Jenofonte en la apología a Sócrates. Relata según los comentarios de Hermógenes, hijo de
Hipónico, que Sócrates
no tuvo miedo a la muerte por su avanzada edad, seria mas meritorio alcanzar la
muerte por una condena injusta. La mejor defensa de Sócrates fue la verdad.
Acusaron a Sócrates de no respetar a los Dioses
e intentar que sus alumnos no respetaran los Dioses. En su defensa dijo que
hizo lo mismo que un/a adivinadora/o saco conclusiones de los dioses, pero
nunca los olvido ni dejo de adorar. Tampoco hay pruebas que algún joven
correcto que estudio con Sócrates cambio su comportamiento.
“una vez que le acusaron sus adversarios en el juicio de que no
creía en los dioses que reconocía la ciudad, sino que trataba de introducir
nuevas divinidades y corrompía a la juventud6, “.
“Es
cierto que todos saben y creen que la divinidad conoce el futuro y lo anuncia a
quien quiere, igual que yo lo digo. Pero mientras ellos llaman augurios, voces,
encuentros fortuitos y adivinos a los que les dan advertencias, yo a eso lo
llamo genio divino, y pienso que al llamarlo de esta manera me expreso con
mayor verdad y más piadosamente que los que adjudican a las aves el poder que
tienen los dioses. Y ésta es la prueba de que no miento contra la divinidad:
habiendo anunciado a muchos amigos míos las advertencias de la divinidad, en
ningún caso resultó haberme equivocado”.
“¿tú afirmas que corrompo a los jóvenes con esta
conducta? Todos sabemos sin duda qué clase de corrupciones afectan a la
juventud; dinos entonces si conoces algún joven que por mi influencia se haya
convertido de pío en impío, de prudente en violento, de parco en derrochador,
de abstemio en borracho, de trabajador en vago, o sometido a algún otro
perverso placer».”
dijo Meleto,
«yo sé de personas a las que has persuadido para que te hicieran más caso a ti
que a sus padres». «Lo reconozco», contaba que había dicho Sócrates, «al menos
en lo que se refiere a la educación, pues saben que me he dedicado a ello. Pero
en cuestión de salud las personas hacen más caso de los médicos que de sus
padres, y en las asambleas prácticamente todos los atenienses atienden más a
los oradores que hablan con sensatez que a sus parientes. Además, ¿no elegís
también como generales, antes que a vuestros padres y a vuestros hermanos,
incluso, ¡por Zeus!, antes que a vosotros mismos, a quienes consideráis que son
más entendidos en materias bélicas?». «Así es, Sócrates», dijo Meleto, «porque
así conviene y es la costumbre».”
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