc, la deriva de
su trabajo, de su capital o de su tierra; la renta que procede del trabajo se
llaitiii salario: la quederivadel capital [...] se denomina ganancia;y la que obtiene la persona que no lo emplea
(al dinero) por su cuenta, sino que se to presta a otro, se califica de interés o usura» (Smith, ibid., cap. 6, p. 52). ¿Noera que lodo valor
procedía del trabajo y. por lo tanto, también debían proceder la renta de la tierra, el capital como acumulación de valor, la ganancia industrial (que será el plusvalor para Marx)
y el interés (otro ti pode distribución del plusvalor)?
Lo único que expone Marx al final de las investigaciones de toda su vida es un
sistema coherente de categorías que muestran el sentido último de las hipótesis
epistémicas del mismo Smith, y que Smith niega de inmediato, contradiciéndose unintentionaUy (sin tener conciencia). La crihcidad de la descripción del sistema de categorías
económica de Marx consiste en construir y mostrar las categorías (como la de
plusvaloro precio de producción) que Smith omite (por falta de coherencia
metodológica).
[225] Smith, Ibid., IV, cap. 9; p. 612,
[227] Véase Dussel, 2007b, 115ssl.
[228]
Smith, Ibid.
[229] ¡Aquí la democracia liberal quedó hecha pedazos! Y sería bueno preguntarle a Smith si es
«natural» o «histórica».
[230] Ibid., V, l, 1; p. 627.
[231] H.
B. Acton tiene una obra, La moral del
mercado, que es, superficialmenii' el prototipo de
ética funcional al capitalismo (Acton, 1978)
[232] Esas «condiciones»
son objetivas o
momentos del mercado, o subjetivas, y m trata de una ética del mercado de la que expondremos sus rasgos esenciales.
[233]
Hayek, 1978, p. 79. Véase el tema en Q Gutiérrez, 1998, pp. 212ss.
[234] Hayek, 1985, p. 141.
[235] lil postulado inconsistente de la «competencia perfecta» es el horizonte que debería ■iloin/arse
empíricamente, ya que el mercado libre produce necesariamente el equi librio 11 iMiómico. Por otra parte, el neoliberalismo no entiende que el mercado y la compelen> ui son instilaciones históricas que pueden tener otras descripciones (y naturaleza) en ■ -tii i.v
sistemas económicos. De hecho, sostendremos [7i\s¿s 15.3], que
habrá que organi- /iti i-l mercado y la competencia de otra manera en un sistema trans-capiiaJisia futuro, ya ■|nc son instituciones que
pueden concebirse con otra estructura que en el capitalismo y .ii miles
para una economía nueva futura.
[236] G Gutiérrez, 1998, p. 340.
[237] La «competencia perfecta» es uno
de ellos: una competencia perfecta debe per- mil ir que todos los
capitales tengan las mismas posibilidades de participar en pie de igual- iltnt.
listo determinaría que deberían tener el mismo grado de desarrollo tecnológico,
la misma utilidad, la misma posibilidad de propaganda, etc. En este caso,
siendo igualmente MHiipetitivosse neutralizarían y no habría competencia
posible. Es porque no son idénti- m is, es decir sin perfecta
igualdad, que la competencia empírica es posible.
[238] Véase Dussel, 2006, Tesis 9, y Dussel,
2009, cap. 3.
[239] Para el concepto de «campo» considérese Dussel, 2006, Tesis 1.2; Dussel.
20(W. [267ss],
I.
En el sentido de
un buen profesional o científico, conocedor adecuado de las prác- licas o de la
ciencia económica.
[240] Y ya los hemos expuesto en obras citadas (Dussel, 1998, 2006 y 2009).
[241] Hemos repetido fecuentemente que la «subsunción» (en alemán Subsumption n Aufhebung) de origen kantiano y
hegeliano (y por esto igualmente marxista) indica d acto por el cual un contenido
semántico se transforma en otro, dado que cumple uhíi nueva función en una
totalidad significativa nueva. Se niega su
universalidad abstracta y se la redefine o afirma en su
nueva particularidad. Metafóricamente podríamos decir que
[242] Lo hemos ya enunciado en
DusseL 1998,2006. etc.
[243] Véase Dussel, 1998, cap. 5.4.
[244] Véase toda esta experiencia epistemológica en mi obra Dussel,
1998, cap. í: «Paradigmas funcionales y paradigmas críticos», [302ss], pp.
439ss. Desde el marco teórico de Th. Kuhn, K. Popper, I. Laicatos, P.
Feyerabendy otros, muestro los criterios de demarcación de las ciencias
sociales críticas.
[245] Desde un punto de vista abstracto, es decir, ético, la cuestión
la hemos largamente titilado en Dussel, 1998, en toda la Segunda parte de esa obra [204-final], pp. 295-final. Son unas 300 páginas
sobre el tema, por lo que indicaremos algún aspecto aplicable a la i-conomia (ya
que en la Ética de la Liberación la cuestión fue tratada ya siempre desde In particularidad de
la economía de la opresión ).
[246] Grundrisse, 11 (Marx, 1971,1, p. 235; 1974, p. 235).
[247] Véase Dussel. 2006, Tesis H.
[248] A los ejemplares jóvenes revolucionarios, que se han rebelado
comenzando en 2011 en el Magreb africano y esparciéndose por el ancho mundo, le
hemos dedicado un peque fio libro: Dussel, 2011.
[249] No entro aquí a la ambigüedad de haber ocupado una tierra ya habitada
por los herederos de los antiguos judíos del tiempo del templo de Jenisalén,
que poruña opción ‘.ionista llegará a ser profundamente injusta con los
palestinos. Martin Buber ideó un
[250] Dussel, 1977.
[251] Véasemi obra Dussel. 1977,2.5\
«Alienación».
[252] Hemos ya indicado de K. Popper habla de «sociedad abierta» pero
es, exactamente. lo queaqui denominamos «sociedad cerrada». Véase esta
problemática en mi obra Oussel, 1977: «4.4. Económica», 4.4.3ss.
[253] Levinas, 1969.
[254] La praxis
crítico-creadora que se ejerce en este momento es lo que hemos denominado
liberación, con un sentido pol (tico fuerte, levinasiano, en la tradición de landencum de F.
Rosenzweig, del mesianismoát W. Benjamín, pero
en nuestro caso inspirado en lus luchas de liberación del Magreb o Centro
América. El hijo realiza su emancipación coii respecto al padre
cuando llegar a la edad adulta; el esclavo cumple su liberación di'l señor líbre
cuando alcanza su libertad. Hoy se usa la palabra emancipación para quitar
l<> de crítico y político de la palabra liberación. La Filosofía de la
Liberación no es un;i filosofía de la emancipación.
[255] En lalín structio significa e-structura, con-strucción.
[256] Este movimiento, del pensamiento esotérico judío, habla de que
Dios debió «contraerse» (como quien contrae el estómago por un
movimiento ascendente del diafragma) pura hacer lugar a la creación, al
universo (metáfora todavía usada por Newton). La contractio Dei.
[257] Véase Dussel, 1998, cap. 1;y Dussel, 2006, Tesis 9.3.
[258] Véanse las reflexiones sobre
los tres campos materiales a tenerse en cuenta, en Dussel, 2006, Tesis 7.33-35; y en Dussel, 2009, [319-326).
[259] Son los capítulos 3 y 4del Libro I de Iz Política (1256 z l-1259a36). Es decir,la ironomia era una pane de la política, de la filosofía de las costumbres (de la ética; de cilios: costumbres, no sólo para Aristóteles sino hasta Adam Smith).
[260] Ibid., a 12.
[261] Por dinero es una venta; por alimento es un intercambio de valores de
uso medidos por el valor de cambio de los productos, como en los mercados
pre-monetarios.
[262] El ser calzado.
[263] ¡bid., 1257 a 20.
[264] ¡bid.. 1257a32-b3.
[265] Las necesidades de la
corporalidad viviente humana son el criterio del sentido y de la utilidad del producto. El
criterio vida determina el valor del producto.de lamercancía.
2.Ibid., 1257b 11-16. HabiendoconvertidoMidastodoenoro.notuvoningúnalimen- !o
para saciar su hambre y murió. El oro no se puede comer.
[268] Ibid., 1258 b 2-8.
[270] .Ibid., 1256 b 34-36.
[271] Sen, 1998, p. 62. Sen está meditando sobre la relación de moral y
economía, mientras que yo intento aquí mostrar un principio normativo de la
economía (sin referirme a ln moral de manera directa).
[272] Véase por ejemplo «Capabilities and Resources», en Sen, 2009, pp.
253ss.
[273] Véase «El bienestar, la condición del agente y la libertad», en Sen, 1998, pp. 39ss.
[274] Lo de menos «desarrollada» es en este caso un concepto dentro del
marco tcóm » de Kart Marx.
1.
Enel 1904 Henry Ford hubiera podido pensar en desarrol lar un auto eléctrico (es un ejemplo ilusorio, porque en ese momento ri
siquiera hubiera podido tener esa hipótesis de lubricación), pero esto le
hubiera exigido decenios para poder producirlo. M ¡entras tanto mi fábrica de autos habría sido destruida por la competencia de otros
capitales producto- tos de autos.
[276] Se supera asi la reversibilidad de la física clásica y hasta la
relativista de Binstcin que al final de su vida comenzó a poner en cuestión (Prigogine, 1999).
[277] «Mejor» en cuanto a la mayor acumulación de ganancia.
[278] Elmar Alvater muestra, sin embargo, la posibilidad de un capitalismo
post-fósil.
[279] Lovelock, 2007.
[280] Véase Álvarez, 2011, p. 40ss.
[281] Cita en Op.
til., p. 42. «El [protocolo de] Kyoto habría
destruido nuestra economía Impitalista]. Yo no podiade buena fe haberlo]
firmado»: la elección es entre el capitalo ln i-ií/íj; ocomo dicen los ladrones a los que roban: «La bolsa o la
vida».
[283] «Materialmente» como lo hemos explicado en muchas de nuestras obras
se refiere -il '«cunten ido» del acto, a su «finalidad», a la vida humana
siempre y en último término. Vciise Dussel, 1998, caps. 1 y 4.
[284] Meadows, 1972.
[285] Véase Álvarez Lozano, 2011, pp. 31 ss. Nos inspiramos en este tema en
esta tesis doctoral.
[286] Véase McPherson, 2008.
[287] El BTU (British Thermal Unit) es la unidad de energía que se gasta
para aumentar I grado Fahrenhcit d¿ temperatura de una libra de agua; es igual
a 252 calorías. Si una IPersona empujara su auto manualmente durante 30
kilómetros, necesitaría para producir dicha energía de 6 a 8 semanas de su
vida. La media de uso de energía de un norteamericano (en todas sus
actividades) equivaldría a 58 esclavos trabajando 24 horas diarias (Uifkin,
2002, p.69).
[288] Util iza, acumula o tiene propiedad.
[289] Sin conciencia de restitución alguna.
[290] Álvarez Lozano, 2011, p. 33.
[291] Georgescu, 2007.
[292] Es evidente que la racionalidad se define desde un criterio o fundamento de mi constitución.
Si es racional la eficacia del capital (en cuanto al mayor desarrollo de ln tasa de
ganancia), dicha definición no tiene referencia a la racionalidad como cumplí miento del
postulado de la duración
perpetua (o al menos por muchos
milenios) de
fo vida humana sobre la Tierra. La
racionalidad capitalista es irracional desde el punuuh- vista
de la racionalidad de la sobrevivencia futura de la humanidad;
calcula sólo I» existencia de la vida en el corto plazo, con respecto a algunos
pocos afios futuros; pennm se hace cargo de la sobrevivencia de las
generaciones futuras ( véase la obra de I l;nr- Joñas. 1982).
[293] Grundrisse, Introducción; Marx, 1974. p. 13; 1971,1, p. II). El texto alemán dice; . den idealen, innerlich leibenden Grund der
Produktion».
[294] Véase el tema Je la
subsunción real del consumo en Veraza, 2011.
[295] Texto ya citado de los Grundrisse (Dussel, 1985, p. 41).
[296] Recuérdese la diferencia entre «sistema» y «campo». El campo
económico es uno, Urs sistemas pueden ser muchos simultáneaosucesivamente. El sistema
capitalista es el <]ue se ha global izado y en referencia al cual estas
tesis se enfrentan.
[297] Véanse mis obra Dussel, 1980. y m¡ Ética de la Liberación, Dussel, 1998, clcdrin
\. El capital,l, 1,3 (Marx. l975,A/£<X4,]l,6,p. 109; Marx, 1956. A/£W\23,p.
92; 1975 b, vol. 1/1, p. 96). Esle texto fue agregado en la segunda edición del
año 1872, ya que ih) aparece en la primera edición (Marx, 1975, MEGA, II, 5,
pp. 47 ss.). Hemos ex pl icado inda esta temática de la constitución del texto
en Dussel, 1990, §§ 1.1 y 5.1. Tanto la participación en el trabajo como en la distribución
del posible excedente queda visible, «diáfanamente simple (durchsichtig einfach) tanto en la producción como en la distribu- rión» (del primer
texto de esta nota de Elcapital,\, 1, 3).
[298] Dussel, 2006, véase el sistema de legitimidad denominado
democracia, Tests i 4 !
[299] Momento en que se institucionaliza la economía según la lógica
no-equivalcnlc <U un excedente no manejado por el mismo productor.
[300] Véase la crítica a la planificación perfecta efectuada por F.
Hinkelammen cu
•.» Critica de laraión
utópica, 1984, cap. 4: «El marco
categoría] del pensamiento sovii-lí co»(pp. I23SS).
[301] Véase Apel, 2004.
[302] Las referencias que siguen se refieren al Esquema 4.01.
[303] Ulrich, 1993. El tema se estudia en la «Parte III» (pp. 341ss):
«Fundamentos para Iíi reconstrucción de una razón económica».
[304] Que hemos criticado en nuestra Ética de Ia Liberación (Dussel, 1998, cap. 2).
[305] Véase la propuesta de Víctor Álvarez, 2010. No se trataría ni
de una propiedad privado capitalista, ni de una propiedad estatal del
socialismo real, sino un nuevo ti pode propiedad de los miembros de la empresa
económica como unidad productiva (propiediiil social o comunitaria), como veremos más adelante.
[306] Véase la cuestión más extensamente en mí obra Las metáforas teológica <lc Marx, 2Ú07,cap. 8; «De la económica a \tx pragmática» (Dussel. 2007b, pp. 273-2971. Además en Dussel, 2004, cap. 2
(pp. 73-125), y en Dussel, Ética de la Liberación. 19M. caps. 2 y 5: Dussel, Política de la liberación, 2009, §§ 23 y 25.
[307] No dice «estatal» ni
«colectivo». Ese «patrimonio» es un tipo de propiedad que modifica las
relaciones h.f,
i y j, del Esquema 4.0!y
y especialmenteg, porqueS/ y S2 son miembros de una comunidad.
[308] Grundrisse, I; Marx, 1974, pp, 75-77; 1971, vol. 1, p. 85-86).
[309] Véase Q Agamben, 2011. Donde leemos: «Gracias a la doctrina del
uso, la vid» franciscana pudo afirmarse sin reserva como aquella existencia que
se sitúa fuera </./ derecho, es decir, que
para ser debe renunciar al derecho [...]. ¿En qué consiste una vidii fuera del
derecho, si se define como aquella/ormo^/e v/<¿jque hace uso de las cosas
sin
[310] Ibid.
[311] Véase mi obra Dussel, 1985; ver el capítulo de «lo social» en
los Grundrisse
[312] La comunidad tradicional, siempre valiosísima porque
empíricamente muesini un modo ejemplar de vivir en común, deberá sin embargo
crecer cualitativamente hasla cons tituir a cada uno de sus miembros, sin
perder lacomunalidad, en singulares autónomo-, libres, responsables del
consenso comunitario: es un paso histórico adelante, más allá de ln comunidad
tradicional y más al láde la modernidad.
[313] Véase mi trabajo sobre el tema en Dussel. 2011 («Democracia
participativa. disolución del Estado y liderazgo político», pp. 27ss), donde
explico el modo cómo en Venezuela se está institucionalizando por leyes
específicas dicha regulación o planificación política en los niveles que,
partiendo del barrio o aldea, llega hasta el nivel federal del llamado
«Poderciudadano».
[314] Véase mi obra Dussel.
2007, p. 268ss [145ss].
[315] Hegel, Enciclopedia, § 490;
Hegel, 1970,4, p. 307; en la Filosofía del
Derecho. 5 34-53.
[316] Filoso/la del
Derecho, § 44; Hegel, 1970,7, p. 106
[317] Véase mi Ética de la
Liberación, Dussel, 1998, cap. 2.
[318] Véase Hinkelammert-Duchrow, 2007.
[319] Véase Dussel, 2006.
[320] «Sistema alternativos de
produjo», en Santos, 2002, pp.
475*514.
[321] Op. cit., p. 478.
Véase García Moriyón, 2008.
[322] Buena parle de la población no es consi derada ni como «ejército
de reserva», sino que son excluidas definitivamente déla posibilidad de ser un
trabajo asalariado, explotado y creador de plusvalor. Hasta tres generaciones
viven fuera de las relaciones normales <l< trabajo capital istas: se
trata de un desempleo definitivo y estructural.
[323] Véase mi trabajo Dussel, 1985, cap. 7.l.cy 13.5. Marx expresa
que «la disoluomt de estas relaciones [con el capital] con respecto a tal o
cual individuo, o a parte tic in población, los pone al margen (ausser) de las
condiciones que reproducen esta h:i .< determinada (...] en consecuencia
comopaupers» (Marx, Gmndrisse, 1974, p. -1'íH 1971,1,p. 111).
[324] V.Á1varez.2011,pp. lOOss.
[325]
Ibid, I44ss.
[326] La Misión Che Guevara Valores socialistas para la
producción social, Minis- icriodel
Poder popular para la Economía Comunal, Caracas, 2008, p. 3.
[327] Véase Juan José Bautista, 2012, importante por la problemática
que la Revoluci6n en Bolivia está produciendo la comunidad de los
pueblos originarios en ese «laboratorio
económico y político» contemporáneo.
[328] Véase Dussel, 1990, cap. 7.3, pp. 255ss.
[329] Véase Tesis 2 ya expuesta, donde se introdujeron momentos de la economía aunque Marx se refería en esta temática inicial en los Grundrisse solo a (aproducción anterior
al ciclo económico propiamente dicho.
[330] Valor no restringido a su significado dentro del capital, sino
definido de manera más universal.
[331] Dice una historia popular árabe que un beduino fue invitado por
un rey urbano a descifrar un laberinto muy elaborado que había construido
durante años para impactar a sus invitados. EI árabe después de muchos intentos
pudo salir victorioso y vencer al labe- hnía Pero
entonces el beduino propuso al rey extranjero el vencer un laberinto que
existía vii su tierra natal. Después de muchos días dej6 al rey extranjero en
medio del desierto, y Osic no pudo resolver el laberinto, muriendo desesperado
en lo inmenso de las dunas Mcmpre semejantes. ¡No tenía referencias
orientadoras! Lo mismo puede acontecer en la iculizaciónde las alternativas
futuras.
[332] Dussel, 2006. Ahora en el Tomo 24 de Obras Selectas, Docencia, Buenos Aires, 2013.
[333] Dicho «sujeto» no es el complejo sujeto humano Iqut cumple sus funciones conm diferenciado adoren muchos campos y sistemas prácticos), sino que ha sido reducido t»> sólo de las
dimensiones de lo «humano» a un mero homo oeconomictts (siendo la ccoin i mía en realidad uno de los campos donde
actúa el ser humano), sino que al mismo homo oeconomictts se lo ha interpretado exclusiva y abstractamente formalizado como un /km». > capitalista. Así, por ejemplo,el «tiempo de ía vida» humana ha sido reducida
al «ticm|><< de trabajo» (que sería lo único valioso o útil,
racional), y el sujeto humano (que aiun festeja, estudia, crea artísticamente,
etc.) es minimizado aser un «comprador en el mii cado»; «mercado» también él
mismo reducido abstractamente, como veremos. Es una atroz vulgaridad,
irracionalidad, fetichización que se ensefia como el pumo de pariidn de la
ciencia económica en Chicago, Harvard, Londres o Berlín, destructora de todas
I», dimensiones del ser humano como humano, cuando se enuncia como definición
univcisjil El ser humano es así un sujeto individual libre con una pasión
fundamental, la del amor ¡i >.i que lo motiva a luchar en la competencia del
mercado.
[334] El mismo J. Rawls indica la primacía del primer principio de
las libertades libcnilr-< y coloca en segundo lugar, partiendo de la
desigualdad socioeconómica como punto <1* partida, al segundo principio
socio-económico en su Teoría de la Justicia (Rawls,
l‘>7l |
[335] Véase F. Hinkelammert, 2009, Hacia iuta economía para la vida. Preludio a miii reconstrucción
de la economía. En esta
monumental obra» se extiende largamente ni ln reconstrucción de las categorías
de mercando, regulación del mercado. Estado, etc., i lejos de eliminarlas en
las posibles alternativas frituras muestra más bien la necesidad de •■■i
i«.-definición esencial. Vuelve a plantear la cuestión de las «instituciones»
(contra un •ni-ifilismo utópico o real del siglo XX, o ante un capitalismo
neoliberal), siempre desde horizontes nuevos y profundos de radical critica a los fundamentos epistemológicos
de iimhíis posiciones.
[336] Las «condiciones condicionadas condicionantes» de Marx en los Grttndrisse {Dussel, 1985).
[337] Friedman, 1980, p. 9.
[338] B del Esquema 15.01. Véase lo ya expuesto en la Tesis II. ¡ss.
[339] Mandeville, 1997.
[340] Los puebl os 1 lamados prim iti vos crearon mitos para « buscar
el sentido» de la ex k- tencia. Eran narrativas racionales simbólicas porque
daban razones, como ha mostrad» Levy Strauss. Ahora, en cambio, se pasa de un
dilema racional, comprensible (¿cómo un vicióse transforma en virtud?), a una
explicación mágica: el equilibrio del mercado lo para Smith una«manodel dios»
estoico (es ya mítica laexpl icación; es ideológica).
[341] ¿No hemos pasado a la magia'} Sobre todo si se tiene en cuenta que el tal equilibrio entre la
oferta y la demanda es el eje de la economía clásica, pero en verdad es un prejuicio
ideológico sin prueba empírica.
[342] Smith, 1984, IV, 2; p.402.
[343] Véase Tesis ¡2.2}.
[344] Determinaciones descubiertas en los sistemas económicos más
complejos aeliKiliv sabiendo que en el futuro, por el crecimiento de los
sistemas económicos, se podrán ti vislumbrando nuevas determinacionesque
constituirán las alternativas hoy insospechada
[345] Véase el Esquema 7.02.
[346] Véase el Esquema 15.01.
[347] Podríamos distinguir tres significados de la palabra circulación. I) La «pequm.t circulación»
cuyo círculo parte del trabajador asalariado que recibe el pago de un salario
(vn el capital) (a' del Esquema 15.01) o una retribución (en especies o en dinero), con cuyu dinero se presenta al mercado (a") o por trueque adquiere una mercancía (en B del list/ui- ma 15.01) o un satisfactor, que es consumido (fcdel mismo Esquema). 2) La «circulación propiamente dicha», del producto que es puesto en el mercado hasta su venta (M ’-D/ft). V 3) la «.gran circulación» que
es el pasaje del valorportodas las determinaciones del procc.» productivo,
circulante (hasta la realización del excedente industria): D 7, del Esquema 70’) comercial
(hasta el excedente comercial: D ’2) y financiero (D '3).
[348] Del indicado Esquema 7.02.
[349] Véase Tesis 16.
[350] Véase lo ya expuesto en Tesis $ y 9.
[351] En esle caso ei prod ucto debe tener el menor pos ib le
valor-vida (no oi v ¡dando q ue el valores objetivación de la vida humana, y su
pérdida es suicidio). Para Marx el valor (vida objetivada) se expresa
exclusivamente como valor de cambio en el capital ismo. En liis alternativas
futuras el valor debe ser calculado en referenciaala vidahumana(tiempo do vida
humana) y no en referencia al capital (aumento en la tasa de ganancia).
[352] D del Esquema 15.0] indicado.
[353] Boaventura de Sousa Sanios ha planteado esto con suma claridad
en todas sus obras. Véase al menos su libro clásico B. de Sousa S., 1995. Sin
embargo, el sentido positivo que tiene aqui el concepto de «regulación» en B.
de Sousa S.. en cambio, se opone u«emancipación».
[354] «Nuestro proyecto de nueva sociedad en América Latina», en
revista Pasos (S. José de Costa Rica), 1991, enero, p. 20,
nota 29. El texto continúa: «Paralelamente a esta constante tendencia de abolir
las instituciones, aparecen las más diversas aboliciones en el l>ensam¡ento
[...]. Nietzsche declaró la abolición de la moral y de la metafísica. Max Weber
la abolición de losjuiciosde valor y de la ética. Popper la abolición de la
dialéctica. Wiltgenstein la abolición de los conceptos trascendentales.
Fukuyama, junto con los IHtsmodemos, la abolición de
la historia [... ] ¡Todo
lo que se ha abolido en este siglo sigue
existiendo! [...). A las aboliciones las acompaña entes omniscientes. El
socialismo históri- (■« tuvo que concebir una institución planificadora
omnisciente. Hayek, junto con los
[355] En último término, las fronteras de un mercado son fijadas por
los ejércitos. Es evidente que un mercader o comerciante puede transitar fuera
del espacio protegido, pero sólo será por concesiones de excepción y no como
derecho propio; estará a merced del sistema económico ajeno (y será aceptado en
cuanto convenga al otro sistema o mercado). Aún en el caso de la globalización
capitalista, la última garantía es hoy el ejército norteamericano apoyado por
la OTAN; sin ese ejército la bolsa de Nevv York o Londres no tendría crédito
(en el doble sentido de la palabra: de ser objeto de confianza y de tener
riqueza suficiente).
[356] «El banco sería, entonces, además del comprador y vendedor
universal también el productor universal. En realidad, sería o bien el gobierno
despótico de la producción y el jidminisuador de la distribución, o bien sólo
un bord que llevaría los libros y la contabilidad de la sociedad trabajadora
colectiva» (Gruitdrisse, I; 1974, p.73; 1971, l,p. 83). Era una crítica anticipada del
esialinismo.
[357] Véase mi trabajo sobre «Democracia representativa y
participativa» (Dussel, 2011, pp. 27ss). En Venezuela, por la ley de El Poder popular de diciembre de 2010, la planificación especifica o concreta
queda en manos de las instituciones de participación (y la estratégica y no
especifica en las de la representación). Sería una planificación democrá-
tico-participativa, no de los Poderes ejecutivos o legislativos. Pero la
planificación debe articularse con las auditorías o la función evaluati va de las
instituciones participativo populares del Estado (no de las de los poderes
representativos que le cabe una función de más universal de planificación),
donde se vigila (de una manera no sospechada por Foucault) el cumplimiento del
plan por parte del Estado en sus instituciones representativas, las empresas y
el mercado (desde la puesta de las mercancías en dicho mercado, en el comercio
y en el sistema barcario, financiero), y castiga (en caso de no cumplimiento). Debe ser, entonces, una
regulación muy distinta a la del socialismo real del siglo XX.
[358] Puede ser criticable esta regulación participativa porque
todavía no ha desarrollado suficientes instituciones democráticas con la
intervención de toda la ciudadanía; es una limitación. Pero manifiesta por otra
parte gran capacidad creativa y se encuentra en plena transición.
[359] labermas.
[360] Hemos expuesto esta cuestión en nuestra obra Dussel, 1998, §
2.5, [ 148ss], nol.is 255ss.Como es evidente no estamos de acuerdo con la
posición deApel o Habermasi-u aquello de la identidad de una teoría consensúa!
de la verdad. Pienso que ^pretensión ik verdad (en
referencia a lo real) no se identifica con la pretensión de validez (en referencia a la aceptación del enunciado con pretensión de
verdad por parte de la comunnl.i<i discursiva).
[361] Que es la que siguiendo el camino de K.-O. Apel expone P.
Ulrich, 1993.
[362] La palabra « justicia» o
«justo» no quiere significar el aspecto material {good en el sentido del común¡tarismo; pero tampoco el rigfu formal en el
sentido neokantiano), sino un concepto complejo que sintetiza los aspectos material,formal y de factibilidad. Véase
Dussel. 1998, [404], Tesis 13.
[363] Este movimiento de retorno es simultáneo al primero pero no frecuentemente descubierto por
los que tratan el tema, como Toulmin (1992) o Habermas (1988) por ejemplo.
Querer ver la modernidad como sólo un fenómeno intra-europeo es propio del
eurocentrismo. Ver sólo el impacto de Europa en las otras culturas es la
posición del colonialismo. Ver el influjo europeo en el mundo y,
simultáneamente, del mundo sobre Europa, es una visión descolonizada (que Europa
no tiene de este fenómeno). Mostrar justamente este momento de «retomo» (del
mundo sobre Europa) fue la finalidad de mis Lecciones
Universitarias en Frankfurf en el semestre
de invierno de 1992 (Dussel, 1992). '
[364] Véase W. Mignolo, «Geopolítica del conocimiento», en [www.ram-wan.net/.../ %20del%20conoc¡m iento.doc).
[365] La burguesía naciente
avanzaba la libertad como la nota esencial del ser humano ante el feudalismo y la
monarquía que le antecedía. Libertad antefestum.
[366] Primera determinación de la voluntad libre en la Filosofía deI Derecho (§Jj 4 Iss) de Hegel, que en esto es tan moderno como R.
Descartes o A. Smith. Se trata de la propiedad del
ente.
[367] Véase Habermas, 1988,
sobre las tareas posibles inacabadas de la modernidad.
[368] Véase B. Echeverría,
2011.
[369] Wallerstein.
Universalismo europeo, 2007.
[370] Santos, B. de S., 1995, pp. 7ss.
[371] Negri, 2009, cap. 2.3.
[372] ibid., p. 395.
[373] Véase Dussel, 2008, y el artículo traducido en diversas lenguas
«Transmodemidi<i e interculturalidad» (www.enriquedussel.com/works). Y en especial los comentarios de Linda Alcoff, «Enrique Dussels'
Transmodemity», en Transmodernity.
Journal «/ Peripheral cultural Production, spring (2012), pp. 60-68 (www.escholarship.org/in / ¡tem/58k9kl7t).
[374] En una obra futura, sobre la Lógica de la Liberación (ante la Lógica de I legel, que
es la lógica de la Identidad
y la Diferencia, es decir, de la Univocidad, de la
Totalidad que pasa dialécticamente de la potencia o posibilidad al acto de la próxima Totalidad
), trataremos el tema de la Analogía (en una lógica de la Semejanza y la Distinción, de la Totalidad dada y de la Exterioridad a la nueva Totalidad
analógica, es decir, de lo imposible•—de la primera Totalidad—a la creación de la nueva
Totalidad). Véase Dussel, 1973, cap. 6, sobre el método de la Filosofía y la
Etica de la Liberación. A. Negri, J.
[375] Toda vez que hable del
socialismo «real» debe leerse «del siglo XX». Además, el marxismo-leninismo tradicional no puede criticar al socialismo real, porque es su propia ideología
producti vísta. De lo que hablamos es de la
crítica que puede realizarse con las categorías mismas de Marx que no son exactamente las marxista-leninistas.
[376] Franz Hinkelammert me contaba una anécdota inversa. En
Alemania, en Berlín, estudió para un Instituto de economía el sistema soviético
del socialismo real en la década del 1960. Allí ideó un esquema crítico (que
quedó muchos años después expresado parcialmente en su obra Hinkelammert,
1984). Pero cuando quiso aplicar el mismo método crítico al sistema capitalista
fue despedido por el tal Instituto. Se podía hacer l;i critica del socialismo,
pero no del capitalismo. Y bien, es necesario también hacer una crítica
marxista del socialismo real. Hinkelammert en ese libro hace algo distinto:
hacc una crítica de los supuestos epistemológicos popperianos, subyacente en F.
Hayek, pero no sólo del capitalismo sino también del socialismo real que se
aproximaba a su derrumbe (y que Hinkelammert como ningún otro intelectual
anunció claramente sus motivos).
[377] Muchos han habladode un «capitalismo de Estado», al expresar
esto indican que ihi han entendido ni el capitalismo ni el socialismo real.
Como cuando Marx decía en los Manuscritos del 1861-1863. que los que confunden las categorías de plusvalor y de ganancia
no han entendido ninguno de los dos conceptos.
l.Kaniorovich, 1968.
[378] Para una visión más técnica de la cuestión véase Hinkelammcrt,
1984, pp. I25v. «El marco categorial del pensamiento soviético».
[379] Hinkelammert, 1984, p.
250.
[380] Negri, 2009. pp. 150ss. Obsérvese que está usando una metáfora
m uy frecuente en la Filosofía de la Liberación, lo mismo que el «pobre» que
reemplaza casi (excesivamente) la categoría de clase u explotado t o a) menos
no se muestra ex pl íc itamente el cambio de orientación) en la cuestión de «la
multitud de los pobres» (pp. 3ss).
[381] Que Negri denomina «producción biopolítca» en diversas partes
de la obra ya nombrada (Negri, 2009, parte 3, pp. 131 ss).
[382] Aunque Negri critica el
concepto de exterioridad (propio de la Filosofía de la Liberación) lo usa
continuamente de manera implícita. Este «fuera» del capital funciona como más
allá de la Totalidad, como alteridad creadora.
[383] Mi tesis doctoral en la década del 1950 versó sobre «El bien
común». Por ello aproan la obra de Hardt-Negri sobre el Commonwealth (reservándome
críticas necesarias). I n efecto, los autores indican que «lo común» no es en
principio ni «público» ni «privado» (su estatización puede permitir el
socialismo real del siglo XX, y su privatización el capitalismo) Lo común es lo que yo
llamaría simplemente la relación de la humanidad con \aomniindn realitaíis (la totalidad de la realidad), lo
disponible al ser humano. La naturaleza c* lo común, y sobre ella no
hay derecho ni posible propiedad, sino como institución política \
económicasumamenteambiguay segunda El capital malversay privatiza (excluyendo
¡i I» mayoría de la humanidad) lo común y lo acumula como ganancia privada; y sólo pag;i el gasto del
salario que paga a la fuerza de trabajo (en el tiempo necesario) como hemos yu
indicado. Un barril de petróleo no tiene como valor (ortológico, le denominaría)
los 5 ilól» res que cuesta su extracción en México, sino que la energía que
posee y que será u«nln significa en unidades de energfa(£7T/, véase Tesis 13.65) unos 7,650
dólares, si comp;mí tamos el uso o consumo de energía que se necesitarla para
que el cuerpo de un serhinmi i< • produjera directamente con su trabajo los
efectos de un bairil de petróleo. La diforent in entre 5 y
7,650 dólares ha sido sustraído a lo común de ta ímmanidad sin reposición
alttuiui Es robo o privatización de lo común de la humanidad para ganancia de una minorin. I I excedente de
la prod ucción es parte de lo común, pero además es común el aire, el agua
Je-, minerales, la tierra, el viento(como energía eólica), etc., y en vez de
ser usufructuado i»m toda la humanidad sólo se subsumeen el capital
comogananciaparasus propietarios, el I"» del que hablan los «indignados»
se aprovecha de los bienes del 99%.
[384] Negri les denomina «producción inmaterial»; pero en realidad es
material iIcmI» que el cerebro humano, que es el que produce tales bienes (el
«trabajo» neuronal »<> i-, inmaterial strictu sensu).
[385] Las nuevas empresas o «fábricas sociales» (la«producción biopolítica»
de A. Ncgri \ tendrán en la nueva economía hegemonía sobre las empresas tal
como las organizó el capitalismo (que no desaparecerán).
[386] Aristóteles hubiera llamado a la virtud que rige el mercado la
justicia conmutativa (de la parte a la parte); la que
rige a la empresa la justicia legal (la institución particulai que cumple con
las exigencias de la regulación, la ley o la planificación, y produciendo para
la comunidad:de la parte al todo);y la que rigeala regulación del Estado la justicin distributiva
(del todo a la parte). El Estado no distribuye solamente para Aristóteles Uk bienes comunes, sino
que distribuye las obligaciones acumplirse legítimamente en nombre «de las cosas
comunes» (ttov koivíov; véase Aristóteles. EN, V, 4;
1960, p. 1131 b 28}.
[387] Negri, 2009, p. 283;
2011,
p. 288.
[388] En Argenti na se h a dictado una ley de medios que
posibi lila su gest ión y propiedad entres sectores: 33% para los medios
estatales y públicos, 33% para la gestión privada, 33% para la expresión de las
comunidades populares. Si estose lleva a cabo la democratización de ios medios sería una realidad y se habría superado la actual
del monopolio mediocrática en favor del capital y las burocracias políticas
que le son obedientes. Eso explica la propaganda unánime en los medios
importantes de Estados Unidos o Europa contra los gobiernos populares en
América Latina (de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y muchos otros en el
2013), lodos tachados de «populistas» por los medios más influyentes en ese
mundo.
[389] Manuscrito 11del 1844, Marx,
1956, MEH', vol.
1 (extensión), pp. 523-525.
[390]
Véase Dussel, 2006, Tests II.
[391]
J. Veraza me honra dedicándome dos capítulos de una de sus obras (véase en
Veraza, 2007, cap. 7 y 8, pp. I85ss) y critica la categoría de exterioridad en
un sentido empírico, sin entender que Marx se mueve en un nivel de construcción
de categorías
[392]
Véase toda la problemática de esos textos en mi obra Dussel, 1990, cap.4.5, pp.
I21ss.; y sobre el fetichismo en Dussel, 1993, cap. 2.4.
[393] Véase el texto en Marx. 1975b, vol. IH/8, p. 1044;
1956. MEW. 25,828; 1975. MECA,
11,4,2, p. 838.
[394]
Hemos tratado el tema en un texto publicado solo en alemán: «Re-Lectüre Marv
aus der Perspective der lateinamerikanischen Philosophíe der Befreiung», en Bremvn Phitosophica (Universitat Bremen), 1992,5, p. 1-10.
[395]
Nótese el inevitableeurocentrismo de Marx.
[396] Del mismo texto citado de Marx.
[397] tbid.
[398] tbid
[399] Véase como ya en el último Kant se presentó
el tema de ios postulados, que Mar\ debió meditar en la economía política
(Dussel, 2007, cap. 2, § 10,1, [I71ss], pp. 357ss.
[400]
«La economía clásica trata de reducir a unidad interior, mediante el análisis,
las diferentes/órmos tijas de la riqueza extrañas las unas a las obras [... ] Reduce así a una sola forma, la ganancia, a todas las formas de
ingreso ya todas las figuras y títulos independientes» (Marx. 1975, p. 1498; 1980, vol. 111,p.
442-443).
[401] Véase Dussel, 1988, cap. II: «El fetichismo de la economía vulgar»; y
en el parágrafo 14.1: «¿Qué es la ciencia
para Marx?».
[402] La
aparente desletichización (al declarar el final del mundo encantado, es decir,
proclamar el desencanto) de M. Weber es más bien un ocultar al fetiche para permitirle vivir bajo la
apariencia de un muudo secularizado. La apariencia nietzscheana o weberiana del
«¡Dios ha muerto!», permite mis lus bambalinas
el reinado incuestionado del fetiche. La des-secularización
del capital es un;i «(teología económica» desconocida para C. Schmict y pensadores
eurocéntricos, pero perfectamente desarrollada en América Latina por la
Filosofía de la Liberación (y oíros discursos críticos nuestros).
[403] Sobre la
significación del proceso de totalización véase Dussel, 1977.2.5; y
Dussel, 1973, § 21 (vol. 2, pp. 13 ss; Dussel. I'WH.
$ 3,1.
[404]
Fukuyama, 1992.







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