domingo, 19 de noviembre de 2023

Tesis 2 16 tesis de Economía Politica. Introduccion. El ciclo espiral productivo, Trabajo vivo y valor

 


Tesis 2

El ciclo espiral productivo, Trabajo vivo y valor

[2.1]     Relación productiva «ser humano-naturaleza-producto»


[2.1.1)     Veamos todavía, de manera introductoria y filosófica­mente, la relación indicada, que deseamos denominarla «produc­tiva», y que consiste en la relación activa del «ser humano» sobre la «naturaleza» a fin de producir algo que antes no existía, y que podría enunciarse en el proceso: S-T-Mp-M/N-P (del Esquema 2.01). Lo nuevo es un producto (P). Es una relación técnica pre-económica si la consideramos abstractamente, que deviene sin embargo un subsistema parcial de lo económico cuando es subsumido en este sistema como totalidad. Aristóteles, como para los griegos, diferenció dos tipos de relaciones posibles, y por ello expresaba: íipot^n; kou Jtotrjaic; etepov.1 La poíesis es el acto productivo, el fabricar, el hacer. La praxis era algo distinto (que analizaremos en la Tesis 3). Para los griegos la relación de traba­jo físico que se ejerce en la naturaleza como materia que se trans­forma era propia de los esclavos. De todas maneras, debíase sa­ber cómo producir los frutos de la agricultura, del pastoreo, de las minas, de los objetos artesanales de los orfebres especializados, de todas las artes de los metales o del mármol.


 Ese saber se trata­ba de un «adecuado conocer acerca de la producción»;[1] era un arte, una tékhne: la técnica como hábito o virtud del alma griega que permite conocer, por un hábito de la razón instrumental o pro­ductiva, cómo se fabrican los productos que por ello tienen un valor de uso agregado por el trabajo humano.


Esquema 2.01. La espiral productiva

                                                                                                                     Residuo

  Consumo (C) ---- Satisfactor/Producto (P) ' (tiene valor) ----materia / naturaleza (m/n) -----  medio de produccion (mp) ---- trabajo (T) ---  Necesidad (N) --- sujeto vivo. (S)  
 

[2.1.2]    Hemos indicado que cuando el ser humano, corporal viviente y comunitario encuentra en el medio cotidiano la cosa real con propiedades tales que satisfacen sus necesidades, sim­plemente puede tomarlas, obtenerlas y consumirlas. Pero cuando el ser necesitado, poseyendo el recuerdo de bienes que satisfacen sus necesidades y que ya no se encuentran a su disposición (por­que se han agotado, se encuentran a mucha distancia, o por otras circunstancias adversas se toman escasas), debe entonces empren­der un nuevo tipo de acción humana. La mera necesidad que funda la intención constituyente[2] de las cosas reales en cuanto útiles, deben ahora ser anticipada por un nuevo tipo de intención. El sujeto necesitante, ante la ausencia del bien necesario busca el satisfactor que se recorta negativamente en su acto circunspectivo: representa en su imaginación la manzana inexistente, y la desea; ese deseo es el fundamento o motivación de realizar un esfuerzo, un sacrificio a fin de modificar la naturaleza y extraerle un pro­ducto, un fruto para que se presente realmente la manzana ausente, y que pueda saciar el hambre. 



Se sitúa por ello como posible productor del bien ausente y al que se intenta dar existencia por medio de una acción material de transformación[3] de la naturaleza. Esa posición del sujeto la llamaremos intención poiética.[4] La au­sencia en el presente del satisfactor exige un esfuerzo para inten­tar poner una existencia futura del satisfactor.


 Habrá entonces un proceso de trabajo o de producción de la mera cosa real natural en producto. El producto no es ya una cosa natural (dada en la naturaleza como fruto de la actividad natural), sino que ahora se le agrega trabajo objetivado. «Objetivar» trabajo es una acción que tiene un efecto ad extra, fuera del sujeto. La actualidad (Taetigkeit dice Marx en los Grundrissé) del trabajo se pone (se hace objeto'. se objetiva) como una nueva determinación de la cosa real. Ese fruto del trabajo (lo subjetivo) se hace real en el producto (lo objetivo): es la «objetivación de la subjetividad» (escribe Marx en la obra citada). Por ser un sujeto necesitado sin satisfactor a la mano se transforma en un sujeto productor, sujeto de trabajo.


[2.1.3]    El sujeto de trabajo indeterminado, no todavía objetivado en ningún producto (y todavía no subsumido en ningún sistema productivo concreto), lo llama Marx el «trabajo vivo» (/ebendige Arbeit). Es el punto de partida de todo el campo productivo y económico. Si la voluntad es la categoría todavía indiferenciada (en cuanto «libre» de toda determinación, explica Hegel en el co­mienzo de su Rechtsphilosophie), origen de la ontología del cam­po político, ese arranque radical y ontológico del campoproductivo (y posteriormente económico) es el trabajo vivo. Así como en la política el poder en sí es la potentia cuya sede es la comuni­dad política;[5] de la misma manera en la economía todas sus deter­minaciones se originan en el trabajo vivo en-sí, no todavía ha­biendo trabajado, pero que al ponerse en el producto deviene tra­bajo objetivado: es la escisión originaria. Esta escisión (Entzweiung: devenir «dos»; uno es el «ser» y otro el «ente»), Diremtion (dirá Hegel) u objetivación primera (el «ser» que se pone como «ente»: ser-ahí [Zto-sein]), niega al mero trabajo vivo, como trabajo objetivado.[6]


(2.1.4]                   Por otra parte, el trabajo produce ahora el satisfactor, el bien o la cosa útil. Dicho trabajo es concreto, en cuanto produce una cosa que es el contenido (la materia) de una necesidad huma­na; que por ello es útil y además es siempre un objeto cultural. Por el hecho de poner en la realidad el producto como efecto de un acto humano, objetiva en él vida humana (objetivación de vida[7]): se trata de lo que nombraremos simplemente como valor* como veremos más adelante.

[2.1.5]                   Esta relación de «sujeto de trabajo-producto-sujeto de consumo» puede ser considerado abstractamente como un «pro­ceso de trabajo en general», que corresponde a la necesidad hu­mana en general. Si se determinan diferenciadamente los tipos de trabajo con respecto a necesidades particulares nos encontramos todavía con un «proceso simple de trabajo», es decir, sin subsumirlo dentro de las relaciones económicas propiamente dichas, que será un paso a dar posteriormente (Tesis 3).

[2.2]     El trabajo comunitario y diferenciado

[2.2.1]   Aún en las comunidades de recolectores, cazadores o pescadores, en clanes, tribus o pequeñas aldeas, el trabajo nunca fue individual, solitario, aislado. Siempre el trabajo es de un sin­gular en comunidad y, por lo tanto, hay un sistema de trabajos diferenciados. Las diferentes necesidades necesitan satisfactores particulares. Esos productos diferenciados exigen, por su parte, tra­bajos y pericias distintas, organizados por la comunidad. Esto lo denominaremos en principio la división técnica del trabajo. El tra­bajo en general deviene un trabajo concreto. El fin de la acción es la producción de satisfactores, pero no todos son posibles de ser pro­ducidos por todos los miembros de la sociedad, hay condiciones de posibilidad técnica, es decir, conocimiento o saberes para produ­cirlos, materiales, instrumentos, disciplina adquirida, etc. En las comunidades más primitivas un singular puede adiestrarse en casi todas las funciones o trabajos posibles. Pero muy pronto hay que especializarse. Aunque más no sea en trabajos diferenciados, en primer lugar, entre la mujer y el varón, sabiendo que esta especiali- zación podrá producir tipos de relaciones prácticas que deriven en dominación.[8] Así lentamente cada miembro de la comunidad produ­ce productos diferenciados para necesidades particulares.

[2.3]     El valor en cuanto tal

[2.3.1]    Llamaremos valor (sin adjetivo o genitivo objetivo) al hecho mismo por el que la cosa es efecto del acto productivo o producto del trabajo humano, en sentido lato. La cosa o el bien que el nómade recolector o cazador encuentra para alimentarse tiene, como hemos visto, valor de uso. Pero si debe producir el alimento (plantar el vegetal comestible o reunir a los animales como pastor) agrega a la cosa una determinación o carácter: el ser producto del trabajo humano. Ese «ser producto» ya no es una propiedad natural (o de la naturaleza que dona a la especie huma­na satisfactores con valor de uso). Llamaremos simplemente va­loraquella determinación que porta la cosa en tanto producto de dicho trabajo. Es decir, la cosa tiene este tipo de valor en cuanto que es producto. Por otra parte, la cosa ausente, faltante o inexis­tente pero necesaria, no es producida porque sí, sin causa, sino que se la produce para dos posibles finalidades. La primera, a) para que sea útil (y que, según ya lo hemos observado, porte obje­tivamente valor de uso) o consumible (consuntividad es el mo­mento subjetivo de la utilidad del bien). Y a esta determinación (para hablar como Hegel) o cualidad del bien, debemos agregarle una segunda, b) la cualidad de la cosa de ser producto de un tra­bajo humano, y en ausencia de palabra existente en castellano (y en otras lenguas) echamos manos de un neologismo: laproductua- lidad. Esta productualidad remite al hecho de que la cosa es me­ramente fruto del trabajo; es simplemente un producto en cuanto producto. En la naturaleza en cuanto tal no hay ningún producto. Sólo hay productos en la naturaleza cuando ha habido un trabajo humano que los ha producido como fruto de esa actividad, y en ello consiste la transformación de la mera naturaleza en cultura.[9] La cultura es la totalidad de los productos de la transformación efectuada por el ser humano como fruto de su trabajo. La econo­mía, por ello, es parte del mundo cultural, y tanto las necesidades, el trabajo, los modos del consumo, los instrumentos, etc., así como todos sus otros componentes son momentos de totalidades cultura­les. La cultura o el producto en cuanto producto entonces indica la productualidad de la cosa; el ser fruto del trabajo humano, y en eso consiste el valor de las cosas producidas.

[2.3.2] Repitiendo. El valor en cuanto tal es, en primer lugar, aquella determinación de la cosa que se adquiere por ser producto del trabajo humano. El puro valor de uso (de la manzana), efecto de la naturaleza, no tiene valor en el sentido que ahora le estamos dando. La misma cosa (la manzana), si es fruto del trabajo humano, tendría valor de uso y además valor, y en este sentido se incorpora­rá en el campo económico en cuanto tal (que trataremos en la tesis 3). En cuanto valor de uso es la materia del consumo (finalidad primera y directamente material referida a la vida, y por ello al cumplimiento de las necesidades). En cuanto referida a la vida tie­ne utilidad; es condición esencial material de la vida misma.[10]

[2.33]    En un nivel metafórico, en el pensamiento semita, la vida era simbólicamente representaba por la sangre, ya que su extracción producía la muerte en los animales y el ser humano. El valor es vida objetivada: sangre. Marx usa muchas metáforas acer­ca del valor como, por ejemplo, en las primeras páginas[11] de El capital:

«Examinemos ahora el residuo de los productos del trabajo. Nada ha quedado de ellos salvo una misma objetividad espectral, una mera gelatina (Gallerte) de trabajo humano indiferenciado (unter- schiedsloeser) [... En el valor] está objetivado o materializado (vergegenstaendlicht oder materialisirt) trabajo abstractamente humano».

[234] Estamos históricamente en un momento primero donde la auto-producción y el auto-consumo de la comunidad, del clan, de la tribu, tiene una estructura muy simple que hace más difícil cualquier tipo de injusticia estructural o institucional. Es el nivel de las comunidades guaraníticas por ejemplo, que después se or­ganizarán en las Reducciones franciscanas y jesuíticas desde fines del siglo XVI en distintas regiones de América Latina. Sociedades tenidas como utópicas empíricamente inexistentes en una recipro­cidad anterior a muchos desarrollos ambiguos posteriores.




[1]  El «orthós lógos poielikós» (/bid., a 5). Véase mi obra Dussel, 1984, pp. 5ss.

[2] Véase el tema de la intención fenomenológica, que denominamos intención prag­mática, en Dusse!, 1984. en especial en el esquema de la página 154. Tomamos el concep­to de «intención» de E. Husserl en aquello de que el sujeto se refiere al objeto desde una posición constituyente que aborda la cosa de una manera peculiar, constituyéndola en un sentido particular. El sujeto necesitante constituye al objeto como útil (prágmata en griego)(correlativo al noémata de Husserl desde una intensión propia (noésis).

[3] Trans-formación en su sentido fuerte; debe cambiar (trans-) la forma natural de las cosas reales inúti les en cosas útiles; debe crear valores de uso.

[4] Dtpotesis en griego; del verbo poietn: hacer, fabricar, producir. Es entonces una «intención producti\a». o un mirar circundante a los objetos del mundo en derredor constituyendo los entes, las cosas como posibles momentos, med ios, para producir al futu­ro producto. En este caso los medios para producir al satis/actor futuro que cumpla con la necesidad existente en el presente.

[5] Véase mi obra Dussel, 2006, Tesis 2.1.

[6] Para Marx antes que la escisión entre trabajo abstracto y concreto, se da como primera separación onto lógica el trabajo vivo y el trabajo objetivado. Todo el campo de la producción y el campo económico se despliegan como modos del trabajo objetivado, o relaciones determinadas del trabajo vivo subsumído en totalidad concretas sean equivalenciales o no-equivalenciales.

7.         K. Marx utiliza la palabra alemana: Vergegenstaend!ichung(\a acción de objetivar, estrictamente: objetivación). El consumo es«subjetivación» de un valor de uso que repo­ne parte de la vida consumida onegada del sujeto vivo por el acto de vivir. El trabajo es, por el contrario, «objetivación» de la vida del sujeto productivo que crea un valor de uso puesto por el sujeto vivo (sujeto que hemos llamado «trabajo vivo»). Debe entonces distin­guirse entre sujeto vi voy trabajo muerto u objetivado. El primero es el sujeto vivo en acto productor. Es el arranque determinado de los presupuestos de laeconomía.

[8] Lejos estamos de asignar trabajos distintos exigidos esencialmente por determina­ciones biológicas, pero, de todas maneras, en toda la historia de la humanidad se fueron asignando diferentes trabajos a los dos sexos, y durante muchos milenios lamujer estuvo más I igada a las tareas en tomo a la reproducción de la especie (nacimiento, alimentación de la prole, etc. ) y el varón a la obtención de lo necesario para la vida(desde la caza hasta la defensa armada de la comunidad). Diferenciación que pudo ser usada de manera defectiva como dominación de un género sobre el otro.

[9]  Véase Dussel, 1977, 4.1 y 4.3.

[10] Es también la última instancia de la filosofía y el contenido fundamental del «mate­rialismo» de Karl Marx. El «materialismo déla naturaleza» engelsiano o leninista tiene un sentido secundario al que no hacemos referencia en esta obra, por innecesario. Aunque hay que tomar en cuenta que el mismo Engels en el prólogo de El origen de la familia escribe: «Según la interpretación materialista, el momento determinante en la historia es en última instancia la producción y reproducción de la vida inmediata» (Marx, 1956, MEW. 21,27).

[11] Libro l, 1, cap. 1,1 (Marx, 1975, MEGA, 11,6, p. 72; 1975b, vol. l/l, p. 47). «Gela­tina» o coágulo, y de aqui la metáfora de que el «valor» que circula por Indeterminaciones del capital es «circulación de sangre» {B/uiszirkulalion). Véase mi obra Dussel, 2007b.

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