sábado, 18 de noviembre de 2023

16 tesis de Economía Politica. Introduccion.

Introducción Histórico-sistemática


«La distinción terminológica entre emancipación y liberación tiene aquí un valor crucial: mientras que la emancipación lucha por la libertad de la identidad: la libertad de ser quien verdaderamente [ya]eras; la liberación apunta a la libertad de la auto-determinación y auto-transformación: la libertad de determinar lo que [nunca habías sido y] puedes devenir

 

Antonio Negri-Michael Hardt, 2009, Commenwealth, p. 331.

Se emancipa el hijo para ser como su padre, para llegar a ser lo que ya era; se Iibera el esclavo, para estar en un nuevo mundo en el que nunca estuvo.

INTRODUCCION


[1.1]                      Es sabido que K. Marx escribió su obra El capital para exponer un marco categorial económico que permitiera empren­der investigaciones o tomar decisiones prácticas económicas. El orden de la exposición que Marx desarrolló no era histórico sino lógico, aunque en el caso de la acumulación originaria (por el tema mismo) debió, como única excepción, realizar un tratamien­to histórico-sistemático. Por nuestra parte, en estas Tesis, pensa­mos en cambio efectuar la descripción de un marco categorial, pero teniendo en cuenta su descripción en el tiempo. Es decir, intenta ser al mismo tiempo una exposición histórica y lógica de las categorías fundamentales y críticas para entender el fenómeno de la economía y sus posibles alternativas.


[1.2]                       Pareciera que lo económico, su concepto, es de inme­diata comprensión o de fácil descripción. Sin embargo, entrando en el tema, se advierte en concreto su complejidad. El ser humano es un ser vivo y necesitado. Además, lo económico cuenta con productos del trabajo humano; es lo que los clásicos denominaban en griego producto (poiémata, fruto de lapoíesis o acto producti­vo), de donde viene la palabra castellana poesía, es decir, lo he­cho (de/acere, hacer en latín) con las manos del ser humano como fruto del proceso de trabajo. Lo económico es así una relación del ser humano con la naturaleza, que por ello denominaremos una relación productiva y tecnológica con la realidad objetiva. Pero lo económico no sólo es necesidad, trabajo y producto, sino que es la relación del productor del producto con otro ser humano. Dicha relación interhumana se denomina praxis. De aquí que el producto puede donarse o regalarse, intercambiarse, comprarse, venderse o robarse a otra persona. Es decir, es una relación com­pleja práctica (entre seres humanos) mediante el producto del tra­bajo (entre el ser humano necesitado y la naturaleza): es una rela­ción dialéctico práctico-productiva,


[1.3]        Esta relación es pensada por la teoría económica bur­guesa —por ejemplo, la de Adam Smith en su obra El origen de la riqueza de las naciones (1776) como una relación entre indi­viduos en un estado de naturaleza, ya que cada uno trabaja y produce un producto diferente, por la división del trabajo, que lo intercambia por el del otro. Ambos son poseídos con propiedad privada, y, por el hecho del intercambio, han sido puestos en el mercado y se han transformado en mercancías. Un contrato mu­tuo permite la compra o venta. Esta descripción es ya un modelo, un paradigma, una hipótesis de trabajo que supone siempre la afirmación apriori de una metafísica individualista inexistente empíricamente; porque nunca hubo un tal individuo sin comuni­dad y sin instituciones (siempre hubo un contrato o costumbre al menos implícitos) que le precedieran. Y si hubo un primer mo­mento hipotético no pudo ser sino el de los clanes nómades del paleolítico, que eran comunidades en una economía de la abun­dancia, equivalencial (ya que gestionaban su propio excedente productivo), en donde el producto no se transformaba todavía en mercancía (en la auto-producción y en la auto-distribución co­munal). Y si no fueran clanes, sino organizaciones mayores tales como etnias, tribus, pequeñas aldeas o ciudades del neolítico, entonces menos aún podrían existir individuos aislados en un hipotético estado natural (empíricamente imposible) anterior a la historia que es siempre institucional. Deberemos entonces co­menzar a cero en la construcción de la historia de los sistemas económicos y de las categorías fundamentales, primeras, más acá de donde se inicia el discurso de las teorías económicas moderna, burguesa, capitalista clásica o neoliberal. Se trata de describir las condiciones siempre ya presupuestas en esas teo­rías y ocultadas por mecanismo teóricos que denominaremos fetichistas o encubridores de sus supuestos ideológicos.


Pero, además, deberemos tener en cuenta que, por lo general, la economía y las ciencias sociales parten de un modelo de ciencia regido por el paradigma tradicional de la física clásica que consiste en un sistema cerrado. Se piensa que la vida sobre la tierra, y la misma vida humana, cuenta con recursos (esencialmen­te materia y energía) que se consideraron como infinitos o sin límites. Pasa que el modelo cerrado indicado ha sido puesto en cuestión por la termodinámica que desde un punto de vista astro­nómico, físico, biológico, etc., supone un modelo abierto que tiene un momento entrópico que no puede ya dejarse de conside­rarse. Si la materia y la energía del universo, y de la Tierra en particular, puede considerarse en el tiempo cuantitativamente como permanente (no habría cambio), sin embargo, en cuanto tal y muy especialmente por el fenómeno de la vida, hay una trans­formación cualitativa, que de materia y energía disponible o con valor de uso, mediando el metabolismo del fenómeno de la vida (que aumenta la entropía) pasa a ser materia y energía no disponible, dispersa, inútil. En la economía esto cambia com­pletamente los supuestos epistemológicos de la misma como ob­servaremos en esta obra.


[1] Véase mi obra Filosofía de la Liberación, 4.3 (Dussel, 1977), y Filosofía de la poíesis (Dussel, 1984, 1.2, pp. 14ss).

[2] Véase Smith, 1984.


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