Introducción Histórico-sistemática
«La distinción terminológica entre
emancipación y
liberación tiene
aquí un valor crucial: mientras que la emancipación lucha
por la libertad de la identidad: la libertad de ser quien verdaderamente [ya]eras; la
liberación
apunta a la libertad de la auto-determinación y auto-transformación:
la libertad de determinar lo
que [nunca habías sido y] puedes devenir;»
Antonio Negri-Michael Hardt, 2009, Commenwealth, p. 331.
Se emancipa
el hijo para ser como
su padre, para llegar a ser lo que ya era; se Iibera el esclavo,
para estar en un nuevo
mundo en el que nunca estuvo.
INTRODUCCION
[1.1]
Es sabido que K. Marx escribió su obra El capital para exponer un marco
categorial económico que permitiera emprender investigaciones o tomar
decisiones prácticas económicas. El orden de la exposición que Marx desarrolló
no era histórico sino lógico, aunque
en el caso de la acumulación originaria (por el tema mismo) debió, como única
excepción, realizar un tratamiento histórico-sistemático. Por nuestra parte,
en estas Tesis, pensamos
en cambio efectuar la descripción de un marco categorial, pero teniendo en
cuenta su descripción en el tiempo. Es decir, intenta ser al mismo tiempo una
exposición histórica y lógica de las categorías fundamentales y críticas para
entender el fenómeno de la economía y sus posibles alternativas.
[1.2]
Pareciera
que lo económico, su concepto, es de inmediata comprensión o de fácil
descripción. Sin embargo, entrando en el tema, se advierte en concreto su
complejidad. El ser humano es un ser vivo y necesitado. Además, lo económico
cuenta con productos del trabajo humano; es lo que los clásicos denominaban en
griego producto (poiémata, fruto de lapoíesis o acto productivo), de donde
viene la palabra castellana poesía,
es decir, lo hecho (de/acere, hacer en latín) con las manos
del ser humano como fruto del proceso de trabajo. Lo económico es así una relación del ser humano con la naturaleza, que por ello
denominaremos una relación productiva y tecnológica con la realidad objetiva.
Pero lo económico no sólo es necesidad, trabajo y producto, sino que es la
relación del productor del producto con
otro ser humano. Dicha relación interhumana se denomina praxis. De aquí que el producto puede
donarse o regalarse, intercambiarse, comprarse, venderse o robarse a otra persona. Es decir, es una
relación compleja práctica (entre seres humanos) mediante el producto del trabajo
(entre el ser humano necesitado y la naturaleza): es una relación dialéctico práctico-productiva,
[1.3]
Esta relación es pensada por la teoría económica
burguesa —por ejemplo, la de Adam Smith en su obra El origen de la riqueza de las naciones
(1776) como una
relación entre individuos en un estado
de naturaleza, ya que cada uno trabaja y produce un producto
diferente, por la división del trabajo, que lo intercambia por el del otro.
Ambos son poseídos con propiedad privada, y, por el hecho del intercambio, han
sido puestos en el mercado y se han transformado en mercancías. Un contrato mutuo
permite la compra o venta. Esta descripción es ya un modelo, un paradigma, una
hipótesis de trabajo que supone siempre la afirmación apriori de una metafísica individualista
inexistente empíricamente; porque nunca hubo un tal individuo sin comunidad y
sin instituciones (siempre hubo un contrato o costumbre al menos implícitos)
que le precedieran. Y si hubo un primer momento hipotético no pudo ser sino el
de los clanes nómades del paleolítico, que eran comunidades en una economía de
la abundancia, equivalencial (ya que gestionaban su propio excedente
productivo), en donde el producto no se transformaba todavía en mercancía (en
la auto-producción y en la auto-distribución comunal). Y si no fueran clanes,
sino organizaciones mayores tales como etnias, tribus, pequeñas aldeas o
ciudades del neolítico, entonces menos aún podrían existir individuos aislados
en un hipotético estado natural
(empíricamente imposible) anterior a la historia que es siempre institucional.
Deberemos entonces comenzar a cero
en la construcción de la historia de los sistemas
económicos y de las categorías
fundamentales, primeras, más acá de donde se inicia el discurso de las teorías
económicas moderna, burguesa, capitalista clásica o neoliberal. Se trata de
describir las condiciones siempre ya presupuestas en esas teorías y ocultadas
por mecanismo teóricos que denominaremos fetichistas o encubridores de sus
supuestos ideológicos.
[1]
Véase mi obra Filosofía de la Liberación,
4.3 (Dussel, 1977), y Filosofía de la poíesis (Dussel, 1984, 1.2, pp. 14ss).
[2]
Véase Smith, 1984.
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